Salvemos Chandigarh

La ciudad India de Chandigarh es uno de los más grandes tesoros arquitectónicos mundiales.  Descrito por su arquitecto Le Corbusier como su trabajo cumbre en su carrera, es un trabajo excepcional tanto como de experimentación y en planeación urbana que ha enriquecido las vidas de muchas personas que han vivido y trabajado ahí.

Le Corbusier trabajo en el diseño, planeación y construcción de Chandigarh con su primo Pierre Jeanneret y un equipo de arquitectos internacionales de 1950 hasta su muerte en 1965.  Fuel el resultado de la primer ciudad planeada en India con hermosos espacios verdes y varios de los más finos edificios del siglo XX.

Su trabajo en Chandigarh se esta viendo en peligro por la eliminación de artefactos diseñados por Le Corbusier, Pierre Jeanneret y su equipo, incluyendo elementos de espacio público.  Muchos de estos artefactos o componentes tales como mobiliario urbano, iluminación, dibujos arquitectónicos y maquetas han sido vendidos  por comerciantes internacionales de arte y casas de subastas. Una tapa de alcantarilla de Chandigarh fue vendida por más de $24.000 mil dólares en una subasta en París en Noviembre de 2010.

Si el robo y el pillaje de Chandigarh continuan, la visión de Le Corbusier  será destruida.  El siguiente artículo en el periódico The Guardian explica la gravedad del asunto.

Un grupo de arquitectos e historiadores locales dirigidos por Manmohan Sharima, que fue el primer asistente de Le Corbusier y más tarde jefe de arquitectos en Chandigarh, esta haciendo una campaña para preservar la integridad de la ciudad.

Tu también puedes ayudar firmando la siguiente petición al gobierno de la India.  Donde se piden dos cosas básicamente:

1.    Que la UNESCO designe a Chandigarh como patrimonio de la humanidad.

2.    Que imponga controles estrictos en la remoción de artefactos públicos de la ciudad.

Firma la petición aquí

No todo es encontra del automóvil

Antonio Amado arquitecto e investigador español ha rescatado y recuperado la historia del proyecto de coche que soño Le Corbusier:

“…el Voiture Minimum, que aunque nunca llegó a superar la fase de prototipo y se considera una obra menor en la producción del arquitecto, sí se estableció como referencia o fuente de inspiración para vehículos que llegarían al asfalto y adquirirían la condición de icónicos, como el Escarabajo de Volkswagen o el Citroën 2CV.”

El resultado de sus investigaciones es un libro que publica -en inglés- The MIT Press, la editorial del Instituto Tecnológico de Massachusetts de Estados Unidos, y que analiza a fondo la documentación relacionada con el utilitario con el que Le Corbusier pretendía revolucionar el mundo de la automoción como el Movimiento Moderno había hecho con la arquitectura y las vanguardias con el arte. «Hay que tener en cuenta que hasta los años treinta el diseño de automóviles estaba bastante estancado; básicamente, eran todavía carruajes donde el motor había sustituido a los caballos», recuerda Amado. La introducción de criterios aerodinámicos imprimió un cambio radical a los vehículos y, a pesar del rechazo inicial, sentaron la base del coche moderno. Es la época en la que se desarrollan los modelos de Volkswagen y Citroën o el Fiat Topolino. Durante todo este tiempo se pensaba que estos diseños se habían mirado en el espejo del Voiture Minimum, una percepción alimentada por Le Corbusier, que fechó el origen de su creación en 1928. Pero las investigaciones de Amado apuntan a que el proceso fue, con casi toda probabilidad, muy diferente.

fuente: edgargozalez.com y puedes leer todo el artículo aquí

“Hacia una Arquitectrua de Le Corbusier” parte II: Más autos en los museos y menos en las calles.

Por: Sandra Valdés V.

Ayer mientras leía la noticia que el proyecto de Chillida de la Montaña Tindaya en Fuerteventura se reactiva pensaba en las relaciones que establece Le Corbusier entre la estética del ingeniero y su amor a las máquinas, especialmente al auto.

Pero ¿qué tiene que ver el auto de Le Corbusier con el proyecto de la montaña Tindaya?

Excavar el corazón de una montaña con el objetivo de crear un espacio universal o como mejor lo explica Chillida “un homenaje a la pequeñez que nos une a todos los hombres”.

Un espacio que nos recuerde a todos que somos seres humanos y nada más que eso.

Podría explicarse también desde lo que algunos llaman la primera forma de arquitectura y esa es la tumba.    La tumba en sí misma, es decir la excavación en la tierra es también una de las formas más sencillas, más adaptadas a la forma del cuerpo y más universales que existen.     Y como dice Chillida, nos recuerda lo que somos.

Cuando Le Corbusier escribe “Hacia una Arquitectura”, insiste constantemente en “el espíritu nuevo” bajo el cual se debe de diseñar y construir.

En la introducción a la segunda edición del libro dice “la arquitectura es un espejo de su tiempo”.   Y dedica este libro precisamente a establecer clara y directamente cual es ese espíritu, para que la arquitectura sea un verdadero reflejo de su época.

