El equívoco del Proyecto Chapultepec (y otras posibilidades)

ScreenPor Juan Palomar

Lo que pase en México, la ciudad, nuestra capital, es de la incumbencia de todos los mexicanos. Pisar su suelo, gozarla y sufrirla, es patrimonio absoluto de quienes vivimos en este país, de quienes la frecuentan o la visitan, de quienes solamente oyen de ella pero saben que ahí reside una parte central de lo que nos reúne como nación, de lo que cada quien es. Y de lo que la ciudad representa en un mundo globalizado.

Por otro lado, está el obvio centralismo centenario y sus consecuencias. Y una de ellas: por vías claras o insospechadas lo que sucede en México en materia de urbanismo y arquitectura repercute, con mayor o menor fortuna (generalmente con menor) en muchas de las ciudades y los pueblos de la provincia.

Por ambas razones –porque México es de todos y porque sus medidas urbanas y sus tendencia arquitectónicas suelen tener amplio eco- es importante conocer y tomar partido sobre la propuesta de intervención en un tramo de la avenida Chapultepec capitalina. ¿Qué se intenta allí? Construir, sobre el arroyo de la vía pública, un segundo y un tercer piso que estarían destinados a albergar un centro comercial combinado y coronado por jardines más o menos improbables. Curiosamente, con la inclusión puntual de algunos locales destinados al ejercicio de las artes se pretende envolver al proyecto bajo la denominación de “corredor cultural”.

El proyecto de intervención nace de un primer y gran equívoco que atenta contra un principio urbano elemental: el espacio público –en este caso formado por banquetas y arroyos vehiculares- es un patrimonio irrenunciable de la ciudad y no debería ser sujeto de explotación comercial permanente –o por 49 años- por particulares, por más paliativos que se presenten como deseables. En cualquier manual de uso del espacio urbano se distingue entre el suelo urbano que es propiedad privada –sujeto siempre al bien común- y el espacio público formado por calles (que incluyen, claro, las banquetas), plazas, jardines, parques, etcétera, al que todos los ciudadanos tienen libre acceso.

Un segundo equívoco: los vecinos y propietarios preexistentes que se alinean –con mayor o menor fortuna- a lo largo de la avenida, tienen un derecho palmario al libre aprovechamiento de su espacio público frontero, a su amplitud, a su aire y a su luz. Y es en estas propiedades en donde las fuerzas económicas y las voluntades urbanas deben actuar para obtener un mejor corredor citadino. Insertar construcciones y usos comerciales sobre el espacio público supone ejercer una violencia contra esos derechos históricos. Y no sólo los de propietarios, vecinos o locatarios, sino los de cualquier peatón o usuario.

Es un hecho de que el actual segmento de la avenida Chapultepec que se pretende intervenir tiene tanto grandes deficiencias como grandes posibilidades. Es adecuado que se piense en intervenirlo para tener un mejor espacio urbano. Pero para este propósito existen opciones. La opción que se debate consiste fundamentalmente en acumular una fuerte inversión entre la glorieta de Insurgentes y el remate de la avenida, concentrando las acciones en la edificación de un segundo y un tercer piso sobre la vía pública, con ciertas intervenciones y mejoras en el actual nivel de la calle. Lo anterior con los equívocos enunciados antes.

Pero hay otra opción: canalizar a la fuerza económica convocada para repartir (y potenciar) sus efectos positivos sobre un corredor mucho más incluyente, que se extienda desde la entrada del bosque de Chapultepec por toda la avenida del mismo nombre y que irá después prácticamente hasta el aeropuerto. Es una intervención mixta: la inversión privada mejora, diversifica y densifica las propiedades particulares adecuadas a lo largo del corredor, con lo que se genera una plusvalía muy atractiva para inversionistas y propietarios (y para la ciudad). Por supuesto, como se hace en otros países, parte de esa plusvalía se enfoca al arraigo y mejoría de habitantes y locatarios actuales, al mismo tiempo que genera una densificación de vivienda apropiada y dirigida a diversos estratos sociales.

Paralelamente, el detonador indispensable de la intervención será el arreglo integral de la avenida, conforme a los principios que ya se han mostrado públicamente (ver ilustración): banquetas de quince metros densamente arboladas, laterales, camellones también fuertemente arbolados y carriles para bicicletas independientes de los necesarios para el flujo del tránsito automotor. El corredor debería tener, además, extensiones que conecten eficazmente al tráfico peatonal y ciclista entre los tejidos citadinos aledaños. Podrá ser un eje urbano que haga eco, en términos contemporáneos y adecuados, al del cercano Paseo de la Reforma.

