83 años y tan modernas [EL PAÍS]

Fuente: http://elviajero.elpais.com/elviajero/2013/10/24/actualidad/1382617203_150026.html

Puede una casa resumir el mundo? La historia de dos viviendas levantadas en 1930 a 200 kilómetros de distancia ilustra los cambios que azotaron Europa durante el siglo XX.

A medio camino entre Praga y Bratislava, la ciudad de Brno fue el lugar elegido para, civilizadamente, dividir Checoslovaquia en dos (República Checa y Eslovaquia). Corría el mes de agosto de 1992; la ubicación fue estratégica —entre las capitales de los futuros países—, y el escenario, inolvidable: Václav Klaus y Vladímir Meciar negociaron en el jardín de la mítica Villa Tugendhat, la obra más importante que Mies van der Rohe levantó en Europa (la separación de los países se concretó el 1 de enero de 1993).

Solo para visitar esta casa merece la pena llegar a Brno (la segunda ciudad, con unos 400.000 habitantes, de la República Checa). La ciudad medieval se convierte en un premio, y la Tugendhat es la guinda que corona la magnífica arquitectura funcionalista que se conserva: de la Feria de Muestras al hotel Avión de Bohuslav Fuchs, ambos de 1927. Y, como declaró Philip Johnson, no hay fotografía capaz de describir esa casa. Daniela, una de las hijas del matrimonio Tugendhat, trató de explicarla contando que su padre pensó que “una casa vacía y transparente le permitiría educar bien a sus hijos”.

Siendo novios, Fritz Tugendhat y Greta Löw Beer habían conocido la casa Perls que Van der Rohe construyó en Berlín. Y se habían enamorado de sus ventanas. Por eso, cuando el padre de ella le regaló un terreno en lo alto de la colina de Cerná Pole, a las afueras de Brno, donde él vivía, fueron a buscar al autor de esas ventanas. Mies van der Rohe decidió interponer lo mínimo entre la vida en el interior de la casa y su jardín. La vivienda, todavía hoy rabiosamente moderna, fue también uno de los proyectos más caros de la historia. Solo la enorme pieza de ónix marroquí que separa la biblioteca del salón costó lo que cualquier mansión de lujo de la época, cuenta la guía. Sin embargo, el lujo de la Villa Tugendhat era nuevo: se basaba en la tecnología (capaz de convertir en terraza ese salón apretando un botón para que descienda un paño de vidrio de cinco metros), la amplitud de los espacios y la calidad de los materiales. La arquitectura y la naturaleza son aquí la única decoración: columnas de acero inoxidable, estancias amplias y vistas excepcionales.

El 12 de marzo de 1938, los Tugendhat, de origen judío, y sus tres hijos consiguieron huir a Suiza horas antes de que los nazis tomaran Brno. La madre y la hermana de Fritz correrían peor suerte en los campos de exterminio. Dos años después, el matrimonio se trasladó a Caracas, donde nacería Daniela, la hija que escribió la historia de la casa. Fritz murió en Venezuela. Para cuando Greta pudo regresar en los años sesenta, la casa había quedado destrozada tras el paso de la Gestapo y funcionaba como sanatorio para niños.

En marzo de 2012, tras dos años de exquisita restauración, la villa se reabrió. Hoy cuesta poco imaginarse el sueño del matrimonio Tugendhat. Deslumbra el cuidado que Mies van der Rohe y Lilly Reich pusieron en cada uno de los detalles: desde los tiradores hasta el jardín de invierno junto a la biblioteca. Declarada patrimonio mundial, la vivienda es una inmejorable puerta para acercarse a Brno, una ciudad sembrada de obras góticas y de la vitalidad de los estudiantes.

Villa Müller, de Adolf Loos, en Praga.

