Invitan a retratar el lado poco conocido del paisaje urbano local

Por una visión plural metropolitana es el nombre de la segunda Bienal de Fotografía 3.14, organizada por Estudio 3.14 en coordinación con las dependencias culturales de Guadalajara, Tlajomulco, Zapopan, El Salto, Tonalá y Tlaquepaque.

El tema de la obra participante deberá estar relacionado con el medio ambiente construido o el paisaje de la ciudad, con particular interés en la captura gráfica de espacios urbanos, paisajes o edificios poco representados, y con una postura crítica sobre los temas y las formas comunes de pensar sobre Guadalajara y los temas propuestos.

Cada municipio eligió un tema que deberán captar los fotógrafos. De esta forma el tema de Guadalajara es El maravilloso caos; el de El Salto es Oficios metropolitanos del siglo XXI; el de Tlaquepaque es Identidades en riesgo; el de Tlajomulco es Diáspora, migración y hacinamiento humano; el de Tonalá es De lo rural a lo urbano; y el de Zapopan es Movilidad metropolitana.

Las fotografías seleccionadas formarán parte de una exposición en el Museo de la Ciudad que será inaugurada en diciembre con la plática denominada Laguna, mar y selva en las costas de Jalisco, Colección fotográfica de Armando Salas Portugal.

Las fotos participantes formarán parte del acervo del Museo de la Ciudad, que dará circulación a las imágenes y forjará un registro histórico de la ciudad.

La convocatoria estará abierta hasta el viernes 11 de noviembre. La recepción de las fotografías se hará a través de la página www.bienal314.org. El concurso es de participación gratuita y está abierto al público en general, con más de 50 mil pesos en premios.

En esta edición el primer lugar está dotado con 25 mil pesos. Además cada Dirección de Cultura otorgará una mención especial y cinco mil pesos a la fotografía que mejor represente la temática propuesta por el municipio. Todas las fotografías serán exhibidas junto con un mapa que mostrará los lugares capturados por las fotografías del concurso y todos los participantes recibirán un diploma.

Guadalajara ratifica convenio de coordinación metropolitana

Con una decisión unánime de los integrantes del pleno del Ayuntamiento de Guadalajara, la administración tapatía se sumó formalmente al convenio de coordinación metropolitana que tiene como objetivo dar vida a las instancias intermunicipales que están previstas en la Ley de Coordinación Metropolitana del Estado de Jalisco.

El 10 de julio de 2011 los alcaldes y representantes de los ocho municipios del Área Metropolitana de Guadalajara habían firmado de manera simbólica este mismo convenio, sin embargo, explicó el síndico tapatío, Héctor Pizano Ramos, era necesario validarlo ante el Ayuntamiento en pleno, lo que se espera suceda en cada uno de los municipios participantes (como ya se hizo en Tlaquepaque y Tlajomulco de Zúñiga).

En ese acto del mes de julio, ante los integrantes de la organización ciudadana de la Asamblea por la Gobernanza Metropolitana, las autoridades municipales que componen esta urbe se comprometieron a elaborar y expedir el estatuto orgánico (la reglamentación específica) que normará la operación y conformación de las instancias de coordinación metropolitana de la legislación en la materia, en no más de 120 días.

Hay que hacer un estatuto orgánico pero previo a todo eso se firmó un convenio –el de julio- pero que por la propia Ley de Coordinación Metropolitana había que traerlo a los ayuntamientos para que se aprueben por mayoría calificada, situación que por lo pronto en Guadalajara fue por unanimidad, lo cual quiere decir que todos entendemos la lógica y la importancia de esto”, dijo el síndico de Guadalajara, Héctor Pizano Ramos.

La finalidad última de estos trabajos, como lo ha señalado la propia Asamblea por la Gobernanza Metropolitana y Pizano Ramos, es que las tareas y los servicios públicos de los cuerpos de Gobierno se presten con mayor eficiencia en la metrópoli, lo que deberá impactar en una mejor calidad de vida para los habitantes de la ciudad.

