“Las líneas rectas delatan una autoridad no cuestionada”

Zaha en El País. por ANATXU ZABALBEASCOA

2011 promete ser el año londinense de Zaha Hadid (Bagdad, 1950), tal vez el de su reconocimiento más difícil. Tras 35 años en esta ciudad, a la que llegó para estudiar en la Architectural Association, de poco le ha servido ser la arquitecta más célebre del mundo o la primera mujer en ganar el Premio Pritzker, la capital británica parecía terreno vedado para ella. Pero las cosas están cambiando. Tras obtener hace dos semanas el Premio Stirling de la prestigiosa asociación de arquitectos británicos por el colegio de educación secundaria Evelyn Grace, en el barrio de Brixton, uno de los más descuidados de Londres, Hadid acaba de inaugurar la London Roca Gallery: 1.100 metros cuadrados de sinuosas curvas de fibra de vidrio y hormigón para una galería de diseños de arquitectura impulsada por la firma española. Es su mayor proyecto de interiorismo hasta la fecha. Igualmente fluido, el centro acuático que ultima en la zona olímpica promete ser una de las estrellas de los Juegos del próximo año.

Así, coronada finalmente en la ciudad en la que vive, la arquitecta recuerda que la zona del puerto de Chelsea, donde se encuentra la nueva galería, fue uno de los primeros espacios urbanos que estudió con sus alumnos de arquitectura: “Pero no nos dejaban pasar a verlo. Hasta que un día alquilé un coche caro y extravagante y nos metimos como si fuéramos los dueños”.

Pregunta. Lo de moverse por el mundo con extravagancia ¿es una estrategia rentable, parte del precio de ser una figura de la arquitectura hoy?

Respuesta. No hay estrategia, hay trabajo. A mis colegas les ha costado reconocerme. No es machismo, también hay mujeres que, en lugar de aplaudir, tiemblan al ver el talento de otra mujer. Hoy las cosas son distintas.

P. En todo ese tiempo nunca ha cuestionado la fluidez como solución espacial.

R. En absoluto. Es la manera orgánica que mejora el proyecto democrático y de vanguardia que los modernos tenían de la arquitectura.

P. Ni siquiera la ha cuestionado al hacer la escuela de Brixton, mucho más cartesiana, pero con pasillos curvos.

R. Las líneas rectas delatan una autoridad no cuestionada, impuesta. Una escuela por la que se circula bien y se aprende a observar otros ángulos ofrece otra manera de mirar y educar.

P. El director asegura que ayudará a los chavales de Brixton a ampliar sus aspiraciones.

R. Los niños están contentos de haber convertido un vertedero en algo de lo que están orgullosos. Es una escuela pública financiada al 10% por un donante y el resto, por el Gobierno. Pero el donante, que es quien me llamó, debe ponerla en marcha. Es una pena que este sistema de escuelas de caridad ahora se haya cancelado. Mi escuela contribuirá a hacer una sociedad mejor, pero también ese sistema abría caminos.

P. En Brixton lo ha hecho. La pista de atletismo atraviesa el edificio, casi para que los niños lleguen a las aulas corriendo.

R. Es una suma de tres escuelas en una que debían a la vez aislarse y conectarse. Y no había sitio para todo, de modo que decidí que la pista de atletismo atravesara la escuela.

P. Se ha sentido mejor trabajando con una tipología social, como la escuela, que con sus más glamourosos y elitistas encargos…

R. ¿Glamour? Creo que casi todos mis trabajos son sociales. Esta galería, los museos, todos contribuyen a la ciudad. Lo mismo sucede con el MAXXI de Roma. La gente lo usa. Espero que hagan que la gente se pregunte cosas y que pasen buenos ratos en ellos.

P. ¿También lo espera en el banco de Irak, en el que ha empezado a trabajar?

R. Todavía no hemos empezado a construir, pero también. Hace 35 años que me fui de Irak y nunca he vuelto. Seguro que me impactará hacerlo. Pero creo que un edificio rompedor puede contribuir a dibujar un futuro mejor.

P. Sigue manejando todas las escalas de la arquitectura: desde el urbanismo hasta los bolsos, como el que hizo para Chanel.

R. Los bolsos me gustan, pero la arquitectura me interesa completa. No distingo entre interior y exterior, cuidamos todo por igual.

P. ¿Cuida todos sus proyectos por igual ahora que tiene 300 empleados y no tiene que quedarse toda la noche en vela?

R. Si paso la noche en vela, prefiero que no sea en la oficina. Pero sí, visito todos los trabajos.

P. Tiene fama de no hacerlo, de hecho, Deyan Sudjic

[director del Museo del Diseño de Londres] ha presentado la Roca Gallery alabando la calidad de los acabados y asegurando que era un trabajo para resarcirse con España por el pabellón-puente de la expo de Zaragoza.