 Viviendas opuestas

En Brno, capital de Moravia, nació el arquitecto Adolf Loos, célebre por sus obras en Viena que, sin embargo, tiene su vivienda más excepcional en Praga, a menos de dos horas de su ciudad natal. Loos trabajaba en la Villa Müller al tiempo que Mies se esmeraba en dejar un testamento construido en su casa Tugendhat. Ambas residencias eran burguesas y ambas exponentes de la modernidad. Sin embargo, las viviendas son opuestas. La de Brno, levantada con estructura metálica en apenas 14 meses, es a todas luces un principio; la de Praga podría parecer un final, un colofón que, sin embargo, abrirá otras puertas para fraccionar los espacios domésticos. Donde la casa de Brno se abre al jardín y hace de su interior un inmenso espacio fluido, la villa de los Müller se recoge y divide no solo la planta de sus cuatro pisos, también sus alturas hasta alcanzar nueve niveles diversos. Son famosas las muchas escaleras que permitían llegar a las estancias de varias maneras para hacer compatible el trabajo de los criados con el deseo de intimidad. Así, esta casa podría parecer laberíntica, pero sus habitantes disfrutaban de cada uno de sus rincones. Algunas estancias, como el gran salón de doble altura, contrastan con habitaciones como el gabinete de Milada Müller, oculto para poder escuchar las conversaciones en el salón. Loos celebró en esa casa su 60º cumpleaños. Dos años después, en 1933, murió.

Javier Belloso

Los Müller pudieron disfrutar su vivienda 18 años. Luego, cuando el golpe de Estado del comunista Klement Gottwald abolió la propiedad privada, tuvieron que vivir en una sola de sus habitaciones, el dormitorio. Frantisek Müller murió inhalando gases cuando trataba de alimentar la caldera con leña, un trabajo del que se ocupaban sus criados hasta que el régimen prohibió el servicio doméstico. La casa es así, además de una obra maestra de la arquitectura, un resumen de la vida más allá de sus cuatro paredes. Es difícil que la vida pueda resumirse en un espacio, pero estas dos casas encierran en la República Checa la memoria de todo un siglo.

» www.mullerovavila.cz

» www.tugendhat.eu

El peligro de construir la casa soñada

Por : Anatxu Zabalbeascoa | 27 de agosto de 2013

Fuente: http://blogs.elpais.com/del-tirador-a-la-ciudad/2013/08/el-peligro-de-construir-la-casa-so%C3%B1ada.html

No es que todas las casas soñadas terminen convertidas en pesadilla, pero con frecuencia sucede como con el camino y la felicidad: a la ilusión de hacer una vivienda no siempre le sucede la dicha de habitarla. Eso ocurrió en Brno, en la República Checa. Y no es que los Tugendhat fueran clientes insatisfechos. Todo lo contrario. Simplemente sucedió que la vida se metió por en medio y el sueño se evaporó con la realidad de la vigilia. O no. Como una realidad cultural, o como un testigo de ese sueño, tras una profunda restauración, la casa Tugendhat puede hoy verse tal y como la ideó Mies van der Rohe en 1928.

Fue el padre de Greta, el industrial Alfred Löw-Beer –que tenía fábricas textiles, de cemento y una refinería de azúcar- quien le regaló a su hija el terreno para hacerse una casa. Quería a su hija cerca y él vivía a los pies de la colina, en el barrio de Cerná Pole, que hoy corona la obra más importante de Van der Rohe en Europa. El padre también le dio a Greta el dinero para levantar la vivienda: básicamente un cheque en blanco (que terminaría escribiéndose con cinco millones de las coronas anteriores a la segunda Guerra Mundial, para entendernos, la cantidad fue la equivalente a la empleada para levantar 10 bloques de apartamentos en los años treinta en esa misma ciudad). Fritz Tugendhat, por su parte, puso el arquitecto. Y lo hizo por casualidad, osea, porque en Berlín había vivido en un casa diseñada por Mies.

