EXPOSICIÓN: La herida sigue abierta: 22 de abril

Textos por: Jorge Federico Eufracio Jaramillo (CIFOVIS-ITESO)
Fotografías de:
Archivo de la Asociación 22 de Abril en Guadalajara, A.C.
Claudia Josefina Hernández Rivas
Instituto de Informacíon Estadística y Geográfica de Jalisco (IIEG) 

Presentación

El Centro de Promoción Cultural, une esfuerzos con el Centro Interdisciplinario para la Formación y Vinculación Social (CIFOVIS), y con otras instancias del ITESO, en el marco de las actividades a propósito de los 28 años transcurridos desde las explosiones del 22 de abril de 1992, en el barrio de Analco en Guadalajara, con el propósito de mostrar al espectador actual, sí los hechos de aquel trágico día en que 8 kilómetros de drenaje contaminado con petróleo volaron más que calles, pero también la lucha por la justicia a la que afectados y miembros de la Asociación 22 de Abril en Guadalajara se han aferrado, oponiéndose al abandono y a la invisibilización que diversas instituciones les imponen.

Además de esta Galería Jardín virtual, el CIFOVIS organiza una amplia gama de actividades conmemorando 28 años de los hechos. Este programa lo podrás consultar a través de sus redes sociales: Instagram cifovisiteso, Facebook y Twitter @CifovisITESO.

 


¿Qué sabes de las explosiones del 22 de abril de 1992?

¿Qué crees que se sienta que un día cualquiera, mientras estás en tu casa, disfrutando de un lugar público o simplemente pasando por un barrio, comienzan a explotar las calles? ¿Qué te causaría ver el cielo repleto de polvo para después, una vez despejado, observar camiones en las azoteas, casas destruidas y personas lesionadas o fallecidas a tu alrededor? ¿Qué te despierta el pensar que tú, algún familiar o ser querido, corriera con el infortunio de ser un afectado directo de esos hechos? Y, además de eso, ¿Qué emociones o reacciones te generaría el saber que después de 28 años de ese trágico acontecimiento no sólo no hay responsables, sino que las diferentes administraciones gubernamentales han evadido la reparación integral de daños o la digna atención de los lesionados y deudos?…  

Ahora ¿Qué dirías si te explicara que lo anterior no es ninguna ficción, sino un suceso tremendamente doloroso ocurrido en nuestro país; una herida abierta de nuestra ciudad de Guadalajara?

Vuelo aerofotogramétrico de las explosiones. 23 de abril de 1992. Material donado por GeoMapa a IIEG. Haz clic en la imagen para agrandarla.

El telón de la tragedia

La fuerza militar el día de la tragedia. Foto de la Asociación 22 de Abril en Guadalajara.

El 22 de abril de 1992 sucedió una catástrofe que marcó y transformó a Guadalajara para siempre. Ese aciago día explotaron varios kilómetros del colector profundo en el sector Reforma, afectando a algunos de los barrios más tradicionales de esta ciudad. Dejó a su paso cientos de muertos y heridos, al igual que considerables daños materiales.

Ante la magnitud de la tragedia, las autoridades (federales, estatales y municipales) se vieron rebasadas por lo sucedido. Las consecuencias de sus omisiones, desde las explosiones hasta el día de hoy, representan una herida abierta en Guadalajara y especialmente en aquellos que, como los lesionados y sobrevivientes de ese trágico día, perdieron mucho más que bienes cuantificables en dinero: la certidumbre y un proyecto de vida.


El contexto del catastrófico día: las explosiones

Días antes del desastre, los vecinos del sector Reforma manifestaron a las autoridades los fuertes olores a hidrocarburos que emergían de las alcantarillas. Al no atender el problema de fondo, por desconocimiento, negligencia y omisión, el fatídico resultado fue que el miércoles 22 de abril de 1992 (un día de Semana de Pascua), a las 10 horas con 10 minutos, sucedió la primera explosión.

Imagen del día de las explosiones, parte del archivo de la Asociación 22 de Abril en Guadalajara

A partir de ese momento, se desató una cadena de explosiones, las cuáles afectaron principalmente al barrio de Analco y algunas colonias aledañas (Atlas, Quinta Velarde y Álamo Industrial entre ellas). Lo ocurrido trajo como consecuencia, para los vecinos de esta zona devastada, la pérdida o desaparición de algún familiar, lesiones graves en su cuerpo, el daño total o parcial de sus bienes y/o el perjuicio de sus trabajos o negocios.

Las hipótesis que se han manejado desde el principio, indican a Petróleos Mexicanos (PEMEX) como el responsable de la tragedia. La paraestatal era la que manejaba los hidrocarburos que la ocasionaron.

Cuando el grito de dolor toma las calles

Lo visible, los mensajes en pancartas a lo largo de los años.

Debido a la magnitud de la tragedia un grupo de lesionados se vio en la necesidad de organizarse y crear la Asociación 22 de Abril en Guadalajara, A.C. Su objetivo ha sido, desde el inicio, la reparación integral de los daños en dos principales vertientes: servicio de salud integral ininterrumpido y el mantenimiento igualitario de su pensión mensual, vía un fideicomiso, hasta que el último de ellos quede con vida.

El 5 de mayo de 1993 se instituyó legalmente la organización. A partir de entonces el trayecto ha sido largo, doloroso y lleno de obstáculos, pues las metas conseguidas han sido producto no sólo del constante diálogo y gestión frente a las diferentes autoridades gubernamentales, sino también, cuando ha sido necesario, de presionarlas y de exhibir su falta de compromiso para atender el adeudo que tiene con ellos el Estado mexicano.


Ante las injusticias y el olvido, la movilización social

Miembros de la Asociación 22 de abril en Guadalajara en diversas manifestaciones.

Actualmente, a 28 años del lamentable desastre, los lesionados (casi todos ellos de la tercera edad y con alguna discapacidad física) siguen en pie de lucha. Es debido a la insensibilidad de diversas administraciones y funcionarios, que este colectivo se ha visto obligado a salir a las calles en innumerables ocasiones. Este largo historial de acciones colectivas, que los han llevado a las puertas de diversas instituciones para manifestarse, ha significado un sinfín de expresiones, emociones y expectativas; éstas últimas en ocasiones no cumplidas. No obstante, estas personas siempre encuentran la fuerza para alzar la voz frente a la indiferencia. Ante las muestras más extremas de ese desdén, han tenido que dormir en el Congreso del Estado de Jalisco, plantarse durante días a las afueras de la Torre de PEMEX en la Ciudad de México, realizar huelgas de hambre dentro de Palacio de Gobierno y encadenarse en la Plaza de Armas de nuestra ciudad.


Dignidad y vida se recobran con justicia: el clamor que unió al colectivo

La hermandad que une a los miembros de la asociación.

La Asociación 22 de abril se ha mantenido activa durante 27 años. Estas 60 personas y sus familias, que han luchado codo a codo, han logrado oponerse al abandono y a la invisibilización, formando en ese trayecto una gran familia.

Esos hermanos y hermanas que la vida nos permite conocer en el camino, encontrarnos en el dolor, para fortalecernos, para darnos valor y enfrentar incluso las más grandes injusticias.

Justo eso representa esta asociación, un grupo de personas agraviadas que han logrado mantenerse unidas, brindándonos un gran ejemplo de perseverancia y dignidad.

(Algunas) Historias de vida y lucha

Te invitamos a conocer más de cerca la trayectoria de 4 miembros de la asociación civil, quienes vivieron en carne propia estos hechos, se mantienen en pie de lucha en busca de justicia y también buscan la forma de sobrellevar el día a día.

El papel de la ciencia y la academia ante las desigualdades sociales

Hoy más que nunca se requiere que nos unamos para encarar los actuales escenarios adversos que hieren profundamente a nosotros las personas y a nuestro mundo. En especial, los conocimientos generados por las diferentes profesiones deben ponerse al servicio de la sociedad, a partir de los diálogos interdisciplinarios, para mejorar las condiciones de vida de todos, pero en especial de aquellos más desfavorecidos.

