Quién sólo conoce Guadalajara no conoce Guadalajara

image002Por Juan Palomar

Así es. El título de estas líneas parafrasea lo dicho por el gran historiador inglés Hugh Thomas hablando sobre España. Solamente con una mínima perspectiva espacial y temporal es posible comprender fenómenos tan ricos y complejos como lo son las ciudades. Temporal, porque es el sucesivo decurso de las estaciones lo que hace que quien vive una ciudad adquiera una noción consistente del entorno edificado general inserto en sus condiciones naturales; también porque solamente inscribiendo en la cuenta larga de la historia a determinada urbe, haciéndose consciente de sus circunstancias, es posible comprender su evolución, su significado.

La perspectiva espacial es doble: la que se puede ver dentro o alrededor de la misma ciudad por un lado; y, de manera indispensable, la que se adquiere al experimentar otras realidades urbanas, de parecidas o distintas latitudes y poder así completar desde lejos un retrato mental, y una interpretación estructurada de la ciudad en la que se vive. Y sus posibilidades.

Los ejemplos pueden ir de lo más obvio a lo más aparentemente dispar. El viejo dictum “Los viajes ilustran” posee muchos sentidos y, ciertamente, comprobada profundidad. Podemos hablar de ciudades como Ámsterdam en donde más del 70% de los viajes se realizan en bicicleta. Si esto lo hubieran visto –o creído- algunos acomplejados tapatíos de hace décadas (o algunos todavía hoy), no se hubiera tratado de inhibir localmente el uso del biciclo pensando y diciendo “vamos a parecer un pueblo bicicletero”.

Pero para conocer otras ciudades y lugares, para poder realmente conocer a Guadalajara no se necesita forzosamente ir muy lejos. Basta tomar la carretera y ver, por ejemplo, las ciudades y los pueblos de los Altos de Jalisco. O ir a Zacatecas, San Luis, Querétaro, Pátzcuaro, Morelia… Con estas visitas habrá mucho que pensar, que poner en perspectiva.

Gracias a sus viajes, nacionales e internacionales, y a sus estancias en el extranjero, por los que pudo conocer mejor a Guadalajara y sus posibilidades lejos de su ciudad natal, un ingeniero tapatío propuso diversas medidas urbanas desde la década de los treinta del siglo pasado. Medidas aprendidas en otros lados y que le permitieron enfocar a Guadalajara desde otras latitudes. Así, propuso desde entonces, con toda seriedad, construir galerías subterráneas bajo todas las calles de la ciudad para llevar por allí el drenaje, el agua potable, la electricidad, el gas, el teléfono…tal y como lo había visto en París o en Viena. Es una obviedad el decir las grandes ventajas que tal medida, llevada adelante en la entonces compacta ciudad y en todas sus posteriores urbanizaciones, hubiera acarreado (además, decía, el subsuelo tapatío es muy noble para construir galerías).

También propuso desde esa época deprimir todo el trazo del ferrocarril que cruza a la ciudad: como sucede en toda Europa. Muchísimo es lo que tal acción hubiera aportado a Guadalajara, fracturada sin remedio desde entonces por las vías. Planteó que todas las calles secundarias conservaran sus empedrados, de gran calidad, con el fin de preservar el clima local y aminorar el tráfico. Impulsó la alternativa de la bicicleta como muy apropiado medio de transporte para extensas capas de la población y para las condiciones topográficas y meteorológicas del Valle de Atemajac. Él mismo puso en cotidiana práctica su sugerencia  (y algunos nuevos ricos y algún pachuco –contumaces equivocados- consideraban una risible extravagancia verlo llegar en bicicleta al viejo Country Club).

Las sugerencias del ingeniero –que era muy terco- y muchas otras medidas propuestas por él, algunas incluso adoptadas por las autoridades, fueron el resultado de una visión urbana, lúcida e informada, que ese viajero logró tener de su propia ciudad, considerada desde otras partes concienzudamente estudiadas. Una ciudad a la que quiso con fiel ferocidad y para la que trabajó más de medio siglo. (Incidentalmente, el ingeniero era Juan Palomar y Arias, quien vivió del 17 de julio de 1894 –día de San Alejo-, hasta el 3 de septiembre de1987.

