Huecos de impunidad [Nexos]

por: Arturo Ortiz Struck. Fuente: http://www.nexos.com.mx/?p=24745#.VUN69kY4oA8.facebook

En México cada vez es más común hallar huecos urbanos: espacios que no fueron planeados y sirven para ocultar la violencia cotidiana.


Belano, le dije, el meollo de la cuestión es saber si el mal (o el delito o el crimen o como usted quiera llamarle) es casual o causal. Si es causal, podemos luchar contra él, es difícil de derrotar pero hay una posibilidad, más o menos como dos boxeadores del mismo peso. Si es casual, por el contrario, estamos jodidos. Que Dios, si existe, nos pille confesados. Y a eso se resume todo.

—Roberto Bolaño1

Un célebre refrán mexicano dicta: “La oportunidad hace al ladrón”. Se refiere a la abstracción de una persona sobre su modo de actuar y sus valores en el momento en que ve la oportunidad de robar  alguna cosa en medio de una coyuntura, o de algún acontecimiento inesperado, algo que en condiciones normales jamás haría.

El desarrollo urbano en México vive otro tipo de abstracciones, las personas que toman las decisiones sobre los territorios se preocupan por encontrar terrenos baratos y construir con un exceso en la economía de recursos. Debido a que el mercado está definido por la capacidad de pago de las personas, y a que la mayor producción de suelo urbano está orientado a las clases medias y bajas, la localización es normalmente cuestionable, se construye donde los números apuntan a que una empresa de desarrollo inmobiliario y/o el sistema financiero, logren producir la mayor plusvalía de su inversión. Esta situación permite nuevas extensiones urbanas que aparecen en forma dispersa y atomizada a través del territorio, conformando nuevas periferias discontinuas, con grandes espacios entre un conjunto de vivienda —por ejemplo— y cualquier otra expresión urbana.

En relación a la violencia que vive México, los espacios que llaman mi atención son aquellos que están en medio de dos áreas urbanas, son los intersticios entre un desarrollo urbano y otro. Espacios que no están determinados ni planeados, que aparecen en medio de las partes construidas, entre una colonia y otra, entre un conjunto habitacional y el que sigue, entre un área residencial y asentamientos irregulares. En ocasiones el intersticio está definido por una barda, en otras por un espacio lo suficientemente grande para que quepa una calle, o un campo de futbol, o de plano otro desarrollo urbano. Lo cierto es que están vacíos, son huecos urbanos, como si las ciudades del país fueran un queso gruyere. Estos espacios intersticiales son resultado de una lógica de desarrollo urbano que responde a las necesidades del mercado —formal o informal— y no de las personas, mucho menos de las ciudades, y es en ellos donde se manifiestan muchos de los procesos violentos que viven las ciudades del país. El simple hecho de estar ahí conforma posibilidades infinitas que retan a la imaginación, son espacios físicos que permiten cualquier casualidad y oportunidad, son perfectos para cualquier acontecimiento inesperado, esconderse a la luz del día, guardar algún tesoro o incluso para organizar una pelea entre adolescentes, o ser devorado por una jauría de perros, para tener relaciones sexuales, vender productos ilegales, matar a alguien o tirar un cuerpo. En ellos se depositan miles de historias de terror, así como expedientes de asesinados y desaparecidos, de violaciones y otras torturas.

Los intersticios urbanos no fueron planeados, aparecieron en medio de abstracciones de empresarios inmobiliarios, políticos, arquitectos y urbanistas. Un ejemplo notable es el concurso de ideas para vivienda social organizada por el Infonavit, donde importantes arquitectos desarrollaron propuestas creativas para un nuevo modelo de vivienda, sobre una superficie imaginaria, que pudiera colocarse en cualquier parte del país. Ninguna de las propuestas refleja que el problema de la vivienda es de localización y no de arquitectura.

Dentro de los conjuntos de vivienda “formal” existe una reproducción de intersticios, como si la localización del conjunto en medio de descampados reclamara su vigencia, en los conjuntos hay espacios de uso común que nadie ocupa o que son dominados por un grupo en perjuicio de otros, también se han abandonado millones de viviendas, extendiendo los intersticios dentro del conjunto. Estas casas abandonadas son un espacio construido que brinda posibilidades infinitas que también retan a la imaginación, se han establecido en algunas de ellas prostíbulos y picaderos, entre otros usos alternativos localizados en algunos conjuntos como en el fraccionamiento La Trinidad, en Zumpango.

De manera contraria sucede en los asentamientos irregulares en donde quienes se asientan se localizan en un gran descampado. Los nuevos habitantes ocupan pequeñas porciones de terreno mediante pequeñas e inestables construcciones que dejan espacios intersticiales entre propiedades y casas o cosas construidas, la proporción de lo construido versus el espacio sin definición deja en evidencia cómo el entorno queda dominado por los intersticios, que también representan posibilidades difíciles de imaginar y en donde la violencia cotidiana sucede sin visibilidad alguna.