R. A mí me gusta el puente. No sé por qué se meten con él. Sí, es cierto que las prisas obligaron a unos acabados muy toscos. Y también que los edificios hay que usarlos. Un edificio sin uso muere.

P. Sigue teniendo encargos y recibiendo premios en plena época de cuestionamiento del espectáculo. ¿A qué lo atribuye?

R. Creo que la clave está en que no hace falta que seas arquitecto para disfrutar de la arquitectura que hago.

Entrevista a Eduardo Souto de Moura “Soy realista. Creo en la reparación”

Fuente: El País ANATXU ZABALBEASCOA

Tiene una sonrisa irónica, pero plácida, de buena vida y mejor ánimo. No es una novedad, forma parte de su fisonomía. Con ella recibe la felicitación por el “inesperado” Premio Pritzker. “En la vida hubiera imaginado que algún día me lo darían. Ni siquiera me había parado a pensarlo”, asegura. Pero, pícaro, admite que le vino muy bien. “Negociaba honorarios en París. Me ofrecían el 5% y yo pedía el 6%. Estaba ya cansado de discutir. Parecía condenado al 5, cuando el Pritzker llegó para solucionarlo”. El Pritzker le llega a Eduardo Souto de Moura (Oporto, 1952) en un momento en que se empieza a soltar formalmente y ya no es el discípulo de Mies van der Rohe pasado por Álvaro Siza -su otro maestro- que una vez fue. Con poca obra fuera de Portugal, empieza a construir en Francia y en España. Pero han sido proyectos radicales como el estadio de Braga o el Museo de Paula Rego (Casa das Historias) en Cascais los que le han llevado hasta el Olimpo de los más reconocidos arquitectos contemporáneos. La entrevista es al atardecer, en la terraza de un hotel de Madrid. Allí puede fumar libremente. Durante más de una hora, empalma un cigarrillo tras otro. Fuma mientras posa para la fotógrafa. “Mi madre protesta porque en las fotos siempre salgo fumando y gordo. ¿Y cómo quieres que salga si fumo y me puse gordo?”.

Obama presidió la ceremonia de la entrega de su Pritzker. ¿Qué significa que el presidente de EE UU entregue un premio de arquitectura? Hay dos formas de interpretarlo. Una está en su propio discurso: aseguró que le habría gustado ser arquitecto; que le gusta la arquitectura, que en Chicago trabajó en un edificio de Mies van der Rohe. La otra es que pienso que la familia Pritzker le ayuda mucho. Son demócratas y lo apoyan.

¿De qué habló con él? Solo estuve cinco minutos con él. Pero fue muy agradable. Hizo un discurso…, bueno, alguien le hizo un discurso muy cabal sobre la importancia de la arquitectura social. Pero lo interpretó muy bien. Para mí ha sido tan importante el encuentro con él como el premio. Y se lo dije.

¿Qué le dijo? Que él tenía una gran responsabilidad porque era de los pocos políticos que pueden cambiar las cosas. Porque tiene poder e influencia.

¿Qué le respondió? Se le veía preocupado, porque está en una situación muy complicada frente a los republicanos. Sé que está discutiendo el plazo de la deuda americana y para aumentar la deuda hay que cambiar la Constitución, y los republicanos ahora le hacen chantaje: si quieres eso, la sanidad fuera Bueno, me gustó mucho que me diera él el premio. Es uno de los pocos políticos que en los últimos años han tratado de hacer algo. Y es simpático. La mujer también.

En el discurso, Obama habló de su estadio de Braga. Dijo que podría ser su obra más importante. A mí es la que más me gusta.

El estadio de Braga, con sus dos graderíos insertados en una cantera de granito, fue diseñado como escenario de la Eurocopa de 2004 y habla de la recuperación de espacios y también de una arquitectura social que permite ver los partidos a quien no tiene entrada subiéndose al monte y sentándose en el cerro.

Su padre era de Braga. Sí, y cuando era pequeño e iba a ver el fútbol, era de los que se quedaban fuera. El estadio era otro, muy bonito, un estadio de arquitectura fascista, abierto como una U. En la abertura había una colina, el monte Picoto, y allí subían los que no podían pagar, la clase popular. Muchas veces los arquitectos hablan de los proyectos como hijos. Dicen que son todos iguales, que no tienen preferidos. Yo no. El estadio de Braga ha sido el proyecto que más me entusiasmó.

¿Por qué? Porque todo funcionó: el momento oportuno, el lugar indicado, con el cliente adecuado. Trabajamos día y noche. La obra empezó antes de terminar de diseñar el proyecto. Se trituraba el granito. Trabajé con un grupo de ingenieros jóvenes impecables. Es también una obra de ingeniería. Pero también una obra de land art y un trabajo minucioso. No es normal que en un proyecto de 20 hectáreas se pueda llegar a dibujar el detalle del tirador. Todo ese cúmulo de cosas creo que no va a suceder nunca más.

