Ocho pasos y una idea para reformar esta ciudad [Desmesura]

Marcel Hénaff, en La ville qui vient (2008) nos propone entender la ciudad como un cuerpo de tres almas. Como una no santísima, pero al fin trinidad: La ciudad como monumento o representación del mundo; la ciudad como máquina; y la ciudad como red. A grandes rasgos, así se vive la ciudad. Quienes la habitamos la construimos desde nuestro quehacer estético, productivo y afectivo, de acuerdo a nuestras capacidades, y atravesados por el poder. Ese poder cada vez más concentrado en el dinero, que termina por organizar y proyectar el espacio urbano como si fuera un simple tablero de juego para el despliegue inmobiliario, dejando de reconocer las múltiples dimensiones de la ciudad.

Repensar el ejercicio de planeación y gestión urbana para revertir y prevenir los efectos negativos que el crecimiento disperso ha generado en términos económicos, sociales, ambientales y culturales, implica revisar las herramientas que se han creado para hacerlo. Aquí va una propuesta de ocho puntos que tendríamos que considerar para alterar la forma en que estamos construyendo nuestro futuro urbano, si es que ha de ser así:

  1. Antes de hablar de un modelo de ciudad, es preciso hacer una declaración de principios para la ciudad. Todo indica que la especie humana ha optado por un hábitat urbano, por lo que la ciudad debe entenderse necesariamente como un espacio de realización y libertad, en el que puede ejercer su derecho a ser: esa condición simultánea de presente y futuro. Antes que lo técnico y lo político, la ciudad necesita un fundamento ético-filosófico basado en la inclusión, la igualdad de derechos y la solidaridad presente y futura, para que todas y todos podamos ser en la ciudad. La noción del derecho a la ciudad captura de manera adecuada estos ideales y sus principios pueden ser una guía efectiva para las decisiones que habremos de tomar en colectivo sobre esta ciudad. http://bit.ly/106QbnF

  1. Más allá de la firma de una Carta por el Derecho a la Ciudad, como lo han hecho distintos gobiernos alrededor del mundo, es necesario impregnar nuestros dispositivos legales con estos principios. Una reforma al Código Urbano para el Estado de Jalisco debe comenzar por reconocer este derecho, al igual que aquellos que dimanan de la Constitución (como el acceso a la vivienda digna, a un medio ambiente sano, a la alimentación, la cultura, la educación y el empleo), y desarrollar los mecanismos para garantizar su exigibilidad. Esta reforma es ya de por sí necesaria para atender procesos y formas emergentes de urbanización, que llegan a representar cuando menos una tercera parte de nuestra mancha urbana, y que han quedado marginadas por décadas de los beneficios de la ciudad. También es necesaria la reforma para subsanar los vacíos y ambigüedades jurídicas que provocan fragilidad de este cuerpo legal frente a las resoluciones de Tribunal Administrativo del Estado; conocido por sus siglas como el controvertido TAE. En el mismo sentido, es necesario que la Ley de Coordinación Metropolitana establezca objetivos y principios a favor del derecho a la ciudad, porque hoy adolece de un propósito claro para el desarrollo urbano, y define su objeto como un simple medio.

  1. Una vez establecidos los principios para el desarrollo urbano y ya en su calidad de derechos, es necesario integrar un sistema de información, de orden cualitativo y cuantitativo, que nos permita identificar tanto los déficits, las carencias, los obstáculos y todo aquello que condiciona negativamente el desarrollo equitativo, sustentable, incluyente y productivo, como los procesos locales y las dinámicas del deseo que habrán de potenciarse para avanzar hacia una ciudad en donde todas y todos podamos llegar a ser. No se trata de establecer un modelo de ciudad, sino de adoptar modos de relación con el territorio, con lo público, y con el y la otra, que permitan reconocernos como una red social interdependiente. Hasta este punto, la ciudad – en nuestro caso, la metrópoli – sigue siendo un todo; un sólo sistema conectado de cuerpos, datos, procesos, prácticas, acciones y reacciones.