Los principios ideológicos contemporáneos del urbanismo abordan estas formas de extensión urbana con perspectivas técnicas, normalmente muy críticas cuando la opinión es de especialistas del territorio; por ejemplo, se habla de la problemática de llevar infraestructura a un suburbio atomizado que no está en congruencia con los planes federales, estatales e incluso municipales de infraestructura, o bien cuando se aborda el tema de la movilidad, los especialistas señalan la debilidad estructural del modelo, los urbanistas y los ecologistas argumentan la imposibilidad de llevar empleo, la creación de una preocupante huella ecológica, etcétera. Existe una larga y conocida lista de contradicciones técnicas —a mi parecer históricas—, aun así no alcanzan para modificar la agenda de desarrollo de vivienda actual instrumentada desde el Estado, o bien para confrontar al modelo de la producción social de vivienda y sus instrumentos de operación como las diversas organizaciones sociales productoras de suelo urbano. En todo caso, el pensamiento contemporáneo y la crítica están relacionados con los espacios urbanos construidos y ahí se concentra toda la inteligencia alrededor del problema.

Si cambiamos el paradigma de análisis y ubicamos a los espacios intersticiales —donde la oportunidad para la casualidad hace a la impunidad— como punto de partida para cualquier construcción teórica y técnica alrededor de la producción de suelo urbano, pero sobre todo como principio crítico de las políticas públicas orientadas a la planeación del territorio, la ocasión para la imaginación se convierte otra vez en un reto. Comparto algunas posibilidades:

1. Poner en el centro de la políticas urbanas el diseño de la continuidad urbana con alta densidad.

2. Inhibir espacios intersticiales —sobre todos aquellos que presentan alto riesgo para la sociedad— como un descampado entre dos entornos urbanos o en espacios indefinidos en medio de la traza de las ciudades.

3. Legalizar el uso de drogas y otras actividades ilegales relacionadas con restricciones sobre los cuerpos de los individuos, para que no requieran y dependan de intersticios para desplegar su actividad.

4. Impedir los conjuntos cerrados en cualquier nivel socioeconómico, o en su defecto tirar las bardas de los existentes. Este punto es fundamental para devolverle a los ciudadanos la responsabilidad sobre su entorno y promover la exigencia a las instituciones, se trata de atender el problema y no ponerlo debajo de un tapete para que no se vea.

5. Crear mapas de los intersticios urbanos para diseñar medidas de mitigación del delito.

6. Reconocer la segregación social como el sistema simbólico más eficiente y parámetro de relación entre la sociedad, y asumir que nuestra estructura urbana pone de manifiesto, a través de los espacios construidos, un comportamiento social orientado a la segregación.

7. Crear una base de datos de la sociedad que identifique los intersticios más utilizados para la violencia y crear procesos institucionales para darles visibilidad y desarrollar medidas de mitigación.

8. Un principio fundamental consistiría en desarrollar planeación urbana orientada a la movilización social y no necesariamente a la movilidad, la posición de los conjuntos debe permitir que la sociedad se movilice y reclame espacios de visibilidad y acción política de manera eficiente y expedita.

Muchas otras posibilidades pueden surgir de cambiar la forma de ver a las ciudades, tal vez en una geografía como la nuestra debemos asumir que el paradigma dominante es la impunidad y su traducción al espacio físico se puede localizar en muchos intersticios. Es a partir de ellos que se puede establecer una mirada crítica, pero sobre todo principios para el diseño de nuevas políticas públicas y criterios de planeación urbana.

 

Arturo Ortiz Struck
Arquitecto. Realizó una maestría en investigación urbano arquitectónica en la UNAM.

Conferencia: Por qué la vida es ahora… impartida por Arturo Ortíz Struck [CCAU]

boletín_Arturo Ortiz STruck__Este jueves 18 de septiembre a las 8:30 pm en el CCAU Arturo Ortíz Struck presentara la conferencia Por qué la vida es ahora…   Tratará sobre las abstracciones económicas y sus violentas traducciones en el espacio.

Arturo Ortiz Struck (Ciudad de México, 1969) es arquitecto por la Universidad Iberoamericana, cuenta con estudios de maestría en el campo de conocimiento Análisis Teoría e Historia de la UNAM, como artista visual es miembro de Sistema Nacional de Creadores de Arte del FONCA. Fue profesor en la Facultad de Arquitectura de la UNAM entre 2002 y 2004; desde 1998 tiene a su cargo distintas asignaturas en el departamento de arquitectura de la Universidad Iberoamericana. Ha participado en talleres y conferencias en diversas universidades y centros culturales nacional e internacionalmente. Además ha participado en distintas exposiciones de arquitectura y arte dentro de las que destacan: la Bienal de arquitectura de Venecia 2012, “Design for the Other 90%” organizada por el Cooper Hewitt design Museum, Nueva York, 2011; entre muchas otras. Arturo Ortiz Struck ganó el premio nacional de periodismo  “Rostros de la discriminación” por el artículo: “desde la arquitectura, la discriminación” publicado en la revista Nexos en abril de 2012. Actualmente dirige el Taller Territorial de México y es editor de la revista ENSAMBLE.

