Cultura Alimentaria en México. Tamales en la prehistoria, la actualidad y para la eternidad.

Escrito por: Valeria Montes de Oca

Etapas y determinantes de la alimentación

La alimentación es un proceso que va mucho más allá de solo la ingesta de alimentos para cumplir con las necesidades básicas de una persona. Este proceso está dividido por etapas que van desde la producción del alimento hasta el efecto que esté causa en nosotros, la cantidad de nutrientes que este nos aportará. Dentro de cada una de estas etapas existen ciertas determinantes que pueden causar un impacto tanto de manera positiva como de manera negativa al alimento y por consiguiente a la sociedad.

Gracias al tratado de libre comercio y la globalización es que podemos ir al supermercado y encontrar muchas marcas de un cierto tipo de comida, tenemos la fortuna de poder escoger de entre varias opciones lo que le vamos a dar a nuestro organismo. Esta etapa de la alimentación se denomina selección, ¿por qué yo elijo cierta empresa de embutidos para comprar mi jamón?, ¿de verdad me fijo en el contenido nutricional de los alimentos a la hora de comprarlos?, ¿pienso en las condiciones de higiene en las que esta empresa produce y empaca el alimento que siempre elijo?

La respuesta a muchas de estas preguntas no las conocemos, la mayoría de las personas no sabemos las razones por las que escogemos cierto alimento sobre de otro y aquí es donde entramos con las determinantes que afectan la selección de los alimentos.

Sociales

Los medios de comunicación juegan un papel muy importante dentro de esta etapa de la alimentación. Los comerciales de televisión, los carteles que vemos en las calles, el lema de ciertos alimentos e incluso la manera en las están distribuidos dentro de los comercios influye a que nosotros nos veamos tentados a escogerlos habiendo tantos de su tipo. La mercadotecnia moderna estudia las situaciones del entorno al que estamos expuestos como el trabajo y el estrés para involucrar a los alimentos y de esta manera hacer que por lo que sentimos, o pensamos que este producto nos hará sentir es que corremos a comprarlo sin siquiera pensar en el contenido calórico que este nos aportará.

La economía es otra determinante social que influye a la selección de alimentos. Un estudio realizado por el Centro de Análisis Multidisciplinario CAM-UNAM con lugar en México en Septiembre 2014 presentó que durante ese año una persona tenía que trabajar 22 horas con cincuenta y tres minutos diarios para poder adquirir la canasta básica alimenticia recomendable. Personas que se encuentran en una problemática económica de este tipo al momento de elegir sus alimentos, los números es en lo único que se basan, no pueden darse el lujo de buscar lo que consideran mejor para su organismo si no lo que es mejor para su bolsillo.

Psicológicas

El estado de ánimo es otro de los factores que amenazan nuestras decisiones al momento de escoger un alimento. Cuando estamos tristes o bajo situaciones de estrés los consumidores tienden a escoger alimentos con un alto contenido calórico y bajo contenido nutricional, culpando aquí a los “antojos” que es cuando la comida no se necesita pero aun así sentimos que la requerimos. Prácticamente nos estamos alimentando pero no nos estamos nutriendo.

Otro claro ejemplo del estado de ánimo afectando nuestra selección de alimentos es cuando compramos un producto porque nos causa algún recuerdo de cierta parte de nuestra vida donde nos sentíamos contentos o cuando queremos recordar a cierta persona. Si tu mamá hacía chilaquiles con cierta marca de salsa cuando la veas en el súper muy probablemente la querrás obtener para preparar un alimento por el recuerdo de esa persona, así es como nuestras emociones se pueden relacionar con los alimentos.

Cuando los niños no dejan de llorar y los padres los intentan calmar con alimentos, es una acción que está muy marcada en ciertas culturas, esto es otro ejemplo de relacionar comida con sentimientos, los niños entienden que cuando están tristes o enojados con un chocolate o un helado se pueden liberar de estos sentimientos. Aquí se puede ver como esta determinante no viene tanto de nosotros sino de un patrón que se viene siguiendo por la mayoría de las personas desde hace mucho tiempo.

Culturales

Las determinantes culturales son unas de las más importantes dentro de la selección de los alimentos. Aquí es donde entramos de lleno a lo que es la cultura alimentaria, conjunto de rasgos propios de una comunidad o población que nos caracterizan frente a los demás en nuestra forma de alimentación. Prácticamente esto puede explicar por qué en China la gente disfruta comer roedores mientras en México lo vemos como algo grotesco. Pero la conducta alimentaria no solo involucra los alimentos que comemos si no la manera en la que estos son cocinados y hasta cómo los presentamos en la mesa antes de su consumo.

