Sevilla le dice adios a Zaha

Sevilla se queda sin su Zaha, un juez del tribunal superior de justicia, ha ordenado derribar “completamente” lo que hasta ahora se había construido de lo iba a ser la Biblioteca de la Universidad de Sevilla, cimentación, plantas de parking para 80 coches y unas 3 alturas de los nudos de circulación y ascensores.

La obra estaba parada ya desde hace algunos meses, rodeada de una gran polémica la biblioteca que ganó Zaha Hadid en un concurso, la situaron n unos terrenos de los Jardines del Prado de San Sebastian. La orden obliga a dejar el jardín tal cual estaba en el año 2008.

Fuente: edgargonzalez.com

Bernardo Gómez-Pimienta presenta libro

El reconocido arquitecto presentó en el Museo de San Ildefonso el libro BGP Arquitectura en el que se hace un recuento de sus obras más importantes realizadas a través de su despacho ubicado en la Ciudad de México.

Acompañado por sus colegas Zaha Hadid, Agustín Hernández, Luis Enrique Mendoza y Miquel Adriá, el arquitecto Bernardo Gómez-Pimienta, nacido en Bruselas pero establecido en México, presentó su libro BGP Arquitectura; este nombre es el mismo del estudio de arquitectura que dirige y en cuál explora otros ámbitos como el diseño industrial y de producto.

Durante la presentación, en una pantalla se proyectaron imágenes del libro, que en voz de los asistentes, ofrece una visión única del trabajo del arquitecto. Tras el evento, se llevó a cabo un cóctel en uno de los patios del Antiguo Colegio de San Ildefonso en donde Bernardo Gómez-Pimienta estuvo acompañado de familiares y amigos.

Serpentine Gallery Pavilion

La decimosegunda intervención de Herzog & de Meuron (Basel, 1950) y Ai Weiwei (Beijing, 1957) forma parte del Festival de Londres 2012: Culminación de la Olimpiada Cultural a partir del mes de junio y hasta octubre de este año.

El concepto del nuevo Serpentine Gallery Pavilion fue incorporar aspectos invisibles de la realidad del parque, tal como el agua del subsuelo y las pequeñas o grandes intervenciones de los pabellones anteriores en el ambiente natural del parque. El diseño del pabellón invita a los visitantes a explorar la historia escondida de sus predecesores al introducirlos 1.5 m debajo de la superficie del parque, donde a partir de los restos de los pabellones anteriores, se erige el nuevo. Once columnas, una por cada viejo pabellón, y una doceava por el nuevo, soportan una plataforma que actúa como cubierta y se asemeja a aquella de un sitio arqueológico; sobre ella, un espejo de agua proveniente de un pozo que recolecta agua de lluvia, refleja el siempre cambiante cielo de Londres.

El paisaje tridimensional creado por la variedad de formas y tamaños de las columnas, cimientos y demás vestigios de los pabellones anteriores fue un regalo fortuito para los creadores de este pabellón, quienes describen el espacio como “el sitio perfecto para sentarse, pararse, recostarse o simplemente ser asombrado”. Le preceden desde el 2000, los pabellones de Zaha Hadid, Daniel Libeskind, Toyo Ito, Oscar Niemeyer, MVRDV, Álvaro Siza & Eduardo Souto de Moura, Rem Koolhaas & Cecil Balmond, Olafur Eliasson & Kjetil Thorsen, Frank Gehry, SANAA, Jean Nouvel y Peter Zumthor.

http://www.serpentinegallery.org/2012/02/serpentine_gallery_pavilion_2012.html

Fuente Aqruine

Los mundos de Bernardo Gómez Pimienta

Bernardo Gómez Pimienta, arquitecto que va de la casa a la taza y del pabellón al sillón, es un malabarista de la escala geométrica. Hoteles, clubes o estaciones de bomberos, librerías, parabuses y bancas urbanas, o bien, vasos, fruteros y manijas, están en el “surtido de trabajo” suyo que recopiló bajo el sello editorial de Arquine y el auspicio del Conaculta.