Con esa conciencia, todos los que participamos desde el ámbito de la investigación, de la difusión, de la gestión e, incluso, del arte, la estética y el diseño, hemos colaborado con la misma meta de hacer visible esta herida abierta de Guadalajara. Lo anterior, a partir del reconocimiento de lo que los lesionados y sobrevivientes han tenido que vivir por los últimos 28 años.

A través de estas imágenes deseamos, todo el equipo que ha colaborado para el logro de esta exposición, evidenciar la lucha de estas mujeres y hombres por reconstruir sus vidas y sensibilizar respecto a los obstáculos que hasta el día de hoy enfrentan. Finalmente, queremos aportar a la consolidación del 22 de abril como pieza ineludible de la memoria viva de nuestra ciudad y como una laceración profunda que nos atañe a todos.


El ITESO y su compromiso social

Como universidad jesuita nuestra institución es sumamente enfática en su misión para con la sociedad: afrontar valerosamente los complejos problemas de nuestro país y vencer las desigualdades que lo laceran. Así, existe el compromiso a nivel institucional, y que permea en lo individual, de construir un entorno académico que promueva la justicia, es decir, que forme y se base en profesionistas capaces de colaborar activa y eficazmente al cambio social que México necesita con urgencia.

Lo vivido por los lesionados y sobrevivientes de las explosiones del 22 de abril, representa un ejemplo perfecto de la manera en que actúan las estructuras de injusticia y de menosprecio; estructuras que necesitan ser cambiadas mediante el conocimiento técnico, pero también por la ejercitación o recuperación de valores humanos tales como la solidaridad y la empatía. Por lo tanto, con esta exposición y con todos los eventos organizados para conmemorar este trágico hecho, el ITESO reafirma ese compromiso, esa meta loable, de aportar todos sus esfuerzos para la transformación que requiere nuestro mundo.

Qué es: Gestión cultural

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CONCEPTO

Gestión cultural

A partir de un breve video se muestra de manera básica, con breves entrevistas, el abordaje de un concepto relacionado con la disciplina de la Gestión Cultural desde cómo lo vamos entendiendo desde la universidad. En este caso (el primero de la serie) se habla de la disciplina misma.

 

 

EXPOSICIÓN: Alfarería del asombro. El taller de Candelario Medrano

Textos por: Ángel Santos y Gutierre Aceves.
León coronado realizado por Candelario Medrano.

Con esta muestra de 2015, el Centro de Promoción Cultural del ITESO reivindicó una alfarería que, a pesar de haber sido poco estudiada, guarda un lugar destacado en la historia de la cerámica mexicana, es un claro referente de la identidad del pueblo de Santa Cruz de las Huertas y se ha convertido en un importante legado patrimonial.

Presentación

Candelario Medrano López y su esposa Serafina Hernández Platas en su casa. 1980.

La figura de Candelario Medrano es de las más importantes en la producción de piezas en la tradición alfarera del barro betus.

“Pareciera que antes de él no hubo una tradición de dónde surgió o que ya no hay una tradición. […] Candelario Medrano articula un pasado alfarero que era reconocido por una producción utilitaria de tubos de albañal, conocida por estos tubos de desagüe […] que sacan el agua de las azoteas. Como eran de barro, esto fue tendiendo a desaparecer, por lo que Candelario Medrano fue de los primeros que transitó de esta producción útil a hacer una producción de refinadas piezas llenas de imaginación”. Gutierre Aceves, coordinador de Casa ITESO Clavigero, 2015.

Don Candelario heredó la tradición alfarera de sus padres y la legó a sus descendientes. La exposición Alfarería del asombro. El taller de Candelario Medrano renió alrededor de 70 piezas que dieron cuenta tanto de sus obras y las de sus hijos Serapio y Benito, así como las de sus nietos Juan José Ramos Medrano, Luis Enrique Medrano Coral, María Candelaria y Maurilia Medrano Hernández, depositarios de un legado que tuvo su auge en el siglo XX y que hoy corre el riesgo de desaparecer.

Don Candelario y doña Serafina, acompañados por Serapio Medran y Juana Coral, en su casa. 1980

Las piezas para la exposición provinieron de coleccionistas privados como Alejandro Gallo, Juan Ignacio González, Paco Barreda y del Museo Regional de Guadalajara.

En el marco de esta actividad se entregó un reconocimiento a los alfareros por su valiosa contribución para preservar la tradición del barro betus en Santa Cruz de las Huertas, Tonalá, Jalisco. Ello, simbólicamente, representa que la institución reconoce el valor de su aportación, cómo han conservado esta labor y que son los últimos que la están trabajando.

 


Sobre Candelario Medrano

Don Candelario es una de las figuras más notables de la tradición del barro betus, transitó de producir una alfarería utilitaria, tubos de albañal destinados al drenaje, a crear piezas con una refinada imaginación.

A don Candelario le gustaba comentar que sus figuras provenían de la plenitud del sueño, por ello han sido calificadas de surrealistas o fantásticas. Lo cierto es que su imaginación también se nutrió en leyendas de su pueblo, en especial la del nahual, o en antiguas danzas rituales como las de Tastuanes y aquellas que acompañan a la Virgen de Zapopan en su retorno a su basílica en las cuales participaba, así como en la pastorela decembrina en la que hacía el papel de ermitaño.

Máscaras.

La vida cotidiana no le fue ajena y la representó en una asombrosa alfarería en la que cobran una nueva dimensión kioscos, catedrales, plazas de toros y en emotivas piezas, entre las cuales sobresalen aviones, automóviles y trenes.

 


Sobre el barro betus

Diversos artesanos coinciden en que esta cerámica recibe el nombre por el aceite con el cual se proporciona brillo a las piezas después de pintarlas en frío. Se dice que el aceite betus es la brea de un pino o abeto.

El proceso de elaboración de figuras de barro betus es semejante al que se utiliza en otras técnicas alfareras: extracción del barro del subsuelo; el barro es molido, cernido, mezclado y amasado; algunas partes de las piezas se elaboran con ayuda de moldes y se moldean los detalles; se dejan secar y se hornean, finalmente se pulen y se le aplica el decorado final.

Proceso de elaboración de un automóvil y de un león coronado. El primero con placas y el segundo con moldes.

 

Para elaborar una figurilla se prepara una tortilla o placa uniforme de barro con la que se envuelve un molde sencillo, que tiene la forma básica; después de dejarla orear un poco, la envoltura del molde se corta por el centro y se retira el molde de sus entrañas; se cierra nuevamente la pieza, para continuar con las aplicaciones o detalles: ya sea un león coronado, un nahual o alguna otra figura mítica o fantástica.

Se decora con brochas y pinceles de pelo de perro, se le da un colorido contrastante, atreviéndose a aplicar colores sin temor alguno: amarillo con azul, rojo sobre negro, verde con naranja, que refuerzan el carácter peculiar, fantástico de esta técnica. Hasta hace unos treinta años, para crear los colores se usaban anilinas aglutinadas en caliente con “cola de conejo”, también conocida como “pegadura” que se utilizaba también en carpintería, la cual permitía fijar el polvo de la anilina y se aplicaba una capa de aceite betus rebajado con petróleo.

Actualmente se utilizan pinturas industriales por ser más prácticas, se argumenta una mayor resistencia a las condiciones ambientales, y también se aplican barnices o lacas para dar brillo.

 


Relatos de dos herederos de la tradición

Descendientes de Candelario Medrano. Al centro su hijo Serapio.

Serapio Medrano Hernández.    13 de septiembre de 1945

  • Hijo de Candelario Medrano López y de Serafina Hernández Platas.

Dice que tenía 12 años cuando se arrimó a ayudarle a su papá, ese fue su comienzo.

Serapio es quien mayor parecido tiene con la figura de su padre, también en el estilo peculiar de sus charlas, “es bajito y dicharachero”. Serapio es un pícaro y ello se ve reflejado en sus creaciones, expresiones de los rostros, las formas que modela con el barro, y el colorido que aplica sobre ellas.

Serapio y Benito ayudaban a sus papás cuidando vacas en los llanos de los Amiales, entre Santa Cruz y donde ahora es la central camionera.

