Ecología Política

¿Y cómo pa’ qué estudiamos?

Por Paulina Ramí Q

El 12 de diciembre dejé de ser una estudiante para en cambio formar parte del 22.4% de jóvenes mexicanas(os) entre los 15 y 29 años de edad que no pertenecen al sistema educativo ni poseen empleo (Aristegui, 2015); es decir que actualmente soy militante de la tribu urbana usualmente denominada como “ninis” (Ni estudian Ni trabajan). Ahora bien, de acuerdo a la lógica impuesta se supone que paulatinamente debería contribuir a ser un número para determinar que la tasa de empleo en México es del 60.7% (Aristegui, 2015). Gran “esperanza” tengo pues para pasar a ser parte de la fuerza laboral mexicana y que se me socialize como “Godínez”.

Dejando a un lado mi supuesto destino ocupacional y los nombres que la sociedad pueda adjudicar al mismo, quiero resaltar la información siguiente: México es el segundo país con mayor desigualdad de ingreso entre las naciones que forman parte de la OCDE, y donde de acuerdo al CEEY existe una latente inmovilidad social entre los estratos socioeconómicos más altos y bajos de la nación[1] (Excelsior, 2015). Por su parte Mexicanos Primero determinó en el mismo año que de 100 infantes que entran a la primaria tan sólo el 13% logra terminar sus estudios universitarios (El Universal, 2015). Por último, el Observatorio de Política Social y Derechos Humanos dictaminó que en el 2012 del 100% de estudiantes que ingresan al sistema educativo mexicano el 90.73% lo hace por medio de instancias públicas, mientras que el 8.86% lo hace a través de instituciones privadas o de paga (OPSDH, 2016).

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Lo anterior hace evidente lo siguiente: a grandes rasgos pertenezco a un grupo minoritario privilegiado dentro de la sociedad mexicana, pero al parecer aunque goce de dicha facultad el contexto actual no avala que pueda mantenerme en igual situación y mucho menos que la misma mejore, ya que el poseer estudios superiores no es una garantía de conseguir un sobresaliente salario o empleo (La Jornada, 2011).

En fin, a partir de lo anterior surge la evidente pregunta de ¿para qué estudié? Ya que a simple vista la academia no me da ninguna ventaja dentro de este sistema paradigmáticamente competitivo, y el cual parece determinar que se estudia para pasar a ser una esclava del mismo[2]. ¿Es acaso el ser estudiante una quimera para mejorar nuestra calidad de vida?

Dicen por ahí que la ignorancia es dicha, mas creo que no por sí misma es libertad. Pienso que más allá de haber estudiado para obtener un alto puesto dentro de una jerarquía, y buscar gastar intrascendentemente mi salario, lo he hecho para ser libre ante una sociedad que pareciera pedirme y coerce a ser ignorante. Por lo tanto he elegido el saber como un arma para incidir en la (re)construcción y deconstrucción del mundo, y que tenga la capacidad de convertirse en una herramienta para la sociedad civil así como la habilidad de articularse con los saberes y conocimientos de la misma. ¿Pero qué hacer cuando pareciera que la realidad en la que me encuentro (nos encontramos) me rebasa? ¿Cómo evitar que el mismo sistema nos absorba la esperanza?

La dualidad de encontrarse inmersa en una realidad llena de incertidumbre y al mismo tiempo caracterizada por una latente hegemonía resulta a ratos agobiante. En estos tiempos el fracaso se vuelve más que evidente, por lo tanto surge la amenazadora pregunta de ¿qué es lo que impide que las cosas cambien? Y cómo es posible responder a dicha cuestión cuando pareciera que el mundo nos pide lo contrario…

Para lo anterior no hay una respuesta definitiva, pero sí existe una para cada quien, y así mismo la posibilidad de vincular esta pluralidad de resoluciones. Por lo tanto creo fervientemente en las palabras de Antonio Machado, “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. ¿Y a dónde es que se anda? Pienso que es hacia la utopía, claro sin perder de vista que marchamos sobre la realidad, una en la que se vuelve necesario el detenerse a respirar, a amar, inclusive a raticos escapar, pero que exige nunca conceder nuestro aliento. Quizás habremos de caer, de morir una y hasta más de mil veces pero así mismo habrá que levantarse y resurgir una y mil veces más.

Estos tiempos de lucha vuelven imprescindible la interdisciplina, tanto en el colectivo como en lo personal, de relacionar lo que aparentemente no es afín, y de construir en comunidad y solidaridad. A su vez se vuelve necesario elegir nuestras batallas, unas que requieren ser vinculantes, y que otorguen la posibilidad de coincidir y articularse. De construir y fomentar la pluralidad en ellas, así como de siempre identificar sus acciones como éticas; y es que dentro de este mundo donde el sistema económico pareciera hasta tener moral me parece inverosímil no trascender dicho hecho de tal manera.

¿Y cuál es el fin de todo lo anterior? Bueno, hace años leí que lo contrario al amor no es el odio sino la indiferencia, pienso que ella da pie a la resignación del entumecimiento social y a la creación del mismo. Y que para trascenderlo es necesario tomar y llevar a cabo una serie de elecciones que se determinan a partir de lo que se quiere y no, el hacer sacrificios y actuar con congruencia conforme a un objetivo que busca alcanzarse.