El espejismo de la vivienda mínima [NEXOS]

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Por Arturo Ortiz Struck en NEXOS http://www.nexos.com.mx/?p=22315

Vivienda conservadora en un Estado diluido es un diagnóstico fatal para la conformación de ciudades, ciudadanía y democracia. La forma, el tamaño y la distribución arquitectónica de una vivienda son irrelevantes ante las condiciones de localización urbana y de flexibilidad social. Si bien parece impensable y a veces se percibe como “inhumano” que la vivienda mínima sea de 34m2, es mucho más cuestionable que el tamaño el hecho de que haya una reproducción de los modelos de habitación para una familia nuclear y que además esté localizada a gran distancia de los espacios de concentración laboral, en una colonia de casitas iguales sin servicios, condiciones de barrio o variedad en los usos de suelo. Si pensamos por un momento en el tamaño promedio de los departamentos en Manhattan, y vemos que aún los más pequeños cuestan millones de dólares, podemos atribuir su valor a que están localizados en el ombligo del mundo, en donde la vida peatonal y de barrio es posible, dentro o junto a áreas de concentración laboral, con una evidente presencia del Estado que garantiza derechos y servicios. Pero también el pago de impuestos se ve reflejado en la infraestructura. El problema de la vivienda mínima no es de tamaño, sino de ciudad.

En Los espectros de la globalización1 Saskia Sassen describió el fenómeno de la globalización y su traducción física dentro de las ciudades. Una de las explicaciones que da, y que ha resultado ser profundamente influyente en la geografía contemporánea, está relacionada con la supremacía de las necesidades del capital sobre las determinaciones de los Estados, los cuales paulatinamente han perdido su presencia en las decisiones económicas y han logrado amoldar las necesidades de la agenda neoliberal a los discursos de democracia. El fenómeno que describe es universal pero heterogéneo, si bien sucede en todos los países, en cada uno se da en forma diferente, con intensidades y expresiones diversas. Lo que probablemente Sassen nunca imaginó, es que en medio de la discusión entre la presencia o desvanecimiento del Estado en las decisiones políticas y económicas, en algunas geografías, parece haber desaparecido principalmente de las calles en grandes ámbitos urbanos.

En mi opinión las ciudades tienen dos lecturas: la primera se refiere a su configuración física, es decir, a las calles, edificios, parques, plazas y todo lo construido; la segunda lectura se relaciona con el concepto de ciudadanía, el cual se refiere a la posibilidad de que los individuos dentro de un entorno urbano puedan ejercer sus derechos, exigir los servicios públicos y encontrar una simetría entre sus obligaciones y los beneficios que obtienen a través de ellas, por ejemplo, a la hora de pagar impuestos. En otras palabras, sólo un entorno urbano capaz de ofrecer acceso a los derechos y servicios puede ser definido como una ciudad.

La producción dominante de suelo urbano en México está determinado por dos procesos relacionados con el acceso a la vivienda: los asentamientos irregulares y la vivienda producida a partir de las políticas públicas. Sin entrar en muchos detalles, los dos ámbitos urbanos son, por lo general, incapaces de brindar ciudadanía. Los asentamientos irregulares se producen en forma heterogénea, en muchas ocasiones mediante organizaciones sociales que han tomado el papel de un gobierno paralelo; o bien se producen a través de intercambios conflictivos entre ejidatarios y particulares, o mediante un mercado inmobiliario informal en relación a la tenencia de la tierra. El hecho es que la definición de la propiedad privada queda siempre en entredicho y su expresión física la podemos ver en todo el país representada por grandes extensiones de casas grises de uno o dos pisos, con pocas ventanas, plagadas de antenas de televisión y tinacos, sobre entornos urbanos incipientes, en sus inicios éstos no cuentan con calles, iluminación pública, drenaje o agua. Mientras que la vivienda formal es la expresión arquitectónica por excelencia de una tabla de Excel, donde lo único esencial es la producción de créditos y servicios financieros, el resultado en los últimos dos sexenios son casi 10 millones de casitas en la periferia, lejanas a los espacios de concentración del empleo, y de otras estructuras urbanas, también lejanas a raíces culturales, al grado que hay alrededor de 20% de estas unidades abandonadas. Ambas expresiones urbanas ponen en evidencia un Estado desvanecido de la vida cotidiana.

Pero también para una buena parte de las clases medias y altas del país el Estado desapareció en términos prácticos de la vida urbana. Muchas familias de este sector socioeconómico han decidido vivir en conjuntos habitacionales cerrados, fuera de la esfera pública y de sus ventajas, tal vez la invisibilidad del Estado en las calles, la inseguridad y la incertidumbre sobre los intereses de los funcionarios públicos, ha dado lógica a la creencia de que los derechos parecen estar restringidos a la propiedad privada, incluso cuando se pone en entredicho el de otros, como en el caso de las empleadas domésticas.