En Braga está también su primer proyecto, un mercado. Era todavía estudiante cuando lo hice.

Y ya lo demolieron. No, lo transformamos. La historia es así. Dejé de trabajar con Álvaro Siza y fui a trabajar con mi profesor de urbanismo. El proyecto del mercado era suyo, pero me dijo que empezara a diseñarlo yo. Y lo dibujé. Luego me fui al servicio militar y él fue muy honesto. No lo continuó, me dejó trabajar desde la mili. Con el tiempo, apareció una deformación en el techo. Y, peor aún, el barrio se llenó de supermercados. Desapareció la razón de ser del mercado.

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Fachada de Biblioteca Pública es una burla: Museotec

En cuestión de días se inaugurará la Biblioteca Pública del Estado Juan José Arreola, el edificio que será la puerta de entrada al Centro Cultural Universitario, que una vez culminado se convertirá en el corredor cultural más importante del occidente del país. No obstante, el resultado final del que ha sido calificado como el edificio “más importante” del complejo, es motivo de vergüenza para los arquitectos que lo crearon.

En 2005 el entonces rector general de la Universidad de Guadalajara, Trinidad Padilla López, anunció que el despacho de arquitectos Museotec era el ganador del concurso internacional para el edificio que se convertiría en la nueva sede de la Biblioteca Pública del Estado Juan José Arreola. En el proyecto participaron los arquitectos Antonio Toca Fernández, Francisco López Guerra, José Grinberg y Sara Topelson y contemplaba que la fachada fuera construida a base de láminas de cobre. No obstante, se decidió que esto no sería posible debido a falta de presupuesto.

“El problema desde el inicio fue que la Biblioteca no tenía más que 390 millones de presupuesto, para 40,000 m2. Algo absurdo, porque la biblioteca Vasconcelos costó 4 veces más, con la misma superficie construida. Nunca admitieron que se debería contar con un presupuesto con costos reales. 1º Se incrementó la capacidad de carga de las losas de la biblioteca, por encima de la norma internacional de 750 Kg. por m2, modificando el proyecto estructural (que no pagaron). 2º Se redujo en 60 cm. la altura de todos los pisos. Para “ahorrar” en la construcción. 3º No se aceptó nuestra propuesta de utilizar un sistema estructural con losas prefabricadas (hay compañías en Guadalajara que lo hacen muy bien) y se modificó, por tercera vez el proyecto estructural, con losas coladas en obra. Eso aumentó el costo y el tiempo de ejecución de la obra”, expresa el arquitecto Antonio Toca.

Se le cuestiona a Toca qué opinión le merece el resultado final “Lo consideramos una burla, primero con los 260 grupos que participaron en el concurso, para nosotros que lo ganamos es un insulto a la inteligencia de cualquiera y para el público es una mentira. Es una obra premiada, con una careta -una copia chafa del Museo del Holocausto en Berlín-. Esa fachada revela el enanismo intelectual de su autor y de los que se la pidieron, para ‘ahorrar’ [….] La fachada no es original, es un pegote, un disfraz de ‘lenguas indígenas’. Se asignó directamente -sin concurso- a un ‘cuate’, para taparle el ojo al macho. No toma en cuenta la solución interior de la Biblioteca”

Al respecto, se buscó a Mauricio de Font, director del CCU, pero no se encontró. La oficina de Comunicación Social de la Universidad de Guadalajara dijo que se está llevando a cabo un proceso jurídico por este tema, y la institución no puede hacer declaraciones públicas por el momento.

Historia de un proyecto

••• El 10 de mayo de 2005 se dio a conocer el fallo del concurso internacional para la construcción del edificio que sería la nueva sede de la Biblioteca Pública del Estado, del que resultó ganador el despacho mexicano Museotec. En el concurso se registraron 261 proyectos provenientes de 46 países. El presidente del jurado y director del Premio Pritzker, Bill Lacey, resaltó entonces “su entendimiento del contexto urbano de una biblioteca eficiente… que puede ser apreciada y aprovechada desde sus cuatro ángulos. Es un trabajo de arte y un elemento espléndido para la arquitectura de Guadalajara”.

El fideicomiso del CCU decidió descartar la propuesta de Museotec y aceptó la del tapatío Federico González Martínez, quien explicó a la revista Obras, en el artículo Guardián del conocimiento, que las líneas de acero “representan las lenguas indígenas y la superficie plana es la lengua española que unificó a todas las lenguas”.

Aunque el fideicomiso del CCU pidió a Museotec un proyecto de 35 millones de pesos, en esta publicación se da a conocer que la fachada tuvo un costo de 55 millones de pesos.

Fuente: Millenio