La revolución bolivariana recluta a los astros de la arquitectura mundial

Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2014/12/25/actualidad/1419533119_333050.html

El gobierno de Venezuela tiene en nómina a Frank Gehry y Richard Rogers para que levanten fastuosos recintos deportivos y culturales

El presidente de Venezuela, junto al arquitecto Frank Gehry / REUTERS

Frank Gehry, el astro mundial de la arquitectura de autor, presentó el pasado martes al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, la maqueta de lo que será la sede del Centro Nacional de Acción Social por la Música en Barquisimeto, ciudad capital del estado de Lara (centro-occidente del país). El encuentro, que tuvo lugar en el Palacio de Miraflores, en Caracas, sede de la Presidencia de la República, contó además con la presencia del director de orquesta Gustavo Dudamel.

Barquisimeto es la ciudad natal de Dudamel, director residente de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, Estados Unidos, y el producto más acabado hasta ahora del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles de Venezuela, mejor conocido como El Sistema. Se trata de una red de difusión y enseñanza masiva de la música culta con propósitos de redención social. Aunque fundado en 1975 por inspiración de José Antonio Abreu –su director todavía, 39 años después-, durante los últimos 15 años el régimen bolivariano de Hugo Chávez y Maduro lo ha costeado con generosidad. Precisamente durante la reunión del martes, el mandatario venezolano ratificó su meta de contar con 1.300.000 jóvenes participando de El Sistema en 2019. “Este año crecimos de 400 mil a 623 mil jóvenes dentro del Sistema, realmente es maravilloso”, se congratuló.

Gehry, canadiense que vive en Estados Unidos, ha sido merecedor del Premio Pritzker –considerado el Nóbel de la arquitectura, en 1989- y del Príncipe de Asturias de las Artes en 2014. Sus edificios de complejas formas orgánicas se han convertido en verdaderos emblemas de la posmodernidad, como la sede del Museo Guggenheim de Bilbao, hito de la recuperación urbana de la ciudad vizcaína. Las recientes inauguraciones de dos de sus obras, el Museo de la Biodiversidad en la Ciudad de Panamá y la Fundación Louis Vuitton de París, dejaron en claro que a sus 85 años Gehry se mantiene en plena forma creativa.

Como testimonio de su inserción en la cultura popular contemporánea, Gehry es el único arquitecto que ha aparecido como un personaje de la serie de dibujos animados Los Simpsons, en su temporada 16 de 2005. Una de sus obras, el Walt Disney Concert Hall de Los Ángeles, cumple un rol central en la comedia romántica Celeste & Jesse Forever, un largometraje que Rashida Jones y Andy Samberg estelarizaron en 2012. Ese edificio sirve de sede a la Filarmónica de la metrópoli californiana, a cuyo patronato Gehry contribuye y donde forjó una amistad con Dudamel.

Dudamel, de 33 años de edad, reclutó a Gehry para su proyecto venezolano, un complejo artístico con dos salas de conciertos con capacidad para 3.700 espectadores. Una de ellas se llamará Sala Gustavo Dudamel.

A pesar de la severa crisis económica del país –durante el último semestre del año Venezuela ha perdido 40% de su previsión de ingresos en divisas por la caída de los precios del petróleo-, Maduro aseguró que su Gobierno va a “inyectar los recursos” necesarios para la obra, cuyas fechas de inicio y terminación no fueron dadas a conocer.

Otro arquitecto de renombre internacional, el británico Richard Rogers –Premio Pritzker 2007, padre del Museo Pompidou de París o de la T4 del aeropuerto de Barajas, que sirve a Madrid- ha sido comisionado para el diseño de los nuevos estadios de fútbol y béisbol de Caracas. Ambos recintos ya se construyen en los espacios de lo que será el Parque Hugo Chávez, un área recreativa de 250 hectáreas al suroeste de la ciudad. Rogers conoció a Chávez en 2007 a través de Ken Livingstone, ex alcalde laborista de la ciudad de Londres, cuya gestión tuvo en su momento un convenio con el Gobierno de Venezuela para el suministro subsidiado de combustible para el transporte público.