En la actualidad trabaja solo, está “haciendo y pintando”. Pinta con pinturas vinílicas, y para dar brillo y protección utiliza el aceite betus comprado en “La Verónica”, tlapalería de San Pedro Tlaquepaque.

El recuento de sus creaciones va desde pequeños animalitos, carros, luchadores, hasta gallos grandes como de 80 cms. con intenso colorido, respaldado en sesenta y dos años de oficio.

De entre sus gustos personales destaca su afición a visitar amigos, al Rosario, a Zalatitán y San Martín de abajo en donde disfruta de la comida típica: caldo de gallina, ancas de rana, atole blanco, entre otras.

Es uno de los pocos alfareros que realiza piezas eróticas, gallinas con predominantes pechugas, gallos y otros animales e incluso objetos y pistolas, arsenal artístico que alguna vez será utilizado en alguna despedida de soltera.

 

María, de playera rosa, dando un talle sobre barro betus.

María Candelaria Medrano Hernández. 23 de septiembre de 1962.

  • Nieta de Candelario Medrano López y de Serafina Hernández Platas.

Se inició en la técnica de barro betus con su abuelo Candelario Medrano, menciona que hacía monitos para las piezas que lo necesitaban como plazas de toros y casas. Todavía pinta como antes, según menciona, con anilinas aglutinadas con pegadura y con aceite betus para darles protección y brillo.

Está muy orgullosa de que Néstor Alejandro, el más chico de sus 8 hijos, esté trabajando sus primeras piezas en esta técnica.

Nos dice que fue ella quien hizo la primera “plaza de toros” de barro betus, una de las piezas características de la familia Medrano.

Su abuelo le dijo: “algún día ésta va a ser tu herencia, tú vas a ser artesana”. Después de muchos años, ahora que sus hijos ya crecieron, le dedica más tiempo al barro betus.

Los silbatos provienen “del chinchorro”, menciona que los hacía su abuela Serafina Hernández, esposa de Don Candelario Medrano.

Nos platica de las historias del nagual, de cómo su abuelo se las platicaba cuando estaba chica: “se robaban los trastes ¡y hasta las mujeres se llevaban!”.

Los frijoles de la olla quebrados, con nopales asados, era su comida favorita, pero al igual que muchas otras personas de Tonalá en esa época se daba el gusto de celebrar una entrega con “caldo michi” en el mercado de San Juan de Dios, donde solía sacar su armónica y tocarla para que su pequeña nieta, María Candelaria, bailara un jarabe tapatío.

 


En la museografía

Uno de los elementos más importantes en el diseño de esta exposición fueron las diversas citas de escritores mexicanos que la vistieron a lo largo de las salas en Casa ITESO Clavigero. Estas se eligieron a partir de las características de las piezas exhibidas de tal forma que se ven reflejadas en la literatura. A continuación se muestran dichas frases, así como la obra que acompañaban.

Hagamos entonces homenaje a la bestia endurecida y abstrusa,

porque ha dado lugar a una leyenda hermosa.

Juan José Arreola.

 

Tienen los ojos grandes y brillantes,

dulces como los ojos de un animal nocturno.

José Emilio Pacheco.

 

El buque ha chocado con la luna.

Nuestros equipajes, de pronto, se iluminaron.

Carlos Pellicer.

 

¿Qué se hizo, Plaza de Armas, el coro de chiquillas

que conmigo llegaban en la tarde de asueto

del sábado, a tu kiosko, y que eran actrices

de muñeca excesiva y de exiguo alfabeto?

Ramón López Velarde.

 

Y los aviones,

Pájaros de estos climas estéticos,

No escribirán su nombre

En el agua del cielo.

Manuel Maples Arce.

 

Suave Patria: tu casa todavía

es tan grande, que el tren va por la vía

como aguinaldo de juguetería.

Ramón López Velarde.

 


EXPOSICIÓN: La jugada. Santo Santiago y los tastuanes

Textos por: Guillermo de la Peña, Rubén Páez Cano y Tomás de Híjar.
Marionetas representando a los tastuanes y al Santo Santiago.

Con La jugada, muestra organizada en el marco del 16º Festival Universitario, el Centro de Promoción Cultural del ITESO, se sumó a los festejos del Centenario del Museo Regional de Guadalajara, en el 2018.

 

Presentación

Esta exposición dio testimonio de una variante de las danzas de conquista que se llevan a cabo en las festividades religiosas de nuestro país: “la jugada” o “la danza de los tastuanes”, la cual tiene un lugar prominente en las conmemoraciones religiosas de la región occidental de México. Se trata de una representación que hace referencia a la llegada de los españoles en el siglo XVI, y bajo el mando de Nuño Beltrán de Guzmán, al territorio de lo que hoy son los estados de Jalisco y Zacatecas.

Luego de fundar la Guadalajara itinerante, ésta fue invadida por los indios caxcanes –o “tastuanes”— encabezados por Tenamaztle. En aquel momento, a punto de ser derrotados, los españoles invocaron a Santo Santiago quien los protegió en la Guerra del Mixtón.

Sin embargo, se considera a la vez que la danza de los tastuanes y Santo Santiago representa la resistencia de los indios frente al dominio español, por lo que tradicionalmente ha tenido lugar en las poblaciones de tradición indígena para conmemorar la festividad de Santiago apóstol (25 de julio) y para celebrar los frutos de la cosecha (a mediados de septiembre).

Aún se recuerda que, en Guadalajara los tastuanes danzaban al son de la chirimía en los barrios indígenas Mezquitán, Analco y Mexicaltzingo –hoy integrados a la ciudad–, y todavía se hacen “jugadas” en las poblaciones de Tonalá, Santa Cruz, Ixcatán, Tepetitlán, Ocotán, Nextipac y Jocotán.

La exposición se conformó con objetos y representaciones que daban cuenta de la danza desde el siglo XVIII, hasta los elementos contemporáneos que constituyen parte de esta tradición. Se presentaron piezas de cerámica bruñida y esculturas virreinales, diversos elementos de indumentaria y máscaras; la exposición incluyó música, videos y fotografías, así como algunos objetos representando las “jugadas” y los personajes de la danza.

 


I.- El culto a Santiago Apóstol

Cántaro de barro representando a Santiago Matamoros.

El culto jacobeo en lo que fue la Nueva Galicia tiene dos matrices culturales: la relevancia que tuvo el santo patrono de España en el proceso de la reconquista, que concluyó en 1492 con la caída de Granada, último bastión musulmán en la península ibérica; y el repoblamiento de los núcleos urbanos que arrasaron los indios rebeldes que tomaron parte en la llamada Guerra del Mixtón, en 1541.

La primera, hizo que la iconografía del Apóstol más divulgada en el Nuevo Mundo fuera la del jinete de la legendaria batalla de Clavijo, montado en un corcel blanco al tiempo de aplastar a sus enemigos en el año 844. Así nació el Santiago Matamoros, símbolo al que animaba siempre el espíritu de guerra santa. La segunda matriz estaría relacionada con el Santiago Mataindios, apodo reciente y que no se ajusta a los términos en los que los indios conquistadores abrazaron el culto jacobeo para legitimar su presencia en territorios tan distantes a los de su procedencia, como fue el caso de los tlaxcaltecas que acompañaron al Virrey De Mendoza y que se quedaron en la Nueva Galicia luego de sofocar la aludida Guerra del Mixtón.

Consta que la campaña militar que encabezó el lugarteniente de Carlos V no hubiera sido exitosa sin la participación de un copioso ejército compuesto por indios tlaxcaltecas, huejotzincas, cuauhquechultecas, mexicas, xilotepecas, acolhuas y purépechas, que según las cuentas ascenderían a cincuenta mil. También consta que quien encabezó la rebelión de los caxcanes, Francisco Tenamaztle, capituló para evitar mayores tropelías a su gente.

Vasija de barro tonalteca representando a Santiago Mataindios.