  1. De esta comprensión sistémica (si se gusta de Luhmann) o en red (si se prefiere a Latour) deben partir los proyectos de ordenamiento ecológico y territorial: estatal, regionales, metropolitanos, municipales; los Programas de Desarrollo Urbano: estatal, metropolitanos, municipales; los Planes de Desarrollo Urbano de Centro de Población y los respectivos Planes Parciales de Desarrollo Urbano municipales. Han sido notables las ausencias de estos instrumentos en distintos municipios metropolitanos, pero particularmente, la ausencia de un Programa o Plan de Desarrollo Metropolitano desde 1982, y de un Programa Estatal de Desarrollo Urbano. De hecho, la actual administración del estado ha decidido abiertamente eludir la materia de desarrollo urbano, convirtiendo la antigua Secretaría, en una de Infraestructura y Obra Pública, que es en realidad lo que terminó haciendo también la extinta SEDEUR. Por otro lado, el largamente esperado Instituto Metropolitano de Planeación, no ha dejado de ser un instituto al servicio de una burocracia que se resiste a asumir la lógica de una auténtica gobernanza metropolitana.

  1. Todos estos instrumentos de gestión urbana han sido usados, hasta ahora con poca efectividad, como instrumentos de regulación, no de proyección o fomento; han estado escindidos de los Planes Municipales de Desarrollo, que tradicionalmente adolecen, a su vez, de una dimensión territorial, como si el desarrollo pudiera planearse en el aire, sin un anclaje concreto en sitios específicos. El territorio es el medio en donde pueden converger las inversiones, programas y obras para darle un sentido estratégico e integrado al desarrollo; de otra forma, cada coto de poder presupuestal sigue sus propias lógicas, generando una dispersión y desarticulación en el gasto y las políticas públicas, que se traduce en exiguos y perversos impactos para el desarrollo urbano.

  1. La definición de sitios estratégicos – no ligados a la idea de acupuntura urbana, sino más bien a la noción de áreas de gestión urbana integral que abarcan un territorio más amplio – son la escala adecuada para definir las acciones urbanísticas. En este recorte analítico del territorio se hace más visible y se puede entender la comunidad en su diversidad. A esta escala pueden observarse los espacios, expresiones y dinámicas de la vida cotidiana, en la que habrá que insertarse ineludiblemente para comprender los procesos vivos de diálogo y reflexión que posibilitan el trazado de rutas de acción entretejidas.

  1. De aquí surgen los planes maestros y las plataformas de gestión barriales o sub-distritales que permiten, por un lado, darle un sentido local y comunitario a las acciones urbanísticas; y por el otro, trascender los núcleos del habitar cotidiano, para entenderse como parte de un complejo urbano más amplio. Los equipamientos, servicios, redes y vocacionamientos del espacio público desarrollados a esta escala, permiten configurar y funcionalizar – desde abajo – los sistemas urbanos, productivos, sociales, culturales y ambientales, posibilitando procesos de apropiación comunitaria que ayudan a proyectar las intervenciones urbanas más allá de la temporalidad administrativa.

  1. Este nivel de construcción a escala barrial, se convierte en la pieza básica del ensamblado que ha de configurar el sistema de planeación y gestión territorial. Constituye la base de los acuerdos que habrán de monitorearse, recrearse y hacerse cumplir con todos los medios disponibles. Esta ciudad finalmente va a cambiar en el momento que esto se garantice; en el momento en que esto se entienda como un derecho, cuyas violaciones deberán tener serias consecuencias.; cuando entre a la cárcel el siguiente que, por abuso de poder, afecte nuestro derecho colectivo a la ciudad, y a las condiciones básicas para ser en coexistencia.

Esto lo sabemos de hace tiempo, pero no hemos sido capaces de cambiarlo, quizá por que el pragmatismo y la frialdad con la que nos acercamos a la planeación urbana, nos hace entender la ciudad como un conjunto de terrenos y nos parece exagerado entenderla como el espacio para construir nuestro paraíso terrenal. La idea de metrópoli como ciudad madre, ¿no nos sugiere que hemos sido demasiado(s) hombres al frente de los ejercicios de planeación y gestión urbana?

@hektanon

Héctor Castañón R.