Ocho pasos y una idea para reformar esta ciudad [Desmesura]

Marcel Hénaff, en La ville qui vient (2008) nos propone entender la ciudad como un cuerpo de tres almas. Como una no santísima, pero al fin trinidad: La ciudad como monumento o representación del mundo; la ciudad como máquina; y la ciudad como red. A grandes rasgos, así se vive la ciudad. Quienes la habitamos la construimos desde nuestro quehacer estético, productivo y afectivo, de acuerdo a nuestras capacidades, y atravesados por el poder. Ese poder cada vez más concentrado en el dinero, que termina por organizar y proyectar el espacio urbano como si fuera un simple tablero de juego para el despliegue inmobiliario, dejando de reconocer las múltiples dimensiones de la ciudad.

Repensar el ejercicio de planeación y gestión urbana para revertir y prevenir los efectos negativos que el crecimiento disperso ha generado en términos económicos, sociales, ambientales y culturales, implica revisar las herramientas que se han creado para hacerlo. Aquí va una propuesta de ocho puntos que tendríamos que considerar para alterar la forma en que estamos construyendo nuestro futuro urbano, si es que ha de ser así:

  1. Antes de hablar de un modelo de ciudad, es preciso hacer una declaración de principios para la ciudad. Todo indica que la especie humana ha optado por un hábitat urbano, por lo que la ciudad debe entenderse necesariamente como un espacio de realización y libertad, en el que puede ejercer su derecho a ser: esa condición simultánea de presente y futuro. Antes que lo técnico y lo político, la ciudad necesita un fundamento ético-filosófico basado en la inclusión, la igualdad de derechos y la solidaridad presente y futura, para que todas y todos podamos ser en la ciudad. La noción del derecho a la ciudad captura de manera adecuada estos ideales y sus principios pueden ser una guía efectiva para las decisiones que habremos de tomar en colectivo sobre esta ciudad. http://bit.ly/106QbnF

  1. Más allá de la firma de una Carta por el Derecho a la Ciudad, como lo han hecho distintos gobiernos alrededor del mundo, es necesario impregnar nuestros dispositivos legales con estos principios. Una reforma al Código Urbano para el Estado de Jalisco debe comenzar por reconocer este derecho, al igual que aquellos que dimanan de la Constitución (como el acceso a la vivienda digna, a un medio ambiente sano, a la alimentación, la cultura, la educación y el empleo), y desarrollar los mecanismos para garantizar su exigibilidad. Esta reforma es ya de por sí necesaria para atender procesos y formas emergentes de urbanización, que llegan a representar cuando menos una tercera parte de nuestra mancha urbana, y que han quedado marginadas por décadas de los beneficios de la ciudad. También es necesaria la reforma para subsanar los vacíos y ambigüedades jurídicas que provocan fragilidad de este cuerpo legal frente a las resoluciones de Tribunal Administrativo del Estado; conocido por sus siglas como el controvertido TAE. En el mismo sentido, es necesario que la Ley de Coordinación Metropolitana establezca objetivos y principios a favor del derecho a la ciudad, porque hoy adolece de un propósito claro para el desarrollo urbano, y define su objeto como un simple medio.

  1. Una vez establecidos los principios para el desarrollo urbano y ya en su calidad de derechos, es necesario integrar un sistema de información, de orden cualitativo y cuantitativo, que nos permita identificar tanto los déficits, las carencias, los obstáculos y todo aquello que condiciona negativamente el desarrollo equitativo, sustentable, incluyente y productivo, como los procesos locales y las dinámicas del deseo que habrán de potenciarse para avanzar hacia una ciudad en donde todas y todos podamos llegar a ser. No se trata de establecer un modelo de ciudad, sino de adoptar modos de relación con el territorio, con lo público, y con el y la otra, que permitan reconocernos como una red social interdependiente. Hasta este punto, la ciudad – en nuestro caso, la metrópoli – sigue siendo un todo; un sólo sistema conectado de cuerpos, datos, procesos, prácticas, acciones y reacciones.