Es fácil entender que el arquitecto quedase impresionado con las vistas sobre la ciudad cuando llegó hasta la calle Cernopolní en 1928. Todavía impresiona el panorama. Así, la primera vivienda unifamiliar levantada con estructura metálica estuvo lista en apenas 14 meses, pero los Tugendhat solo vivieron en ella, con sus tres hijos, hasta 1938, cuando tuvieron que huir de los nazis y se instalaron primero en Suiza y, posteriormente, en Caracas, donde tendrían dos hijas más. Tugendhat nunca regresaría a Europa y cuando Greta lo hizo sería para encontrar la casa destrozada tras el paso de la Gestapo y la transformación que sufrió para convertirse en una casa de reposo para niños con parálisis. Es fácil entender ese uso terapéutico. La ubicación de la vivienda, en lo alto de una colina sigue ofreciendo unas vistas inolvidables, “la mejor decoración, cambiante y viva” dijo Mies cuando decidió rodear toda la planta noble de la casa: la biblioteca, el salón y el comedor, de una fachada de vidrio.

Así, puede que lo más famoso de la casa sea, precisamente, ese vidrio del salón, una pieza de cinco metros de largo por tres de alto que desciende hasta desaparecer al apretar un botón para convertir el salón en una gran terraza con vistas al espléndido jardín. La vivienda está en pendiente y, al margen de diseñar cada centímetro de su interior y su exterior, Mies van der Rohe también pensó en los niños y dejó parte del jardín despejado de árboles y vegetación para que los chavales pudieran llegar en trineo hasta la casa del generoso abuelo.

Además de ese jardín, la casa tiene, tras las estanterías de la biblioteca, una habitación secreta y un inolvidable jardín de invierno, junto a ella. Un jardín de invierno no es un invernadero. Es un lugar en el que huele a hierba todo el año, un sitio en el que, incluso con frío y nieve en el exterior, parece brillar el sol.

Lilly Reich trabajó mano a mano con Mies van der Rohe en el interior de esta casa en la que todo, desde los tiradores hasta el mueble de palisandro que esconde el baño en la habitación de servicio, está ideado al milímetro y en el que todo respira, todavía hoy, una rabiosa modernidad. La racionalidad de la casa hace mucho por mantenerla fuera del tiempo. También su relación con el jardín o la representación del lujo encarnada en una gigante pieza de ónix que llegó de Marruecos para separar la biblioteca de la sala de estar. Más allá de valorar las vistas y los materiales por encima de las decoraciones, también es revelador que Tugendhat y su mujer entendieran la tecnología como lujo. Esa es, así mismo, otra de las claves de la vivienda. No solo por el fácil desplazamiento del famoso vidrio, la casa precisó de inventores además de diseñadores: un sistema fotoeléctrico velaba por la seguridad de los residentes, el sistema de aire acondicionado y calefacción también fue pionero. La casa contaba con una lavadora y una secadora automática –de nuevo modelos únicos- y con una habitación subterránea que es una pieza de conservación museística en la que, todavía hoy, se guardan los abrigos de piel del matrimonio. Lo dicho: en la casa no hay más arte que el de Van der Rohe y, como en los sueños, la decoración cambia todo el rato, entra por las ventanas y se deja tocar. Racional pero con raíces, la casa Tugendhat representa lo contrario de la casa Farnsworth, la famosa vivienda de vidrio que Mies levantó en Plano (Ilinois) y que Edith Farnsworth no logró disfrutar. Las terrazas, las vistas, la amplitud, la conexión entre estancias, la fácil convivencia con la vegetación y la ligereza que parecen adquirir las piezas de mármol o el propio mobiliario tubular ideado por Mies y Reich convierten esta vivienda en un elemento funcional, una arquitectura que ofrece una sorprendente lección de disfrute de todo cuanto rodea y ocupa la propia vivienda.

 

Tugendhat puerta

Tugendhat estar

TUGENDHAT ONIX

Tugendhat estar columnas

TUGENDHAT JARDIN INVIERNO

Tugendhat jardin invierno detalle

Tugendhat calle

Para entrar en la casa, pinchar aquí:

Premio Mies van der Rohe 2013… los finalistas [miesarch.com]

 

Se han anunciado los cinco finalistas que competirán por el Premio 2013 de la Unión Europea de Arquitectura Contemporánea – Premio Mies van der Rohe. Los cinco finalistas son: Ayuntamiento de Gante, Bélgica – Robbrecht en Daem architecten; Marie-José Van Hee architecten / Superkilen, Copenhague, Dinamarca, BIG Bjarke Ingels Group; Topotek1; Superflex / Harpa – Auditorio y Centro de Congresos de Reikiavik, Islandia, Batteríid architects; Henning Larsen Architects; Studio Olafur Eliasson / Residencia para ancianos, Alcácer do Sal, Portugal Aires Mateus Arquitectos / Metropol Parasol, Sevilla, España, J. Mayer H.