Fuente: http://desmesura.org/firmas/ocho-pasos-y-una-idea-para-reformar-esta-ciudad#sthash.uTR4Mn6L.dpuf

El derecho a la ciudad y la revolución urbana anti-capitalista. Entrevista con David Harvey en Quito

Fuente: http://derechoalaciudadflacso.wordpress.com/2014/01/28/el-derecho-a-la-ciudad-y-la-revolucion-urbana-anti-capitalista-entrevista-con-david-harvey-en-quito/

Por: Lina Magalhães

1. ¿Para usted, cuál es el elemento central del concepto Derecho a la Ciudad?

Harvey: Es el derecho de hacer la ciudad de la manera que queremos/deseamos. El no tener alrededor de nosotros las fuerzas de la acumulación del capital y este tipo de ciudad que emerge de una muy poderosa elite que esencialmente construye la ciudad de acuerdo con sus propios deseos y el resto tiene que vivir en ella. Entonces el Derecho a la Ciudad es el derecho de todos debatir el tipo de ciudad de sus sueños.

2. ¿Entonces se puede decir que el Derecho a la Ciudad está estrictamente vinculado al movimiento anticapitalista?

Harvey: El Derecho a la Ciudad es en sí mismo “anti”, el apoderamiento de las clases altas y del capital, pero si él es completamente anti-capitalista es otra cuestión. Existen personas que creen que el capitalismo puede ser construido a partir de tarifas justas, a través de la justicia. Yo no creo en eso. Para mí el concepto de Derecho a la Ciudad es inherentemente y finalmente anti-capitalista, pero esta es mi opinión personal.

3. ¿Por qué es tan importante rescatar hoy en día el concepto de Derecho a la Ciudad, elaborado en los años 60’ por Henri Lefebvre?

Harvey: Yo creo que una buena idea es que el concepto nunca desaparezca. Una de las funciones que nosotros los académicos debemos hacer es preservar buenas formas de conocimientos y yo creo que esta es una buena forma de conocimiento que merece ser preservada. Lo interesante para mí cuando empecé a pensar en cómo preservar este concepto fue que esta idea también ya estaba allá en las calles. Y cuando Lefebvre escribió que el Derecho a la Ciudad era un tipo de demanda que venía de las calles, yo estaba muy interesado en ver que no solo en la ciudad de Nueva York, donde hay un movimiento fuerte por el Derecho a la Ciudad, sino que también en todo el mundo se demanda por el Derecho a la Ciudad.

Tú lo puedes encontrar en Alemania, en Brasil, Sudáfrica, en todo lugar. Eso es intuitivo. Yo creo que de la misma manera las personas en un barrio quieren tener una especie, un sentido de, no exactamente de propiedad del barrio, sino una especie de contribución, de ser alguien ahí, y hacer algo ahí, lo mismo pasa en las ciudades. Yo creo que este es un concepto intuitivo que no desaparece.

4. ¿Cuál es la importancia de este concepto para los movimientos sociales urbanos actuales? ¿Cuál es la relación entre el concepto de Derecho a la Ciudad y los movimientos sociales urbanos?

Harvey: Yo siempre argumenté que los movimientos sociales urbanos son una parte vital de la lucha anticapitalista. Y en el grado que los movimientos sociales comienzan a pensar no solo en las luchas particulares como la anti-gentrificación, o luchas en torno a la educación, a la salud, a los espacios públicos, y etc. El grado en que los movimientos urbanos comienzan a pensar la ciudad como un todo, me parece que llega a un potencial movimiento que puede ser una parte vital de cualquier lucha anti-capitalista, y entonces ellos mismos comienzan a demandar tipos diferentes de ciudades, ciudades no dominadas por el capital, y tampoco dominadas por la búsqueda de lucros, pero dominadas por la búsqueda a la creación de un ambiente que sea abierto a actividades creativas y placenteras.

5. ¿Entonces esta debe ser la estrategia principal de los movimientos sociales urbanos, es decir, reunirse alrededor del concepto de Derecho a la Ciudad y no estar separados en demandas individuales?