El azar, o suerte como hay quienes le llaman, estará siempre presente en nuestro camino, mas la diferencia entre dejarse llevar y ejercer nuestras convicciones es que a pesar de las coyunturas que puedan presentarse la autonomía siempre estará presente, es una autodeterminación. Nuestras decisiones podrán hacernos disidentes, pero serán éstas mismas las que nos permiten controlar quiénes somos y no remitirnos a lo que han hecho de nosotras(os). Al preguntarme para qué es el fin creo que la respuesta no se encuentra por sí sola en el objetivo, el sentido de atravesar el camino del conocimiento no es sólo el conocer más, sino que se sabe que se conoce, que se elige, que una es transformable al igual que quienes y lo que me rodea, y a su vez todo ello me transforma a mi, tratándose de un proceso incesante, no una operación finita.

Creo en la construcción de un mundo donde quepan muchos mundos, y que se necesitan espacios para saber que esto es posible y así mismo las herramientas para poder constantemente crearlo. El estudiar y espacios como el Centro de Investigación y Formación Social (CIFS) permiten que lo anterior se lleve a cabo. Ya que reconocen, fortalecen y reafirman que existen un sinfín de alternativas para el desarrollo actual, de epistemologías, saberes, acciones, pensamientos, interpretaciones de la realidad, de personas…

¿Qué más da entonces si consigo el puesto más alto? ¿Si mi cuenta bancaria llega a tener más de seis cifras antes del punto decimal? ¿Si llego a formar parte o no de un porcentaje? ¿De una etiqueta social? Lo que importa, desde mis adentros, es que puedo decidir; aunque me han “edificado” yo dispongo qué hacer ello. Somos entes que ejercemos el hacer y construimos el “ser” (y viceversa). Y que podemos articularnos para dar pie a nuevas formas de vida.

¿Pa’ qué estudié? Pues porque es ahí donde encontré una de las respuestas para llegar a ser lo que quiero ser, no lo que me han dicho que sea, y mucho menos para resignarme a lo que es. Encontré en el saber una diversidad de herramientas para enfrentar la realidad y sincrónicamente a mi propio ser, el cual así como el mundo posee una dualidad llamada homo sapiens-demens, por lo tanto el conocimiento y la acción me permiten encarar esta duplicidad. He estudiado para no salvarme de mi propia libertad, así como para construir de una u otra manera un mundo donde cada quien pueda ejercer la suya de manera justa, equitativa e igualitaria.

 

Bibliografía

Aristegui. (9 de Julio de 2015). En México, 22.4% de los jóvenes son “ninis”: OCDE. Obtenido de Aristegui Noticias: http://aristeguinoticias.com/0907/mexico/en-mexico-22-4-de-los-jovenes-son-ninis-ocde/

Avilés, K. (14 de Septiembre de 2011). México, único país de la OCDE en que estudiar más no da ventajas. La Jornada, pág. 40.

Fuentes, M. L. (9 de Junio de 2015). México social: Un país sin movilidad social . Excelsior.

Hernández, S. (2 de Agosto de 2015). Dos de cada cinco universitarios en desempleo. El Universal.

OCDE. (2015). Panorama de la Eduación 2015 (México). Obtenido de OECD: http://www.oecd.org/mexico/Education-at-a-glance-2015-Mexico-in-Spanish.pdf

OPSDH. (2016). Accesibilidad al Derecho a la Eduación. Obtenido de Observatorio de Política Social y Derechos Humanos: http://observatoriopoliticasocial.org/accesibilidad-derecho-educacion.

[1] 48% de quienes forman parte del quintil socioeconómico más bajo se mantendrán en él hasta el fin de su existencia.

[2] “Parva Que Eu Sou” es una canción interpretada por Deolinda, donde su letra refleja en cierta medida la multitud errante que ha surgido en la última década.

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¿Te interesa lo que comes? Te interesa la #Agroecología

Por: Jaime Morales

La agroecología a primera instancia, es una ciencia emergente que aparece para buscar alternativas a la crisis agrícola e intenta responder necesidades como la producción de alimentos de una manera más sana y al alcance de todos.

También se puede ver a la agroecología como un movimiento social, con mayor auge en América Latina, donde pequeños agricultores, mujeres ecologistas, indígenas, investigadores, echan andar formas de organización social que ponen en práctica maneras de hacer agricultura más sustentable con el medio ambiente y mucho más vinculado a los consumidores.

Se utiliza la agroecología para encontrar alternativas ante la crisis, logrando sociedades más sustentables por medio de sistemas agrícolas y alimentarios; “Nos encontramos frente a una crisis donde la agricultura no produce alimentos para todos, que degrada los recursos ambientales, que produce pobreza, que los consumidores no tienen certeza que lo que comen es sano”.

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La agroecología como ciencia está creciendo y existe un reconocimiento en organizaciones internaciones, así mismo, se encuentra instalada en discursos científicos y sobre todo en la práctica social. También ha avanzado con el aumento de producción de alimentos orgánicos, principalmente en América Latina, convirtiéndose en una tendencia creciente.

El CIFS ha participado con la agroecología en el proyecto intercultural en la sierra huichola, donde se tiene educación secundaria y preparatoria con temas relacionados a la agroecología, y tanto profesores como alumnos acuden frecuentemente a los eventos que se hacen. Otra parte donde ha tenido un peso fuerte es en el sur de Jalisco, donde comunidades hacen agroecología desde hace mucho tiempo y son apoyadas con distintos proyectos del CIFS como por ejemplo el proyecto del surge.