El libro, que lleva su nombre por título, es el segundo muestrario de su trabajo en arquitectura y en diseño de objetos. “Es una recopilación del trabajo de 2003 para acá que combina proyectos construidos y objetos de diseño industrial, entonces tienes un edificio, una silla, una casa, un vaso y pasas por diferentes escalas, lo que a mí me parece sugerente”.

Recientemente presentado en la Ciudad de México el pasado 14 de marzo con la presencia de Agustín Hernández, Luis Enrique Mendoza, Miquel Adriá y la afamada Zaha Hadid quien “es muy raro que escriba o presente, pero muy amable ella, quiso hacerlo porque fue mi profesora en la maestría (Universidad de Columbia) hace muchos años”, el libro cuenta además con textos de los antes mencionados y de otros grandes nombres del medio como Peter Cook y Eric Owen Moss.

Multiplicidad y austeridad

En su escrito, la angloiraquí Hadid enaltece la duplicidad de Gómez-Pimienta como arquitecto y diseñador de mobiliario y productos. “Su trabajo aquí documentado adapta principios de diseño a varias escalas para lograr una visión arquitectónica única”, dice ella, mientras que el estadounidense Eric Owen Moss arranca por decir: “Lo sencillo no es simple” y entonces divaga por esta idea en la que el precepto es “nada superfluo; nada trivial. Casi nada, como casi todo. Es aquí donde se sitúa la arquitectura”. Y luego de versar hondamente sobre la sencillez lograda en el diseño y el lenguaje de Bernardo Gómez-Pimienta, acota: “No es el mundo como lo vemos, sino una versión cuidadosamente corregida. Una convicción de que debajo de la multiplicidad reposa la austeridad”.

El británico Peter Cook, a su vez, destaca la obra de su colega mexicano como “una arquitectura cool que nunca es tediosa” y párrafos adelante cierra tanto la idea como el texto diciendo: “Esta arquitectura que nunca es tediosa no es una trampa de la luz, si no una brillante trampa con la luz”.

Así, es “el trabajo de los últimos ocho años contado en un libro que pasa de diferentes programas a diferentes escalas” y que muestra cómo la cerámica, el vidrio y otros materiales se han ido sumando al universo creativo de Bernardo Gómez-Pimienta quien tiene perfectamente claro que la arquitectura “se hace en equipo” y el diseño “es una cosa más personal”. Cuenta que los proyectos habitacionales los hace en su despacho, rodeado de los miembros de su equipo, mientras que los objetos “van saliendo en mi cuaderno”.

Inspirándose en “la vida diaria, lo que leo, los viajes, las películas, un poco de todo y claro, los programas, las necesidades de fabricarlo, construirlo, la preexistencia que haya” es como han venido bancas urbanas, fruteros, floreros, vasos, manijas, chapas y demás objetos que constituyen esa parte del contacto físico con la arquitectura.

En tanto, de su despacho no paran de salir proyectos de los más distintos tipos. “La semana pasada inauguré la Biblioteca Castro Leal y ya no llegó a salir en el libro, pero están muchos otros en diferentes lugares”, señala.

La vuelta al mundo

Casas en Guadalajara, Monterrey, Distrito Federal, conjuntos habitacionales y edificios hoteleros en el país y en otros como Israel,  China y Venezuela, los pabellones de México en Francia, Colombia e India sí están en la edición, a lo cual el arquitecto comenta gustoso: “Son muchos proyectos (32), desde cosas muy pequeñas hasta grandes y en lugares muy diversos y también eso es sugerente porque se está representando a México en lugares lejanos”.

Para Gómez-Pimienta uno de los atractivos del libro, además de lo anterior, es que “tiene un ritmo que te va rompiendo todo, tiene cierta densidad y peso que hacen que se sienta muy rico, además de que es un libro en el que el tiempo se nota”.

Para este artífice del espacio y las formas, hacer la edición de su obra reciente fue “mostrar cómo se arman los proyectos en su contexto y su topografía, cómo se articulan los materiales y cómo se juntan las cosas”, evidenciando al final de su lectura y contemplación que la diversidad de escalas y que el ir de la casa a la taza es algo que “a mí me divierte mucho”.

