Entrevista a Alberto Kalach: ‘Nuestros proyectos intentan crear un diálogo inteligente con la naturaleza’

Fuente The Guardian

La ambiciosa visión de restaurar los antiguos lagos para la regeneración urbana puede que nunca suceda, pero el arquitecto sigue creyendo que los planes enfocados a las necesidades ecológicas también generan beneficios sociales.

 

Para los proyectos más grandes, nuestro gobierno sólo confía en arquitectos que hablen inglés,” dice Alberto Kalach, sentado en el frondoso jardín de techo de su oficina, el Taller de Arquitectura X. “Y como podrás notar, el mío es muy malo.”

Mientras hablamos del futuro y pasado de la Ciudad de México (tema que Kalach, de 55 años de edad, ha estado investigando a detalle durante tres décadas), el arquitecto nacido en DF suena al mismo tiempo seco y afable, sin perder de vista su crítica apasionada: todo dicho en un inglés excelente. “Se supone que tenemos un gobierno de izquierda en esta ciudad,” dice. “Pero toda la inversión va a dar a las zonas más adineradas, mientras que las zonas más pobres quedan en el olvido.”

Un tema candente en nuestra conversación es la elección de la empresa británica Foster + Partners para diseñar el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México: un plan que Kalach considera una oportunidad desperdiciada, motivada por el percibido prestigio de contratar a un arquitecto extranjero (Kalach también presentó una propuesta.) Otra pesadilla es la creciente influencia del magnate empresarial Carlos Slim Helú, muchas veces promocionado como el hombre más rico del mundo.

Al escuchar a Kalach, uno podría concluir que es un cínico (mientras hablamos, desde el estéreo de la oficina suena Rage Against the Machine). Sin embargo, su conjunto de obras más reciente, que se centra en la idea de restaurar los lagos y bosques históricos de México, desborda ideales y optimismo.
Alberto Kalach ha estado investigando durante trés décadas el pasado y el futuro de su nativo Ciudad de México.
Alberto Kalach ha estado investigando durante trés décadas el pasado y el futuro de su nativa Ciudad de México.

La Ciudad Lacustre, que se empeña en recuperar el antiguo lago de Texcoco en la zona oriente de la Ciudad de México, es el plan urbano más extenso que la ciudad ha visto jamás. Kalach y su colega, el arquitecto Teodoro González de León, propusieron limitar el crecimiento urbano, despejar y restringir el desarrollo en el antiguo lecho de la laguna, y permitir que el manto freático y las lluvias restauren el cuerpo de agua, para eventualmente regenerar un área que cubre unas 7,000 hectáreas.

Como toda metrópolis en potencia, la Ciudad de México se ha revitalizado gracias a la reciente disponibilidad de capital, aunque sigue asediada por dificultades físicas y sociales. La mayor de ellas, dice Kalach, es el agua, la cual él asevera que existe en cantidades abundantes debido a la posición elevada de la ciudad (una altura promedio de 2,250m). La topografía única de la ciudad –un valle templado, a gran altura sobre el nivel del mar, rodeado de montañas y repleto de lagos y lechos de río– significa que la ciudad recibe suficiente agua sin la actual costosa solución de bombeo, de acuerdo con Kalach, si se pudiera recolectar y reutilizar.

“Nuestro plan no es radical,” asegura el arquitecto, “porque los lagos realmente ya estaban ahí desde hace miles de años, mientras que tan sólo han estado desapareciendo muy lentamente durante los últimos 500 años.”

El despacho de Kalach cuenta con varios proyectos construidos en la ciudad –incluyendo la biblioteca José Vasconcelos, la torre Reforma 27 y la galería Kurimanzutto, sin mencionar la elegante torre cobriza que alberga su propio despacho, además de numerosos proyectos internacionales. Sin embargo, después de muchos años de estudiar y trabajar en la ciudad, y frustrado con las muchas veces reticentes autoridades cívicas y gubernamentales, Kalach ahora prefiere mantener su trabajo en el reino de la especulación, habiendo abandonado por completo la gran obra de su vida: la restauración de los lagos de la Ciudad de México.
Vista aérea de la Cuenca del Valle de México, y a la derecha, cómo se vería bajo la propuesta para regenerar sus lagos y reforestar el área.