Que en lo que fue la Nueva Galicia siga viva la religiosidad popular en torno al santo de los conquistadores es sorprendente, pues salvo esa evidencia nada más resta por acá de los antiguos pueblos de indios. Pero también lo es el desconocimiento de este dato por parte de los estudiosos de un tema –la danza de los tastuanes— que rebasa ampliamente lo folclórico para elevarse al de raíz identitaria más alta, ya que trastoca la visión derrotista del indio “conquistado” para poner la atención en el indio “conquistador”, es decir, el que con el tinte de guerra santa hizo suya la expansión de los dominios de España en esta parte del mundo y la convalidó, dándole culto a Santiago con elementos tan propios de su cultura: la danza, las máscaras y el mitote, con el propósito de contrarrestar –lo acaba de exponer de forma novedosa y brillante el investigador Claudio Jiménez Vizcarra–, “el habla y el tlatol del diablo”, como se designa en la probanza en descargo del Virrey De Mendoza, al discurso que alentó la rebelión de los indios de la Nueva Galicia en 1541, fruto, dijeron los escribanos, de una suerte de aquelarre en el que “viejas hechiceras” invocaron al diablo, quien les dirigió su palabra a través de Tecoroli para pedirles que mataran a todos los cristianos de esa provincia; que renegasen de esa fe.

Quede planteada, pues, la hipótesis del culto jacobeo entre nosotros como la memoria que de su conquista hicieron en la Nueva España los indios que repoblaron los sitios arrasados por la también llamada rebelión chimalhuacana.

 

II.- La Guerra del Mixtón

Página 46 del Códice Telleriense-Remensis, que habla del año 1541, en el que “se alsaron los yndios de jalisco”, según la anotación debajo de la ilustración.

Una interpretación diferente se lee en los textos de Antonio Tello, Pablo de Beaumont, Alonso de la Mota y Escobar y Matías de la Mota Padilla. Gracias a ella, se puede saber que la fiesta se inició para memorar la intervención del apóstol Santiago en la Guerra del Mixtón en donde los españoles vencieron a los indios caxcanes –tastuanes.

Los abusos de los colonizadores y la resistencia indígena dieron lugar a diversas batallas: “Dieciocho indios principales cayeron en manos de los capitanes españoles Domingo de Arteaga, Cristóbal de Oñate, Martín Benítez y Juan Pascal, quienes ahorcaron públicamente a nueve de ellos. En respuesta, los nativos dieron muerte al encomendero Juan de Arce, quien además fue comido, como se hacía en la guerra antigua entre estos pobladores” (L. Barjau).

El 28 de septiembre de 1541, sesenta mil indios al mando del tastuán Tenamaztle sitiaron la antigua Guadalajara (fundada en Nochistlán) y se retiraron luego de cuatro días. Fue entonces que los españoles decidieron buscar un sitio más adecuado para establecer de manera definitiva la ciudad de Guadalajara y se encaminaron al Valle de Atemajac.

Mientras tanto, concentrados en el Cerro del Mixtón los caxcanes se preparaban para la guerra, tal como se consigna en el Códice Telleriense-Remensis, en donde Tenamaztle se enfrenta al Virrey Antonio de Mendoza –cuyo apellido se puede ver escrito con un maguey y una tuza: metl-tuza.

Cuando los españoles salieron a combatir a los sublevados, antes de emprender el ataque, ofrecieron perdonar las muertes e incendios que los indios habían causado, con la condición de que debían ser obedientes y pacíficos con sus encomenderos.

Se dice que se escuchó la voz de Tenamaxtle: “Nosotros queremos que se vayan en paz, pues estamos en nuestras tierras… y a ustedes ¿quién los ha llamado?”.

 

III.- El nombre y la representación

Si bien, el nombre “tastuanes” parece provenir de los caxcanes –nombre de los indios que habitaban esta región del país—, también es posible que sea una deformación burlesca de la palabra tlatoani, señor.

La representación de los tastuanes implica su identificación como seres lúdicos –sus evoluciones se conocen con el nombre de “jugadas”—; pero también como salvajes, paganos y adversarios de la religión cristiana. Ocultan su rostro con máscaras de madera que ostentan rasgos animalescos y van tocados con una montera o peluca confeccionada de cola de res y crines de caballo, que les cuelga hasta la cintura. Acompañados de música de tambor (o temponaztle) y chirimía.

 

Hoy en día, como en antaño, la celebración de Santo Santiago y los tastuanes presenta los siguientes cuatro momentos:

  1. Los tastuanes se presentan y toman posesión del espacio habitado.
  2. Los tastuanes discuten y negocian con Santiago sobre la posesión del espacio circundante.
  3. Los tastuanes combaten contra Santiago, lo vencen y lo matan.
  4. Santiago resucita y los tastuanes le rinden pleitesía; pero al mismo tiempo, el significado de Santiago se transforma: de ser una fuerza destructora se convierte en una fuerza curativa, vital.

Esta fiesta se ha celebrado durante varios siglos en los viejos barrios y poblados indígenas que ahora forman parte del área metropolitana de Guadalajara, tales como Santa Cruz de las Huertas (en el municipio de Tonalá); Mezquitán, San Andrés y Huentitán (en el municipio de Guadalajara); Jocotán, San Juan de Ocotán, Ixcatán, Nextipac y Santa Ana Tepetitlán (en el municipio de Zapopan); Juchipila y Apozol, así como en localidades del extremo noroeste de los Altos de Jalisco, como en Mechoacanejo (municipio de Teocaltiche).

 

VI.- La danza de los tastuanes

Danzantes.

Cuando los tastuanes han provocado el caos en las calles, éste se conjura al aparecer de Santiago –quien monta un caballo blanco, blande un machete de acero, viste a la antigua usanza hispana: sombrero de cuero de anchas alas adornado con plumas blancas, botas y capa española—; lo acompañan sus servidores (dos o más), llamados “moros” o “perros rastreros” (en Jocotán) o “sargentos” (en Ixcatán). En la versión de Nextipac, los tastuanes se repliegan ante él, que declara ser “Rey de la Nueva España y de la Nueva Galicia”.

Luego, los tastuanes marchan todos en una procesión encabezada por Santiago, a la plaza o atrio de la iglesia, donde se ha erigido una plataforma, que recibe el nombre de castillo: allí tendrán lugar las negociaciones por la tierra, durante las cuales los tastuanes miden el suelo con cordeles, profieren largos e ininteligibles discursos –salpicados de vocablos en náhuatl— y con grandes gesticulaciones señalan hacia los cuatro vientos.

Reyes coronados.

En las negociaciones intervienen tres reyes coronados (y en ocasiones una reina), que representan los poderes terrenales, y lo más interesante es que los tastuanes se vuelven contra Santiago y lo matan. Entre el momento de la muerte de Santiago y el de su resurrección hay un intercambio de regalos entre los tastuanes y la población local.

Enseguida, actividad lúdica de los tastuanes se reanuda: vuelven a corretearse y a gritar, mientras Santiago reposa en el atrio envuelto en una cobija. Cuando Santiago resucita se produce una gran conmoción. Sus verdugos caen fulminados, pero el santo “los cuerea” –así, su espada se convierte en un instrumento de vida— y se une a la actividad alborotadora.

La culminación de la fiesta tiene lugar cuando Santiago “cuerea” a todos los fieles, quienes forman una larga fila para recibir el impacto curativo.

Santiago resucitado.

 

V.- Indios que hacen muecas a la ciudad

Guadalajara es una ciudad que presume de criolla, y hasta de española, donde los indios quedan confinados a los museos.

Recorrido con la comunidad, posterior a la jugada.

La celebración de los tastuanes permite a los indios salirse de los museos y hacer muecas a la ciudad, al tiempo que subvierten los símbolos de la cultura de Conquista.

 

De hecho, su afirmación pública de la indianidad lo es también del derecho a la tierra; y precisamente una característica de los pueblos caxcanes a lo largo de la Colonia fue la reivindicación de las tierras de la comunidad.

 


Sobre el diseño de la exposición

Los núcleos temáticos

Montaje de algunas salas.
  1. Santiago, santo de dos mundos.
  2. Las “jugadas” de la danza: ayer y hoy
  3. La danza y su historia de continuidad. Del siglo XVIII a la actualidad.
  4. Los tastuanes
  5. Las máscaras y la música para la danza.
  6. La “jugada” en Santa Cruz de las Huertas, municipio de Tonalá, Jalisco.
  7. Las variantes de la danza en: Tonalá, Jocotán y San Juan de Ocotán, Jalisco, y en Nochistlán, Zacatecas.