Obviamente, estas acciones de la autoridad sobre el espacio público tendrán un costo. Pero es un asunto de ingeniería financiera y de voluntad política: dichos costos serían recuperados en un plazo muy razonable con la plusvalía y las inversiones que paralelamente se emprenderían.

Bien se saben todos los esfuerzos de los promotores hechos hasta ahora. Se conoce el esquema legal y el objetivo financiero. También es notoria la oposición muy generalizada al proyecto, y el desgaste ciudadano y político que se ha dado. Pero los equívocos se pueden corregir, las alternativas pueden variar. Y los mismos actores, u otros, pueden empezar correctamente una intervención urbana bien aceptada por la ciudadanía, y altamente benéfica para la ciudad. Pero es indispensable reflexionar, recapacitar, y actuar en consecuencia.

Concurso: Centro Cultural Chapultepec [CoARQ]

960x264El registro se hará en www.coarq.net en la sección “registro”. El cronograma especifica las fechas de registro en primer y segundo período.
El costo del registro en primer período es de $950.00 (Novecientos cincuenta pesos mexicanos). El costo del registro en segundo período es de $1,150.00 (Un mil ciento cincuenta pesos mexicanos).

Inicio del concurso y registro 21/01/2013
2do plazo de registro del 22/02/2013 al 20/04/2013
Entrega de proyectos hasta 26/04/2013

Intervención urbana ex-alumnos de arquitectura

Proyecto de exalumnos del Iteso  Arquitectura:

La intervención consistió en colocar dos cajones de estacionamiento sobre el camellón de la Av. Chapultepec, en un sábado, un espacio destinado integramente a los peatones y colocar dentro de estos cajones dos siluetas de autos junto con diferentes datos duros sobre la movilidad en la ciudad, con el objetivo de hacer conciencia sobre el espacio que ocupa un auto en la ciudad. A la par de los cajones de estacionamiento se inflaron unas bolsas con el smog producido por un auto, para hacer visible la cantidad de smog que se produce en un minuto, y una bolsa de aproximadamente 25 metros lineales que se llenó de smog en diez minutos.

Colectivo Triciclo

El proyecto La Ronda

El proyecto comenzó ayer con la colocación de placas distintivas en la finca del arquitecto Erich Coufal, ubicada en Mar negro 1221

El Informador GUADALAJARA, JALISCO (09/DIC/2010).- El proyecto La Ronda, que contempla la identificación de las fincas patrimoniales de la Zona Metropolitana de Guadalajara, comenzó ayer con la colocación de placas distintivas en la finca del arquitecto Erich Coufal, ubicada en Mar negro 1221, y en la escultura La tragedia y la comedia, del artista Olivier Seguín, que está afuera del Teatro Experimental de Jalisco.

El arquitecto Coufal estuvo presente en la colocación de la placa e incluso solicitó que ésta resaltara cinco centímetros por arriba de la jardinera. En su opinión, el proyecto es importante ya que permitirá conocer los edificios de la ciudad con valor patrimonial.

La responsable de La Ronda, Mónica del Arenal, dijo que el objetivo es que las personas realicen recorridos arquitectónicos por la Zona Metropolitana de Guadalajara, a través de 38 rutas interpretativas.

En total se colocarán 700 placas de bronce que incluyen: nombre del edificio, autor, año de construcción y corriente estilística. La arquitecta Mónica del Arenal afirmó que la intención es destacar construcciones importantes que “no necesariamente son una iglesia o inmuebles antiguos”.

Erich Coufal, profesor de la Universidad de Guadalajara desde 1950, resaltó que “la idea es, en una forma discreta, mencionar las fincas que son de interés arquitectónico para la ciudad”.

El inmueble de la calle Mar negro está catalogado en la corriente funcionalista, su construcción comenzó en 1970 y concluyó dos años más tarde. En uno de los muros de la fachada se realiza un homenaje al hombre que llegó a la Luna a través de pequeños relieves, que se asemejan a cráteres del satélite de la Tierra.

La placa colocada en el Teatro Experimental de Jalisco es parte de los festejos del edificio que ayer conmemoró 50 años de su apertura y que es una de las obras más emblemáticas de Coufal.

El dato
Las siguientes paradas de La Ronda son las fincas de las colonias Americana, Francesa y Reforma, ubicadas en la zona Chapultepec,  Minerva y Enrique Díaz de León.