Así mismo, la agroecología como investigación ha avanzado en la ZMG con agricultura periurbana, así como también, en Cajititlán, Ixtlahuacán de los Membrillos, El Salto, Tlaquepaque. En general, el CIFS ha hecho trabajo con agroecología en tres zonas: Sierra huichola, el sur de Jalisco y la ZMG, donde hay experiencias de investigación que demuestran que estas alternativas son alternativas viables.

Conclusión: Importancia de la agroecología

“La agroecología solamente le tiene que importar aquellos/as que comen”

Toda la gente que comemos tenemos la obligación de preguntarnos ¿Quién produce los alimentos? ¿Cómo producen los alimentos? ¿Cómo vive la gente que produce nuestros alimentos? ¿Cuáles son los impactos ambientales de nuestros alimentos? Nosotros comemos tres veces al día y ni siquiera tenemos la libertad de elegir qué comemos, ni tampoco tenemos la certeza de que lo comemos sea un alimento sano.

“Si no nos interesa nuestra alimentación, no tiene porqué interesarnos la agroecología”

 

 

 

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¿SABES DEL HUERTO AGROECOLÓGICO HECHO POR ESTUDIANTES DEL ITESO?

Por: Eric Rosalio Alvarado Castro

El Huerto Agroecológico Universitario es un espacio para aprender de manera compartida a cultivar hortalizas, plantas medicinales y granos con técnicas sustentables, alternativas o agroecológicas. El HAU se maneja de manera colectiva mayormente por estudiantes, aunque también participan profesores y otros miembros de la universidad.

Está ubicado frente a las canchas sur del ITESO (Ver folleto)

En términos generales, la principal actividad del Colectivo es mantener el Huerto. Esto implica diferentes cuestiones a nivel más específico. En el ámbito productivo, nos dedicamos a cultivar plantas de forma agroecológica, sobre todo hortalizas, plantas medicinales y aromáticas, y algunos granos. Para ello, desde su fundación el Colectivo ha trabajado en la conformación de un banco de semillas que sirva para autogestionar la siembra y al mismo tiempo apoyar otras iniciativas de huertos urbanos en la ciudad.

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Otra actividad importante es la producción de abonos orgánicos, con los cuales buscamos mantener la salud del suelo y los cultivos sin generar problemas de contaminación como lo hacen los agroquímicos. Pero lo más importante de todo ello, es que lo hacemos en un sentido pedagógico, aunque la producción es importante, nuestra cosecha más valiosa siempre es el aprendizaje tanto de lo técnico en el manejo de un huerto, como de lo social con lo que implica trabajarlo de manera colectiva.

Está formado principalmente por alumnos de diferentes carreras, aunque se les cedió espacio a dos clases para que puedan trabajar también ahí: Agroecología y Sustentabilidad rural y Taller de Sistemas de Producción Primaria de Alimentos. Aunque principalmente lo conforman alumnos, se puede sumar cualquier interesado del ITESO.

El Colectivo se reúne una vez por semana en asamblea para acordar las principales actividades en el HAU, así como para compartir dudas, conocimientos e inquietudes relacionadas con la agricultura. La asamblea semanal se realiza cada martes de 3 a 4 pm, en el jardín que se encuentra frente al salón D-101.

Una vez acordadas las actividades a realizar durante la semana, cada persona pueda acudir al huerto a atender las cuestiones con las cuales se comprometió en cualquier horario que le acomode.

Para promover las técnicas sustentables de huertos, dar a conocer opciones de autocultivo y promover la Sustentabilidad y consciencia. Buscamos aprender de manera autónoma, colectiva y práctica cuestiones fundamentales para el cultivo agroecológico de alimentos en la ciudad.

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Mesa Verde USAI

Mesa Verde USAI

La mesa verde de la USAI es la encargada de gestionar y crear proyectos que tengan relación con los temas de ecología y sustentabilidad. Las personas que nos encontramos en dicha mesa tenemos como característica común la preocupación por nuestro entorno y la solución de problemas.

El principal objetivo es poner en marcha proyectos que involucren a los estudiantes con una situación en específico que afecta el medio ambiente, ya sea directa o indirectamente, generando conciencia de las tantas problemáticas que existen en Jalisco y de las cuales el ITESO no está ajeno.

A lo largo de este semestre se tendrán diversas actividades de diferente índole entre las cuales destaca el congreso de Waterlat, sobre la problemática del agua en Latinoamérica. El ITESO será la sede de la séptima edición de este encuentro que por primera vez viene a México del 19 al 23 de Octubre. La USAI por medio de la mesa verde ha apoyado el evento y tendrá un espacio de dialogo para hablar de las inquietudes y responsabilidades que tenemos como estudiantes universitarios.

Una de las prioridades de la mesa verde ha sido gestionar el jardín botánico de suculentas. El proyecto ya es un hecho gracias al esfuerzo de distintos grupos de estudiantes, jardinería, servicios generales y profesores. Las obras de preparación iniciaron poder inaugurar el espacio el 20-22 de Octubre.

El objetivo de este proyecto es crear un espacio que enmarque la importancia cultural y ambiental que tienen estas especies para el estado de Jalisco, ya que gran parte de la colección se encuentra en peligro de extinción, también se espera generar conciencia de la urgencia de conservar y educar sobre estas especies. Además el área cubierta por el jardín de suculentas generará un ahorro hasta del 50% de consumo de agua.

Los estudiantes del ITESO ocupan un importante lugar en la discusión ambiental, por lo que la mesa verde busca apoyar la voz de las personas que tienen algo que decir en cuanto al rol que tenemos como universidad frente a problemáticas cada vez más apremiantes, para demostrar el fuerte compromiso que existe por encontrar soluciones y alternativas.