¿Cómo responde usted a los que le acusan de practicar la arquitectura-espectáculo?

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Esta fué la respuesta del premio Principe de Asturias de las Artes de este año Frank Gehry a la pregunta que titula esta entrada, ayer en Oviedo en la rueda de prensa.

A lo que añadió:

“Déjeme decirles una cosa. En el mundo que vivimos, el 98% de lo que se constuye y se diseña hoy es pura mierda. No hay sentido del diseño, ni respeto por la humanidad ni por nada. Son malditos edificios y ya está. De vez en cuando, sin embargo, hay una pequeña cantidad de personas que hace algo especial. Son muy pocos. Pero ¡dios santo!, déjenos en paz. Nos dedicamos a hacer nuestro trabajo. No pido trabajo. No tengo publicistas. No estoy esperando que me llamen. Trabajo con clientes que tienen respeto por el arte de la arquitectura. Por lo tanto, no hagan preguntas estúpidas como ésa”.

 

Fuente: edgargonzalez.com / http://www.theguardian.com/artanddesign/2014/oct/24/frank-gehry-journalist-finger-architecture-shit

El Príncipe de Asturias de las Artes premia a Frank Gehry

Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2014/05/07/actualidad/1399450519_340930.html

El Príncipe de Asturias de las Artes premia la revolución de formas y materiales del creador de edificios como el Guggenheim Bilbao y el Auditorio Disney de Los Ángeles

Con 85 años, diseñando sombreros para Lady Gaga o joyas para Tiffany’s al tiempo que reinventa la capacidad expresiva de los rascacielos, Frank Gehry (Toronto, 1929) es el icono de la arquitectura icónica, el más osado entre los más creativos. Premiarlo con el Príncipe de Asturias de las Artes implica valorar esta disciplina como él mismo siempre la ha defendido: como un arte por encima de cualquier otra implicación o consecuencia. En ese sentido la decisión del jurado es o valiente… o inconsciente. Perpetuando el reconocimiento al componente plástico —por encima de valores sociales o económicos— contrasta con la línea actual de la arquitectura, que busca contactar con la sociedad transformándose en una disciplina más necesaria que visual.

Desde Santa Mónica, en Los Ángeles, Gehry admite que el Príncipe de Asturias es un reconocimiento completo a toda su carrera. Pero señala que el Pritzker que recibió en 1989, antes de diseñar el Guggenheim de Bilbao, fue un premio valiente que a él le sirvió de aliento, reforzó su elección. Asegura estar contento con el galardón “pero espero que no sea el último”, dice por teléfono: “Que quede claro que yo sigo trabajando”.

El Guggenheim Bilbao, una de las grandes obras de Gehry (1997). / Gonzalo Azumendi

Explica que todavía considera el Guggenheim una obra clave en su trayectoria. “Los proyectos son como hijos y el que estás criando en cada momento es el favorito. Pero es cierto que el Guggenheim creyó en mí. Fue fundamental en mi carrera. Espero haber ayudado igualmente a Bilbao”. Tanto es así que, cuenta, el año pasado celebró, el 29 de febrero, su cumpleaños en el museo. “Cenamos allí con políticos y amigos. Fue bonito volver a verlo”. Respecto al nuevo premio, no considera que recibirlo sea un reconocimiento a su manera artística de entender y defender la arquitectura: “ha habido varios arquitectos premiados con el Príncipe de Asturias y cada uno representa una opción. La mía es la artística, pero estoy convencido de que el arte está en los ojos quien mira”.