 

Acerca del premio: 

 

Objetivos

Los objetivos principales de este premio son reconocer y elogiar la excelencia en el ámbito de la arquitectura y destacar la importante aportación de los profesionales europeos al desarrollo de nuevos conceptos y tecnologías. El Premio pretende fomentar la arquitectura de dos formas significativas: estimulando una mayor circulación de los arquitectos profesionales por toda la Unión Europea y ayudando a jóvenes arquitectos en el inicio de sus trayectorias.

Para cada edición, el jurado elije entre nominaciones entregadas por las asociaciones miembros del Consejo Europeo de Arquitectos (CAE) y las otras asociaciones de arquitectos, un grupo de expertos y el Comité Asesor, una obra a la cual se otorga el Premio, y una obra a la cual se otorga la Mención Especial, ambas en reconocimiento de sus cualidades conceptuales, técnicas y constructivas. El jurado también hace una selección de obras ejemplares que se publican en un catálogo y se presentan en una exposición itinerante.

Las obras propuestas no tienen limitaciones de dimensiones ni de programa. La selección del jurado para cada edición ha incluido casas particulares, viviendas de protección oficial, museos y establecimientos culturales, centros deportivos y proyectos de infraestructuras y urbanos a gran escala con el denominador común de la aportación que todas estas obras hacen a la construcción de la ciudad. En este sentido, el Premio aspira a ser una plataforma para la investigación, desarrollo e implementación de una práctica arquitectónica sostenible que promueve los beneficios de un crecimiento social, cultural y económico sostenible.

El Premio tiene una dotación en metálico de 60.000 €, mientras que la Mención Especial tiene una de 20.000 €. Juntamente con el premio en metálico, los ganadores recibirán una escultura diseñada por el artista catalán Xavier Corberó inspirada en el Pabellón Mies van der Rohe, símbolo del Premio: la excelencia y la innovación en términos conceptuales y constructivos.

Historia
El Pabellón

Mies van der Rohe era un arquitecto joven y prometedor cuando recibió el encargo de diseñar el Pabellón Alemán para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929. Aunque el pabellón se desmanteló cuando terminó la exposición, su recuerdo permaneció gracias a una serie de fotografías en blanco y negro de la época. A pesar de su corta vigencia, con el paso de tiempo fue considerado uno de los edificios más importantes de la arquitectura del siglo XX.

En 1959 Oriol Bohigas escribió a Mies para proponerle reconstruir el pabellón. Aunque Mies era partidario de reconstruirlo, en aquella época el clima político y cultural era marcadamente desfavorable y no fue hasta 1980, con la democracia restaurada, cuando Bohigas pudo poner en marcha el proyecto como director del Departamento de Planificación Urbanística del Ayuntamiento de Barcelona.

No fue una tarea nada sencilla, aunque gracias a la investigación exhaustiva y a la tenacidad de los arquitectos responsables – Ignasi de Solà-Morales, Cristian Cirici y Fernando Ramos – y la inestimable colaboración de Arthur Drexler y el MoMA Mies van der Rohe Archive, empezó la construcción en el emplazamiento original en 1983 y se completó en 1986.

El Premio

La idea de un premio de arquitectura europea la propuso al Parlamento Europeo el eurodiputado Xavier Rubert de Ventós. El 28 de abril de 1987 –aún no un año después de que se completara la reconstrucción del pabellón– se firmó un acuerdo entre el comisario europeo Carlo Ripa di Meana y el alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall, para crear el “Premio Mies van der Rohe de las Comunidades Europeas”.

La primera edición se celebró en 1988 y, excepcionalmente, el jurado tuvo en cuenta las obras completadas durante los cuatro años anteriores. Desde entonces, la concesión del premio ha sido bienal.