Contacto

Correo: usai.iteso@gmail.com
Oficina: C-106

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La Red de Cajititlán “Por un lago limpio, señala “La solidaridad, elemento indispensable para aportar como alternativas ante un problema de contaminación en la Laguna de Cajititlán

El Programa de Ecología Política del Centro de Investigación y Formación Social del Iteso, desde hace aproximadamente de seis años ha desarrollado el proyecto de investigación-intervención, en el cuál la Red de Cajititlán por “Un Lago Limpio” es uno de los actores con los que se ha trabajado, inicialmente el énfasis estaba en los procesos que generan conflictos por el agua y la agricultura, a partir de ahí se fueron descubriendo una serie de alternativas que fuimos profundizando con la tarea de formar alumnos y alumnas ante realidades y problemáticas complejas, mediante los proyectos de aplicación profesional, materias del área complementaria como Ecología política y Agroecología, articulándonos con Departamentos como PTI y el Voluntariado de Justicia Ambiental, entre otros.

La vinculación con el voluntariado y la estancia de dos alumnxs en el invierno del 2014 en Cuexcomatitlán, posibilitó que se sensibilizaran ante la problemática y como parte de la estrategia del Programa de Ecología Política de visibilizar las alternativas que desde los grupos organizados se vienen realizando ante el deterioro ambiental de la cuenca de Cajitilán, surge la iniciativa de realizar la reseña que a continuación exponemos con la intención de dar a conocer a la comunidad universitaria, la existencia de escenarios y actores que avanzan en su proyecto de construir alternativas que mejoren sus condiciones de vida ante un progresivo deterioro ambiental, haciendo la invitación a solidarizarnos, aportando desde nuestro quehacer universitario.

Laura Velázquez López

Programa de Ecología Política

laurav@iteso.mx

 

La Red de Cajititlán “Por un lago limpio, señala “La solidaridad, elemento indispensable para aportar como alternativas ante un problema de contaminación en la Laguna de Cajititlán.

 

Por Trinidad García Chávez

La laguna de Cajititlán era reconocida por su agua cristalina, abundantes peces y sobre todo por la calidez de sus ribereños. Ubicada en el borde oriental del municipio de Tlajomulco a 25 km de la ciudad de Guadalajara, esta era una joya que no podía pasar desapercibida por las familias en temporada vacacional.

En la actualidad, debido a la concentración poblacional, al crecimiento de la industria aunado a insuficientes medidas para tratar el agua, la falta de instituciones de cuidado ambiental que regulen el aprovechamiento desmedido de recursos naturales, se ha generado una crisis ambiental que repercute en los sectores sociales más vulnerables, en las zonas periurbanas y rurales. Ante esta situación se formaron pequeños grupos de habitantes de la ribera, que demandan la atención de las autoridades y de otras instituciones para resolver los problemas ambientales que existen en su comunidad. Ante la insuficiente respuesta por parte de las autoridades, estas organizaciones se han enfocado en la elaboración de alternativas para contra restar está crisis ambiental.

“…..Mi familia y yo nos fuimos a vivir al poblado de Cuexcomatitlán, del Municipio de Tlajomulco de Zuñiga donde contábamos con una parcela, que usamos para cultivar sanamente los alimentos que consumimos y cuidar la calidad del agua que está en la laguna, además nos dimos cuenta que existían diferentes ideas, iniciativas y acciones de otras personas del mismo poblado, y al reunirnos con ellos fue surgiendo como proyecto constituir la Red de Cajititlán “Por un Lago Limpio,” Comenta Felipe Iñiguez, integrante de la Red.

Don Manuel Enciso Camacho, quien vive también en Cuexcomatitlán, señala que la Red de Cajititlán “Por un Lago Limpio” se formó al ver la necesidad de mitigar el problema creciente de contaminación que tiene la laguna, con medidas alternativas como por ejemplo las ecotecnias. “Aquí en mi casa tengo lo que yo llamo humedal casero que sirve como filtro en las descargas domésticas, separa la grasa del agua de la casa y esa agua va a la laguna. Mi trabajo es ese: elaborar alternativas ecológicas en los hogares para que sus residuos no perjudiquen más el estado de la laguna”, dice Don Manuel, mientras explica el funcionamiento y las características de las alternativas que él elabora.

Una de las metas del grupo de la Red es tratar de concientizar a la población de la ribera de Cajititlán, mostrando que se puede sanear el estado de la laguna con la solidaridad comunitaria, a su vez dan testimonio de cómo se puede llevar una vida ecológica con la implementación de estufas solares, baños secos y humedales, que son acciones en las que ayuda a elaborar Don Manuel. Por otra parte, también trabajan con agricultores “Nosotros como grupo, queremos dar a conocer a los ejidatarios así como a los habitantes de los cinco pueblos, que hay soluciones a los problemas ambientales de la región, y esa solución se encuentra en la unión, porque juntos podemos trabajar para lograr “la sanación” de la laguna”.

Desde hace varios años la Red de Cajititlán “Por un Lago Limpio” ha tenido el acompañamiento, por parte del Programa de Ecología Política del Centro de Investigación y Formación Social al igual que del Instituto Tecnológico de Tlajomulco y actualmente la Universidad de Guadalajara se ha incorporado a este esfuerzo.

