10 razones por las que una ciudad necesita planificación urbana

Fuente: http://www.plataformaurbana.cl/archive/2014/01/24/10-razones-por-las-que-una-ciudad-necesita-planificacion-urbana/

El sitio Urbantimes.co publicó un artículo con 10 razones por las que una ciudad necesita planificación urbana.

El artículo apunta a cómo la planificación puede ayudar a las autoridades locales en muchos ámbitos a la hora de gobernar un territorio “Una buena planificación puede ayudar a los líderes de la ciudad a impulsar cambios constructivos”.

A continuación las razones:

1. Un marco para el crecimiento

Las ciudades prósperas tienen una visión que deben seguir a través de un marco para lograr un desarrollo de manera ordenada. Un marco no se trata de un control centralizado, sino de una forma de anticipar las necesidades, coordinar esfuerzos y establecer un camino hacia un horizonte que se construye de forma colectiva. Conocidos son los grandes esfuerzos para mejorar la habitabilidad, la prosperidad y la equidad que han tenido lugar en varias ciudades. Tal impacto transformador no es un producto de la espontaneidad, sino de una planificación constructiva.

2. Una ciudad planificada es una ciudad bien preparada

Anticipar el futuro nos permite estar mejor preparados hoy. Para mantenerse a la vanguardia de los desafíos, los líderes de la ciudad deben estar dispuestos a ver las oportunidades y gestionar los riesgos. Con una información fiable sobre la situación actual, se puede ser capaz de hacer conexiones entre la visión a largo plazo y acciones a corto plazo. Las ciudades que no planifican activamente su futuro probablemente se queden atrás.

3. La planificación mejora el impacto

Los líderes locales son elegidos por ofrecer mejoras. Dada la magnitud de los desafíos que enfrentan las ciudades, es poco probable que todas las mejoras deseadas sucedan a la vez. Las ciudades exitosas construyen hitos mediante la realización de proyectos prioritarios que están alineados con la visión a largo plazo. La Planificación identifica cuestiones urgentes con los recursos disponibles y asegura que las iniciativas no sean redundantes o vayan en direcciones diferentes.

4. Una forma urbana adecuada es muy importante

Vivienda, empleo, accesibilidad y seguridad son las principales preocupaciones de los habitantes urbanos. Estos temas están fuertemente correlacionados con la forma urbana. Las políticas adecuadas sobre densidad, uso del suelo, espacio público y diseño de infraestructura y servicios pueden hacer una diferencia en la entrega de calidad de vida a un precio justo. El diseño de un modelo espacial que responda a las preocupaciones de los ciudadanos es un medio para suministrar una mejor ciudad.

5. Una buena planificación urbana impacta positivamente la economía urbana

Asegurarse de que hay un montón de puestos de trabajo en una ciudad es una prioridad para los líderes locales. Las ciudades compiten para atraer la inversión con el objetivo de generar actividad económica. La planificación coordina la localización y distribución espacial de las actividades económicas y facilita la captura de valor de la inversión pública.

6. Un plan de propiedad colectiva permite a las ciudades construir relaciones duraderas

Los líderes de la ciudad que son capaces de ver la oportunidad en una buena urbanización deben hacer participar a todos los actores posibles para capturar un buen objetivo. Un marco de participación colectiva da a los líderes locales una hoja de ruta para llegar a los ciudadanos, dinamizar los departamentos y movilizar a los asociados para que se involucren en la realización de una misma visión.

7. Una perspectiva territorial más amplia ayuda a las ciudades a alcanzar economías de escala

Las ciudades no operan en el vacío. Su presencia se asocia a una región que la rodea con la que comparten recursos y oportunidades. En vez de sólo mirar dentro de los límites municipales, las ciudades que planifican juntas pueden tener una ventaja competitiva al realizar una coordinación entre municipios. Además de la eficiencia espacial, esto les permitiría tener economías de escala para aumentar su poder de negociación.

8. Continuidad genera credibilidad

Las ciudades exitosas aseguran la continuidad de su planes aunque los ciclos políticos cambien, al darse cuenta de que una hoja de ruta estable es más creíble. La inversión es a largo plazo con la que se beneficia de condiciones predecibles. La ordenación del territorio es un activo para reducir la incertidumbre y por lo tanto su continuidad contribuye a la creación de oportunidades transparentes para una sociedad comprometida.

9. Anticipar es más efectivo y económico que reaccionar a los problemas

Los líderes locales tienen la oportunidad de conducir el cambio constructivo si se alejan del laissez faire. Las ciudades que planifican a escala están en condiciones de anticipar en vez de reaccionar, por lo tanto, son capaces de hacer frente a la raíz del problema. Los patrones espaciales no planificados son ineficientes y requieren más recursos para mantenerlos, y el alto costo de tomar malas decisiones o no tomar ninguna decisión puede hacer que los errores sean irreversibles.