En el año 2000 la Fundación Mies van der Rohe presentó el Premio Mies van der Rohe –con el añadido de la Mención Especial Arquitecto Emergente– que reconoce la obra de jóvenes profesionales en el inicio de su trayectoria profesional– como respuesta a la demanda de propuestas por parte de la Comisión Europea para el “Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea”. Después de que en 2001 se aceptara la propuesta de la Fundación, el Premio Mies van der Rohe se convirtió en el premio de arquitectura oficial de la Unión Europea.

Cómo funciona el Premio

Más que un acontecimiento que tiene lugar cada dos años, el Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe es un proceso continuo que se centra en el modo como los arquitectos piensan y trabajan actualmente en Europa.

Para cada período de dos años, se presentan las nominaciones a la consideración del jurado por parte de un grupo de expertos independientes, los colegios miembros del Consejo de Arquitectos de Europa (CAE), el resto de colegios nacionales de arquitectos y el Comité Asesor.

El jurado se reúne en dos ocasiones. En la primera sesión se evalúan todas las obras nominadas y se hace una selección de obras ejemplares y finalistas. El jurado visita las obras finalistas e inmediatamente después en la segunda reunión designan la obra ganadora, la Mención Especial Arquitecto Emergente y una amplia selección de obras candidatas.

El proceso culmina en una publicación del catálogo y una exposición itinerante que presenta las obras seleccionadas por el jurado – el ganador del Premio, Mención Especial, finalistas y seleccionados. Todas las obras nominadas están disponibles para consultar en la base de datos del Premio, transformando cada edición en una antología bienal de algunas de las mejores obras construidas en Europa.

Red organizativa

El Premio ha sido un proyecto colectivo desde un principio. La red organizativa ha estado creciendo con cada edición sucesiva e incluye la colaboración de las instituciones que forman parte del Comité Directivo como co-organizador, y el Comité Asesor, colegios miembros del Consejo de Arquitectos de Europa (CAE), y el resto de colegios nacionales de arquitectos europeos, quienes participian en la organización del Premio.

Comité Directivo

El Comité Directivo lo conforman un grupo de siete miembros del Comité Asesor que trabajan estrechamente con la Fundación Mies van der Rohe como coorganizadores del Premio

Architekturzentrum Wien, Viena
Dansk Architektur Center, Copenhague
Deutsches Architekturmuseum, Frankfurt
Fundació Mies van der Rohe, Barcelona
Institut français d’architecture, París
Nederlands Architectuurinstituut, Rotterdam
RIBA, Londres
Triennale di Milano, Milán

Comité Asesor

arc en rêve centre d’architecture, Burdeos
Architecture Foundation, Londres
Architekturzentrum Wien, Viena
Arkitekturmuseet, Estocolmo
Arkkitehtuurimuseo, Helsinki
CIVA, Bruselas
Dansk Arkitektur Center, Copenhague
DESSA, Liubliana
Deutsches Architekturmuseum, Frankfurt
Eesti Arhitektuurimuuseum, Talín
Fundació Mies van der Rohe, Barcelona
Institut français d’architecture, París
Nasjonalmuseet for Kunst, Arkitektur og Design, Oslo
Nederlands Architectuurinstituut, Rotterdam
RIBA, Londres
The Berlage, Delft
Triennale di Milano, Milán