Para Felipe uno de los temas fundamentales es la relación agua-salud, porque señala que los problemas de contaminación de la laguna tarde que temprano tendrán su efecto en la salud de los habitantes de la ribera. Es por ello que hace una invitación abierta para quien quiera apoyar en la organización de un Encuentro a realizarse en el mes de Agosto, donde principalmente se pretende analizar la salud de los ribereños y la laguna contaminada. “Para nosotros es importante cuidar la vida de todos los pobladores que viven en la cuenca, por la amenaza de la gran contaminación que existe en la laguna”, puntualiza Felipe.

En la actualidad, el grupo de la Red ha ganado el reconocimiento de su comunidad por las acciones que ha hecho para concientizar a los poblados del deterioro ambiental, y tiene los brazos abiertos a quien guste aportar nuevas ideas para su crecimiento. Puedes ponerte en contacto con ellos a través de su página de Facebook: La Red “Por un Lago Limpio”. Construir un medio ambiente sano no es trabajo de unos cuantos, sino de todos.

 

Referencias:

Velázquez López, L; Ochoa-Garcia, H & Morales-Hernández, J. (2012) “Agua y conflictos ambientales en la ribera de Cajititlán, Jal”. En Tetreault, D; Ochoa-García, H y Hernández-González E. (Coords.) Conflictos socioambientales y alternativas de la sociedad civil. Guadalajara: ITESO

CEA: http://www.ceajalisco.gob.mx/notas/2013/bol004_situacion_laguna_cajititlan.html

http://www.ceajalisco.gob.mx/caa/docs/2015/memorias_foro_del_agua2015.pdf

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Las y los ciclistas construyen otro tipo de relaciones no capitalistas entre las personas y otro tipo de vínculos con la naturaleza

Por: Gerardo Pérez Viramontes, Investigador y Académico del CIFS

Palabras en la presentación de libro sobre Asia de Salva Rodríguez

En el CIFS-ITESO desde hace varios años, algunos de nosotros estamos abocados
a estudiar los conflictos sociales, con la intención de encontrar o generar
alternativas positivas para su manejo o transformación. Un ámbito en el que
decidimos investigar es el de la movilidad no-motorizada en Guadalajara. Quien
se mueve en bicicleta debe hacerse a la idea que va a entrar en conflicto con
automovilistas, choferes de transporte público, autoridades gubernamentales…

Al utilizar un medio de transporte no convencional (como lo es el automóvil) los
ciclistas construyen otro tipo de relaciones no capitalistas entre las personas y
otro tipo de vínculos con la naturaleza no depredadores, ni contaminantes.
En el contexto de esta investigación nos encontramos con GDLenBici, una
asociación civil que, además de organizar mensualmente un paseo ciclista para
todos por las calles de la ciudad, renta y mantiene en Santa Tere una casa para
ofrecer hospedaje barato a los cicloturistas que pasan por Guadalajara.

Salva Rodríguez estuvo en esta ciudad hace algún tiempo y a través de las
anécdotas que cuenta en su libro sobre África, nos muestra de qué manera la
solidaridad continúa siendo uno de los valores más importantes que aún existen
entre los seres humanos. Sea en una iglesia, en un parque o en una estación de
bomberos –nos dice Salva– «descubro, como me ocurrirá después una y otra vez,
que la gente de este mundo es mayoritariamente buena y que cuando tiene la
oportunidad de ayudar a alguien que lo necesita, no duda en hacerlo».

Esta tarde, estamos reunidos en la Casa Clavigero del ITESO para presentar el
segundo tomo de este «Viaje de cuento», donde Salva Rodríguez nos cuenta las
experiencias de su viaje en bicicleta por el continente asiático. A pesar de lo
maravilloso que le había resultado su contacto con los africanos, su mirada estaba
puesta en el Japón, a donde quería llegar para desvelar el sueño que desde niño
había fabricado sobre ese país.

Después de leer varios capítulos, una idea vinculada a lo que los académicos
denominan el Pensamiento Complejo no dejaba de repetirse en mi interior: ¡
TODO ESTÁ RELACIONADO CON TODO ! Igualmente, como un sonsonete que no
puedo eludirse, resonaba en mí la estrofa de esa canción en la que se afirma:
“Soy vecino de este mundo por un rato / y hoy coincide que también tú estás aquí
/ coincidencias tan extrañas de la vida / tantos siglos, tantos mundos, tanto
espacio… Y coincidir”.

Pero, ¿qué relación tiene el libro de Salva con esa canción de un autor tapatío o
con el principio teórico de la complejidad antes señalado? La respuesta es muy
sencilla: al ir pasando las páginas de “El viaje de cuento” en varios de sus pasajes
me sentí reflejado. Lo que Salva iba señalando es o ha sido parte de mi vida.
¿Tantos mundos? ¿Tanto espacio? ¿Y coincidir?

Por ejemplo. Cuando platica su paso por Egipto, comienzo a recordar “El
arquitecto de Tombuctú”, una novela que cuenta la vida de Es Saheli, el granadino
(paisano de Salva, pero del S. XIV) que escribe su propia Rihla, es decir, el relato
de su vida como caminante: su destierro de Granada y su viaje por El Cairo,
Damasco, Bagdad, Yemen y La Meca… (una novela recomendable).

El trayecto que hace en bicicleta por debajo del Canal de Suez, a pesar de estar
prohibido, en el que poco faltó para que Salva fuera arrollado por un camión cuyo
claxon no se parecía para nada al “bip-bip” del correcaminos de las caricaturas,
evocó en mí la tristeza que me produjo la instalación de una Bicicleta Blanca en
el paso a desnivel de 8 de julio y Washington donde perdió la vida un ciclista que
iba pasando por ahí.