La Ciudadela

Actualmente Bernardo Gómez-Pimienta desarrolla un edificio que albergará todas las instalaciones culturales del gobierno francés en el Distrito Federal. Este contempla auditorio, salones, galerías, hemeroteca, restaurante, “además de dos torres de vivienda, oficinas y una parte comercial rodeando una propiedad que fue la antigua embajada de Francia la cual se restauró”. En su escritorio también está un par de casas que le entusiasman ya que una es para un artista plástico que solicitó entrepisos altos para su obra, y la otra que –sobre la carretera a Toluca- será toda de piedra con interiores de madera.

“Y otra vez, en diferentes escalas”, subraya, porque además está desarrollando el plan maestro para la renovación de La Ciudadela, un edificio del siglo XVIII en la Ciudad de México que fue fábrica de tabaco, cuartel militar, prisión y posteriormente biblioteca. Tuvo una intervención de Abraham Zabludovsky realizada en 1987, y hoy, el gobierno del Distrito Federal hace gestiones para su recuperación integral. Gómez-Pimienta, junto con Alejandro Sánchez, tienen a su cargo tanto el plan maestro como los espacios interiores de todo el complejo que se extiende sobre 30 mil metros cuadrados, y esto incluirá teatro, cafetería, área infantil, librería, junta general, oficinas, hemeroteca y otros. “Vamos a todo vapor con esto porque tiene que estar este año”, advierte este arquitecto quien en palabras de Agustín Hernández “ve ahora un sueño superado, una geometría humanizada y habitada, producto del conocimiento multidisciplinario”.

Ana Guerrerosantos

PERFIL
En primera línea

Bernardo Gómez-Pimienta (Bruselas, 1961), es director de la escuela de Arquitectura de la Universidad Anáhuac del Distrito Federal. En 1998 recibió el primer Premio Mies van der Rohe de América Latina; es miembro Honorario del American Institute of Architects, del Institute Royal des Architectes de Canadá y del Sistema Nacional de Creadores de Conaculta.

fuente: El Informador

“Las líneas rectas delatan una autoridad no cuestionada”

Zaha en El País. por ANATXU ZABALBEASCOA

2011 promete ser el año londinense de Zaha Hadid (Bagdad, 1950), tal vez el de su reconocimiento más difícil. Tras 35 años en esta ciudad, a la que llegó para estudiar en la Architectural Association, de poco le ha servido ser la arquitecta más célebre del mundo o la primera mujer en ganar el Premio Pritzker, la capital británica parecía terreno vedado para ella. Pero las cosas están cambiando. Tras obtener hace dos semanas el Premio Stirling de la prestigiosa asociación de arquitectos británicos por el colegio de educación secundaria Evelyn Grace, en el barrio de Brixton, uno de los más descuidados de Londres, Hadid acaba de inaugurar la London Roca Gallery: 1.100 metros cuadrados de sinuosas curvas de fibra de vidrio y hormigón para una galería de diseños de arquitectura impulsada por la firma española. Es su mayor proyecto de interiorismo hasta la fecha. Igualmente fluido, el centro acuático que ultima en la zona olímpica promete ser una de las estrellas de los Juegos del próximo año.

Así, coronada finalmente en la ciudad en la que vive, la arquitecta recuerda que la zona del puerto de Chelsea, donde se encuentra la nueva galería, fue uno de los primeros espacios urbanos que estudió con sus alumnos de arquitectura: “Pero no nos dejaban pasar a verlo. Hasta que un día alquilé un coche caro y extravagante y nos metimos como si fuéramos los dueños”.

Pregunta. Lo de moverse por el mundo con extravagancia ¿es una estrategia rentable, parte del precio de ser una figura de la arquitectura hoy?

Respuesta. No hay estrategia, hay trabajo. A mis colegas les ha costado reconocerme. No es machismo, también hay mujeres que, en lugar de aplaudir, tiemblan al ver el talento de otra mujer. Hoy las cosas son distintas.

P. En todo ese tiempo nunca ha cuestionado la fluidez como solución espacial.

R. En absoluto. Es la manera orgánica que mejora el proyecto democrático y de vanguardia que los modernos tenían de la arquitectura.

