El derecho a la inclusión en contextos de marginación

Para hablar de inclusión es imperativo hacer referencia a la exclusión, sobre todo en el ámbito educativo de los niños en edad escolar. Excluir “significa «apartar, no dejar participar, desposeer»; en pasiva «ser apartado, dejado al margen o sin opción, ser o estar desposeído» (de la educación necesaria, del trabajo en condiciones dignas o de oportunidades básicas en la vida social)”.[1] En esta situación se encuentran los niños del Centro Infantil y Juvenil Marista, un centro educativo ubicado en la periferia de Zapopan que busca resguardar el derecho a la educación de 163 niños que se encuentran excluidos y en riesgo de calle.

Estos niños se encuentran fuera de la oferta escolarizada de la Secretaría de Educación Pública en el municipio, por sus condiciones sociales, geográficas, económicas, cognitivas y conductuales. Durante el ciclo 2016-2017, 13 niños de todos los inscritos recibieron su acta de nacimiento después de un proceso de año y medio en el Registro Civil de Guadalajara.[2] Las casas de los niños se encuentran ubicadas en 12 colonias de la periferia de Zapopan, donde además 93 de los niños inscritos viven en condiciones de hacinamiento, inseguridad y viviendas en deplorable estado físico, ubicadas en terrenos irregulares, donde los servicios básicos son apenas agua y luz.[3]

Otra desventaja de los infantes es su condición socioeconómica y el rezago educativo, ya que inician sus estudios alrededor de los 10 años, a fin de que puedan ser admitidos en el Instituto Estatal para la Educación de Jóvenes y Adultos del estado de Jalisco y así certificar su primaria o secundaria.

Según José Félix Tezanos, la exclusión se debe estudiar tomando en consideración dos procesos. El proceso global, en el que se ven inmiscuidas las carencias sociales de la ciudadanía y los individuos no gozan de derechos primordiales, como el derecho a la salud, al trabajo, a la vivienda, a la educación y a mejores condiciones de vida, afectados por la ineficacia del estado y su capacidad para perpetuar los sistemas de pobreza,[4] ya que según el Consejo Nacional de Evaluación de la Po-lítica de Desarrollo Social, en 2016, 32.6% de la población del estado presentaba pobreza por carencias sociales;[5] según este organismo, “una persona se encuentra en situación de pobreza cuando presenta al menos una carencia social y no tiene un ingreso suficiente para satisfacer sus necesidades”.[6] El otro proceso es el personal, que incluye la vivencia interna de exclusión, que se manifiesta en las dinámicas de interacción social como el trabajo y la movilidad local.

Por tal motivo, urgen propuestas educativas acordes con las necesidades de los niños excluidos, donde la educación sea, como decía Paulo Freire, “Un acto de conocimiento y un método de acción transformadora”,[7] para que las realidades sociales se modifiquen.

Guadalupe Martínez / Psicopedagoga del Centro Infantil y Juvenil Marista

 

[1] Jiménez, M., Luengo, J. y Taberner (2009). “Exclusión social y exclusión educativa como fracasos. Conceptos y líneas para su comprensión e investigación”. Profesorado, vol. 13, núm. 3, pp. 11–49. Disponible en: http://www.ugr.es/~recfpro/rev133ART1.pdf

[2] Con base en los archivos del Centro Infantil y Juvenil Marista 2017.

[3] Con base en la ficha de inscripción 2017–2018 del Centro Infantil y Juvenil Marista.

[4] Tezanos, J.F. (1999). Tendencias en desigualdad y exclusión social. Madrid: Sistema.

[5] Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, Coneval (2016). Porcentaje, número de personas y carencias promedio por indicador de pobreza. Jalisco, 2010–2016. Disponible en: https://www.coneval.org.mx/coordinacion/entidades/Jalisco/PublishingImages/Jalisco_Cuadro1.JPG

[6] Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, Coneval (2016). La dimensión multidimensional de la pobreza en México. La evaluación y la medición. México: Coneval, p. 4. Disponible en: https://www.coneval.org.mx/Informes/Coordinacion/Publicaciones%20oficiales/FOLLETO_MEDICION_MULTIDIMENSIONAL.pdf

[7] Freire, P. (1984). La importancia de leer y el proceso de liberación. Ciudad de México: Siglo XXI, p. 72.

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