Si elegimos a un mexicano y un japonés, los ponemos dentro de un supermercado para pedirles que escojan los ingredientes necesarios para la preparación su platillo favorito, muy probablemente el mexicano escogería alimentos como el maíz, el frijol y el chile para preparar unas enchiladas mientras que el japonés escogería arroz y mariscos para así crear un sushi. Esto de sebe a la cultura alimentaria que desde hace mucho tiempo se ha ido desarrollando dentro del entorno de cada una de estos dos países.

Cultura Alimentaria del mexicano

Gorditas, enchiladas, tamales, pozole y tacos son solo algunos de los platillos que se nos vienen a la mente cuando vemos nuestra bandera, pero la alimentación que nosotros conocemos como mexicana actualmente se fue desarrollando hace mucho tiempo atrás por el descubrimiento de muchos ingredientes y el trabajo duro de nuestros antepasados para ir modificándolos hasta que fueron los que actualmente conocemos y utilizamos para la preparación de nuestros alimentos.

Un claro ejemplo de esto es el maíz que se utiliza para los tamales o las tortillas necesarias para la preparación de los tacos. “Las mujeres de las bandas primitivas iniciaron el proceso de domesticación de las plantas recolectando semillas, frutas y hojas. Su trabajo de sembrar y recoger, deshierbar y trillar, provocó mutaciones genéticas que aumentaron la productividad de estas plantas”.

“No obstante, el maíz silvestre seguía midiendo unos pocos centímetros y la recolección era aún más importante que le cultivo de este ingrediente. Solo hacia el 1500 a.C. se domesticó completamente el maíz para que produjera un grano grande y duro que podía almacenarse durante largos periodos y sostener poblaciones sedentarias” (Pilcher, 2001)

“La cultura alimentaria tiene mucho más que ver que tan solo los ingredientes y el platillo en sí. La producción de estos y la manera en la que se servían y cocinaban están influenciados por las diferentes necesidades de las poblaciones que habitaban antes nuestro país. Pero eso no solo pasaba en la prehistoria si no que con la llegada de nuevos ingredientes nuestra sociedad de hoy en día puede combinar la cultura con nuevas maneras según la necesidades del presente.

“La mayoría del tiempo la cultura alimentaria de cada persona depende mucho del entorno, situación económica, disponibilidad de alimentos y muchas otras determinantes pero como mexicanos la comida nos une y nos da identidad sin importar ninguna de éstas. Mucha de la educación en la alimentación que tenemos viene de nuestros padres que van pasando de generación en generación para que no se pierda el comer enchiladas el 16 de septiembre o hacer menudo en navidad.

La cultura alimentaria personal abarca tantos aspectos que incluso nuestra comida favorita la podemos relacionar con emociones o momentos e inconscientemente que esa sea la razón por la que esa sea la comida que más disfrutamos. Un ejemplo nos lo da el señor Manuel González que nos relata como un alimento le trae ciertos recuerdos.

“Yo y pos mis hermanos nos gustaba comer las calabazas no con frijoles y queso, todo lo sembraba mi apa ahí a un ladito de la casa que teníamos pa sembrar… pos ya no como eso pero me recuerda a mi apa y al Tito mi hermano cuando jugábamos que a las escondidas que a la roña ahí en mi casa” (Gonzales, 2015).

Tamales como base de la cultura alimentaria de México

Desde la prehistoria se ha visto a los tamales como un símbolo de mucha importancia dentro de la cultura de nuestro país. Lo primero que hacían las mujeres aztecas cuando se preparaban para un festival era cocinar montones de tamales, también les gustaban los guisados con chile y las figuras de masa de amaranto, pero los tamales envueltos en hojas de maíz ocupaban el lugar de honor. “Para el festival del dios jaguar Tezcatlipoca se rellenaban los tamales con frijoles y chiles, mientras que en las celebraciones del dios del fuego, Huehuetéotl, eran de camarón con salsa de chile”.