La descripción que hace Salva de los árabes-sirios trae a mi memoria el recuerdo
de amigos de aquél país como Zaza, Alhasan, Anás, Maalik…; y a coincidir en la
percepción que tiene sobre ellos: «el pueblo árabe se desvive por ayudar, por
agradar, por hacer al forastero sentirse indudablemente bienvenido». «Una
gente muy divertida, los sirios siempre han sido mis árabes favoritos.»

Respecto de las mujeres afganas Salva nos dice: «La situación de la mujer en
Afganistán… es terrible», «la mujer no tiene derechos humanos porque no es
considerada humana», «la burka, es lo más suave de un país donde la mujer ha
perdido su condición de ser humano». Tales afirmaciones me llevan a
cuestionarme sobre la situación que viven las mujeres en México o en
Guadalajara… y como respuesta recuerdo el reciente caso de Gutiérrez de la Torre
en el DF y la forma como perdió la vida Imelda Virgen que se narra en el
documental Silencia en el que participaron alumnas del ITESO.

A lo largo de sus páginas Salva nos habla de sus encuentros con otros tantos
trotamundos. En un momento dado lo confunden con Álvaro, el bici clown, con
quien recorrió algunos kilómetros en su paso por la India. En otro momento,
comparte algunos días con Lorenzo Rojo, creo que en Japón. Los tres, españoles
(de Granada, Madrid y Vitoria respectivamente), he tenido el gusto de conocerlos
en la Casa Ciclista de Guadalajara. Tantos mundos, tanto espacio, ¿y coincidir?
Cuando señala el “desmadre” que hacen ciento de jóvenes de países ricos que
van a beber sin ninguna restricciones en algún lugar de Vietnam, me digo a mí
mismo: Salva ya es mexicano pues entiende a la perfección el sentido que le
damos aquí a ese sinónimo de caos y desorden: “es un desmadre”.

El cuestionamiento que le hace Sophia a Salva, en la página 205, me hace pensar
a mí mismo el tipo de relaciones que mantengo con los demás. Le dice Sophia:
«El contacto que tienes con la gente es de hola y adiós, lo cual te hace vivir
siempre en la maravilla […] tu viaje impresiona y propicia que la gente quiera
tratarte bien, quiera que te lleves un buen recuerdo de ellos […] Y tú, discúlpame
si te molesta, tienes una relación superficial con el mundo, estás siempre de paso
y no puedes profundizar en sentimientos de relaciones, ni de amistad, ni… ni de
amor».

El capítulo sobre Japón es quizá el más largo del libro, y no es para menos. Al salir
de África, la idea de llegar a Japón fue lo único que lo hizo no regresar a Nigeria,
Camboya o Tanzania. Al leer sobre la armonía que está instalada entre los
japoneses como forma de vida, me conecto con mis temas de estudio: paz, en
japonés, se nombra como Heiwa, Wahei, Chowa que el investigador para la paz
traduce como armonía; una armonía que a Salva lo saca de sus casillas culturales
forjadas en el carácter andaluz. Al mencionar la forma como lo llamaban sus
amigos (“Salva-San”) no puedo quitarme de la mente la serie televisión que
atrapó mi atención por allá en la década de 1980 (Shogun) y que no estaría nada
mal volver a ver. También me llama la atención que fue precisamente en Japón
donde surgió la idea de escribir “un viaje de cuento”, como una manera
sustentable de conseguir recursos para la travesía en “el galeón”. Al final del
capítulo me quedo pensando si el Magis ignaciano no tiene origen japonés por
lo que se dice en la página 294: «Cuando dos japoneses se cruzan trabajando, en
una escalera llevando sábanas u ordenando los zapatos de la entrada, se dicen
“Gambate kudasai!” (¡ Házlo con tu mejor esfuerzo !). Todo, absolutamente todo,
se hace en Japón con esta consigna: gambaru. Hagas lo que hagas, haz lo mejor
que puedas, desde el ejecutivo que trabaja en un banco hasta el niño que aprende
a usar los palillos para comer. Todo es gambaru.»

En distintos momentos Salva se refiere a sí mismo como “Garbancito” para
regañarse a sí mismo, para darse valor, para reflexionar sobre lo que ve y siente
(algo parecido a “Don Durito de la lacandona” del extinto Sub-comandante
Marcos). Al verlos escrito varias veces en el libro me preguntaba si se trataba de
un “Garbanzo de a libra” de la que se aclara: «cuando la expresión se le dice a
una persona, se refiere a que en algún momento hizo algo bueno, pero aún así,
no vale tanto o no es tan destacada en lo que hace.» Desde mi perspectiva, el
viaje de Salva es algo que vale la pena destacar (por eso estamos aquí para
celebrarlo), es bueno lo que nos dice que hizo (quién sabe si en la realidad así
sucedieron las cosas) pero, ¿por qué “Garbancito”? Ojalá nos aclares, amigo
Salva, de dónde salió el autoapodo.