A mediados de julio pasado, las administraciones de Tlaquepaque y Tlajomulco fueron las primeras de las ocho que componen el área Metropolitana de Guadalajara en ratificar la firma del convenio de Coordinación Metropolitana.

El presidente municipal de Tlajomulco, Enrique Alfaro Ramírez, aseguró que el municipio cumplió con los compromisos signados sobre el tema. Abundó que con el estatuto orgánico se podrá elegir a la persona que estará al frente del instituto, qué temas se revisarán dentro del mismo, así como aterrizar los rubros que se atenderán a través del consejo ciudadano.

Por su parte, el alcalde de Tlaquepaque, Miguel Castro Reynoso, señaló que quien esté al frente de la institución “debe ser alguien que no se deba a un partido político, tendremos que buscar un mecanismo que nos permita que la decisión de quién será el representante, no quede solamente en la decisión y en manos de los alcaldes o los políticos”.

Los municipios participantes en el convenio son Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco de Zúñiga, El Salto, Juanacatlán e Ixtlahuacán de los Membrillos.

Organismos de la Ley

Entre los organismos que se contemplan con la creación del convenio de Colaboración Metropolitana se encuentra la Junta de Coordinación Metropolitana, que estará compuesta por los presidentes municipales, y elaborará y ejecutará la Agenda Metropolitana; además, se pretende la instauración del Instituto Metropolitano de Planeación, que será la instancia técnica que implementará las determinaciones de la Junta de Coordinación y elaborará documentos rectores como el Plan de Ordenamiento Territorial Metropolitano y el Programa de Desarrollo Metropolitano; finalmente, el Consejo Ciudadano Metropolitano, que estará integrado por ciudadanos para evaluar las estrategias de la Junta de Coordinación y el Instituto, y emitir recomendaciones al respecto.

Fuente; El Informador

El coterío abandonado

El dato es escalofriante: una de cada tres casas en Tlajomulco está deshabitada, y en la zona metropolitana una de cada cinco. ¿Qué significa que en la Zona Metropolitana de Guadalajara existan 196 mil casas deshabitadas?; ¿cómo interpretar que en Tlajomulco existan casi 60 mil casas que quedaron como inventario irrealizable?

El caso Tlajomulco es paradigmático de una política de vivienda que, si bien tuvo virtudes, también mostró enormes defectos y generó nuevos problemas. Durante el sexenio de Vicente Fox la producción de vivienda fue realmente industrial. Se abrió el esquema de créditos de tal manera que por primera vez en décadas las clases medias tuvieron nuevamente acceso una casa. Lo que  nunca se cuestionó fue qué tipo de vivienda y dónde se estaba haciendo. Con tal de hacer casas y crear una oferta para una demanda pujante, se dieron permisos de construcción de fraccionamientos gigantes, literalmente pequeñas ciudades-coterío, en los ejidos de las afueras de la ciudad. Nadie se preguntó cómo se iba a transportar a esa gente, cómo se le iban a dar servicios, qué tipo de convivencia se estaba creando.

Simplemente se abrió la oferta como si un conjunto de casas hicieran ciudad. Hoy, Tlajomulco tienen un doble problema: además de 105 mil casas habitadas que demandan urgentemente servicio, tiene 57 mil casas deshabitadas, sea porque los compradores prefirieron abandonarlas y perder su hipoteca antes de seguir viviendo a hora y media o dos horas de sus trabajos, o bien porque hubo una sobre oferta, un exceso y tráfico de permisos de construcción en el que, a la larga, todos perdieron: perdió el promotor, perdió el municipio y perdieron los vecinos.

Para la ciudad también es un problema. La gran tragedia de esta ciudad es que ha perdido densidad. La diáspora habitacional ha provocado que todo en la ciudad sea más caro y más difícil: el transporte, el servicio de agua, la vigilancia preventiva, la seguridad. La Zona Metropolitana de Guadalajara va a tener en los próximos 30 ó 40 años 1.8 millones de habitantes más. Hoy hay vivienda disponible para 750 mil de ellos. Esto es, tenemos oferta suficiente para absorber el crecimiento de los próximos diez años.