Es impresionante la manera en la los alimentos tienen que ver con la cultura y otras determinantes ya mencionadas anteriormente en este ensayo. “En el día de la gran vigilia los señores de Tenochtitlan, Texcoco, Tlacopan y otras ciudades se reunían en la cima para alimentar a Tláloc. Cubrían al dios de la lluvia con anillos de oro, collares enjoyados y penachos de plumas, y le ofrecían la sangre de una víctima así como tamales, guisados y chocolates”. De tal grado era para nuestros antepasados la importancia de este alimento que era tomado como ofrenda para su Dios.

Este alimento llegó a ser tan importante que el Museo Nacional de Culturas Populares y sus oradores en 1992 aclamaron los tamales como íconos de la nación mexicana. Si nos ponemos a pensar, no existe ningún estado de México en donde esta comida no sea central en fechas festivas como navidad, bautizos o cualquier otro tipo de celebración familiar, no parece muy diferente a lo que hacían nuestros antepasados.

Aunque no parezca, los tamales lucharon por permanecer dentro de nuestra cultura. “Con la conquista y la llegada de los españoles la mesa del comedor también se convirtió en campo de batalla a medida que el pan de trigo de los panaderos españoles se enfrentaba a los tamales de maíz de las mujeres nativas para ser incluido en la cocina nacional mexicana”. (Pilcher, 2001). Ahora podemos ver quienes fueron las ganadoras. Los ingredientes con los que estos son preparados hoy en día han cambiado al igual que muchas otras características de nuestra sociedad pero el maíz sigue siendo la base de estos y reciben el mismo nombre de siempre.

Los tamales no solamente son uno de los platillos que nos hacen tener identidad como mexicanos en todo el mundo si no que es el trabajo de muchas personas dentro de este país, si volteamos a las calles podemos encontrar mínimo dos o más puestos donde se vende este alimento. La mayoría de la gente que se dedica a la preparación y venta de los tamales aprendieron a hacerlos gracias a su familia y antepasados y forma una parte importante de su cultura alimentaria como persona.

“Ya tengo veinte años en este trabajo, también se hacer otras cosas desde sobar y tronar los huesos… pos en mi familia sabían y de ver se aprende… hablar con la gente aquí vendiendo eso es lo que más me gusta de mi chamba…pos todo más que nada” (Gonzales, 2015).

Aquí es cuando podemos hacernos la siguiente pregunta, ¿algún día se dejara de comer tamales en nuestro país? Quisiéramos poder responder que no, pero así como muchas otras determinantes de la cultura como por ejemplo las costumbres y las fechas importantes, la comida también puede verse amenazada por la época en la que actualmente estamos viviendo, un mundo donde la globalización hace que seamos una sociedad intercultural.

Un ejemplo de alteraciones de la globalización en la cultura es por ejemplo como en los países del norte del país, vecinos con Estados Unidos, se festejan muchas fechas que no son de nuestra cultura, el día de acción de gracias y día de brujas son solo pocos ejemplos de estas. Pero no solo cambian las fechas ni celebraciones si no también la comida que se sirve en cada una de ellas. Mientras que en el sur de México se sigue preparando el pozole, tamales, romeritos y atole; en el norte la gente hornea pavo con puré de papa y pan para la cena de navidad.

Es muy probable que los tamales no desaparezcan por completo de nuestra cultura alimentaria, puede cambiar el relleno, la textura y el sabor pero mientras se sigan utilizando los ingredientes base que se han usado desde la prehistoria, los tamales siempre se seguirán llamando del mismo modo y seguirán siendo un logro de las mujeres mexicanas.
Nuestro trabajo como amantes de nuestro país y de la cultura alimentaria que en el habita, es nunca dejar de enseñar a nuestras futuras generaciones a comer lo que es nuestro y si es posible hasta enseñarles de dónde son los ingredientes de la comida típica de nuestro país y su modo de preparación, para que en un futuro éstas puedan seguir enseñando a otras generaciones y así nunca acabar con la hermosa combinación de sabores y texturas que existen dentro de nuestro México.

Referencias
Universidad Nacional Autónoma de México. (2014). El Salario Mínimo en México: de la pobreza a la miseria. Recuperado de:
http://cam.economia.unam.mx/el-salario-minimo-en-mexico-de-la-pobreza-la-miseria-perdida-del-78-66-del-poder-adquisitivo-del-salario-reporte-de-investigacion-117/. El día 17 de octubre del 2015.
Pilcher, J. (2001). ¡Vivan los Tamales!. México: Ediciones de la Reina Roja, S.A. de C.V.

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