Dedicando un capítulo entero a explicar “La estética del Ingeniero”, otro a los aviones, los paquebotes y los automóviles.

Y no hablaba de planes de movilidad (porque ahora escuchamos auto y pensamos solo en planes de movilidad), Le Corbusier habla del auto por su estética, como objeto de diseño, y le interesan las construcciones de los ingenieros como verdadera creación arquitectónica, y explica que gracias a “la ley de la economía y llevado por el cálculo” el ingeniero logra la armonía.   Abiertamente y sin temor a ser odiado por sus colegas Le Corbusier critica la labor del arquitecto que “se ahoga en las costumbres”, costumbres que son finalmente estilos repetidos sin mayor sentido y consciencia.

Por esto Le Corbusier encuentra en el auto, el resultado de una estética depurada, la máquina es la representación de la construcción sin añadidos, es el diseño que parte de la función sin más pretensiones, es la búsqueda del espacio universal.   Ya que piensa en el hombre desde su más pura esencia, por esto su obsesión en estandarizar la vida misma, porque él pensaba que si lograba llegar a esa esencia más pura de lo que es la vida humana podría proyectar para un hombre sin raza, sin fronteras, sin edad.    Le Corbusier dice “Estudiar la casa para el hombre corriente, universal, es recuperar las bases humanas, la escala humana, la necesidad- tipo, la función-tipo,  la emoción-tipo”.    Al decir esto nos queda claro que en lo que trabaja Le Corbusier era en hacer un resumen brutal de la estética, por esto sus fachadas blancas y lisas, por esto sus rampas en vez de escaleras, porque intentaba llegar a lo más esencial, al mínimo indispensable por esto dijo “la casa es una máquina de habitar”.    Porque intentaba crear un habitáculo universal en donde simplemente nos llamemos humanos.

Por esto encontramos tantas perspectivas de Le Corbusier en donde en vez de ver escalas humanas vemos autos circulando felizmente como corren los niños en un parque.

Porque para él, el auto era la representación de una forma que en ese momento era mucho más universal de lo era la arquitectura.  Así como una representación muy depurada de lo que para Le Corbusier era la forma del hombre.

Sé que suena completamente anacrónico hablar hoy del coche como representación universal de la forma humana, con la guerra que nos estamos montando en contra de la movilidad motorizada.

Sin embargo creo que tanto la metodología de análisis  como la reflexión que genera son completamente acertadas.    El salirse de su disciplina para verla desde el lente más crítico abrió la puerta a una nueva forma de lenguaje para la arquitectura.

E independientemente de las polémicas que se generaron a partir de la estandarización de la forma del hombre, creo que lo interesante es que generó nuevas formas de ver, analizar y abordar la arquitectura. La búsqueda de la forma universal más esencial es tan humana como cavar una tumba o como ahuecar una montaña o como en su época lo fue diseñar un auto.

Finalmente a nosotros (espero) nos toque ver cada vez más autos en los museos y menos en las calles, como espíritu de nuestra época.

Les dejo de nuevo la clave del libro para que se animen.

La clave es: 724. 6 LEC

Imagen: “La D.S.”, Gabriel Orozco, 1993.

“Hacia una Arquitectrua de Le Corbusier” parte I: No es lo mismo REPETIR que COPIAR.

“Hacia una Arquitectrua de Le Corbusier” parte I: No es lo mismo REPETIR que COPIAR.

Que interesante es re-abrir un libro que te imaginas ya conoces y más o menos sabes hacia dónde te va a llevar y cuando crees estar seguro de eso, ¡pum!… el libro unos diez años después (si no es que más), resulta tener muchas más salidas de las que creías y entonces me acordé de algo que no me acordaba… “Por eso Le Corbusier es tan genial… Por esto “Hacia una Arquitectura” es un libro que no se hace viejo… Por esto hubo grandes arquitectos de su época que odiaron a Le Corbusier…Tal vez una reacción tardía a este libro es la razón por la que quitaron las clases de historia en el Iteso… etc…”

Y por eso, esta invitación a leer “Hacia una Arquitectura” (1923) se va a dividir en tres entregas, para no alargarme demasiado y no aburrirlos.

Antes de que otra cosa suceda se me hace muy importante explicar porqué Le Corbusier escribe este libro.

“Hacia una Arquitectura”, más que un libro es un manifiesto.    Es más podría casi casi empezar diciendo: Le Corbusier al escribir “Hacia una arquitectura” hizo lo mismo que Vitrubio con sus Diez libros.

No cabe duda que cuando uno mira el panorama desde lejos (siglo XXI), uno puede ver algunas cosas más claramente, porque se puede ver la perspectiva completa.   Y haciendo un mega resumen de la historia de la arquitectura, podemos hacer la siguiente afirmación.     Cuando Vitruvio escribe “Los 10 libros de Arquitectura” deja establecido para la posteridad el trabajo que hicieron los Griegos al crear los “ordenes” bajo los cuales se construiría.