Con todo, el talentoso autor del museo bilbaíno —posiblemente su mejor trabajo, aunque la crítica estadounidense se inclina por el posterior Auditorio Disney de Los Angeles (2003)— es hoy, indiscutiblemente, una marca. Amigo de cantantes y actores y convertido en “el arquitecto más importante de nuestro tiempo”, según la revista Vanity Fair —que la web Gehry Technologies cita como referencia—, el canadiense ha llegado a ser un personaje de los Simpson (en concreto un arquitecto que veía cómo su auditorio se convertía en prisión) y es conocido, y celebrado, por el gran público. Algo insólito para un proyectista vivo.

Afincado en Santa Mónica (California), donde construyó ayudándose de materiales de ferretería su propia vivienda en 1978 —un proyecto que le reportaría fama mundial— Gehry celebró su 82 cumpleaños en Nueva York, en el piso 76 de la Torre Spruce (2010), su primer rascacielos y el primer inmueble que —aceptando la inminente densificación de los centros urbanos— apostó por romper la geometría y llevar una expresión orgánica a las fachadas de los edificios en altura. ¿Qué arquitecto del mundo festejaría su cumpleaños con Bono, el cantante de U2? Aquel 29 de febrero, a sus amigos de siempre, entre ellos el escultor pop Claes Oldenburg o el pintor Chuck Close, se unieron sus compañeros de estatus: la actriz Candice Bergen o el citado Bono. El arquitecto dijo entonces que levantar un rascacielos en Manhattan —“la ciudad a la que mi padre llegó como inmigrante”— era importante para él.

Y es que, a pesar de ser un proyectista sumamente osado, Frank Gehry arrastra una biografía de miedos. Dejó de ser Frank Owen Goldberg para convertirse en Gehry en 1954, cuando tenía 25 años y dos hijas. Y aunque Wikipedia asegura que su primera mujer le impulsó a cambiarse el nombre, él ha explicado que lo hizo por miedo a que esas hijas de su primer matrimonio sufrieran, por ser judías, el acoso que él había padecido de niño en Toronto.

Bodegas y hotel para la firma Marqués del Riscal, en Elciego (Álava), construidos en 2007. / L. RICO

Tras décadas firmando edificios cúbicos y blancos, hijos del movimiento moderno, Gehry encontró su oportunidad transformando su casa. Corrían los últimos años de la década de los setenta, tenía 50 años y se atrevió a ser un arquitecto-artista. Basta verlo trabajar, retorciendo una maqueta en lugar de dibujar un croquis como primera aproximación a un proyecto, para apreciar que siempre ha sido un escultor que estudió arquitectura. El nuevo Gehry fracturó el espacio del Museo Aeroespacial de Los Angeles (1984) y colgó de esa fachada un jet para convertir el edificio en anuncio. Por entonces, el escultor Claes Oldenburg, que había realizado los gigantescos binoculares que singularizaron el edificio para la agencia de publicidad Chiat/Day que Gehry firmó cerca de su casa (hoy llamado Binoculars Building) lo recomendó en Alemania. Allí diseñó el Vitra Design Museum, su primer encargo europeo (1989). Ese edificio revolucionó la productora de muebles hasta el punto de que tiró por tierra el plan general que había encargado a Nicholas Grimshow y pasó a coleccionar los primeros inmuebles europeos de creadores insignes como Zaha Hadid o Tadao Ando. Así, cuando ese mismo año consiguió el premio Pritzker, Gehry aún no había firmado los edificios que le reportarían fama fuera del ámbito arquitectónico y que colocarían a Bilbao entre los destinos del mundo. La ciudad española sacó lo mejor del arquitecto, pero esa valentía tuvo una mala digestión —conocida como efecto Guggenheim— al despertar la envidia de los alcaldes menos imaginativos decididos a inaugurar sus propios monumentos.

Por eso hoy, cuando algunos de sus edificios no encuentran consenso a la hora de ser juzgados como los más creativos o los más torturados, la acusación de autoparodiarse lo persigue en la prensa especializada. Los cuerpos encorsetados del Stata Center (2004) en Cambridge (Massachusetts) recuerdan a la Casa Danzante (1996) que mira al Moldava en Praga. Más allá del alcance del eco estilístico del arquitecto, el Massachusetts Institute of Technology, MIT, lo denunció cuando el mencionado Stata Center se agrietó y se llenó de goteras.

