VIDEO: Cómo gestionamos una charla abierta con un especialista

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Proceso a describir: Charla con especialista en el marco de una clase.

Proyecto que lo ejemplifica: Aula Abierta.

Sentido del proyecto en la comunidad ITESO: Es un recurso educativo importante porque permite el acercamiento con los creadores de objetos de estudio de los estudiantes. Permite distintas formas de vinculación, apreciación y comunicación. 

Breve descripción: En Aula Abierta se posibilita el encuentro con los especialistas en el contexto de una clase, a manera de entrevista pública o conferencia. Su cualidad de actividad especial, es decir que no sucede tan seguido en clase, genera atractivo y expectativas en el estudiante. La entrada es libre para todos.

 

 

Conoce a detalle los procesos de producción de este proyecto en el siguiente archivo PDF:

 

EXPOSICIÓN: Alfarería del asombro. El taller de Candelario Medrano

Textos por: Ángel Santos y Gutierre Aceves.
León coronado realizado por Candelario Medrano.

Con esta muestra de 2015, el Centro de Promoción Cultural del ITESO reivindicó una alfarería que, a pesar de haber sido poco estudiada, guarda un lugar destacado en la historia de la cerámica mexicana, es un claro referente de la identidad del pueblo de Santa Cruz de las Huertas y se ha convertido en un importante legado patrimonial.

Presentación

Candelario Medrano López y su esposa Serafina Hernández Platas en su casa. 1980.

La figura de Candelario Medrano es de las más importantes en la producción de piezas en la tradición alfarera del barro betus.

“Pareciera que antes de él no hubo una tradición de dónde surgió o que ya no hay una tradición. […] Candelario Medrano articula un pasado alfarero que era reconocido por una producción utilitaria de tubos de albañal, conocida por estos tubos de desagüe […] que sacan el agua de las azoteas. Como eran de barro, esto fue tendiendo a desaparecer, por lo que Candelario Medrano fue de los primeros que transitó de esta producción útil a hacer una producción de refinadas piezas llenas de imaginación”. Gutierre Aceves, coordinador de Casa ITESO Clavigero, 2015.

Don Candelario heredó la tradición alfarera de sus padres y la legó a sus descendientes. La exposición Alfarería del asombro. El taller de Candelario Medrano renió alrededor de 70 piezas que dieron cuenta tanto de sus obras y las de sus hijos Serapio y Benito, así como las de sus nietos Juan José Ramos Medrano, Luis Enrique Medrano Coral, María Candelaria y Maurilia Medrano Hernández, depositarios de un legado que tuvo su auge en el siglo XX y que hoy corre el riesgo de desaparecer.

Don Candelario y doña Serafina, acompañados por Serapio Medran y Juana Coral, en su casa. 1980

Las piezas para la exposición provinieron de coleccionistas privados como Alejandro Gallo, Juan Ignacio González, Paco Barreda y del Museo Regional de Guadalajara.

En el marco de esta actividad se entregó un reconocimiento a los alfareros por su valiosa contribución para preservar la tradición del barro betus en Santa Cruz de las Huertas, Tonalá, Jalisco. Ello, simbólicamente, representa que la institución reconoce el valor de su aportación, cómo han conservado esta labor y que son los últimos que la están trabajando.

 


Sobre Candelario Medrano

Don Candelario es una de las figuras más notables de la tradición del barro betus, transitó de producir una alfarería utilitaria, tubos de albañal destinados al drenaje, a crear piezas con una refinada imaginación.

A don Candelario le gustaba comentar que sus figuras provenían de la plenitud del sueño, por ello han sido calificadas de surrealistas o fantásticas. Lo cierto es que su imaginación también se nutrió en leyendas de su pueblo, en especial la del nahual, o en antiguas danzas rituales como las de Tastuanes y aquellas que acompañan a la Virgen de Zapopan en su retorno a su basílica en las cuales participaba, así como en la pastorela decembrina en la que hacía el papel de ermitaño.

Máscaras.

La vida cotidiana no le fue ajena y la representó en una asombrosa alfarería en la que cobran una nueva dimensión kioscos, catedrales, plazas de toros y en emotivas piezas, entre las cuales sobresalen aviones, automóviles y trenes.

 


Sobre el barro betus

Diversos artesanos coinciden en que esta cerámica recibe el nombre por el aceite con el cual se proporciona brillo a las piezas después de pintarlas en frío. Se dice que el aceite betus es la brea de un pino o abeto.

El proceso de elaboración de figuras de barro betus es semejante al que se utiliza en otras técnicas alfareras: extracción del barro del subsuelo; el barro es molido, cernido, mezclado y amasado; algunas partes de las piezas se elaboran con ayuda de moldes y se moldean los detalles; se dejan secar y se hornean, finalmente se pulen y se le aplica el decorado final.

Proceso de elaboración de un automóvil y de un león coronado. El primero con placas y el segundo con moldes.

 

Para elaborar una figurilla se prepara una tortilla o placa uniforme de barro con la que se envuelve un molde sencillo, que tiene la forma básica; después de dejarla orear un poco, la envoltura del molde se corta por el centro y se retira el molde de sus entrañas; se cierra nuevamente la pieza, para continuar con las aplicaciones o detalles: ya sea un león coronado, un nahual o alguna otra figura mítica o fantástica.

Se decora con brochas y pinceles de pelo de perro, se le da un colorido contrastante, atreviéndose a aplicar colores sin temor alguno: amarillo con azul, rojo sobre negro, verde con naranja, que refuerzan el carácter peculiar, fantástico de esta técnica. Hasta hace unos treinta años, para crear los colores se usaban anilinas aglutinadas en caliente con “cola de conejo”, también conocida como “pegadura” que se utilizaba también en carpintería, la cual permitía fijar el polvo de la anilina y se aplicaba una capa de aceite betus rebajado con petróleo.

Actualmente se utilizan pinturas industriales por ser más prácticas, se argumenta una mayor resistencia a las condiciones ambientales, y también se aplican barnices o lacas para dar brillo.

 


Relatos de dos herederos de la tradición

Descendientes de Candelario Medrano. Al centro su hijo Serapio.

Serapio Medrano Hernández.    13 de septiembre de 1945

  • Hijo de Candelario Medrano López y de Serafina Hernández Platas.

Dice que tenía 12 años cuando se arrimó a ayudarle a su papá, ese fue su comienzo.

Serapio es quien mayor parecido tiene con la figura de su padre, también en el estilo peculiar de sus charlas, “es bajito y dicharachero”. Serapio es un pícaro y ello se ve reflejado en sus creaciones, expresiones de los rostros, las formas que modela con el barro, y el colorido que aplica sobre ellas.

Serapio y Benito ayudaban a sus papás cuidando vacas en los llanos de los Amiales, entre Santa Cruz y donde ahora es la central camionera.

En la actualidad trabaja solo, está “haciendo y pintando”. Pinta con pinturas vinílicas, y para dar brillo y protección utiliza el aceite betus comprado en “La Verónica”, tlapalería de San Pedro Tlaquepaque.

El recuento de sus creaciones va desde pequeños animalitos, carros, luchadores, hasta gallos grandes como de 80 cms. con intenso colorido, respaldado en sesenta y dos años de oficio.

De entre sus gustos personales destaca su afición a visitar amigos, al Rosario, a Zalatitán y San Martín de abajo en donde disfruta de la comida típica: caldo de gallina, ancas de rana, atole blanco, entre otras.

Es uno de los pocos alfareros que realiza piezas eróticas, gallinas con predominantes pechugas, gallos y otros animales e incluso objetos y pistolas, arsenal artístico que alguna vez será utilizado en alguna despedida de soltera.

 

María, de playera rosa, dando un talle sobre barro betus.

María Candelaria Medrano Hernández. 23 de septiembre de 1962.

  • Nieta de Candelario Medrano López y de Serafina Hernández Platas.

Se inició en la técnica de barro betus con su abuelo Candelario Medrano, menciona que hacía monitos para las piezas que lo necesitaban como plazas de toros y casas. Todavía pinta como antes, según menciona, con anilinas aglutinadas con pegadura y con aceite betus para darles protección y brillo.

Está muy orgullosa de que Néstor Alejandro, el más chico de sus 8 hijos, esté trabajando sus primeras piezas en esta técnica.

Nos dice que fue ella quien hizo la primera “plaza de toros” de barro betus, una de las piezas características de la familia Medrano.

Su abuelo le dijo: “algún día ésta va a ser tu herencia, tú vas a ser artesana”. Después de muchos años, ahora que sus hijos ya crecieron, le dedica más tiempo al barro betus.

Los silbatos provienen “del chinchorro”, menciona que los hacía su abuela Serafina Hernández, esposa de Don Candelario Medrano.

Nos platica de las historias del nagual, de cómo su abuelo se las platicaba cuando estaba chica: “se robaban los trastes ¡y hasta las mujeres se llevaban!”.

Los frijoles de la olla quebrados, con nopales asados, era su comida favorita, pero al igual que muchas otras personas de Tonalá en esa época se daba el gusto de celebrar una entrega con “caldo michi” en el mercado de San Juan de Dios, donde solía sacar su armónica y tocarla para que su pequeña nieta, María Candelaria, bailara un jarabe tapatío.

 


En la museografía

Uno de los elementos más importantes en el diseño de esta exposición fueron las diversas citas de escritores mexicanos que la vistieron a lo largo de las salas en Casa ITESO Clavigero. Estas se eligieron a partir de las características de las piezas exhibidas de tal forma que se ven reflejadas en la literatura. A continuación se muestran dichas frases, así como la obra que acompañaban.

Hagamos entonces homenaje a la bestia endurecida y abstrusa,

porque ha dado lugar a una leyenda hermosa.

Juan José Arreola.

 

Tienen los ojos grandes y brillantes,

dulces como los ojos de un animal nocturno.

José Emilio Pacheco.

 

El buque ha chocado con la luna.

Nuestros equipajes, de pronto, se iluminaron.

Carlos Pellicer.

 

¿Qué se hizo, Plaza de Armas, el coro de chiquillas

que conmigo llegaban en la tarde de asueto

del sábado, a tu kiosko, y que eran actrices

de muñeca excesiva y de exiguo alfabeto?

Ramón López Velarde.

 

Y los aviones,

Pájaros de estos climas estéticos,

No escribirán su nombre

En el agua del cielo.

Manuel Maples Arce.

 

Suave Patria: tu casa todavía

es tan grande, que el tren va por la vía

como aguinaldo de juguetería.

Ramón López Velarde.

 


EXPOSICIÓN: La jugada. Santo Santiago y los tastuanes

Textos por: Guillermo de la Peña, Rubén Páez Cano y Tomás de Híjar.
Marionetas representando a los tastuanes y al Santo Santiago.

Con La jugada, muestra organizada en el marco del 16º Festival Universitario, el Centro de Promoción Cultural del ITESO, se sumó a los festejos del Centenario del Museo Regional de Guadalajara, en el 2018.