Evidentemente que esa oferta se compone, en gran medida, de inventario chatarra, lo que provocará que siga la dispersión, baje la densidad y se haga aún más difícil la administración eficiente de la metrópoli.
Hay realmente poco qué hacer, más allá de aprender de los errores del pasado. Lo ideal, en el caso de los coteríos del Infonavit, sería convertir las casas abandonadas en espacio público, pero es más fácil ver a Santa Clos entrando por una chimenea, que a un burócrata tomando decisiones

Por Diego Petersen Farah, en su columna del informador.

La ciudad y los días

  • Por Juan Palomar Verea en El Informador

Es indispensable repensar la ciudad; ocupamos volver a entenderla

Espacio. Entenderle a la ciudad. Paciencia. Entre otras cosas. Una ciudad que es comprendida por sus habitantes, a su vez, los comprende; es decir, los abriga, les hace campo, los sustenta. La ciudad es construida a diario por sus moradores, quienes refrendan tácita o expresamente su pacto de vivir y creer en ella. Si, como ha pasado en el último lustro, una vigésima parte de sus habitantes se van a vivir a la periferia, es que algo anda muy mal en el organismo en su conjunto.

Veamos algunas de las creencias (o mitos) sobre los que se basa este desarreglo:

No hay opciones de vivienda en la ciudad central para las clases populares. Depende. No en los términos en que se maneja la vivienda nueva conocida como de interés social. Porque toda la lógica que sostiene a este tipo de vivienda es el bajo costo del suelo. De allí la criminal dispersión urbana ante la que nadie parece hacer nada. Pero hay ejemplos ilustrativos. Un trabajador (entre muchos) en la burocracia municipal obtuvo su casa del Infonavit por el rumbo de Tlajomulco. Al principio, muy contento; y poco le duró el gusto. Hasta que se dio cuenta del altísimo costo de sus desplazamientos cotidianos. En calidad de vida, en horas, en gasolina y en desgaste de su coche. Su mujer trabaja en el Centro, sus hijos no tenían escuela, en su nuevo “barrio” no había prácticamente ningún satisfactor: comercio, recreación, salud, servicios… A los pocos meses se decidió, cerró la nueva casa (anda viendo quien se la renta) y rentó un departamento por la calle 56. Se reporta mucho más contento, menos gastado y con una familia más integrada.

Las clases medias-altas no tienen otra alternativa que irse a cotos del Poniente. Falso. Una nueva generación, la de los jóvenes que van de los 20 a 30 años, parece ir entendiendo que vivir en la ciudad debe significar más que un fraccionamiento bardeado, un gendarme en la puerta y un aburrimiento generalizado. Que la ciudad (puesto que algunos han viajado) es posibilidad, conectividad, intercambio, variedad, vida estimulante. Estas generaciones se dan cuenta que hasta los gringos están buscando hacer barrios más o menos parecidos a Santa Teresita o San Felipe de Jesús (o Saint-Germain). Que la suburbia funciona para las Desperate housewives y poco más. De allí el resurgimiento de la colonia Americana (y otras) como lugar para vivir. Todavía no hay la suficiente oferta de vivienda allí: ya se irá abriendo paso. Al igual que unas mejores condiciones de habitabilidad.

El centro metropolitano debe servir únicamente de gran centro comercial y administrativo. Falso. Basta darse la vuelta por las ciudades que sí funcionan. Allí, está altamente valorado vivir en el centro de lo que sucede. Y han hecho lo necesario para que la calidad de vida -la habitabilidad- haga los centros atractivos y deseables. Es indispensable repoblar el Centro de Guadalajara: re-vivir el Centro, como lo dijo hace ya años el arquitecto Gabriel Casillas Moreno cuando impulsó la inclusión de edificios de vivienda en la Plaza Tapatía. Como todo lo que impulsa el Proyecto Alameda -un activo propiedad de la ciudad de Guadalajara- y aún vigente y posible.

Es indispensable repensar la ciudad; ocupamos volver a entenderla.