Entre encargos, reconocimiento, premios y críticas, Frank Gehry se ha cansado de repetir que la expresión de sus trabajos no es un capricho sino el resultado de rigurosas investigaciones. Para investigar fundó una empresa que calcula los volúmenes imposibles de proyectos como los suyos. Gehry Technologies ofrece sus servicios a quienes no se conforman con la frialdad moderna. Se podría decir que hoy esa empresa es el laboratorio que, a finales de los 70, fue su propia casa en Santa Mónica. Puede que limitar la expresión plástica llegue a apartar de la arquitectura a talentos creativos como el de Gehry. En cualquier caso, más allá de su efecto, el Guggenheim dejó bien claro que no todo el mundo es capaz de diseñar un Guggenheim.

The Competition. Trailer

Synopsis
An almost uncomfortable but intensely fascinating account of how some of the best architects in the world, design giants like Jean Nouvel or Frank Gehry, toil, struggle and strategize to beat the competition. While nearly as old as the profession itself, architectural competitions became a social, political and cultural phenomenon of the post-Guggenheim Bilbao museums and real estate bubbles of the recent past. Taking place at the dramatic moment in which the bubble became a crisis, this is the first one to be documented, in excruciatingly raw detail. But does the jury have the last word?[vimeo clip_id=59223875 width=600 height=410]

Ada Louise Huxtable (1921-2013)

El mismo día martes 7 de enero que murio Humberto Ricalde también murio la celebre crítica de arquitectura Ada Louise Huxtable reconocida por la mayoría de los críticos de arquitectura en Estados Unidos como iniciadora de la forma moderna de esa disciplina en aquél país, huxtable fue la primera persona en recibir un premio pulitzer por crítica. empezó a escribir desde 1950 y fue crítica del new york times de 1963 a 1982.

La arquitectura también se escribe y los edificios también se leen. Ada Louise Huxtable (1921-2013) murió el pasado 7 de enero a los 91 años de edad. Estudió en New York University’s Institute of Fine Arts y durante cuatro años (1946-1950) fue asistente de curaduría en el Museum of Modern Art (MoMA) neoyorquino. En su primer artículo para The New York Times Magazine, publicado en 1958, criticaba cómo los periódicos cubrían el desarrollo y crecimiento urbano de las ciudades: “Architecture is the stepchild of the popular press” terminaba su aforismo.Sus textos siguieron la línea de críticos e historiadores como Mariana Van Renssalaer, Esther McCoy, Aline B. Saarinen, Anne O’Hare McCormick, Lewis Mumford y Montgomery Schuyler.

Comenzó en 1963 escribiendo para The New York Times y terminó ‘criticando’ para The Wall Street Journal; su último texto, Undertaking Its Destruction, publicado el 3 de diciembre del año pasado, fue una crítica frontal al proyecto de actualización para la Biblioteca Pública de Nueva York a cargo de Foster & Partners: “You don’t “update” a masterpiece. “Modernization” may be the most dangerously misused word in the English language”. En 1970, Huxtable fue la segunda mujer en ganar un Pulitzer para The New York Times, 33 años después que McCormick. En 1981, cuando Huxtable salió del diario americano, el texto editorial suscribió que ella misma había inventado una nueva profesión y que simplemente había cambiado la forma en que los lectores veían y pensaban los espacios de su entorno construido.