 

Presentación

Esta exposición dio testimonio de una variante de las danzas de conquista que se llevan a cabo en las festividades religiosas de nuestro país: “la jugada” o “la danza de los tastuanes”, la cual tiene un lugar prominente en las conmemoraciones religiosas de la región occidental de México. Se trata de una representación que hace referencia a la llegada de los españoles en el siglo XVI, y bajo el mando de Nuño Beltrán de Guzmán, al territorio de lo que hoy son los estados de Jalisco y Zacatecas.

Luego de fundar la Guadalajara itinerante, ésta fue invadida por los indios caxcanes –o “tastuanes”— encabezados por Tenamaztle. En aquel momento, a punto de ser derrotados, los españoles invocaron a Santo Santiago quien los protegió en la Guerra del Mixtón.

Sin embargo, se considera a la vez que la danza de los tastuanes y Santo Santiago representa la resistencia de los indios frente al dominio español, por lo que tradicionalmente ha tenido lugar en las poblaciones de tradición indígena para conmemorar la festividad de Santiago apóstol (25 de julio) y para celebrar los frutos de la cosecha (a mediados de septiembre).

Aún se recuerda que, en Guadalajara los tastuanes danzaban al son de la chirimía en los barrios indígenas Mezquitán, Analco y Mexicaltzingo –hoy integrados a la ciudad–, y todavía se hacen “jugadas” en las poblaciones de Tonalá, Santa Cruz, Ixcatán, Tepetitlán, Ocotán, Nextipac y Jocotán.

La exposición se conformó con objetos y representaciones que daban cuenta de la danza desde el siglo XVIII, hasta los elementos contemporáneos que constituyen parte de esta tradición. Se presentaron piezas de cerámica bruñida y esculturas virreinales, diversos elementos de indumentaria y máscaras; la exposición incluyó música, videos y fotografías, así como algunos objetos representando las “jugadas” y los personajes de la danza.

 


I.- El culto a Santiago Apóstol

Cántaro de barro representando a Santiago Matamoros.

El culto jacobeo en lo que fue la Nueva Galicia tiene dos matrices culturales: la relevancia que tuvo el santo patrono de España en el proceso de la reconquista, que concluyó en 1492 con la caída de Granada, último bastión musulmán en la península ibérica; y el repoblamiento de los núcleos urbanos que arrasaron los indios rebeldes que tomaron parte en la llamada Guerra del Mixtón, en 1541.

La primera, hizo que la iconografía del Apóstol más divulgada en el Nuevo Mundo fuera la del jinete de la legendaria batalla de Clavijo, montado en un corcel blanco al tiempo de aplastar a sus enemigos en el año 844. Así nació el Santiago Matamoros, símbolo al que animaba siempre el espíritu de guerra santa. La segunda matriz estaría relacionada con el Santiago Mataindios, apodo reciente y que no se ajusta a los términos en los que los indios conquistadores abrazaron el culto jacobeo para legitimar su presencia en territorios tan distantes a los de su procedencia, como fue el caso de los tlaxcaltecas que acompañaron al Virrey De Mendoza y que se quedaron en la Nueva Galicia luego de sofocar la aludida Guerra del Mixtón.

Consta que la campaña militar que encabezó el lugarteniente de Carlos V no hubiera sido exitosa sin la participación de un copioso ejército compuesto por indios tlaxcaltecas, huejotzincas, cuauhquechultecas, mexicas, xilotepecas, acolhuas y purépechas, que según las cuentas ascenderían a cincuenta mil. También consta que quien encabezó la rebelión de los caxcanes, Francisco Tenamaztle, capituló para evitar mayores tropelías a su gente.

Vasija de barro tonalteca representando a Santiago Mataindios.

Que en lo que fue la Nueva Galicia siga viva la religiosidad popular en torno al santo de los conquistadores es sorprendente, pues salvo esa evidencia nada más resta por acá de los antiguos pueblos de indios. Pero también lo es el desconocimiento de este dato por parte de los estudiosos de un tema –la danza de los tastuanes— que rebasa ampliamente lo folclórico para elevarse al de raíz identitaria más alta, ya que trastoca la visión derrotista del indio “conquistado” para poner la atención en el indio “conquistador”, es decir, el que con el tinte de guerra santa hizo suya la expansión de los dominios de España en esta parte del mundo y la convalidó, dándole culto a Santiago con elementos tan propios de su cultura: la danza, las máscaras y el mitote, con el propósito de contrarrestar –lo acaba de exponer de forma novedosa y brillante el investigador Claudio Jiménez Vizcarra–, “el habla y el tlatol del diablo”, como se designa en la probanza en descargo del Virrey De Mendoza, al discurso que alentó la rebelión de los indios de la Nueva Galicia en 1541, fruto, dijeron los escribanos, de una suerte de aquelarre en el que “viejas hechiceras” invocaron al diablo, quien les dirigió su palabra a través de Tecoroli para pedirles que mataran a todos los cristianos de esa provincia; que renegasen de esa fe.

Quede planteada, pues, la hipótesis del culto jacobeo entre nosotros como la memoria que de su conquista hicieron en la Nueva España los indios que repoblaron los sitios arrasados por la también llamada rebelión chimalhuacana.

 

II.- La Guerra del Mixtón

Página 46 del Códice Telleriense-Remensis, que habla del año 1541, en el que “se alsaron los yndios de jalisco”, según la anotación debajo de la ilustración.

Una interpretación diferente se lee en los textos de Antonio Tello, Pablo de Beaumont, Alonso de la Mota y Escobar y Matías de la Mota Padilla. Gracias a ella, se puede saber que la fiesta se inició para memorar la intervención del apóstol Santiago en la Guerra del Mixtón en donde los españoles vencieron a los indios caxcanes –tastuanes.

Los abusos de los colonizadores y la resistencia indígena dieron lugar a diversas batallas: “Dieciocho indios principales cayeron en manos de los capitanes españoles Domingo de Arteaga, Cristóbal de Oñate, Martín Benítez y Juan Pascal, quienes ahorcaron públicamente a nueve de ellos. En respuesta, los nativos dieron muerte al encomendero Juan de Arce, quien además fue comido, como se hacía en la guerra antigua entre estos pobladores” (L. Barjau).

El 28 de septiembre de 1541, sesenta mil indios al mando del tastuán Tenamaztle sitiaron la antigua Guadalajara (fundada en Nochistlán) y se retiraron luego de cuatro días. Fue entonces que los españoles decidieron buscar un sitio más adecuado para establecer de manera definitiva la ciudad de Guadalajara y se encaminaron al Valle de Atemajac.

Mientras tanto, concentrados en el Cerro del Mixtón los caxcanes se preparaban para la guerra, tal como se consigna en el Códice Telleriense-Remensis, en donde Tenamaztle se enfrenta al Virrey Antonio de Mendoza –cuyo apellido se puede ver escrito con un maguey y una tuza: metl-tuza.

Cuando los españoles salieron a combatir a los sublevados, antes de emprender el ataque, ofrecieron perdonar las muertes e incendios que los indios habían causado, con la condición de que debían ser obedientes y pacíficos con sus encomenderos.

Se dice que se escuchó la voz de Tenamaxtle: “Nosotros queremos que se vayan en paz, pues estamos en nuestras tierras… y a ustedes ¿quién los ha llamado?”.

 

III.- El nombre y la representación

Si bien, el nombre “tastuanes” parece provenir de los caxcanes –nombre de los indios que habitaban esta región del país—, también es posible que sea una deformación burlesca de la palabra tlatoani, señor.

La representación de los tastuanes implica su identificación como seres lúdicos –sus evoluciones se conocen con el nombre de “jugadas”—; pero también como salvajes, paganos y adversarios de la religión cristiana. Ocultan su rostro con máscaras de madera que ostentan rasgos animalescos y van tocados con una montera o peluca confeccionada de cola de res y crines de caballo, que les cuelga hasta la cintura. Acompañados de música de tambor (o temponaztle) y chirimía.

 

Hoy en día, como en antaño, la celebración de Santo Santiago y los tastuanes presenta los siguientes cuatro momentos:

  1. Los tastuanes se presentan y toman posesión del espacio habitado.
  2. Los tastuanes discuten y negocian con Santiago sobre la posesión del espacio circundante.
  3. Los tastuanes combaten contra Santiago, lo vencen y lo matan.
  4. Santiago resucita y los tastuanes le rinden pleitesía; pero al mismo tiempo, el significado de Santiago se transforma: de ser una fuerza destructora se convierte en una fuerza curativa, vital.

Esta fiesta se ha celebrado durante varios siglos en los viejos barrios y poblados indígenas que ahora forman parte del área metropolitana de Guadalajara, tales como Santa Cruz de las Huertas (en el municipio de Tonalá); Mezquitán, San Andrés y Huentitán (en el municipio de Guadalajara); Jocotán, San Juan de Ocotán, Ixcatán, Nextipac y Santa Ana Tepetitlán (en el municipio de Zapopan); Juchipila y Apozol, así como en localidades del extremo noroeste de los Altos de Jalisco, como en Mechoacanejo (municipio de Teocaltiche).

 

VI.- La danza de los tastuanes

Danzantes.

Cuando los tastuanes han provocado el caos en las calles, éste se conjura al aparecer de Santiago –quien monta un caballo blanco, blande un machete de acero, viste a la antigua usanza hispana: sombrero de cuero de anchas alas adornado con plumas blancas, botas y capa española—; lo acompañan sus servidores (dos o más), llamados “moros” o “perros rastreros” (en Jocotán) o “sargentos” (en Ixcatán). En la versión de Nextipac, los tastuanes se repliegan ante él, que declara ser “Rey de la Nueva España y de la Nueva Galicia”.

Luego, los tastuanes marchan todos en una procesión encabezada por Santiago, a la plaza o atrio de la iglesia, donde se ha erigido una plataforma, que recibe el nombre de castillo: allí tendrán lugar las negociaciones por la tierra, durante las cuales los tastuanes miden el suelo con cordeles, profieren largos e ininteligibles discursos –salpicados de vocablos en náhuatl— y con grandes gesticulaciones señalan hacia los cuatro vientos.

Reyes coronados.

En las negociaciones intervienen tres reyes coronados (y en ocasiones una reina), que representan los poderes terrenales, y lo más interesante es que los tastuanes se vuelven contra Santiago y lo matan. Entre el momento de la muerte de Santiago y el de su resurrección hay un intercambio de regalos entre los tastuanes y la población local.

Enseguida, actividad lúdica de los tastuanes se reanuda: vuelven a corretearse y a gritar, mientras Santiago reposa en el atrio envuelto en una cobija. Cuando Santiago resucita se produce una gran conmoción. Sus verdugos caen fulminados, pero el santo “los cuerea” –así, su espada se convierte en un instrumento de vida— y se une a la actividad alborotadora.

La culminación de la fiesta tiene lugar cuando Santiago “cuerea” a todos los fieles, quienes forman una larga fila para recibir el impacto curativo.

Santiago resucitado.

 

V.- Indios que hacen muecas a la ciudad

Guadalajara es una ciudad que presume de criolla, y hasta de española, donde los indios quedan confinados a los museos.