Vista aérea de la Cuenca del Valle de México, y a la derecha, cómo se vería bajo la propuesta para regenerar sus lagos y reforestar el área. Photograph: Taller de Arquitectura X

¿Cómo comenzó el proyecto de los lagos?

[Cuando volví de Nueva York en 1984 ] , “Había un gran hueco en el pensamiento urbano. Empezaba a surgir una planificación urbana de la ciudad, edificio por edificio. Desde entonces hemos comenzado a realizar grandes planes maestros para zonas estratégicas de la ciudad. Pero cada vez que cambia la administración, tiran a la basura lo que hizo la administración pasada; lo que habían descubierto y propuesto.

“El 99% de México, considerado como país, no tiene idea de la planificación. Como muchos países en vías de desarrollo, tenemos una democracia muy reciente, y un conjunto de personas gobernando que no están preparadas. Entonces tenemos que construir una infraestructura para la planeación de nuestras ciudades.”

¿Cuál es el mayor desafío de planificación para la ciudad de México?

“El balance hidrológico de la ciudad. Esta ciudad tiene que importar el agua, lo cual es muy costoso porque hay que bombearla más de 2,000 metros sobre el nivel del mar para traerla hasta aquí. Simplemente transportar el agua cuesta arriba requiere la misma cantidad de energía para proporcionar electricidad a una ciudad de tres millones de personas.

“Uno de nuestros proyectos de investigación – conducido durante los últimos 20 años– sugiere que la ciudad recibe, aquí mismo dentro del valle, agua suficiente para servir a 40 millones de personas. De momento la ciudad está en 20 millones, así que tenemos suficiente agua; solamente que no está bien gestionada.”
El interior de la Torre TAX/Constituyentes 41, el edificio de oficinas diseñado por Kalach frente al parque de Chapultepec en la Ciudad de México.
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El interior de la Torre TAX/Constituyentes 41, el edificio de oficinas diseñado por Kalach frente al parque de Chapultepec en la Ciudad de México. Photograph: Yoshihiro Koitani/Taller de Arquitectura X

¿Por qué no?
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“Toda el agua que llega al valle, la contaminamos y la desechamos, en lugar de tratarla y reciclarla. La manera en que la ciudad ha evolucionado es básicamente luchando en contra de su medio ambiente. Nosotros produjimos un plan para detener el crecimiento de la ciudad, que es muy lógico: densificar el interior, y tratar de recuperar los bosques alrededor de la ciudad.

“La Ciudad de México no está completamente densificada; tiene enormes huecos: huecos intra-urbanos. Las zonas bien pobladas de la ciudad tienen no más de 200 habitantes por hectárea. Puede densificarse: el gobierno tiene enormes trechos de terreno, pero a veces ni siquiera saben lo que tienen, ni saben que se puede utilizar.”

Tu trabajo tiene una fuerte perspectiva histórica …

“Las civilizaciones prehispánicas construyeron un sistema de presas, con el fin de controlar el agua salada y traer agua limpia, agua dulce, cerca de las civilizaciones junto a las montañas. Pero entonces los españoles, para conquistar la ciudad, rompieron las presas. Conquistaron la ciudad; el agua se mezcló y se hizo salada, y entonces su idea fue construir por encima y cubrir el lago, que se había vuelto inútil para la agricultura y todo lo demás.

“Comenzaron a seguir un modelo europeo, que no se ajustaba a la geografía. Y hemos seguido esa inercia heredada durante los últimos 500 años, trabajando en contra de la lógica de la tierra. Nuestros proyectos trataban de crear un diálogo más inteligente con la naturaleza y con los alrededores: lo que debería ser bosque, ciudad, lago, tierras de cultivo.”

En una megaciudad que está creciendo tan rápido, parece una visión radical.