Harvey: Yo pienso que cuando los movimientos sociales perciban que ellos mejoran, se profundizan,  y se amplían en sus propias causas cuando despierten a otras causas, es cuando surge la idea de hablar de la ciudad como un todo. Pero muchos movimientos encuentran difícil hacer eso. Yo estuve muy cerca de algunos movimientos, y si estas involucrado en un grupo comunitario, las personas dedican 24 horas por día trabajando en esta cuestión, y ellos simplemente no tienen tiempo de pensar como expandir ese movimiento. Cuando hablas con ellos, te dicen “si, es una buena idea, pero no tenemos tiempo para hacer eso”. Yo pienso que si es difícil. Una cosa que intenté hacer como académico fue organizar reuniones dentro y fuera de la universidad con diferentes grupos para que pudiesen dedicar algún tiempo hablando entre ellos. Algunas veces eso ayuda, otras no. Así son los movimientos sociales.

6. ¿Considerando por ejemplo la experiencia del movimiento de la Reforma Urbana en Brasil -que en su trayectoria cometió algunos errores y fracasó en algunos puntos-si usted pudiera aconsejar estos movimientos, que errores pasados deberían evitar?

Harvey: Es muy difícil no cometer los mismos errores. ¡Yo hago eso todo el tiempo! Pero si supiéramos claramente, exactamente lo que deberíamos hacer, entonces sería fácil. El hecho es que actualmente no creo que los movimientos políticos tengan una buena idea de lo que claramente deben hacer. Entonces ellos están buscando, intentando eso, intentando aquello, y entonces es inevitable que no repitan los errores.

La otra cosa respecto a los actuales movimientos sociales es que muchos de ellos no son muy permanentes, son volátiles, efímeros, movimientos que son fuertes en un momento específico y en dos, tres años fracasan, dejan de existir. Y yo pienso que ningún tipo de movimiento social hoy en día posee una organización sólida y permanente que pueda de hecho militar en un futuro lejano. Y eso es verdad incluso en movimientos muy fuertes. En Brasil, por ejemplo, el MST no es tan fuerte hoy como una vez lo fue. Pasó por ciertos cambios, quizás para mejor, quizás no. Yo pienso que los movimientos sociales tienden a perder el flujo y mi impresión en muchas partes del mundo hoy en día es que los movimientos no están tan fuertes, vigorosos como un día lo fueron, quizás en 10 años atrás. La elección de Lula en Brasil cambió el rumbo de algunos movimientos sociales. Aquí, en Ecuador, pasa lo mismo.

7. Ayer usted dijo que la Revolución Urbana es una cuestión fundamental, ¿Por qué es fundamental? ¿Qué es lo que necesitamos de la Revolución Urbana?

Harvey: Una de las cosas que Lefebvre señala allá atrás en los años 60’s-70’s en su libro “La Revolución Urbana”, es el proceso global de urbanización. Y si miras las grandes empresas de la construcción, el diseño de los bancos aquí en Quito, o en Buenos Aires, o en Berlín, se nota que realmente se trata de un proceso global de urbanización. Y eso es un proceso revolucionario. Pero un proceso revolucionario impulsado por el capital. Y si miras lo que pasó con lugares que, a mí modo de ver, una vez fueron lindos y atractivos como Barcelona, tú ves que fueron arruinados por este proceso de urbanización capitalista vigente. Eso es un proceso revolucionario, pero un proceso revolucionario negativo.

Yo estoy muy interesado en la idea de que si el capital puede tener una revolución urbana, una revolución urbana global, ¿Por qué no podemos tener una revolución urbana contraria, una revolución de las personas contra este estilo de urbanización, que está expulsando a las personas de los lugares valiosos, que está empujando la gente al entorno ¿Es que ellos no tienen el derecho al espacio? Ellos tienen que salir de la capital, la tierra debe ser expuesta a los grandes investimentos, objetivando la máxima rentabilidad. Y con la alta renta del suelo en las grandes ciudades del mundo hay muchas personas que no encuentran un lugar para vivir. Eso pasa en Nueva York, São Paulo, Río de Janeiro, en Quito, en todo lugar. Esa es la naturaleza universal de lo que es la revolución urbana para el capital. Y esa revolución necesita ser revertida de alguna manera.