P. Ni siquiera la ha cuestionado al hacer la escuela de Brixton, mucho más cartesiana, pero con pasillos curvos.

R. Las líneas rectas delatan una autoridad no cuestionada, impuesta. Una escuela por la que se circula bien y se aprende a observar otros ángulos ofrece otra manera de mirar y educar.

P. El director asegura que ayudará a los chavales de Brixton a ampliar sus aspiraciones.

R. Los niños están contentos de haber convertido un vertedero en algo de lo que están orgullosos. Es una escuela pública financiada al 10% por un donante y el resto, por el Gobierno. Pero el donante, que es quien me llamó, debe ponerla en marcha. Es una pena que este sistema de escuelas de caridad ahora se haya cancelado. Mi escuela contribuirá a hacer una sociedad mejor, pero también ese sistema abría caminos.

P. En Brixton lo ha hecho. La pista de atletismo atraviesa el edificio, casi para que los niños lleguen a las aulas corriendo.

R. Es una suma de tres escuelas en una que debían a la vez aislarse y conectarse. Y no había sitio para todo, de modo que decidí que la pista de atletismo atravesara la escuela.

P. Se ha sentido mejor trabajando con una tipología social, como la escuela, que con sus más glamourosos y elitistas encargos…

R. ¿Glamour? Creo que casi todos mis trabajos son sociales. Esta galería, los museos, todos contribuyen a la ciudad. Lo mismo sucede con el MAXXI de Roma. La gente lo usa. Espero que hagan que la gente se pregunte cosas y que pasen buenos ratos en ellos.

P. ¿También lo espera en el banco de Irak, en el que ha empezado a trabajar?

R. Todavía no hemos empezado a construir, pero también. Hace 35 años que me fui de Irak y nunca he vuelto. Seguro que me impactará hacerlo. Pero creo que un edificio rompedor puede contribuir a dibujar un futuro mejor.

P. Sigue manejando todas las escalas de la arquitectura: desde el urbanismo hasta los bolsos, como el que hizo para Chanel.

R. Los bolsos me gustan, pero la arquitectura me interesa completa. No distingo entre interior y exterior, cuidamos todo por igual.

P. ¿Cuida todos sus proyectos por igual ahora que tiene 300 empleados y no tiene que quedarse toda la noche en vela?

R. Si paso la noche en vela, prefiero que no sea en la oficina. Pero sí, visito todos los trabajos.

P. Tiene fama de no hacerlo, de hecho, Deyan Sudjic

[director del Museo del Diseño de Londres] ha presentado la Roca Gallery alabando la calidad de los acabados y asegurando que era un trabajo para resarcirse con España por el pabellón-puente de la expo de Zaragoza.

R. A mí me gusta el puente. No sé por qué se meten con él. Sí, es cierto que las prisas obligaron a unos acabados muy toscos. Y también que los edificios hay que usarlos. Un edificio sin uso muere.

P. Sigue teniendo encargos y recibiendo premios en plena época de cuestionamiento del espectáculo. ¿A qué lo atribuye?

R. Creo que la clave está en que no hace falta que seas arquitecto para disfrutar de la arquitectura que hago.

Pensar el presente [Revista PISO]

Por: Alejandro Guerrero. Revista PISO

Sobre arquitectura y sobre la ciudad todo el mundo parece tener una opinión. Si bien es cierto que existen tantas arquitecturas como arquitectos, alguna manera debe haber para saber sobre lo que es bueno – para la ciudad y sus habitantes – y lo que no lo es tanto. Con temas urbanos, la cosa se pone aún mejor. Toda la gente opina sobre movilidad, espacio público y temas afines. Más allá de gustos y opiniones lo cierto es que estamos viviendo un momento interesante por diverso para la arquitectura; la borrachera de las formas, celebrada desde los años 70´s y 80´s por todas las variantes de la posmodernidad, hace años que ha empezado a dar paso a su propia resaca y el panorama de la arquitectura mundial “bebe” ahora de muy diferentes cepas. Basta con dar una mirada a los highlights de la prensa especializada para darse cuenta de ésta diversidad latente.