Finalmente, se muestra en el siguiente video a Rubén Páez Kano habla del trabajo museográfico realizado para una exposición sobre la tradición de los tastuanes en Jalisco, el reto que implica cada pieza en el montaje y el trabajo de colocación para crear el impacto deseado en el espectador.

 


 

EXPOSICIÓN: Miguel Cabrera y los jesuitas en la construcción de la cultura mexicana

Texto por: Verónica Zaragoza.
Detalle del cuadro…

Esta fue una exposición organizada con motivo de la celebración de los 60 años de la fundación del ITESO, universidad jesuita de Guadalajara, junto con el Instituto Nacional de Antropología e Historia -a través del Museo Nacional del Virreinato-. En el texto se abordan diversos aspectos de esta fructífera relación laboral entre el pintor y la orden religiosa, su participación en la proclamación de la Virgen de Guadalupe como patrona de la Nueva España, el uso de fuentes europeas para elaborar el programa iconográfico y estético en Tepotzotlán, y algunos ejemplos de obras con devociones jesuíticas.

 

Presentación

Se desconoce si Miguel Mateo Maldonado y Cabrera, mejor conocido como Miguel Cabrera, nació entre 1715 y 1720 en la ciudad de Antequera en el Valle de Oaxaca, pero no se tienen noticias de su infancia y juventud. No es sino a partir de 1739 -año en que contrajo matrimonio con doña Ana María Solano en la Ciudad de México– que contamos con datos de su vida.

Cabrera fue el pintor novohispano más reconocido de mediados del siglo XVIII. Trabajó para laicos, órdenes religiosas y clero secular; fue nombrado pintor de cámara del arzobispo de México, Manuel José Rubio y Salinas, y alcanzó una holgada posición económica al final de su vida.

Para los templos y colegios de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús – uno de sus principales clientes- realizó numerosas obras. La iglesia de San Francisco Javier de Tepotzotlán, Estado de México, es hoy en día su trabajo más complejo y que mejor lo representa.

Miguel Cabrera muere el 15 de mayo de 1768 en la Ciudad de México.

 


La Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús

Cuadro del P. Cristóbal de Escobar y Llamas, por Cabrera.

La Compañía de Jesús fue fundada por Ignacio de Loyola en 1540. Sus integrantes llegaron a la Nueva España en 1572 y para el siglo XVIII había crecido y consolidado numerosas fundaciones, además de contar con un importante número de miembros.

Las fundaciones –entre las que se encontraban misiones, colegios y residencias- requerían edificaciones y ornamentos para conferir carga simbólica a sus actividades religiosas y la Compañía se esforzó, a través de fondos propios o por medio de patrocinios, en contar con ellos.

Una de las principales aportaciones de Ignacio de Loyola a la práctica religiosa son sus ejercicios espirituales. En ellos invita a hacer uso metódico y sistemático de los sentidos para crear atmosferas pertinentes –a través de imágenes religiosas- para la reflexión sobre la realidad. Este uso metódico tendrá por resultado que la Compañía fomente la creación de arte de calidad que serviría, además, como propaganda del catolicismo.

Los primeros contactos entre Cabrera y los integrantes de la Compañía de Jesús en la Nueva España se dieron en la década de los años cuarenta del siglo XVIII en la Ciudad de México, donde empezó a establecer una red de relaciones con jesuitas como Antonio de Herdoñana y otros artífices como Higinio de Chávez con quien trabajaría posteriormente en Tepotzotlán.

 


La pintura novohispana del siglo XVIII

Hacia 1722, los hermanos Juan y Nicolás Rodríguez Juárez dieron lugar a uno de los primeros intentos por establecer una academia de pintura en la Nueva España. Era un espacio para discutir ideas en torno al arte y a los mecanismos de producción estética; en él se congregaron diversos pintores, como José de Ibarra que se convirtió en líder pictórico de su generación. Hacia 1754 Ibarra estableció, al igual que su maestro Juan Rodríguez Juárez, una academia. Algunos de sus discípulos fueron francisco Antonio Vallejo y Juan Patricio Morlete Ruiz.

A la muerte de Ibarra en 1756, Cabrera tomó su lugar como el pintor más importante más importante de su tiempo y en él recayó la dirección de la academia, convirtiéndose en el eje de otros artistas de importancia como José de Alzíbar y José de Páez.

 

Devociones jesuíticas

La vida de la Virgen y sus distintas advocaciones fue un tema presente en la obra de Miguel Cabrera. La devoción a María inició con san Ignacio, el fundador de la Orden, quien en sus escritos la nombraba “Nuestra Señora”. La Virgen de Loreto, la Inmaculada Concepción y la Virgen de la Luz fueron algunas de las devociones marianas que los jesuitas difundieron en territorio novohispano.

El Sagrado Corazón de Jesús fue uno de últimos cultos que los jesuitas propagaron entre los fieles. De origen francés llegó a Nueva España en 1721 y, en los siguientes años, se fomentó su devoción. Después de la expulsión por parte de Carlos III en 1767, la Orden lo utilizó como punto de unión espiritual.

 

Pintor de la maravilla americana

La Compañía de Jesús novohispana había sido desde los principios del siglo XVIII uno de los principales promotores del culto a la Virgen Morena como símbolo de identidad del virreinato y para el siglo XVIII participaron activamente en su nombramiento como patrona de Nueva España.

En 1751 Cabrera y otros pintores de renombrado crédito inspeccionaron el ayate de la Virgen de Guadalupe para juzgar, según las reglas del arte de la pintura, “si podían ser obra de la industria humana semejantes maravillas”. Al año siguiente el pintor realizó, por solicitud del arzobispo de México, Manuel José Rubio y Salinas, tres copias de la imagen guadalupana, Una de ellas fue entregada al jesuita Juan Francisco López para que le llevara a Roma con el fin de solicitar al Papa Benedicto XIV la confirmación de un patronato de la Virgen.

En 1756 el padre López regresó con la aprobación apostólica y, como parte de las celebraciones, la imprenta del colegio jesuita de San Ildefonso publicó el dictamen que Cabrera había escrito años atrás con el título de Maravilla americana y conjunto de raras maravillas, observadas con la dirección de las Reglas de Arte de la Pintura. A partir de entonces la fama del pintor creció pues no solo ejercía el arte de la pintura sino también el de la escritura; además, junto con los integrantes de su taller realizó numerosas reproducciones de la Virgen de Guadalupe.

 


Cabrera en Tepotzotlán y la creación total (1965)

Iglesia de San Francisco Javier en Tepotzotlán, Edo. de México.

El uso metódico de los sentidos propuesto en los Ejercicios espirituales, ha estado presente en la cotidianeidad de los integrantes de la Compañía de Jesús. Para mediados del siglo XVII el padre general Juan Pablo Oliva llevaba una relación cercana con Juan Lorenzo Bernini, uno de los artistas más importantes del barroco en el Vaticano. Este último propuso que se creara una gran obra que impactara en todos los sentidos del espectador valiéndose de todas las manifestaciones artísticas propuesta que convenció a Oliva y la difundió al interior de la Orden.

En 1753 el padre Pedro Reales, rector del Colegio y Casas de Probación de Tepotzotlán, contrató a Miguel Cabrera e Higinio de Chávez para construir tres retablos y cuatro portaciriales para el presbiterio del templo de San Francisco Javier. Pero la labor de Cabrera no concluyó con la obra retablística pues también ejecutó pintura mural en las bóvedas del presbiterio y crucero, así como varios óleos sobre tela para la sacristía, el sotocoro y coro del templo. Por último, realizó obras de pequeño formato para el Camarín de la Virgen.

Es en Tepotzotlán y con la compañía donde Cabrera traspasó los límites de su arte y creó, junto con el padre Reales, una obra Total que incluía arquitectura, escultura y pintura, además de conocimientos de música y acústica para lograr que el sonido corriera libremente en el espacio del templo a pesar de la inclusión de los retablos.

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Pintura de Cabrera bajo el coro de la iglesia.