8. Quizás estamos caminando a una Revolución Urbana, a partir de las grandes movilizaciones que irrumpieron en Brasil en junio, en el mismo momento también en Estambul. ¿Podríamos decir que estamos construyendo esta consciencia de una Revolución Urbana anti-capital?

Harvey: Yo creo que es muy importante para la Izquierda darse cuenta de este proceso, de que estos movimientos urbanos tienen un gran potencial de Revolución Urbana. Yo pienso que lo que hemos visto en los últimos años es una revuelta global contra lo que está ocurriendo en las principales las ciudades del mundo. Y cuanto más la Izquierda vea eso, en lugar de hablar de “trabajadores del mundo uníos”, sería “ciudadanos urbanos del mundo uníos” en torno de un concepto diferente de urbanización. Me gustaría que la izquierda pusiese más atención en estos levantamientos. Por otro lado, lo que vemos son estas irrupciones y tres años después no hay ni trazo, ya se han ido. Existe ese problema de continuidad del movimiento anti-capitalista. Pienso que uno de los males es el producto, la naturaleza del proceso capitalista en el cual estamos. El capitalismo es creado del mismo modo que su forma de oposición, que es efímera, incapaz de expresarse en largos plazos.

9. Usted menciona la Izquierda, sin embargo yo siento que estos nuevos movimientos no están asociados a un partido político, a una ideología política. Por ejemplo, en Brasil, en las principales capitales del país, vimos un movimiento autónomo, independiente e incluso que rechaza la asociación a la izquierda. En Brasil se habla ahora de una crisis de la Izquierda, del propio PT (Partido de los Trabajadores de Brasil). ¿Usted entonces considera que esta sería una característica de los nuevos movimientos sociales, de no estar asociado a ninguna ideología o partido político?

Harvey: Sí. Eso es verdad. En el Occupy y en otros movimientos que hemos visto, siento que hay cierta frustración con la izquierda tradicional por no tener una respuesta a varias cuestiones. Con la izquierda tradicional en el poder, como es el caso del PT en Brasil, existe una sensación de que las expectativas no fueron cumplidas. Incluso cuando el partido realiza ciertas políticas de redistribución, la Izquierda en Latinoamérica no desafió los modelos dominantes de acumulación. Lo que hacen es tratar de orquestar actividades distributivas. Eso ocurre en Ecuador, ellos dicen intentar salir del modelo extractivista pero en verdad ellos siguen dependiendo de eso. En Brasil ocurrió cierta redistribución, pero finalmente no desafió las formas dominantes de poder. Entonces hay una cierta frustración con la izquierda tradicional, y creo que las personas ven eso. Esa es la expresión de una profunda frustración con la izquierda tradicional. Sin embargo empezamos a ver la posibilidad de construcción de nuevos partidos y un nuevo sistema político que quizás puedan responder a esto.

10. ¿Entonces estos movimientos no necesitan estar vinculados a ningún partido político?

Harvey: Es siempre peligrosa la manera en que estos movimientos, volátiles y efímeros, trabajan, porque están siempre vulnerables a la captación por líderes carismáticos que les puede llevar a esta o aquella dirección. Lo que estamos viendo es el surgimiento de estos partidos locos en Europa, donde líderes carismáticos intentan captar lo que está ocurriendo en las calles. Entonces debe haber un movimiento hacia una forma más permanente de organización y una visión más permanente del proyecto político, del proyecto político global que tiene que ser. Nosotros no vemos esto ahora, pero creo que algo así tiene que surgir si realmente queremos estar aptos a desafiar el poder globalizado del sistema capitalista.

Espacio público o las distorsiones del deseo urbano.