En todo caso, la dificultad de acceder a nuestros derechos de manera inmediata y expedita ha construido escenarios de vivienda ajenos al espacio público, a la democracia y a las instituciones públicas en todos los segmentos socioeconómicos de todas las ciudades del país, donde la representación del Estado ha sido superada por la de su ineptitud y corrupción.

Los modelos de vivienda expresan en su configuración una desconfianza generalizada a las estructuras de gobierno, además muestran la ausencia del Estado en  cualquiera de sus versiones o niveles, en ocasiones la única presencia estatal es la de algún cuerpo de policía, ya sea federal o local, pero esta presencia despierta temor antes que confianza.

Por otro lado, los modelos de vivienda dominantes en México son profundamente conservadores, si bien la configuración demográfica ha puesto de manifiesto en el siglo XXI a una sociedad mucho más diversa e impredecible que la del siglo anterior, donde la familia nuclear ha perdido posiciones en la formación de los hogares, se han creado nuevas configuraciones familiares: un padre o madre soltera con hijos y/o hijas, familias con más de una pareja sexual en el mismo domicilio, individuos que comparten una casa o departamento sin tener una relación de parentesco, parejas sin hijos y millones de personas que viven solas. Con todos estos cambios en la sociedad mexicana, la vivienda sigue siendo familiar, como si el programa arquitectónico de una casa habitación garantizara las moralidades perdidas, donde el único espacio sacralizado formalmente para la sexualidad se le denomina: recámara principal o conyugal. Casas pensadas desde una mirada heteronormativa que siempre implica tener hijos y por lo tanto dos recámaras, una para niñas y otra para niños; en donde la reproducción de una extraña versión del american way of life se pone en evidencia a través de la sala-comedor, y cuando es posible permite incluso reproducir la inequidad social tan invisible como constante a través de los cuartos de servicio.

El hecho es que la vivienda mínima en México ha limitado sus posibilidades a las dos condiciones que he narrado, por un lado al Estado diluido que impide una relación óptima entre lo público y lo privado, y por otro lado un conservadurismo arquitectónico e inmobiliario que ha sido incuestionable, incluso en los espacios dominantes de reflexión arquitectónica.

Además, los productores de vivienda formal deben cubrir las necesidades de producción de los servicios financieros, por lo que su oferta está vinculada a la capacidad de pago de los consumidores, por ello no recurren a los mejores terrenos ni a muchos planes de redensificación en centros urbanos, sino que optan por la tierra más barata, con la cual la localización siempre será cuestionable. La dispersión urbana es de baja densidad y por lo tanto hay pocas actividades, cuando lo ideal sería aumentar la densidad y concentrar actividades.

Son posibles nuevos modelos de vivienda sobre las estructuras urbanas preexistentes, que busquen equilibrios distintos. Es posible imaginar, por ejemplo, una vivienda sin mínimo de metros cuadrados, pero con alta densidad, localizada dentro de las concentraciones laborales urbanas, en un esquema de renta, en donde el desarrollador de vivienda sea el propietario y transfiera la carga financiera que hoy tienen que asumir las familias por décadas a los arrendatarios que probablemente habitarán algunos años esos espacios, con una dinámica activa en la ocupación/desocupación de cada vivienda. Pero además es una posibilidad para atender a una sociedad diversa en su configuración familiar, a jóvenes con la necesidad de independencia. También es posible aprovechar este tipo de proyectos para mejorar el acceso a servicios y derechos, mediante plantas bajas públicas, incorporando módulos que faciliten el acceso a instituciones y programas sociales. También es posible la redensificación en pequeñas propiedades, facilitando el incremento de densidad en áreas habitacionales de dos pisos, en donde cada propietario pueda pensar en un piso más o en dividir una casa en dos o tres departamentos, que permitan no sólo una atención a la diversidad, pero que también pueda representar una opción para propietarios de la tercera edad, que tienen casas muy grandes y costosas para sus necesidades, se pueden incorporar servicios financieros que permitan préstamos para las modificaciones sobre la propiedad garantizados con las futuras rentas, esquemas como el reverse mortgage que consisten en préstamos a personas de la tercera edad sobre sus propiedades, las cuales pueden garantizar no sólo una pensión vitalicia, sino un activo con dos o tres unidades habitacionales fáciles de comercializar en comparación con una casa vieja.

Opciones existen, la pregunta consiste en saber si el Estado está lo suficientemente diluido, como para no poder imaginar, plantear y poner en marcha nuevas políticas públicas en relación con la vivienda, o si todavía tiene las monedas de cambio suficientes para reaparecer y dar destino a las ciudades del país.

 

Arturo Ortiz Struck
Arquitecto. Realizó una maestría en investigación urbano arquitectónica en la UNAM.