El pasado 28 de marzo se anunció que Eduardo Souto de Moura recibía el Pritzker. Un arquitecto “moderado”, cuya obra refleja una intensidad constructiva que enlaza tradiciones propias de Portugal con temas modernos. Llama la atención como la noticia no ha sido muy atendida en el New York Times; su crítico estrella Nicolai Ouroussoff no ha escrito sobre el tema y las noticias que aparecen se antojan limitadas ó superficiales si comparamos la atención que se dispensa a noticias sobre arquitectos como Frank Gehry ó Zaha Hadid en el diario neoyorkino. La obra de Souto de Moura proviene de un país con grandes carencias; y en cierta manera periférico con respecto al contexto europeo. Tal vez ésta, sea en parte la razón por la cual la arquitectura portuguesa goza de un lenguaje que le es propio, cierta condición de rezago les ha otorgado – por lo menos en el ámbito de la arquitectura – una ventaja que ha sido traducida en calidad. En una entrevista publicada por el periódico ABC del 30 de marzo de 2011, Souto de Moura responde sobre la “no excepcionalidad de su obra”:

Prefiero pensar que soy un arquitecto normal, no excepcional. Los arquitectos excepcionales no van a tener mucho futuro, acabó el estrellato. Este Pritzker tiene algún significado: es un premio americano que dan al país más mediocre de Europa y al arquitecto más sencillo de los que estaban en su lista.”1

Esta sencillez es fácil de apreciar – y difícil de obtener – en varios de sus últimos proyectos. El edificio Burgo por ejemplo, un edificio de oficinas situado en Oporto, resuelve su programa construyendo un par de prismas sobre una base elevada con respecto a la calle. El conjunto desarrolla un espacio público en el intersticio resultante entre una torre y un edificio bajo y alargado, cuya geometría, lenguaje y rigor constructivo recuerdan al Chicago Federal Center de Mies van der Rohe y a otros conjuntos del mismo arquitecto alemán. No así el tratamiento de fachada, que en el edificio Burgo se ha elaborado en respuesta a los asoleamientos particulares de cada frente, que sin perder el ánimo de conjunto logra yuxtaponer caras prácticamente herméticas, con acristalamientos profundos que arrojan sombras potentes sobre las fachadas transparentes. Una arquitectura que sin esfuerzo aparente, se recrea en la sencillez de formas y materiales de bajo costo, logrando a su vez romper la escala del edificio a través de una estrategia de ensamblaje de paneles que modulan sus fachadas en altura, haciendo parecer que tiene más niveles de los que en realidad existen al interior.

Cuando se le pregunta a Souto de Moura sobre el rol social de la arquitectura, éste responde:

Hay una arquitectura de consumo, más vistosa y con base en la imagen, que cansa. Y hay otra arquitectura más sobria y más perenne que responde mejor a las situaciones. Eso no impide que de vez en cuando no se haga un monumento.”2