“Bueno, los lagos estuvieron aquí durante miles de años, y sólo han estado desapareciendo muy lentamente durante los últimos 500 años. Incluso hace 80 años, había enormes zonas en la ciudad que todavía se inundaban. La idea es que si tenemos la misma geografía, la misma topografía, y llueve más o menos igual que como llovía antes, entonces recibimos suficiente agua cada año. Entonces es muy fácil recuperar los lagos, siempre y cuando esa área no esté habitada.

“Durante los últimos 20 años, hemos perdido quizá una tercera parte del [Lago de Texcoco] debido a los edificios, pero siguen habiendo unas 10,000 hectáreas que podrían recuperarse. Básicamente, en lugar de permitir que este desarrollo anárquico siga creciendo sobre el lecho del lago –lo cual es muy caro, porque la calidad del suelo es muy mala– queríamos guiar el crecimiento de la ciudad alrededor de la zona del lago, y recuperar un gran elemento natural, que nos pertenece a todos, que cambiará el clima de la ciudad.”
Impresión del artista de Ciudad Nezahualcóyotl, apodada ‘Neza York’.
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La Ciudad Nezahualcóyotl, apodada ‘ Neza York’. Photograph: Taller de Arquitectura X
Impresión del artista sobre cómo se vería Neza York después de la reforestación.
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Impresión del artista sobre cómo se vería ‘ Neza York’ después de la reforestación. Photograph: Taller de Arquitectura X

¿Qué impacto tendría sobre la gente que vive aquí?
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“Parte de nuestros estudios incluyeron un simulacro de cómo cambiaría la calidad del aire con la recreación del lago. Traería muchos beneficios a la ciudad, trayendo un prospecto de desarrollo urbano que podría continuar durante los siguientes 50 años con un sentido de comunidad, un sentido de lógica, de infraestructura eficiente.

“Propusimos dos tipos de reforestación: en las montañas alrededor de la ciudad, y también reforestación dentro de la ciudad. Hay una gran oportunidad para cambiar la ciudad con los árboles: se ve muy fácilmente cómo los barrios que tienen muchos árboles son mucho mejores que los que no tienen. Es muy obvio que un árbol te dará muchos beneficios: protege del sol fuerte, atrapa parte de la contaminación, y proporciona un hábitat ecológico.”

Entonces, ¿cómo fue recibido tu proyecto?

“Hubo un tiempo en que recibíamos importantes contratos del gobierno de la ciudad, financiando toda esta investigación, muchas veces en colaboración con científicos de la universidad. Durante una época fue una gran parte de las actividades de nuestro taller. Pero después de casi 30 años, nos dimos cuenta de que era un poco frustrante, porque no hay una maquinaria en el gobierno para implementar estos proyectos. A la mayoría de los políticos les preocupa cómo mantener el poder a corto plazo. La gente entra y sale, y no pueden juntar un equipo fuerte para dar continuidad.

“Tenemos todos estos estudios y todo este trabajo de investigación, pero ahora vemos al gobierno pagándole a despachos de todas partes del mundo para hacer el mismo tipo de trabajo en tres meses. Entonces estas personas, entran y no entienden, no se dan cuenta de la complejidad del problema.”

¿Así es como te sientes respecto al nuevo proyecto de aeropuerto de la ciudad?

“Una oficina de Ove Arup con sede en California creó el plan maestro original para el nuevo sitio del aeropuerto, pero luego todos los que compitieron [en la convocatoria] sencillamente lo ignoraron y crearon el suyo. El diseño ganador, el proyecto que van a hacer con Foster + Partners, no tiene nada que ver con el plan maestro de Arup, hasta donde yo lo veo.