Recorrido con la comunidad, posterior a la jugada.

La celebración de los tastuanes permite a los indios salirse de los museos y hacer muecas a la ciudad, al tiempo que subvierten los símbolos de la cultura de Conquista.

 

De hecho, su afirmación pública de la indianidad lo es también del derecho a la tierra; y precisamente una característica de los pueblos caxcanes a lo largo de la Colonia fue la reivindicación de las tierras de la comunidad.

 


Sobre el diseño de la exposición

Los núcleos temáticos

Montaje de algunas salas.
  1. Santiago, santo de dos mundos.
  2. Las “jugadas” de la danza: ayer y hoy
  3. La danza y su historia de continuidad. Del siglo XVIII a la actualidad.
  4. Los tastuanes
  5. Las máscaras y la música para la danza.
  6. La “jugada” en Santa Cruz de las Huertas, municipio de Tonalá, Jalisco.
  7. Las variantes de la danza en: Tonalá, Jocotán y San Juan de Ocotán, Jalisco, y en Nochistlán, Zacatecas.

Finalmente, se muestra en el siguiente video a Rubén Páez Kano habla del trabajo museográfico realizado para una exposición sobre la tradición de los tastuanes en Jalisco, el reto que implica cada pieza en el montaje y el trabajo de colocación para crear el impacto deseado en el espectador.

 


 

EXPOSICIÓN: Miguel Cabrera y los jesuitas en la construcción de la cultura mexicana

Texto por: Verónica Zaragoza.
Detalle del cuadro…

Esta fue una exposición organizada con motivo de la celebración de los 60 años de la fundación del ITESO, universidad jesuita de Guadalajara, junto con el Instituto Nacional de Antropología e Historia -a través del Museo Nacional del Virreinato-. En el texto se abordan diversos aspectos de esta fructífera relación laboral entre el pintor y la orden religiosa, su participación en la proclamación de la Virgen de Guadalupe como patrona de la Nueva España, el uso de fuentes europeas para elaborar el programa iconográfico y estético en Tepotzotlán, y algunos ejemplos de obras con devociones jesuíticas.

 

Presentación

Se desconoce si Miguel Mateo Maldonado y Cabrera, mejor conocido como Miguel Cabrera, nació entre 1715 y 1720 en la ciudad de Antequera en el Valle de Oaxaca, pero no se tienen noticias de su infancia y juventud. No es sino a partir de 1739 -año en que contrajo matrimonio con doña Ana María Solano en la Ciudad de México– que contamos con datos de su vida.

Cabrera fue el pintor novohispano más reconocido de mediados del siglo XVIII. Trabajó para laicos, órdenes religiosas y clero secular; fue nombrado pintor de cámara del arzobispo de México, Manuel José Rubio y Salinas, y alcanzó una holgada posición económica al final de su vida.

Para los templos y colegios de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús – uno de sus principales clientes- realizó numerosas obras. La iglesia de San Francisco Javier de Tepotzotlán, Estado de México, es hoy en día su trabajo más complejo y que mejor lo representa.

Miguel Cabrera muere el 15 de mayo de 1768 en la Ciudad de México.

 


La Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús

Cuadro del P. Cristóbal de Escobar y Llamas, por Cabrera.

La Compañía de Jesús fue fundada por Ignacio de Loyola en 1540. Sus integrantes llegaron a la Nueva España en 1572 y para el siglo XVIII había crecido y consolidado numerosas fundaciones, además de contar con un importante número de miembros.

Las fundaciones –entre las que se encontraban misiones, colegios y residencias- requerían edificaciones y ornamentos para conferir carga simbólica a sus actividades religiosas y la Compañía se esforzó, a través de fondos propios o por medio de patrocinios, en contar con ellos.

Una de las principales aportaciones de Ignacio de Loyola a la práctica religiosa son sus ejercicios espirituales. En ellos invita a hacer uso metódico y sistemático de los sentidos para crear atmosferas pertinentes –a través de imágenes religiosas- para la reflexión sobre la realidad. Este uso metódico tendrá por resultado que la Compañía fomente la creación de arte de calidad que serviría, además, como propaganda del catolicismo.

Los primeros contactos entre Cabrera y los integrantes de la Compañía de Jesús en la Nueva España se dieron en la década de los años cuarenta del siglo XVIII en la Ciudad de México, donde empezó a establecer una red de relaciones con jesuitas como Antonio de Herdoñana y otros artífices como Higinio de Chávez con quien trabajaría posteriormente en Tepotzotlán.

 


La pintura novohispana del siglo XVIII

Hacia 1722, los hermanos Juan y Nicolás Rodríguez Juárez dieron lugar a uno de los primeros intentos por establecer una academia de pintura en la Nueva España. Era un espacio para discutir ideas en torno al arte y a los mecanismos de producción estética; en él se congregaron diversos pintores, como José de Ibarra que se convirtió en líder pictórico de su generación. Hacia 1754 Ibarra estableció, al igual que su maestro Juan Rodríguez Juárez, una academia. Algunos de sus discípulos fueron francisco Antonio Vallejo y Juan Patricio Morlete Ruiz.

A la muerte de Ibarra en 1756, Cabrera tomó su lugar como el pintor más importante más importante de su tiempo y en él recayó la dirección de la academia, convirtiéndose en el eje de otros artistas de importancia como José de Alzíbar y José de Páez.

 

Devociones jesuíticas

La vida de la Virgen y sus distintas advocaciones fue un tema presente en la obra de Miguel Cabrera. La devoción a María inició con san Ignacio, el fundador de la Orden, quien en sus escritos la nombraba “Nuestra Señora”. La Virgen de Loreto, la Inmaculada Concepción y la Virgen de la Luz fueron algunas de las devociones marianas que los jesuitas difundieron en territorio novohispano.

El Sagrado Corazón de Jesús fue uno de últimos cultos que los jesuitas propagaron entre los fieles. De origen francés llegó a Nueva España en 1721 y, en los siguientes años, se fomentó su devoción. Después de la expulsión por parte de Carlos III en 1767, la Orden lo utilizó como punto de unión espiritual.

 

Pintor de la maravilla americana

La Compañía de Jesús novohispana había sido desde los principios del siglo XVIII uno de los principales promotores del culto a la Virgen Morena como símbolo de identidad del virreinato y para el siglo XVIII participaron activamente en su nombramiento como patrona de Nueva España.

En 1751 Cabrera y otros pintores de renombrado crédito inspeccionaron el ayate de la Virgen de Guadalupe para juzgar, según las reglas del arte de la pintura, “si podían ser obra de la industria humana semejantes maravillas”. Al año siguiente el pintor realizó, por solicitud del arzobispo de México, Manuel José Rubio y Salinas, tres copias de la imagen guadalupana, Una de ellas fue entregada al jesuita Juan Francisco López para que le llevara a Roma con el fin de solicitar al Papa Benedicto XIV la confirmación de un patronato de la Virgen.

En 1756 el padre López regresó con la aprobación apostólica y, como parte de las celebraciones, la imprenta del colegio jesuita de San Ildefonso publicó el dictamen que Cabrera había escrito años atrás con el título de Maravilla americana y conjunto de raras maravillas, observadas con la dirección de las Reglas de Arte de la Pintura. A partir de entonces la fama del pintor creció pues no solo ejercía el arte de la pintura sino también el de la escritura; además, junto con los integrantes de su taller realizó numerosas reproducciones de la Virgen de Guadalupe.

 


Cabrera en Tepotzotlán y la creación total (1965)

Iglesia de San Francisco Javier en Tepotzotlán, Edo. de México.

El uso metódico de los sentidos propuesto en los Ejercicios espirituales, ha estado presente en la cotidianeidad de los integrantes de la Compañía de Jesús. Para mediados del siglo XVII el padre general Juan Pablo Oliva llevaba una relación cercana con Juan Lorenzo Bernini, uno de los artistas más importantes del barroco en el Vaticano. Este último propuso que se creara una gran obra que impactara en todos los sentidos del espectador valiéndose de todas las manifestaciones artísticas propuesta que convenció a Oliva y la difundió al interior de la Orden.

En 1753 el padre Pedro Reales, rector del Colegio y Casas de Probación de Tepotzotlán, contrató a Miguel Cabrera e Higinio de Chávez para construir tres retablos y cuatro portaciriales para el presbiterio del templo de San Francisco Javier. Pero la labor de Cabrera no concluyó con la obra retablística pues también ejecutó pintura mural en las bóvedas del presbiterio y crucero, así como varios óleos sobre tela para la sacristía, el sotocoro y coro del templo. Por último, realizó obras de pequeño formato para el Camarín de la Virgen.

Es en Tepotzotlán y con la compañía donde Cabrera traspasó los límites de su arte y creó, junto con el padre Reales, una obra Total que incluía arquitectura, escultura y pintura, además de conocimientos de música y acústica para lograr que el sonido corriera libremente en el espacio del templo a pesar de la inclusión de los retablos.

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Pintura de Cabrera bajo el coro de la iglesia.

Entre los Conjuntos de pinturas de Cabrera realizó para muros enmarcados por elementos de la arquitectura, tales como ventanas, puertas y pilares, destacan estas dos obras localizadas frente a frente en el sotocoro de la iglesia de San Francisco Javier. Acostadas por la menor altura del techo que sostiene al coro respecto a la altura total del resto de la nave, estas grandes escenas buscan generar empatía entre los fieles desde el momento de ingreso al templo. Es preciso recordar que Cabrera creó una experiencia sensorial paradigmática de la estética jesuita por medio de la multiplicidad de efectos dados por el dorado y las formas sinuosas de los retablos del presbiterio y del crucero, los cuales concibió y diseñó en colaboración con Hidalgo Chávez. Además, proyectó un efecto ilusorio del espacio mediante el uso de la perspectiva en las pinturas de las bóvedas.

El tema de los patrocinios de María cobijando bajo su manto a una orden religiosa, procede de la visión narrada por Cesario Heisterback (1180- 1240) en la que un monje cisterciense recibe la promesa de María para abrigar a los de su orden debajo de sus brazos y su amplio manto. A partir de entonces las órdenes religiosas encargaron a los pintores la ejecución de sus obras que exaltaran el gozo de este mismo privilegio.

En Patrocinio de la Virgen a la Compañía de Jesús, María es el eje alrededor del cual se distribuyen los jesuitas encabezados por su fundador, san Ignacio de Loyola de un lado, y del otro, san Francisco Javier, al que está dedicada la iglesia. La distribución ordenada de los personajes dispuestos en ejes verticales transmite un efecto de equilibrio y estabilidad que enfatiza el carácter protector de la escena. (ACG)

Retablos al interior de San Francisco Javier.

 

Andrea Pozzo en Tepotzotlán (1948)

El hermano Andrea Pozzo (1642-1709) nació en Trento, Italia y estudió pintura antes de ingresar en la Compañía. Una de sus obras más importantes se encuentra en el templo de San Ignacio en Roma, Italia. Pintó al fresco ábside, la cúpula y la bóveda con arquitecturas fingidas que “transforman y amplían los espacios reales y les comunican su carácter triunfal”. Miguel Cabrera se inspira en la obra de Pozzo para su proyecto en el templo de Tepotzotlán.

Gloria di Sant’Ignazio, de Pozzo en Roma. Fuente: Wikimedia Commons, por Marie-Lan Nguyen.

 

Sobre la representación (1984)

En el Colegio Romano, Andrea Pozzo También escribió un manual sobre la representación bidimensional de la perspectiva para el uso de pintores y arquitectos, en el que reprodujo varias de sus obras. Esta edición fue enviada a las distintas provincias que la Compañía tenía en el mundo y debió corresponder a los jesuitas mexicanos mostrar el libro de Cabrera. Fue así como conoció la obra de Pozzo y la aprovechó para crear en San Francisco Javier de Tepotzotlán una gran obra que impactara en todos los sentidos del observador valiéndose de todas las manifestaciones artísticas.

La glorificación de san Ignacio que Cabrera pintó en el presbiterio del templo de San Francisco Javier de Tepotzotlán busca mostrar la obra realizada por Ignacio y la Compañía de Jesús para propagar la fe cristiana por el mundo y está claramente inspirada en Pozzo. Al centro, el Espíritu Santo en forma de paloma dirige un rayo al corazón de san Ignacio, quien lo refracta al pecho de san Francisco Javier y éste lo esparce a las figuras humanas en el límite del retablo.

Glorificación de San Ignacio, por Cabrera en Tepotzotlán.

 


Jesuitas ilustres pintados por Cabrera

Además de Tepozotlán, Cabrera también trabajó para otros colegios, como el de Oaxaca, Valladolid (hoy Morelia), Querétaro, Guanajuato y Zacatecas, además de la Casa Profesa, en la Ciudad de México. Pintó numerosos lienzos con los principales santos de la Compañía: san Ignacio de Loyola, san Francisco Javier, san Francisco de Borja, san Luis Gonzaga y san Estanislao de Kostka, que ayudaban a fijar los modelos iconográficos y afianzar la devoción.

Detalle sobre los cuadros, clic aquí

 


Detalles de la museografía

Videos que describen el trabajo de museografía, curaduría y comisaría de obra que se realizó para esta exposición, en las voces de Karina Xochipilli Rossell y Diego Gaytán Mertens. El primer video se enfoca más en el control y manejo seguro de la obra; se pueden apreciar, por ejemplo, las cajas diseñadas específicamente para las piezas de Cabrera exhibidas. El segundo da mayor contexto sobre el trabajo del museógrafo en relación al guión curatorial y el trato de la obra presentada (seguridad, restauración, etc.). Cierran hablando de la importancia de estas profesiones, especialmente en México, que cuenta con tanto patrimonio, tan vasto y diverso.

Parte I

Parte II

 


Agradecimientos:

Museo Nacional del Virreinato, INAH

Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús

Universidad Iberoamericana. Ciudad de México A.C.

Museo de Arte Sacro de Guadalajara A.C.

Alfonso Alfaro Barreto

 

EXPOSICIÓN: La intimidad y lo sagrado en la obra de Ignacio Díaz Morales

Texto por: Arq. Javier Díaz Reynoso.
Patio interior de la casa Díaz-Morales.

En el marco de la celebración de los 60 años de la fundación del ITESO y los 25 años del fallecimiento del arquitecto Díaz Morales, el Centro de Promoción Cultural y la Dirección de Información Académica de esta universidad jesuita prepararon los contenidos de esta exposición en 2017, la cual convoca a dialogar sobre dos ámbitos de singular relevancia en la vida, la obra y el pensamiento de Ignacio Díaz-Morales (1905-1992). La casa como representación de la intimidad y el templo como expresión de lo sagrado, son dos géneros arquitectónicos diferentes que en su esencia hablan de lo mismo y convergen en el culto a la vida en todas sus dimensiones.

 

Presentación

Escultura de Díaz Morales.

A continuación se subrayan los valores tangibles e intangibles que nos legó Díaz-Morales, herencia que se encuentra en su vasta obra arquitectónica, en su largo magisterio y en su propia vida compartida. Díaz-Morales celebra la vida con la palabra, con la expresión del espacio y con las conductas que éste propicia o sugiere; festeja la vida individual en la sencillez de una habitación, la familiar en la armonía de una casa, la comunitaria en el ordenamiento de un edificio y la ciudadana en la amenidad del espacio público. En su obra –como lo documentan diversas publicaciones– fluyen vasos comunicantes de la intimidad a lo sagrado y manifiestan un continuum que va del espacio doméstico a la vida pública

Al habitarlo, cualquier espacio nos transforma. En el mejor de los casos, nos nutre; en el peor, nos enferma. Ignacio Díaz-Morales lo sabía bien. Como buen humanista, repetía al clásico Eupalinos de Valery: “hay unos edificios que son mudos, otros hablan y otros, los más raros, cantan; ferviente admirador de estos últimos, buscará la armonía del canto, la danza del coro que en-canta y seduce por medio de la belleza.

La intimidad es el tesoro que más se defiende, se cuida y se resguarda “dentro”; es donde se sustenta el honor y la dignidad de la persona. En la obra de Díaz-Morales, será la casa el espacio idóneo y preferente para cobijar la intimidad, a buen resguardo en las estancias, terrazas y patios con sus fuentes, todos recintos fecundos para tejer la convivencia familiar y muy cercanos a la tradición mediterránea hispanoárabe que heredamos.

Lo sagrado, aquello que se considera un bien “santo”, es el diálogo espiritual entre lo divino y la comunión de fieles que así lo declaran y profesan. El lugar propicio para la consagración, la ofrenda y la liturgia de culto se encarna en el templo. Díaz-Morales, como profundo creyente se alimentará de la tradición bizantina, románica y gótica, sin embargo, fiel a su tiempo busca un arte católico contemporáneo por medio de una geometría ascética, un silencio devocional y, sobre todo, una arquitectura que hace suya la metáfora vertical que une el cielo-luz-bóveda con la tierra-humanidad-altar.

Ventana en el estudio de Díaz Morales.

A lo largo de ochenta y seis años Ignacio Díaz-Morales integró las experiencias en cada etapa de su vida. Nació al inicio del siglo veinte y vio su ocaso. Al igual que Luís Barragán y Rafael Urzúa, sus compañeros de generación en la Escuela Libre de Ingenieros de Guadalajara que encabezó Ambrosio Ulloa desde 1902, no dejó de aprender en el camino y fue atesorando hallazgos, al tiempo que la sociedad y la ciudad despertaban a la modernidad.

Al igual que sus compañeros, Díaz-Morales incorporó en su primera obra las expresiones regionales de una sociedad tapatía conservadora, a la par, incursionó en el funcionalismo que es más afín a la ingeniería que los había entrenado y a la modesta economía del momento, para más tarde hacer la mejor síntesis posible de esos dos mundos, su obra creativa más singular.

La exposición seleccionó siete obras entre 1935 y 1975, cuatro casas y tres templos. Y también el anexo oriente y exteriores sur de la actual Casa Clavigero, una intervención de Díaz-Morales de 1939, además, la casa vecina donde él vivió con su familia desde 1957 hasta su muerte y que en esta ocasión se integra con recorridos guiados.

Quizá la frontera entre lo propio y lo ajeno, entre privado y lo público sea más fácil de reconocer que la frontera entre lo profano y lo sacro que es más sutil. Al final nos preguntamos: ¿Cómo se hace un espacio íntimo? ¿Cómo se hace un espacio sagrado? Esta exposición trató de suscitar respuestas a estas preguntas. Esperemos que cada uno de ustedes las encuentren y disfruten del recorrido. Buen camino.


Ignacio Díaz-Morales Álvarez-Tostado

Díaz Morales en su estudio.

Nació en la ciudad de Guadalajara, el 16 de noviembre de 1905, y falleció a la edad de 86 años, en la misma ciudad, día el 3 de septiembre de 1992.

De 1924 a 1928 realizó sus estudios de Ingeniero en la Escuela Libre de Ingenieros que dirigía don Ambrosio Ulloa. Complementó su formación tomando cursos de arquitectura, algunos de sus maestros fueron Luis y Francisco Ugarte, Agustín Basave y Aurelio Aceves; entre sus compañeros estuvieron Luis Barragán Morfín, Rafael Urzúa Arias y Pedro Castellanos Lambley.

De 1925 a 1930 trabajó en el despacho del ingeniero Luis Ugarte. De 1930 a 1938, realizó varios trabajos para Ferrocarril Sudpacífico de México. Durante los siguientes cincuenta años, ya de manera independiente, participó en obras de conservación del patrimonio, urbanas, arquitectónicas, académicas y de promoción cultural, principalmente en la ciudad de Guadalajara.

Entre otras personalidades relacionadas con el arquitecto Ignacio Díaz-Morales se encuentran Jesús Reyes Ferreira, Manuel de la Cueva, José Ruiz Medrano, José Arreola Adame, Alejandro Rangel Hidalgo, Antonio Gómez Robledo, Efraín González Luna y Hans Urs von Balthasar.

 

1) Obra de conservación

Detalle de plano.

De 1927 a 1972, a petición del Exmo. Sr. Arz. Francisco Orozco y Jiménez, realizó los trabajos de terminación del Templo Expiatorio, iniciado en 1897 según el proyecto gótico del italiano Adamo Boari.

Trabajó en la restauración de fachadas de Catedral y el Sagrario (1942); en la restauración de la cúpula del Hospicio de Cabañas (1949) donde se encuentra el fresco “El hombre de fuego” de José Clemente Orozco, y en la remodelación interior y exterior del Teatro Degollado (1960).

Fuera de Guadalajara destacan la reestructuración del Santuario de San José, en Arandas, Jalisco (1944); la remodelación exterior de la Catedral de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas (1980), y la remodelación interior del Santuario del Sagrado Corazón de Jesús, en Mexticacán, Jalisco (1987).

 

2) Obra urbana

Fuente a contraluz en Plaza de la Liberación.

Su principal obra urbana es la Cruz de Plazas ubicada el corazón de Guadalajara (concebida en 1936) y, en particular, la Plaza de la Liberación, conocida como “El dos de copas” (iniciada en 1947 y terminada en 1952 siendo Gobernador el licenciado Jesús González Gallo). La Plaza de la Fundación, también conocida como “de Los Laureles”, fue construida cuatro años más tarde.

El otro gran proyecto urbano que concibió para Guadalajara fue el Paseo del Hospicio (1940) que, a través de una gran plaza, uniría el Teatro Degollado y el Hospicio de Cabañas. Desafortunadamente no se realizó y fue en los años setenta cuando el Gobierno del Estado retomó su idea y la modificó en lo que ahora se conoce por “Plaza Tapatía”.

También proyectó otras plazas importantes, una para el centro de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez Chiapas en 1980 y, otra, la Plaza del Expiatorio (1992), actualmente dedicada a su memoria.

Además de las obras antes señalados, organizó el Plano Regulador de Guadalajara (1943) que pretendía ordenar y controlar el crecimiento de la ciudad. Dicho organismo funcionó varios años, hasta su renuncia provocada por la imposición de las autoridades gubernamentales de autorizar la instalación de industrias al poniente de la ciudad.

 

3) Obra arquitectónica

Interior del Templo de Ntra. Sra. de la Paz.

Entre las obras que realizó se encuentran el Templo de Nuestra Señora de la Paz (1940), el Edificio Plaza frente a palacio de Gobierno (1946), la Capilla de las Madres Mercedarias en el Instituto de la Veracruz y el Seminario Menor (1959), y el Archivo de la Ciudad (1980).

Desde los años treinta hasta los setenta, realizó diversas casas para diferentes familias entre las que destacan la de Trinidad Ochoa Reyes, la del señor Elosúa, la de don Bernardo Corvera, la de los Carrillo Aranguren, Fontreaux, Palomera Ugarte, Alarcón Menchaca, Baeza y González Luna; así como su propia casa y las de sus hijas.

 

4) Promoción académica y cultural

Notas personales de Díaz Morales sobre sus lecturas.

Fundó la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara (1948) siendo Rector el doctor Luis Farah con el apoyo del Gobernador González Gallo. Para esta escuela trajo, a partir de 1950, a varios arquitectos de Europa, entre ellos: Horst Hartung Franz, Mathias Goeritz, Silvio Alberti Levati, Bruno Cadore Marcolongo, Carlangelo Kovacevich y Eric Coufal Kieswetter.

Además de encargarse de dirigir la Escuela, impartió cátedras de Geometría, Cálculo, Composición y particularmente de Teoría de la Arquitectura. A la par de su amigo el arquitecto José Villagrán García, desarrolló su propia Teoría de la Arquitectura. Paralelamente a estos cursos impartió también Historia de la Cultura y Arte Sacro en los seminarios Mayor y Menor de Guadalajara.

Diez años después de su retiro de la Escuela, volvió a impartir su cátedra preferida “Teoría de la Arquitectura” en 1972, en la Escuela de Arquitectura del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), por invitación del arquitecto Salvador de Alba Martín, y lo siguió haciendo durante veinte años, hasta su fallecimiento.

Para promover y difundir la cultura arquitectónica creó, en 1949, la Fundación de Arquitec-tura, A.C. (ARQUITAC) que tuvo un buen desarrollo por mucho tiempo. En el mismo año fundó, y presidió hasta 1976, la Comisión Técnica para la Conservación de la Obra de José Clemente Orozco. En 1990 promovió la Fundación de Arquitectura Tapatía, A.C. la cual custodia la biblioteca y archivo del arquitecto Luis Barragán y, por último, fundó el Ateneo de Cultura Occidental, A.C. (1991) para la investigación y difusión de las artes, en particular de la arquitectura.

 

5) Reconocimientos

  • Recibió las Palmas Académicas de la Legión de Honor, en Francia (1951) y la Investidura Pontificia como Caballero de la V Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén (1952).
  • Recibió el Premio Jalisco de Arquitectura (1985) junto con los arquitectos José Villagrán García y Luis Barragán Morfín y, además, otro reconocimiento de la Sociedad de Arquitectos Mexicanos.
  • En 1986 recibió el Gran Premio de la Academia Nacional de Arquitectura; en 1989, el Premio Nacional de Ciencias y Artes y la Presea Guillermo Álvarez Macías. 
  • Fue Presidente Vitalicio Honorario del Capitulo Guadalajara de la Academia Nacional de Arquitectura.
  • El American Institute of Architects lo nombró Honorary Fellow (1987).
  • Fue reconocido como Profesor Numerario (1976) y como Profesor Emérito (1990) por el ITESO.
  • En 1993, la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) instituyó el Premio Nacional de Arquitectura Ignacio Díaz-Morales.

 


Explora la selección de obra

 

Casa Ochoa Reyes Casa Martínez Rivas Casa Sauza Zuber Casa Alarcón Menchaca
Templo de Nuestra Señora de La Paz Templo Expiatorio Capilla del Instituto de la VeraCruz
Casa González-Luna Morfín Casa Díaz-Morales

 


Algunas referencias bibliográficas y hemerográficas

  • Ignacio Díaz-Morales, “Precisiones Sobre Urbanismo”, en: Reflexiones Sobre Guadalajara. Departamento de Bellas Artes, Gobierno del Jalisco, 8 de noviembre de 1975
  • Eduardo Arias Castañeda, Javier Díaz Reynoso y Alberto González González, La estética, el bien común y la casa en la teoría y en la obra del Arq. Ignacio Díaz Morales. Escuela de Arquitectura ITESO (Tesis profesional). Guadalajara, Jalisco, agosto de 1980
  • Alberto González González, “Los espacios destinados a la comunicación”, en: Revista Construcción Mexicana, 266, noviembre de 1981
  • Alejandro Aguilera, “Entrevista a Ignacio Díaz-Morales”, en: Construcción Mexicana, 266. México, noviembre de 1981
  • Lilia Gómez y Miguel Ángel Quevedo, “Testimonios vivos: Ignacio Díaz Morales (entrevista)”, en: Cuadernos de Arquitectura, 15-16. México, SEP-INBA, 1981
  • Guillermo García Oropeza, “Ignacio Díaz Morales” (incluye: Conceptos de Arquitectura de Ignacio Día-Morales), en: Universidad de Guadalajara, Guadalajara, 1982
  • José María Buendía, “Ignacio Díaz Morales” (entrevista), en: Traza, 7. México, junio de 1984
  • Guillermo García Oropeza, “Ignacio Díaz Morales arquitecto de Guadalajara” (entrevista), en: La Plaza, 1.  Guadalajara, septiembre de 1986
  • Germán Solinís, “Díaz Morales en exergo”, en: Renglones, 6 ITESO. Guadalajara, diciembre de 1986
  • José Dorazco Valdés, “Ignacio Díaz Morales o la pasión por la cultura”, en: El Informador. Guadalajara, 16 de julio de 1989
  • Juan Diego Torres Cabral, “La ciudad debe ser espacio para la comunicación”, en: El Occidental. Guadalajara, 23 de julio de 1989
  • Varios autores, “Ignacio Díaz Morales, Premio Nacional de Artes”, en: Calle Adentro, 6 (el suplemento Parteaguas incluye: “Conceptos de Arquitectura” de Ignacio Díaz Morales). Guadalajara 29 de diciembre de 1989
  • Diego Petersen Farah, “Díaz Morales: Premio Nacional de Artes”, en: Paréntesis, 109. Guadalajara, 1 de enero de 1990
  • Fernando González Gortazar, Ignacio Díaz Morales habla De Luis Barragán (conversación)”. Universidad de Guadalajara (Colección Fundamentos), 1991
  • Varios autores, Mathiaz Goeritz en Guadalajara. Universidad de Guadalajara (Col. Fundamentos). Guadalajara, 1991
  • Varios autores, 40 años de Enseñanza Universitaria de la Arquitectura: 1948-1988. Universidad de Guadalajara. Guadalajara, 1992
  • Varios autores, “In Memoriam: Ignacio Díaz Morales”, en: Siglo 21 (suplemento Casa Abierta), Guadalajara, 3 de septiembre de 1994
  • Enrique Ayala Alonso, Ignacio Díaz Morales: del espacio expresivo en la arquitectura. UAM-X. México, 1994
  • Anuar Kasis Ariceaga, Ignacio Díaz Morales. Secretaría de Cultura-Jalisco / U de G-CUAAD / ITESO (Monografías de arquitectos del siglo XX). Guadalajara, 2004
  • Alberto González González, Ignacio Díaz Morales: su obra. Secretaría de Cultura-Jalisco, 2005
  • Varios autores, Guía arquitectónica de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Secretaría de Cultura-Jalisco, 2005

Para otras publicaciones, consultar:

Biblioteca “Dr. Jorge Villalobos Padilla, S.J.”, ITESO

Acervo: ARQUITECTOS JALISCIENCES.

Fondo: DÍAZ-M

 


VIDEO: Cómo gestionamos una charla con un creador

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Proceso a describir: Charla con creador.

Proyecto que lo ejemplifica: Café Scientifique.

Sentido del proyecto en la comunidad ITESO: Este proyecto está planteado como “un espacio de ocio para pensar y platicar la ciencia”, esto es, se trata de un proyecto de divulgación de la ciencia que busca acercar al público general con el trabajo científico en voz de sus creadores. 

Breve descripción: El Café Scientifique ITESO está basado en el movimiento Café Philosophique que comenzó en París en 1992 impulsado por el filósofo Marc Sautet quien buscaba un lugar en el cual la gente común y corriente pudiera discutir temas de filosofía. Un tiempo después el inglés Duncan Dallas adaptó el modelo a la comunicación de la ciencia. Desde entonces son cientos de sesiones las que se llevan a cabo en todo el mundo. Este Café es uno de los primeros en México y el único que actualmente se desarrolla en Guadalajara. Se realiza el primer martes de cada mes y la entrada es libre y gratuita.

La dinámica de las sesiones del Café Scientifique consiste en que en un primer momento el charlista invitado tiene de veinte a treinta minutos para exponer el tema en cuestión, sin apoyo de medios audiovisuales y preferentemente como conversación, para después de una breve pausa retomar el resto de la sesión (aproximadamente una hora y media) con preguntas del público y respuestas del invitado, todo esto en un todo de divulgación.

 

 

Conoce a detalle los procesos de producción de este proyecto en el siguiente archivo PDF:

 

VIDEO: Cómo gestionamos un recital gratuito al aire libre

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Proceso a describir: Recital al aire libre, gratuito.

Proyecto que lo ejemplifica: Música al aire.

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Breve descripción: El proyecto de Música al aire, se genera en un espacio dentro de la Universidad ITESO, en concreto en sus jardines. Es un proyecto con una frecuencia mensual (los miércoles primeros de cada mes) y es parte de un programa de actividades del programa de música.  El cual hace la programación semestral-anual previa de los artistas/instrumentos a invitar. La siguiente descripción hablará desde un supuesto en el que ya se tiene el artista (guitarrista), la fecha (un mes antes de la presentación) el lugar y hora de presentación.

Conoce a detalle los procesos de producción de este proyecto en el siguiente archivo PDF:

EXPOSICIÓN: Mística y disidencia. Imágenes del Corazón de Jesús

Texto por: Alfonso Alfaro, Jaime Cuadriello, María Palomar y Tomás de Híjar.

Como parte de las celebraciones por los 200 años de la Restauración de la Compañía de Jesús, el Centro de Promoción Cultural del ITESO a través de la exposición Mística y disidencia, imágenes del Corazón de Jesús,  busca mostrar el culto al Corazón de Jesús, que es uno de los elementos que hacen la transición entre la antigua Compañía de Jesús, los años de la supresión y la Restauración de la misma. Más tarde en el siglo XX esta devoción cobró una importante dimensión de disidencia social a través de la figura de Cristo Rey.

Presentación

Las experiencias de la generosidad y de la misericordia son tan irrenunciables para la naturaleza humana como el vértigo ante el sufrimiento inexplicable. El catolicismo hizo surgir en el siglo XVII, en una Francia más bien excéntrica respecto de la cultura barroca irradiada en esos momentos desde la Roma pontificia, una corriente espiritual que aspiraba a dar un sentido a esa fundamental paradoja de la condición humana.

La imagen de un Corazón divino, eje del sistema del cosmos, ofrecía consuelo y un atisbo de esperanza porque  era capaz de acompañar en sus vicisitudes a cada corazón humano desconcertado, herido por la violencia y el dolor incomprensible. En su nombre y bajo su amparo era posible tejer lazos de solidaridad, vínculos de apoyo, redes de movilización.

En las primeras décadas del siglo XX, los católicos mexicanos, marcados por la violencia de más de un siglo de confrontaciones sociales, encontraron un rumbo para sus anhelos de concordia haciendo converger en esa figura entrañable de Jesús otro de los atributos esenciales de su divinidad encarnada, la realeza: el grito de “viva Cristo Rey” había de dejar una huella profunda en nuestra historia y en nuestra cultura.

El bicentenario de la Restauración pontificia de la Compañía de Jesús en 2014, trajo a la  memoria el vínculo tan estrecho que ha unido a lo largo de los siglos a la orden ignaciana con esta corriente espiritual y del papel tan prominente del culto del Corazón de Jesús como uno de los puentes fundamentales que unieron, a través de las cuatro décadas de supresión, a la antigua y a la nueva Compañía.

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El corazón, núcleo vital

El corazón fue durante largos siglos el centro simbólico de la vida humana. Era la sede emblemática de todas las funciones de la carne y del espíritu, de las pasiones y de la razón. A partir de las investigaciones de William Harvey a principios del siglo XVII sobre la circulación de la sangre y de la difusión de la física cartesiana apareció una imagen rival, una alternativa simbólica, el cerebro, donde se hizo residir el signo visible del pensamiento racional.

El imaginario de nuestra civilización fue así bifurcado lentamente a partir de ese momento. Pero en muchos espacios, el corazón continuó siendo representado como el núcleo vital donde se dirimen todos los conflictos de la  existencia humana, donde la inteligencia y los afectos libran las batallas que enfrentan a la luz y el error, la voluntad y el vicio, la virtud y la muerte eterna.

Esta serie narra el proceso que lleva al corazón humano, convertido en campo de batalla, a derrotar al pecado y quedar libre de sus influjos
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El Sagrado Corazón en la Compañía de Jesús

La Compañía de Jesús encontró elementos de sintonía entre su propia tradición espiritual centrada en una relación estrecha con la persona de Jesús cuyos rasgos de generosidad y misericordia se resaltaban, y el  nuevo movimiento espiritual surgido en Paray-le-Monial. Además del Padre la Colombiëre, los Padres Gallifet  (en la antigua Compañía)  y Ramiëre (quien propugnaba por incorporar al culto la dimensión de la realeza de Cristo y que fundaría el Apostolado de la oración y el Mensajero del Corazón de Jesús en el siglo XIX) contribuyeron a formular un modelo que tanto influjo tendría en la vida social de los países con población católica. La nueva devoción se situaba a contracorriente del jansenismo prevaleciente entre las elites intelectuales francesas del momento que propugnaba una sensibilidad de la austeridad y el rigor.

Durante los años en que la orden estuvo suprimida (de 1773 a 1814) se fundó una Compañía del Sagrado Corazón para agrupar a antiguos jesuitas que pugnaban por reconstruir la institución ignaciana. A la restauración promulgada por el papa Pío VII en agosto de 1814, la Compañía encontró plena de vitalidad entre el pueblo católico esta corriente espiritual que ella había contribuido a consolidar y que había desempeñado el papel de polo de referencia de la espiritualidad jesuítica durante su ausencia y la convirtió en una cabeza de puente para sus nuevos proyectos.

El carácter ultramontano que adquirió con frecuencia esta corriente, en buena parte como reacción a la hostilidad que despertaba entre los adversarios de los jesuitas y en los medios hostiles a la Iglesia, se veía temperado por las experiencias de diálogo con la cultura de la modernidad ilustrada, particularmente en los Estados Unidos, único espacio donde la Compañía pudo desarrollarse sin trabas a lo largo del siglo XIX.

En esta pintura: Los rayos amorosos que fundan la relación trinitaria tienen correspondencia con los que dimanan del Corazón de Jesús cuyo ardor inflama el orbe entero. Los santos emblemáticos de la Compañía de Jesús (Loyola, Javier, Gonzaga, Kotska) manifiestan el papel fundamental que su orden obtuvo en la configuración y difusión de esta devoción. Tres de las cuatro partes del mundo están representadas por señores nativos, mientras que la cuarta, Europa, aparece bajo la figura del rey Fernando VI, hermano y antecesor inmediato de Carlos III, que había de expulsar a la Compañía de sus dominios y lograr su supresión.

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La devoción popular

Desde la piedad intimista y monacal en la Francia de Luis XIV pasando por la movilización de las familias en defensa de la Iglesia durante la Revolución francesa, la Comuna de París o la Cristiada, el culto al Corazón de Jesús ha llegado a muchos tapatíos en cuyos espacios domésticos y lugares de trabajo ha sido entronizado. A través del paso de las generaciones late todavía un afecto hondo e intenso que se expresa en los comulgantes de los Primeros viernes y en el callado gozo de jóvenes y viejos que comparten la Adoración nocturna.

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El Sagrado Corazón y Cristo Rey

Las profundas sacudidas del ciclo de guerras civiles que inició en Francia con la Revolución de 1789 y sus prolongaciones en 1830, 1848 y 1871, un proceso que presenta homologías que en 1810, 1856, 1910 y 1926 devastaron a México, inclinaron a numerosos católicos a anhelar un equilibrio, a ansiar que la realeza de Cristo tuviera alguna forma de presencia en las sociedades históricas.

La consagración de la humanidad entera al Sagrado Corazón de Jesús realizada por León XIII en 1899 preparó el camino para que la coronación de su imagen en la catedral de México en 1914 llegara a convertir a la figura de Cristo Rey en una festividad litúrgica para toda la catolicidad.

Otras representaciones destacadas:

Desde las vísperas de la Comuna de París (1871) un grupo de católicos franceses capitaneados por el profesor de la Sorbona Frédéric Ozanam habían deseado marcar con un imponente signo arquitectónico la presencia visible de la Iglesia en una sociedad a la que sentían cada vez más ajena. La basílica del Sagrado Corazón sobre la colina de Montmartre fue el primero de esos monumentos entre los que habían de destacar el del Corcovado y el del Cubilete.

Cristo Redentor del Corcovado (Brasil), Cristo Rey en el Cerro del Cubilete (México) y Basílica del Sagrado Corazón (Francia)
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Si quieres aprender un poco más sobre este tema haz clic sobre los siguientes títulos:

1) Los grandes heraldos del culto al Sagrado Corazón

2) Los siete dolores de María Santísima

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EXPOSICIÓN: El santo olor de la panadería

Texto por: Bernardo González.

Presentación

El Centro de Promoción Cultural del ITESO, a través del programa de Patrimonio abre el horizonte e innova bajo parámetros de historia, ciudad y tradición con una exposición sobre pan, un arte-artesanía tan próxima, cotidiana e incluyente. La presente exposición pretende darle visibilidad al aspecto artístico de la noble y prestigiosa tarea del panadero –como la vida misma-.

De la vista nace el amor

La vista nos ofrece una impronta, una primera reacción ante cualquier hecho de la vida cotidiana. Y siempre será más significativa cuando en esta mirada se involucran armonías o discrepancias estéticas. No es lo mismo ver algo feo que algo bonito. Normalmente algo “bonito”, según el criterio de cada quien, será satisfactorio, placentero, estimulante, inspirador, generador de felicidad, ¿amor?, o simplemente resorte de una sencilla sonrisa.

Pero cuando esa mirada pasa a algo más profundo como un sentimiento arraigado, muy personal, con historia, con experiencia, allí puede decirse que existe, habita o hay amor. Eso sucede con la exposición el “El santo olor de la panadería”. Existe amor porque las piezas que observamos y recorremos, no solo tienen belleza exterior que habla de los años de maestría artesana que los panaderos imprimen en cada pieza y que repiten por millares cada día. ¿También por qué?

Entrada de la exposición que fue presencial
Entrada de la exposición presencial

Honor al artista que se dedica a su lienzo o a la masa de cerámica y que después de algunos días logra en el punto de la sublimación una obra plástica única, irrepetible, arte. ¿Pero entonces, qué honor merece el artista que en un par de horas reproduce un centenar de hermosas conchas de chocolate?

No solo es esa belleza plástica lo que nos hace amar cada una de las piezas de esta exposición. Lo que contribuye a este sentimiento es una infinidad de puertas que generan la imagen de estos dulces trozos de harina horneados, y que se podrían nombrar en conceptos como: pertenencia, familia, tradición, recuerdo, territorio, personas, identidad, memoria, abuela, infancia, felicidad, paz, unidad, hábitos, y muchos, muchos más que nos hacen amar con mayor ahínco las obras expuestas. Y allí sí, del ver, renace el amor.

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Las razones

Son muchas las razones para ofrecer una exposición de estas características, la primera es hablar de una estética del pan. Los colores, las texturas y sobre todo, las formas posibles. Un objeto que no nació con el fin de ser arte, que no solo es objeto; es alimento, pero también está cargado de simbolismo; es tradición, es conocido, es nuestro.

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Acercamiento a la textura del pan

La apuesta es ver con ojos limpios, descargados de supuestos y pre juicios. Observar sin prisas las riquezas de forma, textura, volumen y color de estos objetos. Como sucede en el Museo de Arte Prehispánico Rufino Tamayo en la ciudad de Oaxaca, el objetivo principal del maestro Tamayo de coleccionar, sumar, y presentar las piezas prehispánicas era simplemente disfrutar las formas, la delicadeza de porciones y volúmenes.  La mano cargada de sofisticación de los antiguos, no detenerse en el dato antropológico de la cédula, no solo ubicarlos espacial y temporalmente en la prehistoria, si no disfrutarlos como piezas de arte. Esa es la principal razón.

Otra muy importante es la de proponer en la línea de la ciudad y el patrimonio un objeto, el pan, que represente y robustezca este criterio expositivo de la Casa ITESO Clavigero.

La historia de la ciudad se puede contar con la historia, desarrollo, producción y consumo del pan en Guadalajara. Y en particular en esta exposición, como sucedió con las anteriores, sobre los retratos, los árboles, la cerámica y muchos “objetos” más, también se prepondera el valor estético.

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Panes para festividades

Por otra parte el hablar de pan, además de hablar de uno de los primeros procesos tecnológicos humanos, nos remite a hablar de tipos de pan –identidad- y panes tradicionales –arraigo y región-, elementos indisolubles de dos conceptos macro: historia y patrimonio. Aquí  se muestran algunos estilos específicos (artísticos, de producción, de significado, de sabor) propios de temporada, como la rosca para el festejo de Día de Reyes, las empanadas de Semana Santa, y unas interesantes y tradicionales figuras antropomorfas de celebración de Día de Muertos.

Igualmente, así como en la exposición presencial en donde el maestro Gutierre Aceves, coordinador de la Casa ITESO Clavigero, diseñó el guión museográfico con otros recursos y elementos a manera de “hipertextos”, podemos reconocer líneas alternas para apreciar el objeto a explorar, como algunas piezas de cinematografía nacional con referencias al pan o situaciones sociales a su alrededor, cédulas informativas que dan cuenta de pedazos de historia, y dos videos para conocer diferentes procesos de elaboración del pan.

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El proceso hecho arte

Es el proceso de la vida o “la vida misma” como lo menciona Javier García, un panadero que trabaja haciendo birote, al compartirnos la definición que tiene de su trabajo. ¿Qué diferencia puede haber con un artista plástico, bailarín, arquitecto, poeta, artesano?

Los artesanos panaderos desde el siglo XVIII, reconocidos y confiados de la calidad y alto valor de su trabajo, “sellaban” su pan, y podemos observar los sellos con los nombres de sus propietarios. A este pan se le llamaba “timbrado”. Esta práctica era significativa porque hablaba también de la importancia de “firmar” la obra. Tan convencido y comprometido con la artesanía elaborada –como la vida misma-, que el panadero identificaba y bautizaba su producción con santo y seña.

En el desarrollo de la vida, con los cambios sociales y económicos, con el crecimiento de la ciudad, la producción artesanal cambió, se redujo y al paso de los siglos cambió por la producción masiva. El prestigio y honor de ser o pertenecer a un horno panadero desapareció, pero no desapareció la tradición y necesidad de continuar con esta tradición ancestral. Ahora, en la cotidianidad del mundo contemporáneo, se da por sentado como un trabajo más el ser panadero.

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Los rockstar

Como en toda exposición de arte, existen los imprescindibles, los famosos, los esperados, esas piezas que esperamos ver, los rockstar. Definitivamente el principal es una pieza de arte conceptual, casi cilíndrico en tonos de beige a café pero que nos impresiona por su amplia variedad de tamaños: el Birote. Primo del baguette europeo y según el tapatiólogo Juan José Doñan creado por un militar francés de apellido Viruette en la Guadalajara intervenida para abonar más en las simpatías del ejército, que en su desprecio.

   

El birote es la más clara representación del arte panificador de la región. En buena parte porque, como la cocina, es un juego de alquimias químicas y físicas que recalan en los microclimas, humedades y alturas del territorio. Es imposible recrear un birote con las características -crujiente de piel, salado, suave de miga, firme en líquido- por las que es famoso en esta comarca. El birote pues, se alza solo o en un ramillete dentro de una canasta como el elemento identitario, exclusivo, de la artesanal tradición tapatía y receptáculo de amores, memorias, frijoles entre muchas otras cosas y delicias más.

httpv://www.youtube.com/watch?v=i6cpOWCUe8g

Otra pieza interesante dentro de la exposición es la nacionalmente conocida Concha. Esta pieza es la mejor representante de la gama de colores, texturas y patrones con los que nos podemos encontrar. Ya sea de chocolate, vainilla o crema, los “sombreros” que a base de manteca y azúcar coronan estas suaves y esponjosas piezas, son coloridos, simétricos o asimétricos según caprichos de la levadura y el fuego del horno.

Las texturas, colores y formas de estos sombreros que vemos de forma consecutiva y en diferentes representantes de este concepto, no solo estimulan gástricamente, estimulan la imaginación: revestidas de cuadrados simétricos, caprichosas que se “quiebran” si ningún criterio, asimétricos rectángulos de chocolate, largas y elegantes cubiertas, tan blancas que asemejan ríos dibujados en montañas y azucaradas beige que parecen foto en negativo de la regional lava del Ceboruco.

Otra de las piezas que merecen justa mención son los Picones. Fuera de su contenido proteínico aviar, también es interesante su utilización como pan viejo para hacer otras preparaciones tradicionales regionales como la capirotada. Este pan cónico con marcado sabor a huevo, tiene un sinfín de formas, volúmenes, tamaños y cubiertas en sus diferentes presentaciones. Lo curioso aquí es que se nota la mano del artista-panadero. Podemos observar y comparar estas diferencias con unos suculentos representantes de algunos hornos de la ciudad.

Con copetes partidos en cruz y dorados, en forma de remolino o con cubiertas amarillas –los más- los picones son el “objeto” del que más versiones se encuentran en los aparadores. Cada panadería, panificadora u horno tradicional diseña o se identifica con su creación personal del picón.

Ya sean el tradicional padrón de crosta dura y copete amarillo de manteca y azúcar, o los de piel más clara con cubierta blanca y azucarada para contrarrestar el sabor a yema, hasta los sencillos y pequeños dorados y sin cubierta que funcionan tanto para el sopeo con leche-chocolate, como de sándwich. Todos tienen formas y volúmenes dignos de admirar.

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Los aliados

Mesa servida

Hablar de la tradición panadera también implica otras áreas de conocimiento, tecnología, arte y estéticas. Como fenómeno social que implica hábitos y tradiciones, también involucra ritos, formas y soportes. También se pueden encontrar bodegones de principios del siglo pasado que dan cuenta de las escenas caseras del inspirador momento de la merienda o almuerzo y toda la “logística” involucrada; jarra con leche de cristal cortado, jarros de barro con chocolate espumoso, batidores de madera, platería, cestería, porcelana….todo sobre unos sobrios textiles confeccionados para ser presumidos al momento del pan.

Detalle de cerámica y textil

También es placentera la vista de la mesa arreglada; de madera con una bello mantel blanco de gancho, la vajilla de barro rojo con vistosos motivos, la jarra de vidrio prensado para refrescar la boca y ahogar el azúcar y las delicadas cesterías de palma cubiertas con más mantillas en donde se presenta la estrella de la mesa: el pan. Por la mañana, media mañana, tarde o cena, para la tertulia, para el juego, la casa mexicana siempre tuvo en el momento del pan el mejor ritual para acercar amistades, familiares, conocidos, jugadores y enemigos.

Este ritual, la tradición del pan, es posible con estos aliados; barro, cristal prensado, soplado, cestería, textiles, plata, porcelana. Incluso en el transcurso de la historia ellos se renuevan, cambian de formas, se cotizan, se modernizan, se quiebran, mientras que el pan traspasa los años como dulce mudo sobre las preferencias de generaciones y generaciones.

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El gran ausente

Efectivamente, existe un gran ausente en esta interesante experiencia. No sucede al contemplar el Guernica de Picasso, El pensador de Rodin, o El beso en París de Doisneau. Solo sucede con las obras de arte maestras, complejas y efímeras las que hemos venido describiendo. Ya desde el título de la exposición, se habla de él casi como una súplica, un pedido, un deseo y lo lleva tan alto como para describirlo como “santo”: el olor.

Que sirva ese poderoso ausente como promesa o invitación a conocer en los talleres de los artistas panaderos la creación aquí relatada. Para que penetre no solo por la vista, si no por el umbral del olfato y como efecto dominó seduzca al tacto y finalmente al gusto. Y que una vez más, como en el principio de la vida, se repita el enamoramiento una y otra vez. De la vista nace el amor. Provecho.

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De la museografía

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La presentación museográfica destacó la variedad de las formas del pan, la riqueza de su decoración y sobre todo el valor escultórico de las piezas. En composiciones sobrias y equilibradas –acompañadas de objetos de porcelana, cristalería y textiles deshilados, a la manera en que se hace en un bodegón— se exhibían las espléndidas piezas de pan con que convivimos cotidianamente.

Las piezas se seleccionaron en diversas panaderías en donde se conservan las técnicas tradicionales de elaboración de pan, cuya factura todavía permite disfrutar de las virtudes otorgadas por la elaboración artesanal.

Si bien el sentido más importante de la exposición era motivar a los espectadores a apreciar los aspectos artísticos del pan. La muestra se acompañó de otros contenidos: videos que mostraban la manufactura tanto del birote como del pan dulce, y una compilación – a cargo Rosario Vidal Bonifaz— destacando la presencia del oficio de panadero en el cine mexicano.

Seis cédulas distribuidas a lo largo de la exposición, daban cuenta del trayecto del pan en Guadalajara. La investigación de Jaime Lubín y Adriana Camarena, trataba desde el Virreinato, los avatares del pan durante el siglo XIX –el siglo del hambre y de las guerras— hasta la “Pax porfiriana” y el declive de la manufactura tradicional del pan con la llegada de la industria panificadora a mitad del siglo XX.

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Agradecemos a las siguientes panaderías y personas, que con su generosidad hicieron posible esta muestra:

 Panadería Gálvez, Panadería Montes, Panadería Márquez, Panadería Araceli , Panadería La luz, Panadería La providencia y Panadería Don Pedro (Chamizal).

Alfonso y Alicia Hernández, Teresita del Niño Jesús Fernández Gálvez, Fernando Vázquez, Carlos Reyes, Miguel Márquez, Javier García, Alejandro Contreras, Clemente, Luis y Francisco Montes, Juanita López, Alberto Hernández Díaz y Juan Estrada Aceves.

EXPOSICIÓN: Los árboles y la ciudad

Texto por: Juan Palomar.
Pasillo de árboles en Av. González Gallo.

Los árboles y la ciudad es un esfuerzo por transmitir al lector la trascendencia, riqueza y alternativas posibles frente al fenómeno del árbol como elemento vivo y actuante en Guadalajara, a partir de la exposición realizada en Casa ITESO Clavigero en el 2012.

Presentación

Se quiere poner de manifiesto la esencial relación de la naturaleza, simbolizada por el árbol, con la ciudad. Una antigua sentencia reza “Dios creó el campo, el hombre las ciudades.” Así se establece la disyuntiva entre naturaleza y elaboración humana, en la que la presencia del árbol en las ciudades significa un gesto de reconciliación. La amistad del habitante de la urbe con  el medio natural encuentra en el hecho de plantar y conservar los árboles citadinos una cotidiana confirmación.

Muchas son las conocidas virtudes del arbolado urbano: incrementar la captación de agua para el subsuelo, atemperar los rigores climáticos, proporcionar sombra, proveer de oxígeno a cambio de la limpieza del aire, disminuir el nivel del ruido, retener polvos, mejorar radicalmente paisajes y perspectivas citadinas. Sin embargo, no pocas son las dificultades que el árbol experimenta para subsistir: plagas, podas abusivas, limitaciones derivadas de su emplazamiento y disposición que a veces terminan por marginarlo por completo del medio urbano.

Los árboles de la ciudad son un patrimonio viviente destinado a mejorar la vida de las actuales y las futuras generaciones. Conocerlos, apreciarlos y defenderlos es la única manera como podemos asegurar la conservación y el desarrollo de esta vital herencia. También, una revisión de la riqueza que en materia de arbolado guarda la ciudad, fue realizada por el Programa de Aplicación Profesional Árbol Con Sentido muestra los esplendores que, a pesar de todo, Guadalajara guarda en sus calles y espacios públicos.

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Algunos datos importantes

  • Dinámica del árbol
    • Los árboles oxigenan el aire, ayudan a reducir la erosión del suelo y contienen la radiación solar, así como el impacto de la lluvia y de los vientos.

     

    • También son fundamentales en la generación de materiales, alimentos, salud y plusvalía. Además proporcionan al paisaje colores, aromas, sonidos y texturas.

     

    • Su fronda retiene la humedad ambiental, transforma el bióxido de carbono en oxígeno, y es hábitat de algunos animales, como aves, insectos, reptiles y mamíferos.

     

    • Sus raíces contribuyen a retener el agua y nutrientes del suelo y son, además, hogar de una gran diversidad de fauna.

     

    • Los seres humanos para vivir necesitamos quince litros de oxígeno cada hora. Un área verde de 125 metros cúbicos  produce el oxígeno que diariamente requiere una persona.

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La Jacaranda

Semilla de jacaranda.
Pintura de Jorge Martínez

Desde su introducción en nuestra ciudad la jacaranda se ha convertido en una de las especies más emblemáticas de entre las que pueblan nuestro paisaje urbano. Su nombre científico es jacaranda mimosifolia. Su presencia a lo largo del año es discreta y efectiva, sin embargo, llegada la primavera su floración transfigura los espacios donde se encuentra dándoles siempre un aura recordable. La forma frecuentemente ondulante de sus ramas y su cambiante follaje le confieren a su estampa insospechadas cualidades paisajísticas.

Este es un ejemplo del tratamiento que las demás especies que pueblan la ciudad podrían recibir. Cada una de ellas encierra características y particularidades cuyo conocimiento podría volver más atenta su conservación y más disfrutable su presencia.

Bien lo vio el poeta Salvador Novo en una visita que realizó a la ciudad:

Yo te miro, flor, tender el vuelo

y posarte en los árboles; te miro […]

cubrir con tu velo de crepúsculo triste

la jacaranda de Guadalajara

que inmola alfombras tenues a los pasos románticos.

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Arbolado urbano

Corredor de Tabachines en la ciudad

Los conjuntos de árboles de una sola o varias especies confieren a los entornos en que se ubican una definitiva caracterización. Así, el grupo de ejemplares es capaz de tejer en ocasiones un verdadero microclima y crear un ambiente propicio al tránsito sosegado y al disfrute de la ciudad. No es su menor virtud constituir el refugio de las bandadas de pájaros que allí habitan y que acentúan con sus cantos las horas de la jornada. Una arboleda bien concebida y conservada entrega muy gratas perspectivas citadinas que vuelven memorable su visión y deseable su proximidad.

Una de las razones más importantes para proteger y promover los conjuntos de árboles en el contexto de la ciudad reside en la identidad que estos conjuntos proporcionan a los entornos en donde se ubican. Esta identidad reafirma y facilita la pertenencia del individuo a la comunidad y crea un vínculo reconocible para sus integrantes.

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Los males que acechan

Ejemplos de muérdago

“Muérdago” es el nombre común para las plantas parásitas de los árboles y arbustos. Se le denomina de muchas maneras, por ejemplo, en nuestro país se le conoce también como malojo, injerto, corrigüelas y tepalcayos. En inglés recibe el nombre de mistletoe, que significa “excremento de ave”.

Los muérdagos parasitan el tallo de árboles y arbustos, se desarrollan en la bifurcación de las ramas a partir de las semillas deyectadas por algún pájaro. De los árboles hospederos obtiene el sustento para vivir, produciéndole enfermedades y trastornos; por ello, constituyen uno de los mayores peligros para los árboles urbanos.

La especie Struthanthus interruptus es la de mayor diseminación en el Estado de Jalisco, y parasita jacarandas, casuarinas, eucaliptos, fresnos y thujas. En la Zona Metropolitana de Guadalajara existen los tres tipos de muérdagos que aquí se presentan.

1. Gaiadendron punctatum

2. Psittacanthus calyculatus (DC) Don

3. Struthanthus interruptus (Kunth) Blume

Afectaciones  en  el desarrollo de los arboles urbanos:

Pintura de Enrique Hernández

Dentro de la problemática que presentan los arboles urbanos durante su desarrollo, y ya en estado adulto, son las perturbaciones fisiológicas producto de diferentes agresores como las plagas, enfermedades, plantas parásitas y daños mecánicos o agresiones físicas, que los debilitan, los invaden, los mutilan, los desprecian o les causan la muerte.

a) Plagas y enfermedades biológicas

Son los insectos barrenadores, masticadores, descortezadores y chupadores; así como plantas parásitas, como el muérdago, que al hospedarse en el árbol lo agreden; pero el daño más significativo para los árboles son los patógenos que éstos pueden portar (hongos, bacterias y virus) y que son causantes de enfermedades que los afectan y pueden causarles la muerte.

b) Plagas y enfermedades urbanas

Son los agentes que al igual que los insectos, dañan la estructura fisiológica del árbol, operan con  químicos desecantes, procedimientos mecánicos como podas agresivas,  anillados y mutilaciones, que desbalancean, deforman y debilitan; pero a diferencia de los anteriores, éstos agentes operan con la intención de desplazarlos o arrancarlos de su espacio.

c) Podas

Modificación que sufre la estructura de un árbol por medios mecánicos. Sus fines pueden ser variados. Los estéticos, de balanceo, de levantamiento de follaje, de manejo fitosanitario, de rejuvenecimiento, de floración, entre muchas otras más. Las podas realizadas en tiempo y en las formas adecuadas, son benéficos para los árboles, pues representan un estímulo para el desarrollo del árbol. No obstante, la falta de capacitación de quien realiza estas labores puede ocasionar prejuicios y daños irreversibles en un árbol.

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Presencia y ausencia de un árbol

Un solo árbol, cuando tiene la presencia y el poderío de la primavera que se aprecia en la primera gráfica, es capaz de promover y aún de transfigurar un medio urbano determinado, por más anodino o irrelevante que éste pueda ser. Comparando las imágenes, es evidente que la ausencia de un solo árbol resulta en una pronunciada aridez que vuelve el paisaje urbano más ajeno y hostil. Este ejercicio virtual es, desgraciadamente, muchas veces llevado a cabo en la realidad, con los resultados descritos.

Es necesario hacer consciente a la población y a los propietarios de fincas frente a las que los árboles se encuentran de la alta valía y significación de éstos y de la responsabilidad de su conservación y acrecentamiento en beneficio de toda la comunidad.

Fotografía de Mito Covarrubias / Edición de Emma Urbina
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Herbario

Un herbario es una colección de plantas secas, prensadas, sujetas con papel engomado en cartulinas de 45 x 30 cm., en la que cada ejemplar está acompañado de una etiqueta con algunos datos botánicos. Los herbarios se originaron en la Edad Media, cuando se resguardaban  ciertas “hierbas” entre los pliegos de libros manuscritos, en los que se anotaban además sus características y el uso que tenían.

En nuestros días persiste la tradición de formar este tipo de colecciones de plantas desecadas, gracias a las cuales es posible conocer la flora de un lugar, de una región o de un país. Y hoy, el término herbario designa igualmente a colecciones de plantas vivas cuyo propósito es el estudio y la investigación, pero también se aplica al lugar donde se conserva este tipo de acervos.

Muestra del herbario del ITESO

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El campus ITESO

A lo largo de más de cincuenta años, el campus del ITESO ha evolucionado grandemente. De los primitivos maizales que rodearon los incipientes edificios que comenzaron a construirse se ha transitado gradualmente a un conjunto de jardines y arboledas que convierten al campus en un verdadero jardín botánico. La reducida densidad de construcción que ha sido observada cuidadosamente y las tareas sostenidas de quienes han plantado y cuidado la vegetación han rendido generosos frutos a lo largo de las décadas.

Actualmente el ITESO alberga en sus 45 hectáreas cerca de tres mil árboles que corresponden a más de 280 especies, muchas de ellas endémicas, de cierta rareza o aún en peligro de extinción. Esta biodiversidad única le da al campus una identidad singular entre las universidades del país. Los servicios ambientales que este conjunto aporta benefician a una extensa zona del sur de la ciudad que ha venido adquiriendo un cada vez mayor grado de urbanización. Cada árbol del campus tiene su respectiva ficha de registro y seguimiento lo que asegura un cuidado efectivo de todos los ejemplares. Los viveros contienen ya más de dos mil árboles en desarrollo. La madurez alcanzada ahora por gran número de árboles garantiza una alta calidad ambiental y paisajística para nuestra universidad.

Haz click aquí para ver la Galería

PAP Árbol con Sentido

Una revisión de la riqueza que en materia de arbolado guarda la ciudad, es lo que realiza el Programa de Aplicación Profesional (PAP) Árbol Con Sentido, y que muestra los esplendores que, a pesar de todo, Guadalajara guarda en sus calles y espacios públicos. A través de estos ejercicios los profesores Mito Covarrubias y Óscar Castro, y estudiantes del Departamento del Hábitat y Desarrollo Urbano del ITESO han venido realizando sistemáticamente un registro y catalogación de múltiples árboles en el contexto urbano. Situarlos e identificarlos, observarlos, realizar cuidadosas fotografías apropiadas a cada caso, captar los distintos momentos en su ciclo natural: los árboles se convierten así en el objeto de una práctica que tiene como centro su papel promotor de la calidad de vida en la ciudad.

El nombre del programa entrega la clave de todo el ejercicio: encontrar el sentido y la razón del árbol y, a través de su registro y observación, establecer vínculos prácticos y afectivos no solamente con ciertos ejemplares sino con la ciudad que los alienta.

Para conocer las imágenes creadas en el Proyecto, junto con la ficha técnica de los árboles investigados, puedes entrar al siguiente link:

Galería del PAP Árbol con Sentido

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La Primavera

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En el contexto natural en el que se asienta Guadalajara se destacan dos grandes elementos naturales. La barranca de Oblatos o de Huentitán y el bosque de la Primavera. Este bosque constituye uno de los principales recursos ambientales de la región y es el centro de múltiples preocupaciones.

Los hechos de abril de 2012, en los que más de ocho mil hectáreas de su superficie fueron afectadas por las llamas, hacen evidente una vez más, la fragilidad de su ecosistema y la urgencia de su adecuada conservación. A través de un registro de las notas periodísticas aparecidas con motivo del incendio se pone de manifiesto la gravedad de una cuestión que atañe a toda la ciudad y a la región. La suerte de la Primavera está indisolublemente ligada a la de la comunidad humana que se asienta en la extensa zona conurbada de Guadalajara.

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Agradecimientos:

Juan Carlos Romero, Juan José Doñán, Juan Ignacio Ulacia, Armando González.