Tal es el caso de Frank Gehry, quien por su parte, ha llamado “filisteos toscos e individualistas”3 a un grupo de opositores al proyecto que empieza a levantar en París: La Fundación Louis Vuitton en el bosque de Boulogne. Al parecer, al grupo denominado Coordination pour la Sauvegarde du Bois de Boulogne, el diseño de museo para el magnate Bernard Arnault no les ha resultado muy pertinente debido a su localización en el mencionado bosque parisino. Lo que dicho grupo reclama es que Paris no necesita más museos y sí mas áreas verdes; una idea que en principio no parece necia ni exagerada. Y es que al parecer, últimamente Gehry no logra convencer sobre la pertinencia de sus edificios. Su propuesta para el Museo de la Tolerancia en Jerusalén, no profesa los valores que el patrocinador, el Centro Simon Wiesenthal, requiere; ya que Gehry rechazó reducir la magnitud de su proyecto y por ende los costos y decidió así abandonar a sus clientes. Queda poco de aquel arquitecto canadiense a quien Wigley y Johnson “desenterraron” junto con los llamados deconstructivistas con su exposición en el MOMA en el año 1988, cuya obra inicial despertó gran expectación pero que no ha sabido desarrollar de manera acorde con los últimos tiempos. En ese selecto grupo se encontraba también el americano Peter Eisenman que tampoco ha tenido suerte con la aceptación de sus proyectos. Basta con dar una mirada a la historia de la Ciudad de la Cultura de Galicia, para comprobar porque semejante mamotreto no puede llegar a buen término. Pero más allá de la problemática económica, social y política que el conjunto cultural ha creado con apenas 2 módulos abiertos al público; me gustaría proponer la idea de su fracaso arquitectónico en términos del tiempo. El proyecto caracterizado por un naturalismo-barroco y posmoderno, y cuya fecha de terminación se desconoce, será finiquitado muchos años después de lo planeado y en medio de una profunda crisis económica europea cuyo final aún no se vislumbra. Solo el tiempo será capaz de juzgar la pertinencia de la arquitectura de ésta acrópolis eisenmaniana; el mismo tiempo que está dando paso ya a una arquitectura más serena y responsable con las condicionantes del momento tanto económicas, como sociales y ecológicas. La Ciudad de la Cultura de Galicia será terminada a destiempo, muchos años después de la fiebre de la arquitectónica icónica; la misma fiebre que le dio vida y que legitimó su existencia.

Desde ésta “nueva” perspectiva de responsabilidad artística, se observa el trabajo de arquitectos como David Chipperfield, que recientemente ha sido objeto de una gran cantidad de premios y de reconocimientos por parte de la crítica especializada, gracias a su trabajo en el Neues Museum; un edificio del arquitecto alemán Friedrich August Stüler situado en la isla de los museos berlinesa, que después de la segunda guerra mundial sufriría severos daños por los intensos bombardeos. Chipperfield junto con su socio de proyecto Julian Harrap, ha logrado a través de dicha intervención, poner sobre la mesa de discusión uno de los temas más importantes para nuestra disciplina en la actualidad; la intervención en el patrimonio. Grandes trabajos relativos al patrimonio edificado, hace años que se han echado a andar; desde intervenciones en edificios antiguos de gran valor – como los casos berlineses de Chipperfield – hasta los ejemplos más polémicos como la intervención de Renzo Piano en la Capilla de Ronchamp de Le Corbusier ó su ampliación del Museo Kimbell de Kahn en Fort Worth Texas. Más que la expansión de las ciudades, el pensamiento en términos de desarrollo está siendo llevado al interior de las mismas y el pensamiento crítico empieza a centrarse en temas que relacionan patrimonio y nueva arquitectura. Véase por ejemplo el trabajo reciente sobre el tema, realizado por Rem Koolhaas y su equipo de OMA, con el desarrollo de la Exposición denominada Cronocaos.

Se dice que la arquitectura icónica se está acercando a un posible final ó por lo menos que sus métodos ya no son el paradigma actual. Eso podría acercar a arquitectos como Chipperfield ó Steven Holl a premios como el Pritzker; que en sus más recientes ediciones ha reconocido la trayectoria de arquitecturas silenciosas como las de Zumthor y SANAA, gracias a un jurado integrado por personajes como Carlos Jiménez, Juhani Pallasmaa y Alejandro Aravena. Si pensamos en los premios de arquitectura como un catalizador de la disciplina, con la posibilidad de generar conciencia y por lo tanto cambio en el estado actual de las cosas, ¿cómo debemos entender la decisión de incluir a Zaha Hadid en el jurado de tan prestigioso premio?

Existen tantas arquitecturas como arquitectos hay en el mundo; algunos buscan desesperadamente el futuro en las formas de sus edificios; otros encuentran consuelo en el pasado. Las posibilidades creativas de vivir en el presente superan a la especulación y a la nostalgia, en tanto que contribuyen con una continuidad cultural que avanza inevitablemente hacia el futuro.

[1]http://www.abc.es/20110330/cultura/abci-arquitectos-excepcionales-201103300338.html
[2]Ibídem.
[3]http://www.elpais.com/articulo/cultura/espinoso/bosque/Frank/Gehry/elpepicul/20110417elpepicul_2/Tes