Miembros CAE

Vereinigung Freischaffender Architekten VFA, Alemania
Bund Deutscher Baumeister Architekten und Ingenieure BDB, Alemania
Bund Deutscher Architekten BDA, Alemania
Bundesarchitektenkammer BAK, Alemania Bundeskammer der Architekten und Ingenieurkonsulenten BAIK, Austria
Fédération Royale des Sociétés d’Architectes de Belgique FAB, Bélgica
Conseil National de l’Ordre des Architectes CNOA, Bélgica
Union of Architects in Bulgaria UAB, Bulgaria
Chamber of Architects in Bulgaria CAB, Bulgaria
Croatian Chamber of Architects and Civil Engineers CCA, Croacia
Cyprus Architects Association CAA, Chipre
Akademisk Arkitektforening AA, Dinamarca
Danske Arkitektvirksomheder DA, Dinamarca
Slovenska Komora Architektov, Eslovaquia
Chamber of Architecture and Spatial Planning of Slovenia ZAPS, Eslovenia
Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España CSCAE, España
The Union of Estonian Architects EAL, Estonia
Finnish Association of Architects SAFA, Finlandia
Union Nationale des Syndicats Français d’Architectes UNSFA, Francia
Syndicat d’Architecture, Francia
Conseil National de l’Ordre des Architectes CNOA, Francia
Technical Chamber of Greece TCG, Grecia
Association of Greek Architects SADAS-PEA, Grecia
Chamber of Hungarian Architects, Hungría
Royal Institute of the Architects of Ireland RIAI, Irlanda
Consiglio Nazionale degli Architetti, Pianificatori, Paesaggisti e Conservatori CNAPPC, Italia
Latvia Association of Architects LAA, Letonia
Architects Association of Lithuania AAL, Lituania
Ordre des Architectes et des Ingénieurs-Conseils du GD de Luxembourg OAI, Luxemburgo
Kamra tal-Periti KTP, Malta
Arkitektbedriftene, Noruega
Norske Arkitekters Landforbund NAL, Noruega
Bond van Nederlandse Architecten BNA, Países Bajos
Stichting Bureau Architectenregister SBA, Países Bajos
Izba Architektów Rzeczypospolitej Polskiej, Polonia
Association of Polish Architects SARP, Polonia
Ordem Dos Arquitectos portugueses OAP, Portugal
The Chamber of Romanian Architects OAR, Rumanía
Sveriges Arkitekter SA, Suecia
Czech Chamber of Architects CKA, República Checa
Chamber of Architects of Turkey CAT, Turquía
Architect’s Registration Board ARB, Reino Unido
Royal Institute of British Architects RIBA, Reino Unido

Miembros observadores del CAE

Association of Architects from FYROM – AAM, Antigua República Yugoslava de Macedonia

Otros colegios europeos de arquitectos

Arkitektafélag Íslands, Islandia
Liechtensteinische Ingenieur-und Architektenvereinigung, Liechtenstein
Union of Serbian Architects, Serbia

NIGHT VIEW, POELJEMARKT ©MARC DE BLIECK
AERIAL VIEW OF THE RED SQUARE ©SUPERFLEX

 

SOUTH FACADE ©NIC LEHOUX

 

NORTH VIEW OF PLAZA DE LA ENCARNACION ©HUFTON & CROW

 

Ada Louise Huxtable (1921-2013)

El mismo día martes 7 de enero que murio Humberto Ricalde también murio la celebre crítica de arquitectura Ada Louise Huxtable reconocida por la mayoría de los críticos de arquitectura en Estados Unidos como iniciadora de la forma moderna de esa disciplina en aquél país, huxtable fue la primera persona en recibir un premio pulitzer por crítica. empezó a escribir desde 1950 y fue crítica del new york times de 1963 a 1982.

La arquitectura también se escribe y los edificios también se leen. Ada Louise Huxtable (1921-2013) murió el pasado 7 de enero a los 91 años de edad. Estudió en New York University’s Institute of Fine Arts y durante cuatro años (1946-1950) fue asistente de curaduría en el Museum of Modern Art (MoMA) neoyorquino. En su primer artículo para The New York Times Magazine, publicado en 1958, criticaba cómo los periódicos cubrían el desarrollo y crecimiento urbano de las ciudades: “Architecture is the stepchild of the popular press” terminaba su aforismo.Sus textos siguieron la línea de críticos e historiadores como Mariana Van Renssalaer, Esther McCoy, Aline B. Saarinen, Anne O’Hare McCormick, Lewis Mumford y Montgomery Schuyler.

Comenzó en 1963 escribiendo para The New York Times y terminó ‘criticando’ para The Wall Street Journal; su último texto, Undertaking Its Destruction, publicado el 3 de diciembre del año pasado, fue una crítica frontal al proyecto de actualización para la Biblioteca Pública de Nueva York a cargo de Foster & Partners: “You don’t “update” a masterpiece. “Modernization” may be the most dangerously misused word in the English language”. En 1970, Huxtable fue la segunda mujer en ganar un Pulitzer para The New York Times, 33 años después que McCormick. En 1981, cuando Huxtable salió del diario americano, el texto editorial suscribió que ella misma había inventado una nueva profesión y que simplemente había cambiado la forma en que los lectores veían y pensaban los espacios de su entorno construido.