Fuente: http://www.portavoz.tv/2013/05/29/espacio-publico-o-las-distorsiones-del-deseo-urbano/

por Arturo Ortiz Struck / @arturortiz

En las ciudades más consolidadas, las negociaciones que se dan en los espacios públicos tienen un alto grado de sofisticación. En ellas se vive con “normalidad” en medio de las diferencias y los intereses. Pienso en ciudades como Nueva York, en donde la ciudad ofrece una diversidad tan atractiva que permite el desenvolvimiento de los individuos sin importar lo que cualquier otro piense o crea; desde la objetividad de las necesidades y condiciones individuales, se pueden exigir y ejercer los derechos sin importar creencias, ideologías, razas o preferencias sexuales. Sin embargo, esta  “normalidad” también funciona como una anestesia: los estilos de vida contemporáneos apuestan por la individualización de los sujetos, y toman el lugar cultural de la producción de sentido, provocando en las  personas una confusión entre subjetividad y cosificación. El espectáculo de la vida cotidiana obliga a las personas a asumir posturas y costumbres que implican un estilo de vida ligado al consumo. El nuevo urbanismo o lo que llamo el capuchino lifestyle” son un ejemplo de esta confusión. Un espacio como la colonia Condesa en la ciudad de México, con camellones, bicicletas y cafés en cada esquina, son una cara amable y deseable para las sociedades. Sin dejar de reconocer las ventajas que este sitio ofrece para los habitantes, las cuales se ven reflejadas en la calidad de vida que implica el uso del espacio público, incluso como si se tratara de un producto aspiracional, hay que advertir que esta estructura urbana también es un distractor: funciona como un espectáculo capaz de desviar la mirada de las personas ante necesidades más urgentes que requieren las sociedades en los espacios públicos, como establecer las reglas de convivencia en un ámbito más extenso a los límites de una colonia y de abrir espacios efectivos para mejorar la calidad del ejercicio del Derecho a la Ciudad, no sólo en zonas como la colonia Condesa. Dicho sea de paso, el éxito del espacio público en este sitio se debe a  un proceso de expulsión de sociedades pobres o de adultos mayores, para darle lugar a gente joven con alto poder adquisitivo, hecho que establece al ícono del espacio público mexicano como un sitio configurado por procesos de exclusión social.

Más allá de la ciudad de México, existe una preocupación gubernamental por incrementar los espacios públicos en número y calidad. En el anterior sexenio, la Secretaría de Desarrollo Social implementó un exitoso programa llamado: “Rescate de Espacios Públicos”, que consistía básicamente en un modelo de consulta popular con grupos marginados identificados por municipio, el cual perseguía poner prioridades en el espacio público y producir proyectos a la medida de las circunstancias y exigencias de la comunidad; el objetivo era fortalecer los tejidos sociales existentes. El programa federal, se llevo a cabo en colaboración directa con los municipios. El éxito del programa dependió de éstos, más que de la federación, y es relativo: algunas entidades lo hicieron muy bien, otras no tanto.

Dentro de este programa se llevó a cabo el rescate de espacios públicos en Ciudad Juárez. Como caso excepcional, el procedimiento fue diferente y las acciones en los espacios públicos fueron ordenadas desde la ciudad de México por los responsables del programa en SEDESOL, contratando a arquitectos renombrados también del DF, quienes desarrollaron proyectos que buscaban el rescate de los espacios públicos. Con gran atención mediática el presidente Felipe Calderón formó la iniciativa “todos somos Juárez”, a través de la cual impulsó la recuperación de Ciudad Juárez en febrero de 2010, un mes después de la tragedia de Salvarcar, en donde 17 jóvenes fueron asesinados y 12 heridos,[1] sin motivos aparentes. La noticia de la estrategia presidencial tuvo un impacto nacional en el que parecía que el gobierno estaba dispuesto a atender en parte a las víctimas generadas en la ola de violencia que esta ciudad ha sufrido en los últimos años. El espacio público formaba el centro de la estrategia. El 24 de enero de 2011, siete niños fueron asesinados en una de las nuevas canchas del “Centro Comunitario Francisco I. Madero”,[2] realizada como parte del proyecto federal. La noticia tuvo trascendencia internacional y las imágenes tenían de trasfondo a los logotipos del programa, de SEDESOL y del Gobierno Federal. Quedó claro que los espacios públicos no se pueden utilizar para maquillar la realidad. El hecho de construir espacios públicos bien diseñados no sirve de nada si éstos son incapaces de brindar la oportunidad clara, sencilla y expedita de ejercer los derechos ciudadanos, así como de promover una autorregulación de las estructuras sociales. No es un tema de formas, canchas o vegetación; el espacio público se trata de los tejidos y las construcciones sociales.

