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“Como una estaca clavada en el corazón”

María de los Ángeles Pérez Jaimes no obtuvo un daño físico directo por las explosiones del 22 de abril, pero sin duda es una lesionada moral de esa terrible catástrofe. A su esposo Luis Cruz Franco, ese aciago día, le cayó una camioneta encima mientras se encontraba en la acera a las afueras de su casa. Las consecuencias para él fueron inimaginables, pero también para Ángeles y sus hijos. De ahí comenzó un largo camino de desesperación y de indignación por buscar los apoyos requeridos para aliviar el sufrimiento de su cónyuge. Algunos de ellos pudieron lograrse gracias al buen corazón de ciertas personas y a la incesante lucha de la Asociación 22 de Abril.

No obstante, las secuelas físicas fueron tan graves que Don Luis falleció 12 años después de aquel fatídico miércoles de Semana de Pascua. Peleó hasta el último día por su familia. Por su parte, Ángeles ha continuado en la lucha con los lesionados hasta el día de hoy, ya que el dolor moral compartido continúa. Este es un pequeño reconocimiento para ella y su familia que han seguido adelante a pesar de sentir la estaca clavada en el corazón. Asimismo, y a partir de su caso, reconocer a todas aquellas personas que, como ellos, han sido olvidadas e invisibilizadas por el paso del tiempo, pero que aún sufren de las consecuencias latentes de aquella tragedia que no debió suceder.

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