Como un manual de usuario para leer y entender la ciudad, Huxtable escribía los textos de su columna para develar los edificios, parques, tránsitos y las demoras de Manhattan. Sin conjeturas, escribía sobre la experiencia de habitar y percepción de los espacios. En 1996, Paul Goldberger –sucesor de Huxtable como crítico de The New York Times, ahora editor de Vanity Fair– escribió que antes de Ada Louise Huxtable la arquitectura no era parte de un diálogo público. Huxtable entabló este diálogo con relatos y crónicas asiduas sobre la evolución de la ciudad vertical y sus rascacielos. Como crítica a su crítica, de la misma forma en que Luis Fernández-Galiano lo hace en el prólogo de Por qué importa la arquitectura, la edición español de Why Architecture Matters de Paul Goldberger, Huxtable sólo escribía de su realidad, de su entorno inmediato: Lever House, Ford Foundation Building, CBS Building, Bronx Grit Chamber, Boston’s City Hall, National Gallery of Art, Pennzoil Place; y entre líneas mostraba su afinidad por un selecto grupo de arquitectos como Le Corbusier, Walter Gropius, Mies van der Rohe, Frank Lloyd Wright, Paul Rudolph, Louis I. Kahn, Eero Saarinen, Frank Gehry, Álvaro Siza, Rafael Moneo, Jean Nouvel o Christian de Portzamparc.

michael kimmelman, actual crítico de arquitectura del nyt, dijo en una entrevista que su concepción de ese trabajo se lo debe a huxtable. lo mismo ha dicho alexandra lange, crítica de design observer, quien dedica uno de los capítulos de su reciente libro writing about architecture a analizar un texto de huxtable.

en diciembre de 1992, en la new york review of books, huxtable escribió que habíamos llegado a una época en la que la arquitectura se había vuelto puro empaque y representación (packaging and play-acting).
 
kimmelman dice que de huxtable aprendió que la crítica de arquitectura no tiene que ver con edificios, sino con las condiciones sociales, políticas, económicas y ambientales que hacen posibles esos edificios y que a su vez se verán afectadas por su construcción. eso puede leerse claramente en el último texto que publicó huxtable, el 3 de diciembre del 2012, en el wall street journal donde, más allá de la funcionalidad y elegancia que pueda esperarse de un proyecto de norman foster, criticó la pertinencia del proyecto de renovar de esa manera la biblioteca pública de nueva york.
Extractos de la pagina de Arquine y del blog OTRO

Serpentine Gallery Pavilion

La decimosegunda intervención de Herzog & de Meuron (Basel, 1950) y Ai Weiwei (Beijing, 1957) forma parte del Festival de Londres 2012: Culminación de la Olimpiada Cultural a partir del mes de junio y hasta octubre de este año.

El concepto del nuevo Serpentine Gallery Pavilion fue incorporar aspectos invisibles de la realidad del parque, tal como el agua del subsuelo y las pequeñas o grandes intervenciones de los pabellones anteriores en el ambiente natural del parque. El diseño del pabellón invita a los visitantes a explorar la historia escondida de sus predecesores al introducirlos 1.5 m debajo de la superficie del parque, donde a partir de los restos de los pabellones anteriores, se erige el nuevo. Once columnas, una por cada viejo pabellón, y una doceava por el nuevo, soportan una plataforma que actúa como cubierta y se asemeja a aquella de un sitio arqueológico; sobre ella, un espejo de agua proveniente de un pozo que recolecta agua de lluvia, refleja el siempre cambiante cielo de Londres.

El paisaje tridimensional creado por la variedad de formas y tamaños de las columnas, cimientos y demás vestigios de los pabellones anteriores fue un regalo fortuito para los creadores de este pabellón, quienes describen el espacio como “el sitio perfecto para sentarse, pararse, recostarse o simplemente ser asombrado”. Le preceden desde el 2000, los pabellones de Zaha Hadid, Daniel Libeskind, Toyo Ito, Oscar Niemeyer, MVRDV, Álvaro Siza & Eduardo Souto de Moura, Rem Koolhaas & Cecil Balmond, Olafur Eliasson & Kjetil Thorsen, Frank Gehry, SANAA, Jean Nouvel y Peter Zumthor.

http://www.serpentinegallery.org/2012/02/serpentine_gallery_pavilion_2012.html

Fuente Aqruine