A diferencia del concepto de espacio público que persigue el nuevo urbanismo, que en muchas ocasiones se fundamenta en procesos excluyentes como el que narré arriba en la colonia Condesa, y alejado de la producción del mismo como una máscara de la realidad, se pueden perseguir estrategias para incrementar la eficiencia de los espacios públicos. No sólo para que la ciudad sea más bonita y caminable, sino para articular equipamientos efectivos y una presencia social e institucional que conforme a una esfera pública sólida, que propicie ciudades con claridad de espacios urbanos, pero sobre todo que brinde calidad de acceso a las instituciones burocráticas, de salud, de educación, de seguridad pública. Desde mi óptica, ahí está el principal sentido del espacio público; mucho más allá que bicicletas, canchas y cafés, debe ser una garantía para que los ciudadanos la transformen, para que tengan acceso a los servicios públicos, para que lleven a cabo en forma segura y regulada, la vida cotidiana.

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Estambul: La gran protesta generada por salvar el último parque público de la ciudad

La destrucción de un parque, más bien la destrucción del último gran parque del centro de Estambul fue lo que generó que en este minuto miles personas estén  protestando en esa ciudad y también en otras ciudades de Turquía.

El gobierno Turco decidió que el Parque Gezi – ubicado junto a la plaza Taksim, una de las principales plazas de Estambul- sería reemplazado por un nuevo mall. Esto hizo que el día antes de que las maquinas llegaran al lugar un pequeño grupo de personas, decidiera ocupar el parque para evitar que éste fuera destruido.

¿Qué pasaría si quisieran demoler el Central Park o el Hide Park para construir un mall? Eso es lo que está pasando aquí! Se leía en el cartel que levantaba uno de los manifestantes.

La destrucción de un parque, más bien la destrucción del último gran parque del centro de Estambul fue lo que generó que en este minuto miles personas estén  protestando en esa ciudad y también en otras ciudades de Turquía.

El gobierno Turco decidió que el Parque Gezi – ubicado junto a la plaza Taksim, una de las principales plazas de Estambul- sería reemplazado por un nuevo mall. Esto hizo que el día antes de que las maquinas llegaran al lugar un pequeño grupo de personas, decidiera ocupar el parque para evitar que éste fuera destruido.

¿Qué pasaría si quisieran demoler el Central Park o el Hide Park para construir un mall? Eso es lo que está pasando aquí! Se leía en el cartel que levantaba uno de los manifestantes.

Poco a poco miles de ciudadanos empezaron a salir a la calle y la protesta se ha convertido en un gran movimiento, donde los enfrentamientos entre los ciudadanos y  la policía llevan varios días, transformando el parque y la plaza Taksim en un campo de batalla, con cientos de heridos y algunos ciudadanos muertos.

Lo ocurrido con el Parque Gezi, es la gota que rebalsó el vaso. La protesta se  ha convertido en un movimiento masivo hacia el autoritarismo del gobierno, en esta megaciudad con 15 millones de habitantes, donde los ciudadanos han comenzado a exigir participar en los procesos de toma de decisiones sobre la ciudad en la que viven.

Otros proyectos urbanos como un nuevo puente sobre el bósforo, procesos de gentrificación en distintas zonas de Estambul – que han desplazado a sus habitantes para dar paso a departamentos y tiendas de lujo – y la construcción de varios centros comerciales en el último tiempo, estarían transformando la ciudad sin el consentimiento de sus ciudadanos.

El movimiento ha comenzado a extenderse a otras ciudades de Turquía, entre ellas a su capital Ankara. Los ciudadanos reclaman otras decenas de medidas autoritarias que  han atentado en el último tiempo contra la libertad de expresión y el derecho a reunirse legalmente en cualquier parte de la ciudad, entre otros derechos fundamentales que no han sido respetados por el gobierno.

Fuente: http://www.plataformaurbana.cl/archive/2013/06/02/la-gran-protesta-para-salvar-el-ultimo-parque-publico-del-centro-de-estambul/