Como un manual de usuario para leer y entender la ciudad, Huxtable escribía los textos de su columna para develar los edificios, parques, tránsitos y las demoras de Manhattan. Sin conjeturas, escribía sobre la experiencia de habitar y percepción de los espacios. En 1996, Paul Goldberger –sucesor de Huxtable como crítico de The New York Times, ahora editor de Vanity Fair– escribió que antes de Ada Louise Huxtable la arquitectura no era parte de un diálogo público. Huxtable entabló este diálogo con relatos y crónicas asiduas sobre la evolución de la ciudad vertical y sus rascacielos. Como crítica a su crítica, de la misma forma en que Luis Fernández-Galiano lo hace en el prólogo de Por qué importa la arquitectura, la edición español de Why Architecture Matters de Paul Goldberger, Huxtable sólo escribía de su realidad, de su entorno inmediato: Lever House, Ford Foundation Building, CBS Building, Bronx Grit Chamber, Boston’s City Hall, National Gallery of Art, Pennzoil Place; y entre líneas mostraba su afinidad por un selecto grupo de arquitectos como Le Corbusier, Walter Gropius, Mies van der Rohe, Frank Lloyd Wright, Paul Rudolph, Louis I. Kahn, Eero Saarinen, Frank Gehry, Álvaro Siza, Rafael Moneo, Jean Nouvel o Christian de Portzamparc.

michael kimmelman, actual crítico de arquitectura del nyt, dijo en una entrevista que su concepción de ese trabajo se lo debe a huxtable. lo mismo ha dicho alexandra lange, crítica de design observer, quien dedica uno de los capítulos de su reciente libro writing about architecture a analizar un texto de huxtable.

en diciembre de 1992, en la new york review of books, huxtable escribió que habíamos llegado a una época en la que la arquitectura se había vuelto puro empaque y representación (packaging and play-acting).
 
kimmelman dice que de huxtable aprendió que la crítica de arquitectura no tiene que ver con edificios, sino con las condiciones sociales, políticas, económicas y ambientales que hacen posibles esos edificios y que a su vez se verán afectadas por su construcción. eso puede leerse claramente en el último texto que publicó huxtable, el 3 de diciembre del 2012, en el wall street journal donde, más allá de la funcionalidad y elegancia que pueda esperarse de un proyecto de norman foster, criticó la pertinencia del proyecto de renovar de esa manera la biblioteca pública de nueva york.
Extractos de la pagina de Arquine y del blog OTRO

Andrés Jaque y el fantasma de Mies

Phantom. Mies as Rendered Society de Andrés Jaque. Foto: @Miguel de Guzmán, imagen subliminal

Es el tercer español en intervenir en el Pabellón Mies van der Rohe de Barcelona. A Andrés Jaque (Madrid, 1971) le precedieron Ai Weiwei, Antoni Muntadas, Jeff Wall o Enric Miralles y Benedetta Tagliabue. Sin duda él es el más joven de los elegidos para ocupar este templo de la arquitectura moderna, “uno de los cinco enclaves más importantes del movimiento moderno”, asegura el arquitecto.

Lejos de ser una intervención espontánea, Andrés Jaque lleva dos años trabajando en esta instalación, Phantom. Mies as Rendered Society. Ha sido una larga investigación para tratar de mostrar qué es el Pabellón Mies a día de hoy. Para ello ha entrevistado a trabajadores de mantenimiento, de limpieza, incluso a arquitectos que trabajaron en su día en la construcción del edificio que data de 1929. Y, como en casi toda investigación, pronto llegó la sorpresa que es finalmente lo que ha dado entidad y peso al proyecto. “El Pabellón, que es un espacio limpio, tiene un sótano, un lugar donde se oculta lo que enturbia o mancha la experiencia del piso de arriba. Se trata de dos plantas en las que cada una tiene una forma diferente de entender la arquitectura: lo de de arriba es esencia, metafísica y abajo está lo ordinario, los pactos sociales, la contradicción y la heterogeneidad. Dos formas de entender la relación de la arquitectura con lo político. Dos formas de construir el día a día”, explica Jaque.