Los “ordenes griegos” lo que hacen, es establecer un sistema de repetición de la forma, y la repetición es precisamente el tema que quiero tratar hoy, que es precisamente el tema contra el que se manifiesta Le Corbusier en su libro.

Al hablar de los griegos es imposible no hablar de “la repetición” como uno de los conceptos principales de su cultura.

Para explicarlo rápidamente y poner un ejemplo muy gráfico, los griegos fueron los que inventaron la gimnasia, y esta se basa en una serie de movimientos que se repiten una y otra vez hasta lograr la perfección física del cuerpo humano.     Esto llevado a la arquitectura, es lo que en su tiempo se llamó “el canon”, el canon era una vara que el arquitecto utilizaba como medida (a falta del sistema métrico decimal), medida que se repetía y multiplicaba en cada una de las partes de la construcción.      Y para hacer este sistema fácilmente replicable establecieron grupos de medidas o de cánones, que son precisamente los famosos 3 órdenes griegos.    Pero la pregunta de oro aquí es: ¿Porque les interesaba tanto a los griegos esa precisión en la repetición?  La respuesta es: la perfección.

Los griegos trabajaban para encontrar la belleza, y ese orden en la repetición les permitía poder establecer de forma muy precisa las mejorías en la técnica, lo que los llevaría a un resultado más perfecto.  Les permitía superarse a sí mismos y lo lograron, si uno observa los templos dóricos arcaicos contra los del periodo clásico se ve claramente la precisión con la que fueron perfeccionando su sistema.

Entonces volviendo a la razón por la que Le Corbusier escribe su manifiesto, es porque este sistema de orden que establecen los griegos, se tradujo en un sistema que salvo un largo periodo en la Edad Media, y partiendo del Renacimiento hasta principios del siglo XX, es decir hasta Le Corbusier (y haciendo un resumen muy radical pero no por eso no verídico), el trabajo de diseño del arquitecto consistía en darle vueltas al derecho y al revés, a los ordenes griegos.

Para nosotros es difícil de imaginar tal vez ese espíritu de libertad e incluso rebeldía, que intentaba contagiar Le Corbusier en su libro, ya que podemos decir que gracias a él (y a muchos otros factores que ahorita no voy a mencionar) es que las clases de taller no incluyen regletas con capiteles dóricos, jónicos y corintios (bueno o bloques de autocad).

Para poder poner en evidencia el cansancio de la repetición que sufría en ese tiempo la disciplina de la arquitectura Le Corbusier recurre a elementos muy de su época y que parecía poco tenían que ver con la arquitectura en sí misma y que son los temas que quiero tratar en las siguientes entradas porque son temas que increíblemente ahora siguen planteando nuevos paradigmas en la forma de hacer arquitectura y ciudad:

–  El auto.

–  La estética de la arquitectura.

–  El papel de la historia en la actualidad.

Para finalizar y cerrar el tema de la repetición.

Me parece muy interesante como a pesar del manifiesto de Le Corbusier, no hemos aprendido bien la lección e insistimos en la repetición como un medio superficial, fácil y sobre todo que pone en evidencia la falta de creatividad y capacidad de análisis de la cantidad de información que recibimos día a día.    No sé que tanto siguen los blogs de arquitectura como: -Plataforma de Arquitectura- o – Archdaily-; donde es evidente la cantidad de proyectos semejantes, parece que estamos volviendo al sistema de establecimiento de órdenes, no solo en la forma sino también en la estética de la representación.

Antiguamente se podían reconocer los dibujos de un arquitecto u otro sin ver la firma, nada más viendo sus trazos (consultar los impresionantes dibujos que hacía Frank Lloyd Wright o los increíbles dibujos a lápiz de Jorge Oteiza).   Y sin ir muy lejos Herzog & de Meuron no sabían la influencia (mala influencia) que le hacían a nuestra ciudad cuando diseñaron su famoso “Nido de Pájaro”, en nuestra ciudad tenemos al menos tres (que conozca) intentos de repetición (por decirlo elegantemente), una esta en periférico muy cerca de la Yakult, el otro intento esta en una de las torres de Puerta de Hierro y que tristemente es muy difícil de no ver y el último la nueva fachada de la nueva biblioteca de la U de G.

Si Le Corbusier se diera un paseo ya sea por los blogs o por nuestra honorable ciudad no sólo se daría de topes porque estamos nosotros solitos volviendo a caer en la repetición.

Sino porque ni si quiera eso lo hacemos bien, hay que recordar que los griegos establecieron la repetición como mecanismo para llegar a la perfección.    Nosotros repetimos porque estamos vacíos, no solo no perfeccionamos sino que vamos para atrás.

Es importante tener presente que desde estos planteamientos no es lo mismo REPETIR  que simplemente COPIAR, y que para poder repetir hay que establecer un orden, no un desorden.

En la biblioteca tienen solo un ejemplar de este libro así que les recomiendo reservarlo con anticipación.

La clave es: 724. 6 LEC

Aunque también les recomiendo comprarlo, es de esos libros que vale la pena tener siempre a mano.

Imagen: Página 173 del Libro.

Por: Sandra Valdés