“Estoy en silla de ruedas, hay que afrontar día con día la situación”

José Antonio Vargas García tenía 14 años cuando sucedieron las explosiones. Solía ayudar en el negocio familiar (un taller mecánico) y después ir a estudiar a la secundaria. Siempre le ha gustado practicar algún deporte. En aquel momento jugaba voleibol y representaba a su escuela en competencias estatales. En el momento de las explosiones José Antonio salió en su bicicleta para comprar una refacción, a su regreso se detuvo a comprar un refresco en una tienda sobre la calle de Gante. Cuando se disponía a regresar al taller de su padre, comenzó la explosión. Él salió volando y cayó de golpe sobre su espalda. No perdió el conocimiento, pero al quererse levantar ya no sintió sus piernas. Le cayó mucho escombro encima, quedó semienterrado; únicamente con su cabeza por fuera. A los pocos minutos su padre lo encontró y fue él quien (con ayuda de otras personas) lo sacó de entre los escombros.

La tragedia de aquel día lo dejó sin movimiento de la cintura para abajo, pero José Antonio ha aprendido a vivir con su discapacidad. Actualmente, juega básquetbol en silla de ruedas. Ha representado a México en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, en un mundial en Toronto, entre otras competencias de prestigio. Además, cumple con diversos trabajos y labores que lo mantiene siempre en movimiento y luchando para salir adelante.

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