Entre los Conjuntos de pinturas de Cabrera realizó para muros enmarcados por elementos de la arquitectura, tales como ventanas, puertas y pilares, destacan estas dos obras localizadas frente a frente en el sotocoro de la iglesia de San Francisco Javier. Acostadas por la menor altura del techo que sostiene al coro respecto a la altura total del resto de la nave, estas grandes escenas buscan generar empatía entre los fieles desde el momento de ingreso al templo. Es preciso recordar que Cabrera creó una experiencia sensorial paradigmática de la estética jesuita por medio de la multiplicidad de efectos dados por el dorado y las formas sinuosas de los retablos del presbiterio y del crucero, los cuales concibió y diseñó en colaboración con Hidalgo Chávez. Además, proyectó un efecto ilusorio del espacio mediante el uso de la perspectiva en las pinturas de las bóvedas.

El tema de los patrocinios de María cobijando bajo su manto a una orden religiosa, procede de la visión narrada por Cesario Heisterback (1180- 1240) en la que un monje cisterciense recibe la promesa de María para abrigar a los de su orden debajo de sus brazos y su amplio manto. A partir de entonces las órdenes religiosas encargaron a los pintores la ejecución de sus obras que exaltaran el gozo de este mismo privilegio.

En Patrocinio de la Virgen a la Compañía de Jesús, María es el eje alrededor del cual se distribuyen los jesuitas encabezados por su fundador, san Ignacio de Loyola de un lado, y del otro, san Francisco Javier, al que está dedicada la iglesia. La distribución ordenada de los personajes dispuestos en ejes verticales transmite un efecto de equilibrio y estabilidad que enfatiza el carácter protector de la escena. (ACG)

Retablos al interior de San Francisco Javier.

 

Andrea Pozzo en Tepotzotlán (1948)

El hermano Andrea Pozzo (1642-1709) nació en Trento, Italia y estudió pintura antes de ingresar en la Compañía. Una de sus obras más importantes se encuentra en el templo de San Ignacio en Roma, Italia. Pintó al fresco ábside, la cúpula y la bóveda con arquitecturas fingidas que “transforman y amplían los espacios reales y les comunican su carácter triunfal”. Miguel Cabrera se inspira en la obra de Pozzo para su proyecto en el templo de Tepotzotlán.

Gloria di Sant’Ignazio, de Pozzo en Roma. Fuente: Wikimedia Commons, por Marie-Lan Nguyen.

 

Sobre la representación (1984)

En el Colegio Romano, Andrea Pozzo También escribió un manual sobre la representación bidimensional de la perspectiva para el uso de pintores y arquitectos, en el que reprodujo varias de sus obras. Esta edición fue enviada a las distintas provincias que la Compañía tenía en el mundo y debió corresponder a los jesuitas mexicanos mostrar el libro de Cabrera. Fue así como conoció la obra de Pozzo y la aprovechó para crear en San Francisco Javier de Tepotzotlán una gran obra que impactara en todos los sentidos del observador valiéndose de todas las manifestaciones artísticas.

La glorificación de san Ignacio que Cabrera pintó en el presbiterio del templo de San Francisco Javier de Tepotzotlán busca mostrar la obra realizada por Ignacio y la Compañía de Jesús para propagar la fe cristiana por el mundo y está claramente inspirada en Pozzo. Al centro, el Espíritu Santo en forma de paloma dirige un rayo al corazón de san Ignacio, quien lo refracta al pecho de san Francisco Javier y éste lo esparce a las figuras humanas en el límite del retablo.

Glorificación de San Ignacio, por Cabrera en Tepotzotlán.

 


Jesuitas ilustres pintados por Cabrera

Además de Tepozotlán, Cabrera también trabajó para otros colegios, como el de Oaxaca, Valladolid (hoy Morelia), Querétaro, Guanajuato y Zacatecas, además de la Casa Profesa, en la Ciudad de México. Pintó numerosos lienzos con los principales santos de la Compañía: san Ignacio de Loyola, san Francisco Javier, san Francisco de Borja, san Luis Gonzaga y san Estanislao de Kostka, que ayudaban a fijar los modelos iconográficos y afianzar la devoción.

Detalle sobre los cuadros, clic aquí

 


Detalles de la museografía

Videos que describen el trabajo de museografía, curaduría y comisaría de obra que se realizó para esta exposición, en las voces de Karina Xochipilli Rossell y Diego Gaytán Mertens. El primer video se enfoca más en el control y manejo seguro de la obra; se pueden apreciar, por ejemplo, las cajas diseñadas específicamente para las piezas de Cabrera exhibidas. El segundo da mayor contexto sobre el trabajo del museógrafo en relación al guión curatorial y el trato de la obra presentada (seguridad, restauración, etc.). Cierran hablando de la importancia de estas profesiones, especialmente en México, que cuenta con tanto patrimonio, tan vasto y diverso.

Parte I

Parte II

 


Agradecimientos:

Museo Nacional del Virreinato, INAH

Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús

Universidad Iberoamericana. Ciudad de México A.C.

Museo de Arte Sacro de Guadalajara A.C.

Alfonso Alfaro Barreto

 

EXPOSICIÓN: La intimidad y lo sagrado en la obra de Ignacio Díaz Morales

Texto por: Arq. Javier Díaz Reynoso.
Patio interior de la casa Díaz-Morales.

En el marco de la celebración de los 60 años de la fundación del ITESO y los 25 años del fallecimiento del arquitecto Díaz Morales, el Centro de Promoción Cultural y la Dirección de Información Académica de esta universidad jesuita prepararon los contenidos de esta exposición en 2017, la cual convoca a dialogar sobre dos ámbitos de singular relevancia en la vida, la obra y el pensamiento de Ignacio Díaz-Morales (1905-1992). La casa como representación de la intimidad y el templo como expresión de lo sagrado, son dos géneros arquitectónicos diferentes que en su esencia hablan de lo mismo y convergen en el culto a la vida en todas sus dimensiones.

 

Presentación

Escultura de Díaz Morales.

A continuación se subrayan los valores tangibles e intangibles que nos legó Díaz-Morales, herencia que se encuentra en su vasta obra arquitectónica, en su largo magisterio y en su propia vida compartida. Díaz-Morales celebra la vida con la palabra, con la expresión del espacio y con las conductas que éste propicia o sugiere; festeja la vida individual en la sencillez de una habitación, la familiar en la armonía de una casa, la comunitaria en el ordenamiento de un edificio y la ciudadana en la amenidad del espacio público. En su obra –como lo documentan diversas publicaciones– fluyen vasos comunicantes de la intimidad a lo sagrado y manifiestan un continuum que va del espacio doméstico a la vida pública

Al habitarlo, cualquier espacio nos transforma. En el mejor de los casos, nos nutre; en el peor, nos enferma. Ignacio Díaz-Morales lo sabía bien. Como buen humanista, repetía al clásico Eupalinos de Valery: “hay unos edificios que son mudos, otros hablan y otros, los más raros, cantan; ferviente admirador de estos últimos, buscará la armonía del canto, la danza del coro que en-canta y seduce por medio de la belleza.

La intimidad es el tesoro que más se defiende, se cuida y se resguarda “dentro”; es donde se sustenta el honor y la dignidad de la persona. En la obra de Díaz-Morales, será la casa el espacio idóneo y preferente para cobijar la intimidad, a buen resguardo en las estancias, terrazas y patios con sus fuentes, todos recintos fecundos para tejer la convivencia familiar y muy cercanos a la tradición mediterránea hispanoárabe que heredamos.

Lo sagrado, aquello que se considera un bien “santo”, es el diálogo espiritual entre lo divino y la comunión de fieles que así lo declaran y profesan. El lugar propicio para la consagración, la ofrenda y la liturgia de culto se encarna en el templo. Díaz-Morales, como profundo creyente se alimentará de la tradición bizantina, románica y gótica, sin embargo, fiel a su tiempo busca un arte católico contemporáneo por medio de una geometría ascética, un silencio devocional y, sobre todo, una arquitectura que hace suya la metáfora vertical que une el cielo-luz-bóveda con la tierra-humanidad-altar.

Ventana en el estudio de Díaz Morales.

