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Digitalización de textos e imágenes

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La digitalización de materiales es un proceso clave en los nuevos entornos en que trabajamos con nuestros alumnos.  Una analogía adecuada es visualizar la digitalización como hacer una fotocopia,  concepto y proceso son casi idénticos; sirva para ubicar el imaginario del docente al realizar esta tarea.   En la fotocopia, se coloca el documento a reproducir se aprieta un botón y ya está, se tiene la copia de la hoja en cuestión.  En el escáner (equipo para digitalizar), ocurre de manera similar, pero el resultado puede ser diverso, dependiendo de la configuración del software asociado al escáner. Reviso aspectos clave a decidir que ayudarán a obtener un resultado adecuado.

a) ¿Texto o imagen?
Un documento puede ser digitalizado como texto o como imagen. Como imagen obtenemos una fotografía del documento, se puede leer, pero no puedo, por ejemplo, seleccionar parte del texto y copiarlo a otro documento.  El archivo contiene “una foto” aunque ésta proyecte un texto.  Por tanto, si deseo manipular el texto, debo digitalizar bajo la opción de “reconocimiento de caracteres” (texto).

b) Tipo de archivo
Se puede digitalizar a diversos tipos de archivo. Los más usados son  PDF, RTF y JPG (el más común de formato de imágenes).  El PDF ( Portable Document Format) es un formato muy común, garantiza que con el software apropiado (Acrobat Reader, que se obtiene gratis en la red) cualquier persona lo puede ver.  El texto enriquecido (RTF, por sus siglas en inglés) es muy sencillo en características del texto, puede perder formato del texto original, pero es editable.  Los procesadores de texto más usuales permiten trabajar con archivos RTF.

Resolución (Tamaño o peso del archivo)
Debe considerar el tamaño del archivo en particular si éste circulará a través de la red. Si es muy grande dificultará su envío por correo o incrementará el tiempo para “bajarlo” desde algún sitio.

c) Un documento en color es más grande que uno en blanco y negro; evalúe si necesita color en su documento. Algunas compañías lo recomiendan para obtener mayor calidad, aunque en muchos casos el resultado es casi idéntico. Compare en todo caso los resultados.

d) La resolución (definición de calidad de impresión) se mide en PPP (puntos por pulgada o DPI sus siglas en inglés).  Los artículos, libros basados en texto, con algunas imágenes, no requieren alta calidad para leerse en forma adecuada.  Una resolución en 150 ó 300 ppp como máximo será suficiente.  Realice varias digitalizaciones y compare los resultados.

e) Resolución (en pantalla). Hay otra medida para medios digitales, para los monitores o televisores: el pixel.  Se habla de resolución en pantalla, las más comunes: 800 x 600 pixeles, 1024 x 768 y 1280 x 1024.  Hay también resoluciones más altas, piense en el medio en que se desplegará su documento y digitalice en un tamaño similar o cercano a éste. Recuerde además que un texto o imagen se pueden ampliar al tamaño deseado (haciendo zoom), si bien no debe ampliarse demasiado, pues deformará el documento, tanto en texto como en gráficos, se empiezan a notar los pixeles.

El proceso de digitalización no es largo, haga pruebas y revise los resultados, así estará más seguro de que el producto es adecuado para sus necesidades.

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24

03 2011

Jóvenes y cultura Messenger

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¿Cómo se relacionan las tecnologías con la cultura y la comunicación de los jóvenes? ¿Cómo usan y valoran la Red y las herramientas comunicacionales los jóvenes universitarios?

En esta ocasión ofrecemos un breve resumen del tercer capítulo del libro Jóvenes y cultura Messenger editado por el Instituto de la Juventud (INJUVE) del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad de España, que retoma los resultados de una investigación a una muestra de jóvenes universitarios de ese país realizada en el 2006. Creemos que, aunque es un libro amplio (contiene 215 páginas), es sumamente interesante y los invitamos a su lectura.

Debido a que hay una tendencia fuerte a atribuirle a las TIC la generación de los fuertes cambios y transformaciones sociales, es necesario reconocer que los avances tecnológicos están inmersos en condiciones sociales, económicas y culturales de cada región, y que los cambios que producen no son lineales, ordenados y homogéneos en todas las personas, por lo que, los hallazgos de esta investigación no pueden ser generalizados, pero sí nos ofrecen una panorámica en la que podremos identificar coincidencias parciales con nuestra realidad y vislumbrar pistas de trabajo.

El autor, Ángel J. Gordo López, en el capítulo tres nos habla de las tendencias de la sociedad de la información y las características de la cultura del Messenger.

Nos presenta una visión general de las tendencias de las TIC, en la que aparece el auge masivo de la mensajería instantánea y el desarrollo de blogs (como tendencia a la interacción directa y a personalización de contenidos), los niveles crecientes de interoperabilidad entre tecnologías y la consolidación del mercado de descarga musical y videojuegos (pag. 35). Refiere que la telefonía móvil alcanza niveles muy altos de crecimiento, principalmente entre los usuarios entre 18 y 24 años, y que el envío de mensajes cortos (SMS) y la localización ubicua son percibidos como los usos más importantes de él, mientras que la recepción de información está en el lado opuesto.

En otra sección aparecen los resultados de la investigación sobre la valoración que hace una muestra de jóvenes universitarios, de las herramientas conversacionales de la Red. El autor comenta que las aplicaciones más utilizadas diariamente son la Web, el correo electrónico y el Messenger, mientras que las aplicaciones comunitarias, colectivas y anónimas tienen un escaso uso, pues han sido desplazadas por dispositivos de individualización como el blog y el Messenger, lo que el autor interpreta como indicador de nivel de desarrollo de las sociedades.

El aspecto central es el análisis del fenómeno Messenger. Gordo afirma que es la herramienta comunicacional mejor valorada por los universitarios por el uso que hacen en las áreas de: ocio, sociabilidad, gestión de la identidad social y como forma emergente de trabajo y productividad, pues, afirman, contiene lógicas del chat (comunicación instantánea y abierta sin control previo) y del correo electrónico (mensajes asincrónicos y privados), además de la posibilidad de entablar conversaciones simultáneas, intercambiar textos e imágenes, compartir aplicaciones y hacer video-llamadas. Esta herramienta proporciona una gama de recursos para gestionar una presencia e interacción voluntaria y directa (pag. 66). El autor nos dice que “No es de extrañar que la mensajería instantánea se haya convertido en una herramienta de comunicación personal y de trabajo imprescindible para muchas personas (especialmente jóvenes y adolescentes)… educadas en el autocontrol, la autorregulación, en el saber compaginar los tiempos de trabajo y los tiempos de ocio” (pág. 69) y se plantea cuestiones para indagar sobre este fenómeno.

El uso que nuestros estudiantes hacen de la mensajería instantánea causa preocupación en muchos docentes, sin embargo, el autor (refiriendo a Cueto, 2005) nos dice que esta herramienta “fomenta el gusto por la escritura y la lectura… que produce nuevos géneros comunicativos… y fomenta nuevos estilos literarios” (pág. 70), lo que nos ofrece una visión contrastante que nos puede impulsar al análisis de esta característica de nuestros estudiantes de hoy y tomar acciones educativas que aprovechen esta tecnología.

Gordo, A.J. Coordinador (2006) Jóvenes y cultura Messenger. Tecnología de la información y la comunicación en la sociedad interactiva. Madrid. Editores FAD, INJUVE y Caja Madrid.

ISBN 84-95248-72-7

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17

03 2011