“Yo admiro mucho el trabajo de Foster. Y estoy seguro que lo puede hacer de manera fantástica. Pero un proyecto así requiere la dirección cercana del cliente, con conocimiento detallado del sitio, el medio ambiente y el clima. En lugar de esto los clientes dicen, “Oye, nada más hazlo”, y entonces Foster y sus diseñadores dan rienda suelta a sus sueños más aventurados. No sé si lo van a poder construir, ni siquiera si lo pueden financiar. Y me temo que el socio de Foster en el proyecto, Fernando Romero [yerno de Slim], tampoco se va a enfrentar a estos problemas.”
La propuesta de Kalach para la terminal aérea en Texcoco.
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La propuesta de Kalach para la terminal aérea en Texcoco. Photograph: Taller de Arquitectura X

Tu propuesta de lago incluía un plan alternativo para el nuevo aeropuerto.
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“En nuestra propuesta había un lago con una isla, y el aeropuerto sobre esa isla. Un aeropuerto es una pieza de infraestructura muy importante para la ciudad, pero consideramos que si vas a hacer una inversión grande para construir uno, entonces con un muy pequeño porcentaje de esa suma, también podrías permitir que el lago se recupere.”

Una crítica de tu proyecto es que en una ciudad con tanta gente, tus planes se enfocan en problemas ecológicos en lugar de necesidades sociales.

“Bueno, estarías haciendo una inversión increíble en la parte más pobre de la ciudad, que es el oriente. Y al dirigir el crecimiento en esa área crearías un estímulo, y la gente tendría mejores lugares donde vivir.”

¿Cuáles son los principales problemas sociales en esta ciudad?

“La número uno es la inseguridad, la seguridad personal, en el sentido de los secuestros. Es una ciudad muy polarizada. Muy pocos muy ricos, y mucha gente pobre, en situaciones fuertemente contrastantes.”

¿Y estas son cosas que se pueden abordar por medio del urbanismo y la arquitectura?

“Creo que sí. Se supone que tenemos un gobierno de izquierda en esta ciudad. Pero la realidad es que toda la inversión va a dar a las zonas más adineradas, mientras que las zonas más pobres quedan en el olvido. No existe consciencia de la importancia de que la sociedad atienda a esas zonas, y del potencial económico que esas zonas en realidad tienen.”
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¿Por qué no invierten ahí los desarrolladores?

“Simplemente porque ellos no se dan la vuelta para mirar esta parte de la ciudad; ni siquiera han ido ahí jamás. Cuando digo “ellos”, me refiero al 8% del país que es dueño de los recursos, controla la economía, y tiene el poder para hacer cambios en la ciudad; no les importa, esa parte no existe para ellos.

“Ahora mismo hay una controversia en la ciudad, porque quieren construir un centro comercial sobre la Avenida Chapultepec. Es una calle muy ancha y muy antigua, entonces pensaron: hay que construir un centro comercial de un kilómetro y medio de largo, justo encima de ella. Ya vendieron los derechos de uso del espacio aéreo sobre la avenida, pero la gente no lo quiere.

“Y esta es la visión de un dueño, en lugar de los 300 vecinos que actualmente tienen vista a esta calle. Imagina que en vez de eso crearas bonitos paseos, plantaras árboles y crearas un lugar bello; esas propiedades crecerían en valor. Le darías a esta zona la oportunidad de desarrollarse.”

Pareces bastante desencantado. ¿Es por eso que abandonaste el proyecto de la restauración de los lagos?

“Sí, porque hicimos ese proyecto, que incluía cien ideas: pequeños proyectos, distintas escalas. Y era imposible: cada vez lo agarraban y lo cambiaban, no había manera de progresar. Te van a robar tus ideas y las van a pervertir, y van a construir lo que les dé la gana.”

¿Ves alguna señal de esperanza para el futuro?

“En México, veo una generación de arquitectos jóvenes que están tratando de construir de manera inteligente, tomando en cuenta el clima, y no copiando los errores que ven a su alrededor. Esto está ocurriendo, pero sólo en pequeños ejemplos, casitas y lo demás. Los grandes proyectos se otorgan a la misma gente: ahora hay mucho más dinero, pero todavía está en muy pocas manos.”

Translation by Juana Adcock

Como parte de nuestra semana en vivo en la Ciudad de México, estamos publicando una serie de artículos en español. Los comentarios en español sobre estos artículos serán bienvenidos vía email. Al final de la semana publicaremos una selección en la web de Guardian Cities. Envíanos un email a mexicocity.week@theguardian.com