  1. De esta comprensión sistémica (si se gusta de Luhmann) o en red (si se prefiere a Latour) deben partir los proyectos de ordenamiento ecológico y territorial: estatal, regionales, metropolitanos, municipales; los Programas de Desarrollo Urbano: estatal, metropolitanos, municipales; los Planes de Desarrollo Urbano de Centro de Población y los respectivos Planes Parciales de Desarrollo Urbano municipales. Han sido notables las ausencias de estos instrumentos en distintos municipios metropolitanos, pero particularmente, la ausencia de un Programa o Plan de Desarrollo Metropolitano desde 1982, y de un Programa Estatal de Desarrollo Urbano. De hecho, la actual administración del estado ha decidido abiertamente eludir la materia de desarrollo urbano, convirtiendo la antigua Secretaría, en una de Infraestructura y Obra Pública, que es en realidad lo que terminó haciendo también la extinta SEDEUR. Por otro lado, el largamente esperado Instituto Metropolitano de Planeación, no ha dejado de ser un instituto al servicio de una burocracia que se resiste a asumir la lógica de una auténtica gobernanza metropolitana.

  1. Todos estos instrumentos de gestión urbana han sido usados, hasta ahora con poca efectividad, como instrumentos de regulación, no de proyección o fomento; han estado escindidos de los Planes Municipales de Desarrollo, que tradicionalmente adolecen, a su vez, de una dimensión territorial, como si el desarrollo pudiera planearse en el aire, sin un anclaje concreto en sitios específicos. El territorio es el medio en donde pueden converger las inversiones, programas y obras para darle un sentido estratégico e integrado al desarrollo; de otra forma, cada coto de poder presupuestal sigue sus propias lógicas, generando una dispersión y desarticulación en el gasto y las políticas públicas, que se traduce en exiguos y perversos impactos para el desarrollo urbano.

  1. La definición de sitios estratégicos – no ligados a la idea de acupuntura urbana, sino más bien a la noción de áreas de gestión urbana integral que abarcan un territorio más amplio – son la escala adecuada para definir las acciones urbanísticas. En este recorte analítico del territorio se hace más visible y se puede entender la comunidad en su diversidad. A esta escala pueden observarse los espacios, expresiones y dinámicas de la vida cotidiana, en la que habrá que insertarse ineludiblemente para comprender los procesos vivos de diálogo y reflexión que posibilitan el trazado de rutas de acción entretejidas.

  1. De aquí surgen los planes maestros y las plataformas de gestión barriales o sub-distritales que permiten, por un lado, darle un sentido local y comunitario a las acciones urbanísticas; y por el otro, trascender los núcleos del habitar cotidiano, para entenderse como parte de un complejo urbano más amplio. Los equipamientos, servicios, redes y vocacionamientos del espacio público desarrollados a esta escala, permiten configurar y funcionalizar – desde abajo – los sistemas urbanos, productivos, sociales, culturales y ambientales, posibilitando procesos de apropiación comunitaria que ayudan a proyectar las intervenciones urbanas más allá de la temporalidad administrativa.

  1. Este nivel de construcción a escala barrial, se convierte en la pieza básica del ensamblado que ha de configurar el sistema de planeación y gestión territorial. Constituye la base de los acuerdos que habrán de monitorearse, recrearse y hacerse cumplir con todos los medios disponibles. Esta ciudad finalmente va a cambiar en el momento que esto se garantice; en el momento en que esto se entienda como un derecho, cuyas violaciones deberán tener serias consecuencias.; cuando entre a la cárcel el siguiente que, por abuso de poder, afecte nuestro derecho colectivo a la ciudad, y a las condiciones básicas para ser en coexistencia.