Finalmente, en el libro “EL SOCIALISMO PUEDE LLEGAR SOLO EN BICICLETA” (Pág.
221) se señala: «La cultura dominante –el capitalismo de sobreproducción y
sobreconsumo– nos quiere conectados a los puntos de venta de mercancías… y a
los canales de comunicación a través de los cuales se nos induce a desear
mercancías y desconectados de todo lo demás. Pero si queremos tener alguna
opción de sobrevivir –y quizá vivir bien– en el planeta Tierra, necesitamos
vitalmente estar conectados con la red de la vida que nos proporciona sustento,
y con los contextos sociales dentro de los cuales podemos llegar a ser humanos».
Con su vida narrada en estos cuentos, Salva nos enseña a vivir de otra manera, a
esforzarnos por consolidar otro tipo de relaciones, a mantener otro tipo de
encuentros con los demás. «Bañarse en un lago esmeralda, coronar un paso de
montaña contra una ventisca, acampar en un lugar tan solitario que ni el silencio
parece existir, el reencuentro con un amigo…, ahí es donde estoy habituado a
recibir mi recompensa.» –nos dice en la página 292.

Tan solo una crítica, esperando sea constructiva: faltan algunas fechas para
enmarcar mejor los acontecimientos, por ejemplo en tu paso por Afganistán.
¡ Muchas gracias !

Te invitamos a conocer más del CIFS: cifs.iteso.mx

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Acercar la ciudad al campo: Un valor distinto a los alimentos

Acercar la ciudad al campo: Un valor distinto a los alimentos

Por: CIFS-ITESO

 

1 de julio 2014.- En Ajijic hay un mercado de productos agroecológicos que se llama Mercado ecológico y ahí van a vender sus productos los agricultores y agricultoras que apoya el CIFS, ITESO. Este mercado es uno de los seis agroecológicos que hay en Jalisco y que han crecido al paso del tiempo.

Al mercado fue invitado Jaime Morales Hernández, Investigador y académico del Programa Ecología Política del CIFS, ITESO, para impartir un plática. La conversación fue acerca de los diferentes tipos de Agricultura Ecológica, dirigida a un grupo de agricultores/as y personas consumidoras de la rivera del Lago de Chapala, interesadas en conocer los distintos tipos de la agricultura alternativa, entre los cuales se incluyen la ecología, orgánica, sustentable, regenerativa, biodinámica, natural, permacultura, los asistentes además querían conocer algunos aspectos de la certificación orgánica.

En la plática quedo claro que la agricultura alternativa comparte principios ecológicos, cuidado y conservación del suelo, no utilización de agroquímicos, control biológico de insectos y la siembra de distintos cultivos. Además, se retomaron  los distintos tipos de productos de la agricultura ecológica y los esquemas de certificación, haciendo énfasis la certificación participativa que parte del principio de confianza entre personas agricultoras y en la que participan un técnico/a, un consumidor o consumidora, y un agricultor/a, y que actualmente en Jalisco realiza el Mercado Agroecológico El Jilote, donde el CIFS acompaña estos procesos.

Las preguntas y la discusión al final del evento llevaron a las personas asistentes a la conclusión de que el crecimiento de la agricultura ecológica depende del compromiso de agricultores y agricultoras de producir y de las personas consumidoras para adquirir los productos.

Para que un producto orgánico sea clasificado como tal, debe ser orgánico en su proceso, en los empaques utilizados, en las etiquetas y por supuesto en los ingredientes.
Algunas de las ventajas de consumir comida orgánica son:  Al no incluir químicos son alimentos para el cuerpo más sanos, la calidad y el sabor son mejores, hay mayor diversidad de productos, y por último, se apoya a los  y los agricultores locales y se favorece a sus familias.

Para más información sobre mercados orgánicos visita: http://eljilote.org

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Censura y control de las prácticas democráticas

Censura y control de las prácticas democráticas

Editorial por Alejandro Tiscareño

Criminalización del derecho a la libre expresión

Hay varias prácticas que contribuyen al desarrollo de la democracia en una sociedad, como la protesta social y los derechos a la libertad de expresión e información. El tres de mayo se celebró el Día Internacional de la Libertad de Prensa. Derecho fundamental para la calidad del debate en temas de interés público.

Esta labor se ha visto amenazada de distintas maneras ya sea por asesinatos a periodistas, la precariedad laboral de los/as mismos/as y la dependiente relación entre el Gobierno y medios de comunicación (tendientes a una lógica de carácter mercantil). Según las organizaciones Artículo 19 y Comité para la Protección de Periodistas, en México han sido asesinados 31 periodistas de 2010 a la fecha, así lo publicó el portal de noticias Animal Político, http://bit.ly/1s7Pbav.

Pero esta no ha sido la única práctica entorpecida por el sistema. En abril de este año, circularon numerosas publicaciones en redes sociales en contra de la Ley secundaria en Telecomunicaciones (telecom) propuesta por el Presidente Enrique Peña Nieto. Muchas personas se manifestaron en la web con el “trending topic” mundial en twitter: #EPNvsInternet, como lo publicó el periódico El Informador, http://bit.ly/1qjh2sC. El movimiento saltó a las calles de ciudades como Guadalajara, Hermosillo y Ciudad de México en la #MarchaContraElSilencio.

La ley Telecom, “además de atentar contra la libertad de expresión y el acceso a tecnologías de información, otorga al gobierno la posibilidad de censura, le resta autonomía al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFETEL) y quita fuerza a la democratización de la información”, explicó José Bautista Farías, académico del Programa de Empoderamiento y Conflictividad del CIFS.

La manifestación es un derecho humano

En México “la manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, los derechos de tercero, provoque algún delito, o perturbe el orden público” según la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 2012, Artículo 6.