10. Un marco da coherencia a los mensajes

La comunicación es un elemento clave para las ciudades, pero la oportunidad de conectarse y transmitir las ventajas de una ciudad puede ser socavado por mensajes vacíos o contradictorios. El impulso y el apoyo se incrementan cuando el líder local puede demostrar sustantivamente que el progreso es coherente con la visión colectiva y el marco de acción.

 

Premios INAH 2012 a estudios en antropología e historia

En cuanto a la categoría de Planeación y Gestión del Patrimonio Cultural, el premio Manuel Gamio será para Mónica Solórzano Gil por el trabajo Plan maestro. Vía verde del mariachi.

Mónica es egresada y académica del Iteso !Muchas felicidades Mónica!

http://www.inah.gob.mx/index.php/boletines/2-actividades-academicas/6222-premios-inah-a-56-estudios-en-antropologia-e-historia

Otras formas de hacer arquitectura

Por Alejandro Hernández Gálvez 

Aunque bajo el encabezado de este texto está, como de costumbre cuando es mi turno, mi nombre, lo que sigue lo escribimos y suscribimos Fernanda Canales, Eduardo Cadaval y yo.

En México se deberán construir en los próximos 12 años cerca de 18 millones de viviendas, además de escuelas, hospitales, carreteras y toda la infraestructura de soporte. ¿Quiénes planearán y construirán estas obras? ¿Qué beneficios tendría hacerlo bien? ¿Cuáles las repercusiones de hacerlo mal? El potencial de la obra pública como detonador de urbanidad ha transformado ciudades y sociedades. Sitios como Medellín y Bogotá cambiaron tanto su fisonomía como su historia al vincular arquitectura -como bibliotecas de barrio, escuelas y guarderías- con infraestructura de transporte colectivo y espacio público. Entender la continuidad entre la casa, la banqueta, la calle y el parque transformó la vida de miles de personas.

Durante los últimos 50 años las ciudades de México han crecido sin planeación. Tampoco existe una democratización ni transparencia en la asignación de los proyectos públicos. El acceso a proyectos a través de concursos abiertos no es un problema de arquitectura, sino de cultura democrática, de igualdad de oportunidades laborales y de lucha contra la corrupción. Un concurso favorece el surgimiento de nuevas ideas y ofrece múltiples soluciones a un mismo problema. Más que concursos monumentales, quizá los que necesitamos son aquellos de nivel básico, desde el centro deportivo de un pequeño pueblo a la clínica regional o la nueva guardería. En uno de los países con más escuelas de arquitectura en el mundo -más de 100- y con uno de los mayores índices de construcciones informales y de falta de credibilidad institucional, los concursos también pueden ayudar a mejorar la calidad de la educación al abrir oportunidades para que tanto alumnos como profesores se enfrenten a problemas concretos donde la arquitectura podría volverse algo más útil.

En los años cincuenta, para la creación de Ciudad Universitaria, hubo un concurso interno y más de 100 arquitectos participaron en el proyecto. En los años noventa, para el Centro Nacional de las Artes, el concurso fue por invitación y sólo participaron ocho grupos. La construcción de nuestras ciudades, de nuestras casas, escuelas, hospitales y calles no puede seguir dependiendo de las decisiones del gobernante o administrador en turno. Se requiere de una ley que obligue a que haya concursos de proyectos para cualquier tipo de obra pública, algunos abiertos y otros por invitación, algunos locales, otros regionales, unos nacionales e incluso, los menos, internacionales. Con una normatividad clara tanto para convocar los concursos como para seleccionar al jurado.

¿Vamos a confiar en que las instituciones funcionen sin una participación enérgica y colectiva? ¿Seguiremos esperando a que los legisladores vislumbren la necesidad de dicha ley o, movilizándonos, seremos capaces de proponerla? Se requieren poco más de un millón 300 mil firmas para que una iniciativa ciudadana llegue al poder legislativo, ¿cuántos estudiantes de arquitectura y arquitectos somos en el país? ¿Cuántos queremos un juego con reglas claras en el que todos podamos participar? ¿Cuántos ciudadanos querrán sumarse y saber a quién pueden exigir mejores servicios? Los ciudadanos son los que pagan las obras que muy pocos eligen y reparten. Es su dinero el que se gasta pero no sus espacios los que se construyen. Es tiempo de buscar otras formas de hacer arquitectura.

http://www.reforma.com/editoriales/cultura/677/1353411/default.shtm?plazaconsulta=reforma&