Ha tratado el arquitecto de hacer un encuentro entre ambas partes, de subir los “cachivaches” del sótano a la planta noble y superponer ambas arquitecturas. Como en toda la obra de Jaque, lo importante es mostrar cómo la sociedad construye la cotidianeidad de las arquitecturas, a veces al margen incluso de la voluntad del autor. “Hemos ido colocando los objetos donde cada uno puede demostrar que es un pacto social”, dice. Y así se pueden ver las montañas de cortinas de terciopelo rojo que fueron en su día sus sustituidas porque han perdido su color. “La primera, la original, era muy pesada y con el tiempo arrancaba los raíles, pero la industria ha evolucionado y el terciopelo es ahora más ligero, también el movimiento ha cambiado, es más vaporoso y no cae tan pesado. En definitiva, es el reflejo de todo un sistema productivo que está permanentemente cambiando”.

Lo mismo ocurre con el lago, un circuito abierto en 1929 que se rellenada con agua potable constantemente porque no existía la conciencia ecológica actual ni se pensaba en la escasez de los recursos. Hoy, el lago está equipado con depuradora, no tiene nenúfares porque no soportan la sal del agua actual y “esto habla de cómo la arquitectura no es visual o plástica sino ecosistémica y cómo elabora pactos con lo natural”.

Una instalación al cabo, hecha de pequeñas reflexiones porque para Jaque la arquitectura es una construcción social, una acumulación de acuerdos sociales y no sólo de decisiones plásticas o formales. Y es interesante plantearlo aquí porque hasta ahora los análisis realizados en el Pabellón han sido siempre espaciales. “Es en parte como una metáfora del retrato de Dorian Grey: para que la parte de arriba pueda experimentarse como algo inmutable, ajeno a las controversias, es necesario un sótano que envejezca en el que vemos depuradora y bolsas de sal, ensayos fallidos de muchas de las soluciones, cortinas estropeadas… Y una aproximación no puede quedarse sólo arriba porque depende del sótano problemático”, concluye Jaque, admirador de Mies (“que es junto a Le Corbusier la más importante figura de las vanguardias de la primera mitad del siglo XX y el pabellón de Barcelona es una de las tres obras más radicalmente influyente”) y orgulloso de haber podido trabajar en este proyecto (“poder detectar cómo el Pabellón es en realidad una arquitectura más compleja, una oportunidad para redibujar la herencia del pensamiento moderno”).

Fuente: http://www.elcultural.es/noticias/ARTE/4165/Andres_Jaque_y_el_fantasma_de_Mies

Libro. Thanks for the view, Mr. Mies

  Un nuevo libro que está por publicarse sobre la obra de Mies Van de Rohe, pero ahora relatando la experiencia de vivir en una de ellas. 

“Gracias por la vista, Mr.. Mies” examina la forma en que los habitantes del parque Lafayette  interactuan con este entorno modernista único. Lafayette Park no ha recibido el nivel de la atención internacional que otros proyectos similares de Mies. Esto puede ser debido en parte a su ubicación en Detroit, una ciudad cuyas cualidades más positivas a menudo se pasa por alto en los medios de comunicación. Este libro es una reacción contra la forma en que la arquitectura modernista emblemática es a menudo representada. Mientras que otros escritores pueden centrarse en las intenciones de diseño del arquitecto, los autores Aubert, Cavar y Chandani buscan mostrar las formas orgánicas e idiosincráticas en que las personas que viven en el Parque Lafayette en realidad utilizan la arquitectura y cómo esta experiencia, a su vez, afecta a su vida cotidiana.

Este título aún no se ha publicado en los EE.UU. Pero se puede pre ordenar o recibir  aviso cuando el libro se publique, enviando correo electrónico a orders@artbook.com

Fuente:  Archinect.com