Talento: el principal activo de una ciudad

Por: Juan Palomar

La discusión sobre las ciudades contemporáneas pasa invariablemente por un punto: las ciudades más exitosas son las que logran fomentar, atraer y proyectar el talento. Entendamos por talento la capacidad creativa de generar nuevos productos en muy distintos planos y campos. Entre los jóvenes, pero también entre otros estratos de la población. El talento y la creatividad son la llave para volver a una sociedad más productiva, más inquieta y más interesante: de estas características se desprende la idoneidad de cierta ciudad para establecer entornos propicios para una vida plena.

En Guadalajara, está demostrado de muchos modos, existe una gran cantidad de talento. Un reto importante es establecer las conexiones necesarias entre ese talento y la ciudad que lo alberga de manera que se forme lo que se llama un círculo virtuoso. Los entornos que contienen muchos satisfactores culturales son naturalmente propicios a este fenómeno. La diversidad, la flexibilidad, la conectividad ágil en todos los sentidos (física y virtual), la tolerancia y el respeto están entre las notas primordiales de un contexto fomentador del talento, de la inquietud intelectual, de la novedad.

Se puede suponer que a reflexiones parecidas se ha llegado con el tema de la llevada y traída Ciudad Creativa Digital que se plantea establecer en los alrededores del Parque Morelos. Pero es necesario fomentar lo que podría denominarse como “nodos de talento” a lo largo y ancho de toda la ciudad.

Un contexto natural para estos nodos es, sin duda, el corredor de la vieja avenida Lafayette, Chapultepec. Librerías, cafés, instalaciones culturales, viviendas en renta (no suficientes aún), interés urbano y arquitectónico, comunicaciones, pequeños comercios amables: una fórmula que logra identificar en la mente de mucha gente esta zona como propicia a la creatividad, al ocio (que también es creativo), al encuentro y la variedad.

Pero debe de haber muchos otros nodos creativos en otras partes: Santa Teresita, San Juan Bosco, San Andrés, Chapalita, Oblatos, la Capilla de Jesús… Las autoridades de la ciudad deberían trabajar en identificar esos núcleos de creatividad y fomentarlos de muchas maneras. Con pequeños estímulos financieros, con permisos adecuados de uso de suelo, con apoyos en prediales, con vigilancia, con banda ancha de internet, etcétera.

Se trata de hacer legible la ciudad: de fomentar la creatividad para que adquiera una identificación y una corporeidad que provoquen sinergias positivas. Lo que pasó en la Condesa, en la Ciudad de México, es un ejemplo interesante. No digamos lo que desde hace mucho sucede en el Barrio Latino (a pesar del turismo) en París, en el Soho londinense, en el Meat Packing District de Nueva York y así podría seguir la lista. Un ejemplo de punta es Barcelona. Allí se logró sintonizar el talante general de la ciudad con el talento de sus habitantes con resultados extraordinarios.

Es más que tiempo para que Guadalajara logre una sintonía parecida y aproveche para mejorar la ciudad con el talento de sus propios habitantes. De los jóvenes pero también de los viejos y su experiencia. Hay muchísimo por hacer.

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Autor: Adolfo Peña Iguarán

bloguero, arquitecto, empresario, académico y gestor cultural.