1 Sassen, S. (1998), Los espectros de la globalización, Fondo de Cultura Económica de Argentina, 2003, (pp. 61).

Desde la arquitectura, la discriminación

Por: Arturo Ortiz Struck

La arquitectura es cómplice de los valores dominantes de una sociedad. Es imposible plantear asuntos en forma objetiva que no tengan una distorsión de origen, la mirada es siempre subjetiva. Sin embargo, en relación a los comportamientos de las sociedades, “los espacios” funcionan como un reflejo crudo y mordaz de quienes somos.

En la década de los sesenta el filósofo francés Michel Foucault ofreció una conferencia en el Círculo de Estudios Arquitectónicos en París;1 en ella propuso un concepto que llamó heterotopías el cual consiste, sin entrar en profundidades filosóficas, en que los espacios están definidos por las relaciones sociales y económicas que operan sobre ellos y son reflejo claro de los usos y costumbres de las sociedades. Normalmente “los espacios” evidencian cosas que se oponen a la representación ideológica de una sociedad, cuestionan el presente y muestran sin tapujos sus verdaderas intenciones y valores.

Por ejemplo, una ciudad conservadora como San Luis Potosí, caracterizada por tener cientos de iglesias, tiene también cientos de hoteles de paso, los cuales ponen en evidencia una necesidad social de darle alojamiento a la actividad sexual fuera de casa. Los hoteles de paso están ahí para constatarlo.

De la misma forma en que los hoteles de paso muestran los comportamientos sexuales de las sociedades conservadoras, los cuartos de servicio de las casas y residencias en las clases medias y altas en México ponen en evidencia a las relaciones laborales, de género, de clase y de raza que hemos establecido como sociedad entre las empleadas domésticas y las familias empleadoras.

Por lo general, estos cuartos están destinados a mujeres de clase social baja, me atrevo a decir, en su mayoría de piel más oscura que sus patrones, las cuales no tienen derecho a decidir cuándo entran o salen de sus áreas laborales durante una semana (normalmente tienen que solicitar un permiso para salir); no tienen horario fijo ya que trabajan las horas que la familia necesita; no tienen permitido invitar a amigas a tomar un café a su cuarto, o salir con ellas a media tarde. Sin lugar a dudas tienen prohibido llevar amantes a su habitación. En la mayoría de los casos estas personas, que trabajan ofreciendo un servicio de limpieza, lavado de ropa, cocina y cuidado de niños, no cuentan con Seguro Social, contrato laboral, Infonavit y ninguna de las prestaciones a las que por ley tienen derecho. Si bien en México parece ser “normal” que en cada casa exista una habitación destinada a una empleada doméstica en estas condiciones, cuando este tema es abierto en países desarrollados queda la sensación de que son cuartos para esclavas.

He recogido diferentes opiniones entre arquitectos sobre el tema a lo largo de los años. En el mejor de los casos me han dicho que son lugares que deben mantener una dignidad y corresponder a los derechos laborales de la empleada doméstica; aunque también he escuchado que estos cuartos son su mejor opción para vivir y desarrollarse.
Esta segunda respuesta muestra cómo vivimos en un país incapaz de producir oportunidades de desarrollo para cientos de miles de mujeres. Incluso me he topado con quien justifica la situación actual argumentando que estas empleadas deberían de estar agradecidas por la comida y la recámara que les brinda una familia, poniendo en evidencia la falta de sensibilidad de buena parte de nuestra sociedad que no es capaz de ver la manera en que existe cierta discriminación de facto. No sólo es que tengan que trabajar a capricho, estar encerradas, no poder tener relaciones sexuales y afectivas entre semana, ni derechos laborales, sino que tienen que estar agradecidas. En verdad es esquizofrénico.

En México los cuartos de servicio son una exigencia para los mercados inmobiliarios residenciales. Los grandes arquitectos mexicanos, que suelen vincular práctica profesional a estándares internacionales, son contratados para hacer casas o edificios habitacionales, los cuales requieren de cuartos de servicio. Pese a su prestigio y capacidades como arquitectos construyen cuartos de servicio que son húmedos, que no tienen buena iluminación natural, que su vista es ridícula (un lavadero, por ejemplo), que su recámara es fría y gris, que no tienen buena ventilación y que además de todo están, literalmente, en el peor lugar de la casa ya que en ocasiones están junto al estacionamiento, o el cuarto de máquinas, o detrás de los tinacos, o en un sótano oscuro. Resulta que la legitimidad cultural que un arquitecto puede tener por su ilustrada, sensible y caprichosa práctica, puede ponerse en duda en los cuartos de servicio y sus condiciones; no sólo eso, aquellos responsables de brindarle a la arquitectura una legitimidad cultural también están legitimando relaciones fundamentadas en la discriminación.

Revisando los planos de algunas de las casas y edificios de departamentos de algunos de los arquitectos más notables del país en los últimos 60 años, pese a una gran calidad arquitectónica, algunos dirían “ortodoxa”, reconocida por críticos dentro y fuera del país, y sin dejar de reconocer que hay algunas dignas excepciones, en la gran mayoría de los proyectos los cuartos de servicio están localizados de tal forma que habilitan la posibilidad de que las empleadas de servicio interactúen con todos los espacios de la casa, pero siempre existe la posibilidad de que en cualquier momento y a la menor provocación se vuelvan invisibles. Además de las recámaras de servicio, existen pasillos y escaleras “secretas” por donde aparecen a trabajar y desaparecen de nuevo. Cuando no son necesarias, entran a este otro mundo dentro de la misma casa, que en ocasiones comparten con lavadoras, bodegas, máquinas caminadoras descompuestas, el patio del perro o la basura de la casa. Si bien son responsables de los niños de una familia, por lo general les está prohibido ir a cualquier baño dentro de la casa, dentro de su “cuarto” tienen baños propios en los que a veces la regadera esta arriba del excusado, en ocasiones con calentadores alternos a los de la familia y en muchos proyectos las empleadas tienen que salir a la intemperie para poder entrar al baño.

El arquitecto Ricardo Legorreta, recientemente fallecido, en el año 2000 fue designado como el ganador número 56 de la medalla de oro del Instituto Americano de Arquitectos (AIA), sin lugar a dudas uno de los reconocimientos más importantes que un arquitecto puede recibir. Como es tradición, la premiación fue publicada por la revista norteamericana Architectural Record en mayo del mismo año.2 Entre los proyectos de Legorreta destaca un conjunto residencial cerrado en la zona de Santa Fe llamado “Los Patios”, en cuyas casas los cuartos de servicio son un ejemplo de la invisibilidad de las empleadas domésticas. Además de estar junto a los estacionamientos, y salvo una pequeña ventana que da al patio de servicio, estas recámaras prácticamente no tienen ni iluminación ni ventilación natural, para llegar a ellos hay que pasar por la cocina, el área de lavado y el patio de servicio para finalmente entrar a esta habitación. No hay manera de salir de esta recámara sin pasar por los espacios principales de la casa, lo cual supone un encierro permanente. Si bien sus dimensiones son suficientes para alojar a dos personas, es imposible pensar en un clóset decente, o colocar comodamente una televisión. En el proyecto el baño de servicio es reducido para dar alojamiento a un clóset que da servicio al estacionamiento.

Otro multipremiado arquitecto mexicano, cuya relevancia cultural lo hizo miembro del Colegio Nacional en 1989, Teodoro González de León, ha desarrollado infinidad de proyectos con una calidad profesional indiscutible, sin embargo, algunas de las soluciones que da a los cuartos de servicio dejan claro un modo de vida en el que las empleadas domésticas tienen un mundo paralelo. En particular la casa localizada en Río Guadalquivir en la colonia Cuauhtémoc, cuyo proyecto está publicado en el libro Teodoro González de León: Obra reunida.3 En él desarrolla, en un predio muy pequeño, una vivienda en cinco niveles. El cuarto de servicio, y digamos el mundo de las empleadas domésticas, tiene un acceso diferente y escondido desde el estacionamiento, se desarrolla en tres pisos con una escalera independiente, probablemente para que las empleadas suban y bajen sin ser vistas, dicha escalera vincula el sótano-estacionamiento, la recámara de servicio en planta baja y en el primer nivel a la cocina. Particularmente la recámara de servicio no tiene ventilación natural, tiene una ventana que da hacia la calle y brinda luz, pero difícilmente alguien se puede asomar a través de ella debido a que está girada, y desde la calle sólo se puede apreciar un muro, el reducido baño de servicio no tiene iluminación ni ventilación naturales.

Si bien los ejemplos que escogí para ilustrar las recámaras de servicio no son radicalmente malos diseños, digamos que tienen algunas carencias. Sin restar, claro, su relevancia por ser obras de dos de los arquitectos mexicanos más importantes del siglo XX. Sin lugar a dudas las condiciones de las empleadas de servicio están asimiladas por buena parte de la sociedad y parecen no alarmar a nadie. Probablemente la sensibilidad de ambos arquitectos (y de muchos más) no haya alcanzado a superar el prejuicio y la discriminación culturalmente dominante, como lo muestra la recurrente construcción de espacios con las condiciones de los cuartos de servicio, y de la cual la profesión arquitectónica es cómplice.

Arturo Ortiz Struck.
Arquitecto. Realizó una maestría en Investigación Urbano Arquitectónica en la UNAM.

1 Foucault, Michel, “Los espacios otros” (título en francés: “Des espaces autres”), conferencia pronunciada en el Cercle d’Études architecturales, el 14 de marzo de 1967, publicada en Architecture, Mouvement, Continuité, núm. 5, octubre 1984, pp. 46-49. Traducción al español por Luis Gayo Pérez Bueno, publicada en la revista Astrágalo, núm. 7, septiembre de 1997.
2 Pearson, C.A., “The color of gold: Ricardo Legorreta receives the aia’s 2000 gold medal”, Architectural Record, 05/2000, Mcgraw-Hill Companies.
3 Adriá, M. (ed.), Teodoro González de León: Obra reunida, Editorial Arquine, México, 2010.

Curso/seminario: Lecciones de Anatómía Urbana [CCAU]

Dentro de los eventos del Ciclo de Otoño del Centro para la Cultura Arquitectónica y Urbana, el Seminario: Lecciones de Anatomía Urbana dará lugar en la nueva sede el CCAU (Privada Andrés Terán 33, entre Juan Manuel y Justo Sierra, Guadalajara, México) a partir del martes 10 de septiembre.

El seminario tiene el objetivo de realizar una anatomía de quehacer urbano. Diseccionar, estudiar, analizar, conocer y comprender las estructuras, situaciones y relaciones de las diferentes partes que componen la ciudad como un ser vivo. Cuestionar sobre el hacer ciudad y las tendencias actuales con bases fundamentadas. Conocer y entender las buenas prácticas urbanísticas así como las intervenciones y dificultades para desarrollarlas en México.

Organizado en tres módulos el seminario esta dirigido a estudiantes y profesionales arquitectos. En el primero se busca entender la historia y evolución del urbanismo, en el segundo comprender los componentes de la ciudad morfologías y tendencias y en el tercer módulo volcar los conocimientos adquiridos en realidad. 

Todos los detalles a continuación.

PERFIL DE PARTICIPANTES

Abierto a estudiantes o profesionales de las áreas de arquitectura y el urbanismo además del público en general de hacer urbano y ciudad que estén interesadas en comprender y desarrollar estrategias de diseño basadas en el compromiso crítico con los temas urbanos contemporáneos vistos a través de lentes históricos, teóricos, metodológicos y analíticos.

SESIONES

12 sesiones de 2 horas cada sesión. 24 hrs en total. Horario de 20.00 hrs a 22.00 hrs. Todos los martes comenzando el martes 10 Septiembre. En cada sesión se llevará a cabo una exposición de aproximadamente hora y media para después continuar con un debate sobre el tema.

COSTO

$2,500.00 (dos mil quinientos pesos m.n.) puedes apartar tu lugar con $600.00  Pregunta por las facilidades de pagos.

PONENTES

Carlos de Alba. Arquitecto

Arquitecto egresado de la ITESO. En su experiencia laboral se distingue las diversas colaboraciones en las oficinas de Desarrollo Urbano así como Plan de Desarrollo.

Sergio Montero. Urbanista

City and Regional Planning. PhD candidate. Construcción y movilización de “mejores prácticas” urbanas que transforman Guadalajara (México) y San Francisco (California). Investigación Doctoral UC Berkeley.

Arturo Ortiz Struck. Arquitecto

Arquitecto egresado por la IBERO, con máster la Investigación Urbano Arquitectónica de la UNAM. Ha realizado con varios estudios urbanos para diferentes ciudades y poblaciones de México, y compagina esta actividad con la docencia e Investigación.

Alfredo Hidalgo Rasmussen. Arquitecto

Arquitecto, urbanista y com:plotero por una mejor ciudad. Egresado de la UdG y doctorante por la Universidad de Oviedo (España); dirige el Centro de Infotectura y Tecnología Aplicada AC, desde donde coordina el foro internacional de Arquit4ecura COM:PLOT. Actualmente dirige la oficina de Proyectos estratégicos de Zapopan.

DIRECTORA DEL CURSO

Lucia Ortiz Arellano Ma. Arq.

PhD candidate UPC.Arquitecta de La Salle; cuenta con una especialización de Máster y actualmente es postulante de doctorado en el área de Proyectos Arquitectónicos por la Universidad Politécnica de Cataluña (ETSAB) en Barcelona, España. Durante 10 años ha sido nómada en el viejo continente colaborando en diversos estudios de arquitectura de ámbito multidisciplinar y algunos otros relacionados con el urbanismo, entre ellos EMBT Miralles Tagliabue, Ricardo Bofill taller de arquitectura, Erick Van Egeraat architect associated, y Day Architects entre otros y dentro de los cuales pudo desarrollar desde una silla hasta una ciudad.

PROGRAMA DEL SEMINARIO

MÓDULO 1. ANTECEDENTES E HISTORIA DEL URBANISMO

SESIÓN 1. 10 Septiembre / Platica con Arq. Carlos de Alba Góngora / Introducción y Vista general del curso sobre territorio y sus componentes

SESIÓN 2. 17 Septiembre / ¿Qué es el Urbanismo? Historia Urbanismo. La Ciudad Industrial.

SESIÓN 3. 24 Septiembre / Historia del Urbanismo 12. Haussmann y el Plan de París.

SESIÓN 4. 01 Octubre / Historia del Urbanismo. La formación del Movimiento Moderno en Europa entre las dos guerras mundiales. El cambio de los años sesenta

SESIÓN 5. 08 Octubre / Historia del Urbanismo de los 60′s – Actualidad

MÓDULO 2. EL QUE-HACER URBANÍSTICO, COMPONENTES Y MORFOLOGÍAS.

SESIÓN 6. 15 Octubre / Conferencia / Urb. Sergio Montero “buenas prácticas urbanas”

SESIÓN 7. 22 Octubre / Proximidad del Fenómeno Urbano. Conocimiento y razonamiento de la ciudad. Proximidad a la experiencia personal del alumno. (identificación de calles, lugares públicos, etc.) / Formas de Crecimiento Urbano. Recorrido por la ciudad moderna que permite diferenciar sus componentes, tiempo de construcción, y causas estructurales.

SESIÓN 8 . 29 Octubre / Proyectos de Vías y Espacios Públicos Urbanos / El entendimiento de su uso y utilidad en la constitución de tejidos urbanos, estructura de la ciudad y transformación del medio en general.

SESIÓN 9. 05 Noviembre / Proyección del Crecimiento y la Transformación Urbana / Esta sesión se orientará a la extensiones urbanas y a reformas urbanísticas estratégicas de pequeña escala de la ciudad existente

MÓDULO 3. WORKSHOP

SESIÓN 10. 12 Noviembre / Conferencua. Ma. Arch. Arturo Ortiz Struck / Situación Actual del Urbanismo en México

SESIÓN 11. 19 Noviembre / Workshop Accesibilidad / Espacio Público / Movilidad / Autogestión

SESIÓN 12. 26 Noviembre / Conferencia. Arq. Alfredo Hidalgo

*La apertura del seminario está sujeta a completar un cupo mínimo.

Mayores informes en Tel. 3313290132 y ccau.info@gmail.com

Ilusiones de la ciudad dividida

Por: Adolfo Peña Iguarán en Magis

fuente: http://magis.iteso.mx/content/ilusiones-de-la-ciudad-dividida

Los cotos cerrados y fraccionamientos con muros lo que hacen es emular pequeñas comunidades. Estas comunidades cerradas pueden ser, para muchos, estéticamente agradables, pero la estética por sí sola no hace comunidades ni ciudad.

Son varios los problemas con zonas segregadas y aisladas, dentro o fuera de la ciudad, pero quizás el más importante, y del cual derivan muchos inconvenientes, es la dependencia desmedida del automóvil: debido a que los comercios, servicios y fuentes de trabajo se encuentran a grandes distancias, es necesario el uso del automóvil para desplazarse, por ejemplo, para comprar víveres o para rentar una película.

Los lotes son pequeños, existe una carencia de espacios públicos, las banquetas son sólo decorativas (no hay a dónde caminar); en los ingresos hay puestos de control (checkpoints), como si se tratara de zonas de máxima seguridad; dentro de estos desarrollos no hay usos mixtos, las calles sólo sirven y están diseñadas para conectar espacios y para estacionar el automóvil. Como regla general, no se puede vivir ahí sin tener un vehículo.

Los cotos carecen de un crecimiento orgánico y de una mezcla fluida de usos, a diferencia de los barrios y colonias dentro de la ciudad. Y, por si fuera poco, malamente alimentan un desbordado y falso sentido de seguridad.

Esta terrible necesidad de seguridad, cultivada a partir de la idea de que las calles son inseguras, es un argumento de venta y de calidad en muchos desarrollos de este tipo. No hay calles más seguras —sin necesidad de puertas eléctricas, barreras o toma de documentos— que las calles donde juegan niños, donde hay actividad de día, por la tarde y en la noche, y donde siempre hay personas transitando a pie o a bordo de algún transporte: calles donde la gente puede ver lo que ocurre en la calle.

Así, el fracaso de estos desarrollos radica en su mismo objetivo, y, finalmente, lo que hacen es reforzar la idea de una vida urbana centrada en el uso del auto. Esto ha ocasionado que las personas no tengan encuentros, no se conozcan y dejen de utilizar el espacio público.

Como escribe Jeff Speck en su libro Walkabel City: “Lo que hace que una ciudad sea caminable no son sólo las banquetas, pasos peatonales, rampas y demás, sino el tejido de la ciudad: el repertorio cotidiano de calles, cuadras y edificios que anudan a los monumentos”. También dice que el peatón es una especie muy frágil, algo así como “el canario de la mina de la habitabilidad urbana”.

El caminar debe cumplir con cuatro condiciones: ser útil (llevarnos a alguna parte), seguro (sobre todo percibirse como seguro), cómodo e interesante.

Arturo Ortiz Struck ha afirmado: “Los espacios y las ciudades evidencian los valores y las intenciones cotidianas de una sociedad, reflejan las relaciones que operan sobre ellos y narran formas de vida”.

El cambio depende en gran medida de nuestra capacidad de imaginarnos de otro modo.

Para leer

:: La humanización del espacio urbano: La vida social entre los edificios, de Jan Gehl (Reverte, 2006)

:: La imagen de la ciudad, de Kevin Lynch (Gustavo Gili, 1998)

:: Walkable City: How Downtown Can Save America. One Step at a Time, de Jeff Speck (Farrar, Straus and Giroux, 2012)