A lo largo de ochenta y seis años Ignacio Díaz-Morales integró las experiencias en cada etapa de su vida. Nació al inicio del siglo veinte y vio su ocaso. Al igual que Luís Barragán y Rafael Urzúa, sus compañeros de generación en la Escuela Libre de Ingenieros de Guadalajara que encabezó Ambrosio Ulloa desde 1902, no dejó de aprender en el camino y fue atesorando hallazgos, al tiempo que la sociedad y la ciudad despertaban a la modernidad.

Al igual que sus compañeros, Díaz-Morales incorporó en su primera obra las expresiones regionales de una sociedad tapatía conservadora, a la par, incursionó en el funcionalismo que es más afín a la ingeniería que los había entrenado y a la modesta economía del momento, para más tarde hacer la mejor síntesis posible de esos dos mundos, su obra creativa más singular.

La exposición seleccionó siete obras entre 1935 y 1975, cuatro casas y tres templos. Y también el anexo oriente y exteriores sur de la actual Casa Clavigero, una intervención de Díaz-Morales de 1939, además, la casa vecina donde él vivió con su familia desde 1957 hasta su muerte y que en esta ocasión se integra con recorridos guiados.

Quizá la frontera entre lo propio y lo ajeno, entre privado y lo público sea más fácil de reconocer que la frontera entre lo profano y lo sacro que es más sutil. Al final nos preguntamos: ¿Cómo se hace un espacio íntimo? ¿Cómo se hace un espacio sagrado? Esta exposición trató de suscitar respuestas a estas preguntas. Esperemos que cada uno de ustedes las encuentren y disfruten del recorrido. Buen camino.


Ignacio Díaz-Morales Álvarez-Tostado

Díaz Morales en su estudio.

Nació en la ciudad de Guadalajara, el 16 de noviembre de 1905, y falleció a la edad de 86 años, en la misma ciudad, día el 3 de septiembre de 1992.

De 1924 a 1928 realizó sus estudios de Ingeniero en la Escuela Libre de Ingenieros que dirigía don Ambrosio Ulloa. Complementó su formación tomando cursos de arquitectura, algunos de sus maestros fueron Luis y Francisco Ugarte, Agustín Basave y Aurelio Aceves; entre sus compañeros estuvieron Luis Barragán Morfín, Rafael Urzúa Arias y Pedro Castellanos Lambley.

De 1925 a 1930 trabajó en el despacho del ingeniero Luis Ugarte. De 1930 a 1938, realizó varios trabajos para Ferrocarril Sudpacífico de México. Durante los siguientes cincuenta años, ya de manera independiente, participó en obras de conservación del patrimonio, urbanas, arquitectónicas, académicas y de promoción cultural, principalmente en la ciudad de Guadalajara.

Entre otras personalidades relacionadas con el arquitecto Ignacio Díaz-Morales se encuentran Jesús Reyes Ferreira, Manuel de la Cueva, José Ruiz Medrano, José Arreola Adame, Alejandro Rangel Hidalgo, Antonio Gómez Robledo, Efraín González Luna y Hans Urs von Balthasar.

 

1) Obra de conservación

Detalle de plano.

De 1927 a 1972, a petición del Exmo. Sr. Arz. Francisco Orozco y Jiménez, realizó los trabajos de terminación del Templo Expiatorio, iniciado en 1897 según el proyecto gótico del italiano Adamo Boari.

Trabajó en la restauración de fachadas de Catedral y el Sagrario (1942); en la restauración de la cúpula del Hospicio de Cabañas (1949) donde se encuentra el fresco “El hombre de fuego” de José Clemente Orozco, y en la remodelación interior y exterior del Teatro Degollado (1960).

Fuera de Guadalajara destacan la reestructuración del Santuario de San José, en Arandas, Jalisco (1944); la remodelación exterior de la Catedral de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas (1980), y la remodelación interior del Santuario del Sagrado Corazón de Jesús, en Mexticacán, Jalisco (1987).

 

2) Obra urbana

Fuente a contraluz en Plaza de la Liberación.

Su principal obra urbana es la Cruz de Plazas ubicada el corazón de Guadalajara (concebida en 1936) y, en particular, la Plaza de la Liberación, conocida como “El dos de copas” (iniciada en 1947 y terminada en 1952 siendo Gobernador el licenciado Jesús González Gallo). La Plaza de la Fundación, también conocida como “de Los Laureles”, fue construida cuatro años más tarde.

El otro gran proyecto urbano que concibió para Guadalajara fue el Paseo del Hospicio (1940) que, a través de una gran plaza, uniría el Teatro Degollado y el Hospicio de Cabañas. Desafortunadamente no se realizó y fue en los años setenta cuando el Gobierno del Estado retomó su idea y la modificó en lo que ahora se conoce por “Plaza Tapatía”.

También proyectó otras plazas importantes, una para el centro de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez Chiapas en 1980 y, otra, la Plaza del Expiatorio (1992), actualmente dedicada a su memoria.

Además de las obras antes señalados, organizó el Plano Regulador de Guadalajara (1943) que pretendía ordenar y controlar el crecimiento de la ciudad. Dicho organismo funcionó varios años, hasta su renuncia provocada por la imposición de las autoridades gubernamentales de autorizar la instalación de industrias al poniente de la ciudad.

 

3) Obra arquitectónica

Interior del Templo de Ntra. Sra. de la Paz.

Entre las obras que realizó se encuentran el Templo de Nuestra Señora de la Paz (1940), el Edificio Plaza frente a palacio de Gobierno (1946), la Capilla de las Madres Mercedarias en el Instituto de la Veracruz y el Seminario Menor (1959), y el Archivo de la Ciudad (1980).

Desde los años treinta hasta los setenta, realizó diversas casas para diferentes familias entre las que destacan la de Trinidad Ochoa Reyes, la del señor Elosúa, la de don Bernardo Corvera, la de los Carrillo Aranguren, Fontreaux, Palomera Ugarte, Alarcón Menchaca, Baeza y González Luna; así como su propia casa y las de sus hijas.

 

4) Promoción académica y cultural

Notas personales de Díaz Morales sobre sus lecturas.

Fundó la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara (1948) siendo Rector el doctor Luis Farah con el apoyo del Gobernador González Gallo. Para esta escuela trajo, a partir de 1950, a varios arquitectos de Europa, entre ellos: Horst Hartung Franz, Mathias Goeritz, Silvio Alberti Levati, Bruno Cadore Marcolongo, Carlangelo Kovacevich y Eric Coufal Kieswetter.

Además de encargarse de dirigir la Escuela, impartió cátedras de Geometría, Cálculo, Composición y particularmente de Teoría de la Arquitectura. A la par de su amigo el arquitecto José Villagrán García, desarrolló su propia Teoría de la Arquitectura. Paralelamente a estos cursos impartió también Historia de la Cultura y Arte Sacro en los seminarios Mayor y Menor de Guadalajara.

Diez años después de su retiro de la Escuela, volvió a impartir su cátedra preferida “Teoría de la Arquitectura” en 1972, en la Escuela de Arquitectura del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), por invitación del arquitecto Salvador de Alba Martín, y lo siguió haciendo durante veinte años, hasta su fallecimiento.

Para promover y difundir la cultura arquitectónica creó, en 1949, la Fundación de Arquitec-tura, A.C. (ARQUITAC) que tuvo un buen desarrollo por mucho tiempo. En el mismo año fundó, y presidió hasta 1976, la Comisión Técnica para la Conservación de la Obra de José Clemente Orozco. En 1990 promovió la Fundación de Arquitectura Tapatía, A.C. la cual custodia la biblioteca y archivo del arquitecto Luis Barragán y, por último, fundó el Ateneo de Cultura Occidental, A.C. (1991) para la investigación y difusión de las artes, en particular de la arquitectura.