En Jalisco el PAN lanzó una propuesta para “regular” marchas a principios de 2014, “que en lugar de garantizar los derechos humanos, los limitaría, de acuerdo con la nota de Reporte Índigo. Esto es un retroceso al ejercicio de los derechos humanos, comenta Carlos Peralta, Coordinador del Programa Institucional de Derechos Humanos y Paz, porque el Estado tiene la obligación de garantizar, promover y proteger como la libre expresión y la manifestación.

Acciones de cambio

Conforme a Derecho Internacional de los Derechos Humanos, el Estado mexicano tiene la obligación de garantizar la implementación de medidas de protección a periodistas, la intolerancia a la impunidad, los derechos de manifestación, libertad de expresión y el acceso a la información.

Nuestra ciudadanía también tiene la obligación de informarnos, exigir al gobierno que garantice nuestros derechos, denunciar violaciones a Derechos Humanos y tomar acciones para hacerlos ejercerlos y hacerlos valer.

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El sentir-saber de nuestros ancestros (Tercera parte)

¿Por qué los campesinos e indígenas son sabios a pesar de no conocer la universidad ni los libros? Por eso, porque no perdieron el vínculo, aprendieron a escribir con el arado y a leer con las estrellas lo que la madre tierra les enseñó y compartió en diversas formas.

Por Rodolfo González Figueroa rodorganico@hotmail.com

En su cotidiano estar-siendo, en su permanente convivencia con lo no humano (tierra, plantas, animales, agua), los y las campesinas e indígenas del mundo tienen mucho que compartirnos a las sociedades actuales. Animados por impulsos más que por razones,  enclavados en barrancas, laderas o montañas -donde la colonización y neocolonización no ha llegado tan salvajemente- mantienen la sabiduría y la unidad en reciprocidad y complementariedad con su entorno físico, biológico y cósmico. Son custodios del equilibrio, la espiritualidad, las semillas, los saberes, los sabores, la salud, el bien-estar colectivo.

Foto por Karenina Casarín

Foto por Karenina Casarín La vida moderna está colmada de ruidos humanos, que nos tienen desvinculados de la armonía y de los mensajes de la naturaleza. Urgentemente nos hace falta el silencio y sobra el conocimiento porque necesitamos escuchar la sabiduría de una roca, aprender de lo majestuoso de un atardecer, educarnos fuera de espacios antropomórficos, reconocer los mensajes de los vientos, como en  el campo que  contiene otras voces, otras enseñanzas más sutiles y más profundas.

Ahora varias universidades de Latinoamérica están proponiendo y reconociendo la incorporación de los saberes ancestrales en la curricula de las carreras con el objetivo de crear espacios de convergencia entre la ciencia occidental y las ciencias originarias  para que trascienda en el fortalecimiento del tejido social comunitario por medio de proyectos de revalorización de saberes locales, instalando además en la discusión académica el paradigma del Vivir Bien inspirado en el sentimiento de unidad de nuestros ancestros, así como propuestas alternativas de vida a través Agroecología.

Esto por un lado podría funcionar, pero ante ello, yo preguntaría; ¿y si dejamos de asistir y de mandar a nuestros hijos a las universidades y que sea el campo, la propia vivencia en naturaleza y que sea ella quién nos eduque? ¿Por qué los campesinos e indígenas son sabios a pesar de no conocer la universidad ni los libros? Por eso, porque no perdieron el vínculo, aprendieron a escribir con el arado y a leer con las estrellas lo que la madre tierra les enseñó y compartió en diversas formas. Superando eso que muchos académicos ponen de moda en universidades como el diálogo intercultural o inter y transdisciplinario (humanos con humanos), y ejerciendo cotidianamente en cambio un diálogo interespecies es decir, generando aprendizaje por medio de su continua y profunda relación e interrelación con otras especies más que humanas.

Ancestros mayas y andinos han augurado un “renacimiento”, un “despertar” de la humanidad por estos tiempos ¿cómo animamos este renacer en nuestro contexto social local? Hay quienes aseguran que el cambio es a nivel personal y desde nuestro interior, la verdad se esconde dentro de nosotros, hay que buscarla y abrazarla. Pero también, podemos contemplar el alba, el ocaso, deslumbrarnos con el manto estelar y sentir que también a ese nivel está habiendo muchos cambios que sin duda estimulan el propio.

La gente campesina con quienes trabajamos-convivimos  igual está percibiendo muchos cambios tanto a nivel climático como emocional. En constantes pláticas informales me doy cuenta de ello. La perspectiva se polariza. Por un lado hay quienes ven en la modernidad la mejora y el progreso. Pero son mayoría quienes están, desde su memoria, retomando o buscando esos saberes, esos “códigos” identitarios que hacen revalorizar el “tiempo de antes” y añorarlo. Como asegura Silvia Ribera Cusicanqui, indígena y socióloga Chilena, “estamos oprimidos pero no vencidos”.

En la memoria colectiva y genética conservamos lo útil para despojarnos de la subordinación imperial e ir reconstruyendo nuestro conocimiento local no contaminado con la visión antropocéntrica-eurocéntrica que tanto ha colonizado nuestro ser, nuestro saber y quehacer. La pregunta aquí es ¿cómo interpretar nuestra realidad, reconocer al ser humano integral que fuimos-somos si la mayoría tenemos instalados anteojos conceptuales que nos colocó el colonizador? Es necesario romper los códigos provenientes del saber hegemónico y desde luego, quebrar esos anteojos o no, mejor reciclarlos de alguna manera.

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