Esto lo sabemos de hace tiempo, pero no hemos sido capaces de cambiarlo, quizá por que el pragmatismo y la frialdad con la que nos acercamos a la planeación urbana, nos hace entender la ciudad como un conjunto de terrenos y nos parece exagerado entenderla como el espacio para construir nuestro paraíso terrenal. La idea de metrópoli como ciudad madre, ¿no nos sugiere que hemos sido demasiado(s) hombres al frente de los ejercicios de planeación y gestión urbana?

@hektanon

Héctor Castañón R.

Fuente: http://desmesura.org/firmas/ocho-pasos-y-una-idea-para-reformar-esta-ciudad#sthash.uTR4Mn6L.dpuf

Abren convocatoria internacional para rediseñar la ciudad de ‘Burning Man’

Fuente:  Archdaily México

La estructura urbana actual de Burning Man. Imagen © Flicker CC User Duncan Rawlinson – @thelastminute – Duncan.co

Desde sus inicios en 1986, Burning Man Festival ha sido un actor relevante en el ámbito del arte experimental. Cada año, la temática, el arte y los participantes son diferentes, pero por casi dos décadas el plan maestro de la ‘ciudad’ (conocida como Black Rock City) se ha mantenido igual desde 1997. Con esto en mente, el Ministerio de Planificación Urbana de Black Rock City ha creado un concurso para rediseñar el plan maestro de Burning Man.

Abierta a todo público, la convocatoria busca un nuevo plan maestro para la ciudad y que calce dentro de los límites pentagonales del recinto, con especial interés en las dos instalaciones montadas en el centro: The Man (‘El hombre’) y The Temple (‘El templo’). Adicionalmente, los diseños deberán incorporar amplios espacios abiertos para albergar instalaciones artísticas, así como zonas para acampar.

Las consideraciones de seguridad serán también una prioridad para el concurso: no solamente debe ser fácil de transitar para los participantes, sino también para acudir fácilmente a los servicios de emergencia del lugar.

El concurso se dividirá en dos etapas: en la primera, se recibirán propuestas generales con breves memorias. Después de una votación pública en línea, las diez mejores propuestas pasarán a la etapa final, exigiéndose detalles específicos a nivel de calle. Una vez más, los diseños se mostrarán públicamente en línea, y el equipo de gestión de Burning Man seleccionará un ganador.

Las inscripciones ya están abiertas y las propuestas de la primera etapa se recibirán entre octubre y diciembre de 2015.

La segunda etapa abarcará entre enero y mayo de 2016 y el diseño final se implementará para la edición 2017 del evento.

Para recibir más información sobre el evento, haz click acá.

México: Parque Elevado Chapultepec, proyecto catalizador para generar comunidad en la Ciudad de México

Fuente Archdaily México : http://www.archdaily.mx/mx/770422/mexico-parque-elevado-chapultepec-proyecto-catalizador-para-generar-comunidad-en-la-ciudad-de-mexico

El crecimiento exponencial de la mancha urbana de la Ciudad de México de las últimas décadas ha llevado a ciertas problemáticas en términos de movilidad, desarrollo urbano desorganizado y contaminación ambiental, afectando a sus vías y ejes de acceso o transición dentro de la ciudad, no sólo en conectividad sino también en su imagen urbana; sin embargo, los convierte en áreas de oportunidad importantes a intervenir urbana y arquitectónicamente.

Presentamos a continuación, un proyecto, desarrollado por FRENTE arquitectura y RVDG arquitectura + urbanismo, que ha sido galardonado recientemente con el ‘IAA International Architecture Awards’ en la categoría de Planeación Urbana y que expone una propuesta de regeneración de espacio público con la finalidad de crear comunidad en una de las zonas con más potencial de la ciudad.

Los detalles del Parque Elevado Chapultepec, después del salto.

El espacio contenido entre las colonias Juárez y Roma Norte (desde el metro Chapultepec hasta la Glorieta de Insurgentes), tiene un altísimo potencial de desarrollo debido a su ubicación privilegiada dentro de la ciudad, su gran conectividad y los servicios con los que actualmente cuenta.

La recuperación de dicha zona representa una gran oportunidad para activar la economía local, para generar empleo e integrar diferentes modos de vida. Teniendo la capacidad para impulsar nuevos modelos económicas y sociales.

Concepto

Concepto

Por medio del acondicionamiento y la re-programación de un tramo de la Avenida Chapultepec, es posible potencializar el desarrollo de éstas dos colonias tan importantes en la Ciudad de México.

Diseño urbano

Diseño urbano

La colonia Juárez se ha orientado hacia el comercio y las oficinas, mientras que la Roma Norte se ha mantenido como una colonia primordialmente habitacional, por lo que es necesario conformar un lugar de encuentro con programas complementarios que apuntalen el crecimiento de ambas colonias, que fomenten la interacción social y generen nuevos y mejores vínculos.

Diagnóstico

Actualmente la Avenida Chapultepec es un espacio utilizado principalmente para tránsito vehicular, creando una frontera inhóspita y prácticamente infranqueable.

Dicha Avenida requiere de manera urgente un nuevo arreglo espacial, que dé solución al problema de los diferentes medios de transporte de la zona, el comercio informal y la contaminación. Que amplíe las áreas verdes y regenere la imagen urbana.

Es necesario generar un ambiente público que reconozca la diversidad social y cultural del lugar, y que promueva estilos de vida más seguros y sanos.

Descripción de la propuesta

La propuesta consiste en entretejer 2 barrios en la ciudad de México, por medio de la construcción de un Parque Elevado con comercio incluyente, equipamiento cultural y de asistencia social, áreas verdes y movilidad sustentable.

Planta Nivel 2

Planta Nivel 2

Planta Nivel 1

Planta Nivel 1

Un Proyecto Urbano: Dinámico (con actividades comerciales y culturales); Compacto (con alta: densidad y conectividad); e Incluyente (con comercio y servicios de diversos formatos).

Programa

Programa

Una Infra-estructura Pública que actúe como catalizador para generar comunidad. Donde los servicios públicos y equipamiento urbano no solo compensen una necesidad, sino que se conviertan en espacios de integración social.

Secciones

Secciones

Secciones

Secciones

Secciones

Secciones

El proyecto crea un “Nuevo destino” en la ciudad, al generar una atmósfera: atractiva cómoda y segura. Funciona como detonador para desarrollos urbanos contiguos, al ofrecer servicios que tienen impacto regional. Mejora la calidad de vida de los habitantes al impulsar el desarrollo económico, social y ambiental, al tiempo de inhibir la expansión de la ciudad.

Estrategia Ambiental

Estrategia Ambiental

Estrategia ambiental

Estrategia ambiental

Tres Estrategias Fundamentales

1. Incrementar las áreas verdes y ordenar el tránsito vial.
2. Crear un paseo cultural y comercial
3. Integrar a la sociedad impulsando el desarrollo económico

Estrategias de diseño

Estrategias de diseño

Creación de un barrio sustentable

Este proyecto pretende ser el detonador del desarrollo de un “Corredor Cultural Creativo Chapultepec – Zona Rosa”. Crea un nuevo destino en la ciudad, al generar una ‘Experiencia’: atractiva, cómoda y segura. Mejora la calidad de vida de los habitantes al impulsar el desarrollo económico, social y ambiental.

Premios y Reconocimientos

2015 Ganador – IAA International Architecture Awards (Categoría: Planeación Urbana)
2015 Finalista – The Plan Awards (Categoría: Regeneración Urbana)
2015 Nominado – German Design Awards 2016 (Categoría: Espacio Público e Infraestructura)
2014 Segundo Lugar – RTF Sustainability Awards (Categoría: Diseño Urbano – Concepto)
2014 1er Lugar – Iconic Awards (Categoría: Planeación Urbana – Concepto)
2014 Mención Honorífica – Rethinking the Future Awards (Categoría: Diseño Urbano – Concepto)

Jan Gehl: “Los arquitectos saben muy poco sobre las personas”

Fuente: http://www.archdaily.mx/mx/764762/jan-gehl-architects-know-very-little-about-people?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter

El urbanista danés y usuario comprometido del podómetro, Jan Gehl es un experto en la creación de “ciudades para la gente”. Tras una reciente conferencia que dio sobre ciudades sustentables en Basel, Gehl se sentó con Tages Wocke para discutir que es lo que hace que una ciudad sea deseable y habitable.

“Encontramos que el comportamiento de las personas dependerá de lo que se les invita a hacer”, dice Gehl. “A mayor cantidad de calles, mayor cantidad de tráfico. Mientras más atractivo sea un espacio público una mayor cantidad de personas querrá usarlo”. Lee la entrevista completa aquí, y comprende por qué Gehl piensa que las ciencias sociales y la psicología deberían ser enseñadas en las escuelas de arquitectura.

Una ciudad más próxima [El País]

Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2015/06/25/actualidad/1435226184_302194.html

Desde mediados de los años ochenta del pasado siglo XX sabemos que estamos consumiendo más que lo que el planeta es capaz de darnos. También que cerca de un 54% de los habitantes de la Tierra vivimos en ciudades. Y resulta que éstas, a pesar de ocupar alrededor del 3% de la superficie del planeta, consumen las dos terceras partes de la energía y emiten el 80% de CO2, que es uno de los gases responsables del cambio climático. Por tanto, la estructura, funcionamiento y organización de las ciudades es determinante si queremos resolver el problema básico al que se enfrenta el siglo XXI: haber sobrepasado la biocapacidad del planeta.

La ciudad actual es resultado del intento de mejorar la salud pública y reducir las desigualdades de la Revolución Industrial. Se hizo aumentando el consumo del planeta, cosa que no importaba excesivamente ya que, como se ha dicho, hasta los años ochenta del pasado siglo era posible hacerlo. Pero hoy las ciudades han tomado una dirección basada en la ineficiencia y el despilfarro incompatibles con los límites planetarios.

La situación se puede entender bastante bien tomando el ejemplo del transporte. Espárragos que se producen en Perú, se comercializan en Los Arcos (Navarra) y se venden a ciudadanos de Sevilla. Por supuesto consumiendo energía y suelo. España importa piedra de China, Brasil o India. ¿Estamos tan locos que hacemos recorrer miles de kilómetros a un material tan pesado y que tenemos al lado de casa para construir viviendas? Lo mismo se puede aplicar al combustible que traemos en barcos o al agua que trasvasamos produciendo problemas ecológicos graves. O incluso a las personas. Siento hablar de la insostenibilidad del turismo, principal industria española, pero el año pasado nos visitaron 65 millones de extranjeros, en un país de menos de 47 millones de habitantes, con el coste ecológico y ambiental que suponen todos estos desplazamientos.

Pero esta vocación expansiva de las ciudades también se refleja en su organización física. Hasta mediados de los años cincuenta las ciudades crecían de forma más o menos radioconcéntrica, apoyadas en las vías de comunicación y con densidades razonablemente altas. A partir de ese momento, y debido a la popularización de los coches, la ciudad empezó a crecer de otra manera: colocando trozos urbanizados, normalmente de baja densidad, a mayor o menor distancia de la ciudad continua, con carreteras de unión entre todas las piezas. Fue así como se cambió el concepto de distancia en kilómetros por el de distancia en minutos. Con la ventaja para el urbanizador de que el terreno era mucho más barato. Además, el urbanita vivía en un entorno “campestre”. Así se creó una ciudad de trozos urbanizados separados por áreas de “campo” que quedaba a la espera de no se sabe qué. Trozos destinados a vivienda protegida, a urbanizaciones de lujo, a grandes áreas comerciales o a oficinas, que segregaban social y geográficamente a sus habitantes, tal y como se observa en cientos de miles de hectáreas en toda Europa, y no sólo en las grandes ciudades como Madrid (hace muchos años que empezó la fragmentación a lo largo de la carretera de La Coruña), Barcelona, Valencia o Sevilla.

Pero este funcionamiento solo es posible con unos inaceptables consumos de energía y suelo, altísimos costes de transporte, aumentos notables de la contaminación, rotura de los ecosistemas naturales o rebaja en la calidad de vida de los ciudadanos obligados a desplazamientos continuos en coche entre trozo y trozo urbanizado para realizar casi cualquier actividad.

Además, esta extensión de los límites urbanos, y de los ámbitos de intercambio, está trayendo consigo la desaparición de las identidades locales desplazadas por un pensamiento y unas formas únicas comunes, y por el escaso arraigo de estos fragmentos urbanos colocados en medio del campo. No se trata de volver a la autarquía. Hay materiales que sólo se pueden conseguir, o cultivos que sólo se pueden producir, en algunos sitios del planeta. Tampoco hay necesidad de abandonar un lenguaje formal que puede entenderse en cualquier sitio. Ni tan siquiera condenar el turismo: basta con adecuarlo a las nuevas condiciones.

Lo que está resultando crítico es que este pensamiento único traiga consigo la pérdida de las culturas locales, con sus formas propias, con lenguajes relacionados con un contexto específico, adaptadas a un clima, a unos materiales y deudoras de una historia. Surgen así grandes rascacielos, edificios de bloques o adosados, situados en Ciudad del Cabo, Hamburgo, Barcelona, Moscú, Lisboa, Madrid o Atenas, que apenas se diferencian unos de otros. Porque está demostrado que atender prioritariamente a las condiciones relacionadas con el lugar es mucho más eficiente y tiene mayor capacidad de respuesta ante los imprevistos.

Riada de turistas en la calle del Bisbe, junto a la catedral en el barrio Gòtic de Barcelona. / Joan Sanchez

En bastantes centros de investigación urbana en todo el mundo este cambio de la ciudad global hacia la ciudad local se concreta en muchos estudios específicos: agricultura de proximidad, energía distribuida, potenciación de las identidades locales, turismo de cercanía, materiales y formas de construir tradicionales, nueva gobernanza para mejorar el empoderamiento de los ciudadanos, redensificación y multiplicidad de usos en las áreas fragmentadas, sustitución de la infraestructura gris por infraestructura verde, utilización racional de los servicios de los ecosistemas o, incluso, ámbitos de planeamiento que se correspondan con regiones ecológicas. Algunas ciudades incluso han pasado ya de la investigación a la práctica. Son ejemplos españoles los casos de Vitoria-Gasteiz o Santiago de Compostela (exceptuando la Ciudad de la Cultura).

La dispersión de las urbes es uno de los principales problemas. Se avecinan ajustes

La ciudad del futuro nunca será como la del pasado. La razón principal es que la población mundial en 1800 era de 1.000 millones de personas y actualmente hay que alojar a 7.000 millones. No se trata de olvidar que todos somos habitantes del mismo planeta. Ni de renunciar a los avances debidos a un lenguaje formal común o a los adelantos de la técnica. Pero tampoco se pueden destruir las identidades locales, o pasando por alto la ineficiencia y el despilfarro de vivir en unas ciudades no adaptadas a sus territorios. Se avecinan tiempos de ajustes. Ajustes que se producirán, o bien dejando que las cosas se arreglen solas pero con altos costes y sufrimiento para mucha gente, o controlando la situación de forma que se minimicen los daños. Después de la tremenda diástole urbana producida el pasado siglo, se ve venir una sístole, una contracción, un repliegue urbano necesario para que el corazón del planeta siga funcionando. Es imprescindible no cerrar los ojos a lo evidente y tomar el control del camino de vuelta a la ciudad local que necesariamente se tiene que producir. Que ya se está produciendo.

José Fariña Tojo es catedrático de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la Universidad Politécnica de Madrid.