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Templo de Nuestra Señora de La Paz

 

Desde que la tradición paleocristiana aprovechó el espacio civil de la basílica, muchos templos han repetido el esquema de tres naves, en donde la asamblea tiene lugar en la central que es más amplia y las laterales, más reducidas, son aprovechadas para la circulación.

El templo de Nuestra Señora de la Paz sigue ese esquema basilical, sin embargo, Ignacio Díaz-Morales añade un ábside circular de remate, como en el románico, permitiendo que se deambule por la parte posterior. Introduce en las naves laterales capillas o casamentos sin rejas, que fueron muy populares en México por el patrocinio de familias y cofradías.

Una plataforma escalonada y el respaldo de un muro a todo lo ancho y alto de la nave central definen el altar, creando un remate visual dominante que manifiesta la jerarquía del presbiterio sobre el resto del espacio. Este muro recibe pequeñas y múltiples estrellas perforadas de ocho puntas y está empapelado en oro de hoja al modo de los retablos del barroco mexicano.

Se debe señalar que, para Díaz-Morales, la estrella de ocho puntas es una geometría preferida para soluciones en puertas, ventanas o fuentes, sobre todo en su arquitectura doméstica. Es una ornamentación mudéjar presente en abundantes decorados de la Alhambra, aunque es más antigua; se le conoce como estrella de Salomón, rosa de los vientos, estrella tartésica o Spica y, en la tradición cristiana, es un símbolo mariano.

 

Templo de Nuestra Señora de La Paz

Avenida de La Paz 2088, entre Chapultepec y Marsella, Guadalajara.

Autoría: Ignacio Díaz-Morales, 1941-1955 /en colaboración con los ingenieros Germán y Carlos Petersen

Estado actual: conservado

 

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