 

5) Reconocimientos

  • Recibió las Palmas Académicas de la Legión de Honor, en Francia (1951) y la Investidura Pontificia como Caballero de la V Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén (1952).
  • Recibió el Premio Jalisco de Arquitectura (1985) junto con los arquitectos José Villagrán García y Luis Barragán Morfín y, además, otro reconocimiento de la Sociedad de Arquitectos Mexicanos.
  • En 1986 recibió el Gran Premio de la Academia Nacional de Arquitectura; en 1989, el Premio Nacional de Ciencias y Artes y la Presea Guillermo Álvarez Macías. 
  • Fue Presidente Vitalicio Honorario del Capitulo Guadalajara de la Academia Nacional de Arquitectura.
  • El American Institute of Architects lo nombró Honorary Fellow (1987).
  • Fue reconocido como Profesor Numerario (1976) y como Profesor Emérito (1990) por el ITESO.
  • En 1993, la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) instituyó el Premio Nacional de Arquitectura Ignacio Díaz-Morales.

 


Explora la selección de obra

 

Casa Ochoa Reyes Casa Martínez Rivas Casa Sauza Zuber Casa Alarcón Menchaca
Templo de Nuestra Señora de La Paz Templo Expiatorio Capilla del Instituto de la VeraCruz
Casa González-Luna Morfín Casa Díaz-Morales

 


Algunas referencias bibliográficas y hemerográficas

  • Ignacio Díaz-Morales, “Precisiones Sobre Urbanismo”, en: Reflexiones Sobre Guadalajara. Departamento de Bellas Artes, Gobierno del Jalisco, 8 de noviembre de 1975
  • Eduardo Arias Castañeda, Javier Díaz Reynoso y Alberto González González, La estética, el bien común y la casa en la teoría y en la obra del Arq. Ignacio Díaz Morales. Escuela de Arquitectura ITESO (Tesis profesional). Guadalajara, Jalisco, agosto de 1980
  • Alberto González González, “Los espacios destinados a la comunicación”, en: Revista Construcción Mexicana, 266, noviembre de 1981
  • Alejandro Aguilera, “Entrevista a Ignacio Díaz-Morales”, en: Construcción Mexicana, 266. México, noviembre de 1981
  • Lilia Gómez y Miguel Ángel Quevedo, “Testimonios vivos: Ignacio Díaz Morales (entrevista)”, en: Cuadernos de Arquitectura, 15-16. México, SEP-INBA, 1981
  • Guillermo García Oropeza, “Ignacio Díaz Morales” (incluye: Conceptos de Arquitectura de Ignacio Día-Morales), en: Universidad de Guadalajara, Guadalajara, 1982
  • José María Buendía, “Ignacio Díaz Morales” (entrevista), en: Traza, 7. México, junio de 1984
  • Guillermo García Oropeza, “Ignacio Díaz Morales arquitecto de Guadalajara” (entrevista), en: La Plaza, 1.  Guadalajara, septiembre de 1986
  • Germán Solinís, “Díaz Morales en exergo”, en: Renglones, 6 ITESO. Guadalajara, diciembre de 1986
  • José Dorazco Valdés, “Ignacio Díaz Morales o la pasión por la cultura”, en: El Informador. Guadalajara, 16 de julio de 1989
  • Juan Diego Torres Cabral, “La ciudad debe ser espacio para la comunicación”, en: El Occidental. Guadalajara, 23 de julio de 1989
  • Varios autores, “Ignacio Díaz Morales, Premio Nacional de Artes”, en: Calle Adentro, 6 (el suplemento Parteaguas incluye: “Conceptos de Arquitectura” de Ignacio Díaz Morales). Guadalajara 29 de diciembre de 1989
  • Diego Petersen Farah, “Díaz Morales: Premio Nacional de Artes”, en: Paréntesis, 109. Guadalajara, 1 de enero de 1990
  • Fernando González Gortazar, Ignacio Díaz Morales habla De Luis Barragán (conversación)”. Universidad de Guadalajara (Colección Fundamentos), 1991
  • Varios autores, Mathiaz Goeritz en Guadalajara. Universidad de Guadalajara (Col. Fundamentos). Guadalajara, 1991
  • Varios autores, 40 años de Enseñanza Universitaria de la Arquitectura: 1948-1988. Universidad de Guadalajara. Guadalajara, 1992
  • Varios autores, “In Memoriam: Ignacio Díaz Morales”, en: Siglo 21 (suplemento Casa Abierta), Guadalajara, 3 de septiembre de 1994
  • Enrique Ayala Alonso, Ignacio Díaz Morales: del espacio expresivo en la arquitectura. UAM-X. México, 1994
  • Anuar Kasis Ariceaga, Ignacio Díaz Morales. Secretaría de Cultura-Jalisco / U de G-CUAAD / ITESO (Monografías de arquitectos del siglo XX). Guadalajara, 2004
  • Alberto González González, Ignacio Díaz Morales: su obra. Secretaría de Cultura-Jalisco, 2005
  • Varios autores, Guía arquitectónica de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Secretaría de Cultura-Jalisco, 2005

Para otras publicaciones, consultar:

Biblioteca “Dr. Jorge Villalobos Padilla, S.J.”, ITESO

Acervo: ARQUITECTOS JALISCIENCES.

Fondo: DÍAZ-M

 


VIDEO: Cómo gestionamos un taller de gran formato

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Proceso a describir: Taller de gran formato.

Proyecto que lo ejemplifica: Espacios de expresión.

 

Sentido del proyecto en la comunidad ITESO: Un espacio centrado en el fomento de la creatividad alrededor de las artes plásticas.

Breve descripción: Talleres de artes plásticas de gran formato impartido una vez al semestre en los que se facilitan los materiales y los asesores para el fomento a la creación libre y a la vivencia de lo lúdico. El taller tiene una duración de 6 horas.

Conoce a detalle los procesos de producción de este proyecto en el siguiente archivo PDF:

VIDEO: Cómo gestionamos un espacio de expresión en torno a la literatura

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Proceso a describir: Espacio de expresión en torno a la literatura.

Proyecto que lo ejemplifica: Dime poesía.

 

Sentido del proyecto en la comunidad ITESO: Dime Poesía busca ofrecer un espacio para que la comunidad universitaria se exprese mediante la lectura y escucha de poesía entre otros géneros literarios.

Breve descripción: Dime Poesía surgió por iniciativa de estudiantes de la Licenciatura de Ciencias de la Comunicación de la ITESO, hace más de siete años. Desde entonces, coorganizado por alumnos y por el Centro de Promoción Cultural del ITESO, permanece abierto a estudiantes, profesores, personal y público externo a la universidad, para que compartan sus creaciones literarias. Aunque la poesía sea lo más leído en las sesiones, algunas veces, quienes pasan a leer, han preferido compartir cuentos cortos, narraciones o cualquier variedad de escritos que por su extensión, permitan ser leídos en unos cuantos minutos. El promedio de asistentes ronda las 100 personas en sesiones especiales.

 

Conoce a detalle los procesos de producción de este proyecto en el siguiente archivo PDF:

 

 

 

VIDEO: Cómo gestionamos un recital gratuito al aire libre

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Proceso a describir: Recital al aire libre, gratuito.

Proyecto que lo ejemplifica: Música al aire.

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Breve descripción: El proyecto de Música al aire, se genera en un espacio dentro de la Universidad ITESO, en concreto en sus jardines. Es un proyecto con una frecuencia mensual (los miércoles primeros de cada mes) y es parte de un programa de actividades del programa de música.  El cual hace la programación semestral-anual previa de los artistas/instrumentos a invitar. La siguiente descripción hablará desde un supuesto en el que ya se tiene el artista (guitarrista), la fecha (un mes antes de la presentación) el lugar y hora de presentación.

Conoce a detalle los procesos de producción de este proyecto en el siguiente archivo PDF:

VIDEO: Cómo gestionamos un espacio recreativo de baile

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Proceso a describir: Espacio recreativo de baile.

Proyecto que lo ejemplifica: Noches de baile.

 

Sentido del proyecto en la comunidad ITESO: Integración social y la formación de un espacio donde se aprenda y conviva entorno al baile en sus múltiples modalidades.

Breve descripción: Noches de baile se desarrolla en las instalaciones de la Universidad ITESO los últimos viernes de cada mes. Tiene el propósito de brindarle a la comunidad universitaria un espacio donde se promueva la tradición de los bailes de pareja entrelazada en un ambiente de sana convivencia.

Conoce a detalle los procesos de producción de este proyecto en el siguiente archivo PDF: