La mejores mujeres arquitectos del 2013

 

 

Fuente: Edgargonzalez.com

Kathryn Findlay, architect

El Architects Journal ha dado a conocer las listas de los premios anuales que celebran el papel de las mujeres en la Arquitectura, la excelencia en el diseño y el pensamiento de liderazgo promoviendo modelos de conducta para los aspirantes a arquitectos y mujeres jóvenes en práctica. En la actualidad la igualdad de importancia, desempeño y reconocimiento de las arquitectos es mucho más equilibrada que hace algunos años (aunque sigue haciendo falta mucho más reconocimiento).

Tres categorías del premio son las que recibirán las postuladas, el Jane Drew Prize, el cual está destinado a la arquitecto con la carrera más influyente, el segundo, a la arquitecto del año y el tercer premio a la mejor arquitecto emergente del año.

Con dos españolas  dentro de las nominadas, damos la enhorabuena adelantada a Arantza Ozaeta en la categoría emergente y a María Langarita en la de arquitecto del año.

Así, en el 3er año de celebración de los premios que empezaron como muestra del importante papel que tienen las mujeres en el sector, el premio principal Jane Drew ha sido otorgado a la arquitecto Kathryn Findlay, quien momentos después de recibir el galardón, falleció. Graduada de la Architecture Association de Londres, pasó alrededor de 20 años trabajando y enseñando en Japón, lo que le llevó a ser la primera mujer académica en el departamento de arquitectura de la Universidad de Tokio, también era la directora y co-fundadora de Ushida Findlay Architects. Entre sus trabajos más importantes destacaban, su Truss Wall House en Tokio (1993), Soft and Hairy House también en Tokio (1994), Poolhouse (2009) y, más recientemente, por su trabajo en la Torre ArcelorMittal Orbit en 2012 el Parque Olímpico de Londres. Las anteriores premiadas fueron, Zaha Hadid (2012) y Eva Jiřičná (2013).

Las nominadas de las otras dos categorías del premio son:

Woman Architect of the Year

Yvonne Farrel & Shelley McNamara

María Langarita

Roisin Heneghan

Francine Houben

Kirsten Lees

Sadie Morgan

Adriana Natcheva

Emerging Woman Architect of the Year:

Hannah Corlett

Arantza Ozeata Cortazar

  • Angela Dapper, Denton Corker Marshall. // www.dentoncorkermarshall.com //

Angela Dapper

Daisy Froud

Julia King

Hana Loftus

Yeoryia Manolopoulou

Nicola Rutt

Los ganadores serán anunciados en el Langham Hotel el 7 de febrero, donde la co-fundador de Hopkins Architects, Patty Hopkins quien ha sido la creadora de esta campaña que tiene como objetivo crear conciencia sobre la discriminación en el lugar de trabajo, durante la presentación de modelos de conducta para las mujeres jóvenes en la práctica a través de charlas y eventos, un almuerzo anual, una encuesta de la industria y tres premios, realizará el discurso de apertura.

Todas las imágenes pertenecen a www.architectsjournal.co.uk

Fuente: Edgargonzalez.com

10 Mujeres que no Recibieron su Reconocimiento en la Historia de la Arquitectura [Archdaily MEX]

Fuente: http://www.archdaily.mx/205741/10-mujeres-que-no-recibieron-su-reconocimiento-en-la-historia-de-la-arquitectura/

Mirando hacia atrás en la historia de la arquitectura, usted podría ser perdonado por pensar que las mujeres eran un invento de la década de 1950, pero esto no podría estar más lejos de la verdad. Grandes nombres como Le Corbusier, Mies, Wright y Kahn tuvieron compañeras femeninas igualmente inspiradas, pero la estructura rígida de la sociedad significa que sus contribuciones tienden a ser pasados por alto. En honor al Día Internacional de la Mujer 2013, echamos un vistazo a 10 mujeres que pasan por alto en la historia de la arquitectura.

Sophia Hayden Bennett

Nacida en 1869 en Santiago de Chile, de padre chileno y madre estadounidense, Sophia Hayden Benett fue la primera mujer en recibir un título de arquitectura en el MIT cuando se graduó en 1890. El título, sin embargo, no garantizaba un trabajo. Después de buscar infructuosamente, Hayden Benett se resignó a aceptar un trabajo como profesora de dibujo técnico en una escuela de Boston alto.

En 1891, Hayden se encontró con un anuncio pidiendo a las mujeres arquitectas que presentaran sus diseños para el Fortalecimiento de la Mujer, que formaría parte del World´s Columbian Exposition en Chicago. La propuesta de Hayden, basada en su tesis de grado, fue un edificio de tres pisos de estilo renacentista italiano. El diseño de Hayden ganó el primer premio dentro de trece participantes. Hayden, de tan solo 21 años, recibió mil dólares por su diseño, que era una décima parte de lo que muchos hombres recibían por los suyos.

Sin embargo, durante la construcción del edificio, Hayden sufrió constantes compromisos y gestiones exigidos por el comité de construcción.Se puso tanta presión en la joven mujer que sufría de una descompensación y fue enviada a un sanatorio por un período de descanso forzado, llevando como prueba para muchos sobre la idea de que las mujeres no tenían cabida en el mundo de la arquitectura . Después de la exposición, Hayden nunca trabajó como arquitecto de nuevo.

Marion Mahony Griffin

Marion Mahony Griffin, no solo fue la primera mujer licenciada en arquitectura en el mundo, sino que fue la primera empleada de Frank Lloyd Wright.

Nacida en 1871, estudió arquitectura en el MIT. Después de graduarse en el año 1894, comenzó a trabajar para su primo, que compartía un edificio con varios arquitectos, entre ellos Wright, quien contrató a Mahoney en 1895. Siendo su primer empleado, Mahoney ejerció una influencia considerable en el desarrollo del estilo Prairie, mientras que sus representaciones en acuarela pronto se convirtieron en sinónimo de la obra de Wright. Como era típico de Wright en ese momento, él no la acredita por ninguno de sus trabajos.

Su colaboración terminó en 1909 cuando Wright se fue a Europa, ofreciendo dejar las comisiones del estudio a Mahony, quien se negó. Sin embargo, fue contratada posteriormente por el sucesor de Wright, bajo la condición de que ella tenía el control completo del diseño.

En 1911 se casó con Walter Burley Griffin, quien también trabajó con Wright. Los dos establecieron una práctica juntos y en poco tiempo se ganó la comisión para diseñar la nueva capital de Australia, Canberra. La pareja se mudó a Australia para supervisar el proyecto, y más tarde se trasladaron a la India, donde continuaron trabajando hasta que Griffin murió en 1937. Después de su muerte, Mahoney se abstuvo de trabajar en arquitectura hasta su muerte el año 1961.

Eileen Gray

Eileen Gray nació en una familia rica y aristocratica en Enniscorthy, Irlanda, en 1878. Después de estudiar arte en Londres, Gray se mudó a París en 1902 para continuar sus estudios.

Gray estableció un estudio con el artesano japonés Seizo Sugawara para perfeccionar sus habilidades. Ella se hizo famosa por sus obras domesticas de laca y no tardó en que le ofrecieran comisiones de diseño en interiores de clientes ricos. Notablemente arquitectónicos, sus diseños utilizan pantallas de laca para dividir el espacio, borrando los límites entre los muebles y la arquitectura.

Usando su experiencia en diseño de interiores, Gray diseñó E-1027 – una casa de vacaciones en el sur de Francia – con su amante Jean Badovici. La casa se convirtió en una serie de pruebas de diseños y muebles radicales, lo que llevó a algunos de sus trabajos más emblemáticos. Después de separarse de Badovici, Gray se sentía distante de la casa. Una persona que no se sintió asi, sin embargo, fue Le Corbusier. Se obsesionó con E-1027, construyéndose una pequeña casa para sí mismo en un lugar cercano. Fue cerca de esta casa donde murió.

Gray dedicó el resto de su vida a los diseños arquitectónicos, y en 1937 sus diseños para un centro de vacaciones fueron presentados en el pabellón Esprit Nouveau de Le Corbusier en la Exposición de París. Sin embargo, ella se distanció de la comunidad y sólo otros dos proyectos, ambos diseñados para su uso propio, se construyeron. A finales de la década de 1960 su trabajo fue casi olvidado. Ella murió en 1976.

En la actualidad existe una exposición en el Centro Pompidou de París, así como una exposición permanente en el Museo Nacional de Irlanda, con el objetivo de restablecer la reputación de Gray como una de los pioneras del modernismo junto a Le Corbusier y Mies Van der Rohe.

Lilly Reich

Muchas de las obras más famosas de Mies Van der Rohe, particularmente en el área del diseño de mobiliario, no habría sido posible sin esta mujer. Se dice que rara vez Mies pedía la opinión de alguien, pero siempre estaba dispuesto a escuchar la de Lilly Reich.

Nacida en Junio de 1885 en Berlín, Reich se trasladó a Viena después de la escuela secundaria para formarse como costurera industrial – una carrera de diseño se considera adecuado para las mujeres de la época. A su regreso a Berlín en 1911, trabajó como diseñadora de moda y muebles, uniéndose a la Deutscher Werkbund – una federación de trabajo alemán – donde posteriormente se convirtió en la primera directora mujer en 1920.

Su trabajo como diseñadora la llevó a Frankfurt, donde conoció a Mies Van der Rohe. Los dos se hicieron muy cercanos y ella comenzó a trabajar en su oficina. En 1928, el dúo fue nombrado como directores artísticos del pabellón alemán de la Exposición Universal de Barcelona, dando lugar al icónico diseño de Mies, considerado durante mucho tiempo como una de las obras que definen la modernidad.  Su mandato se vio interrumpido cuando la escuela cerró en 1933 bajo la presión del partido nacionalsocialista.

Durante la guerra, Reich trabajó en pequeños encargos, pero su alianza de 12 años con Mies terminó cuando él fue a América en 1937. Tras permanecer responsable de sus asuntos en Berlín, logró guardar más de 4000 de sus dibujos para evitar que fueses destruidas por los bombardeos. En 1939, sin embargo, su estudio fue bombardeado.

Después de la guerra, optó por un trabajo de docencia en diseño de interiores y en construcción teórica en la Universidad de las Artes de Berlin. Ella también participó en reuniones para revivir el Werkbund, pero murió en 1947, tres años antes de que obtuvo personería jurídica.

Charlotte Perriand

Tras haber estudiado diseño de muebles en París, Charlotte Perriand solicitó un trabajo en el estudio de Le Corbusier en 1927. Sin estar impresionado, negó su solicitud con el comentario: ” No bordamos cojines aquí.” Sin embargo, tiempo más tarde cuando su trabajo fue puesto en exhibición en el Salón de Otoño, Le Corbusier se impresinó por su trabajo, y le ofreció un puesto en diseño de muebles.

Un año después de unirse a su estudio, Perriand ya había producido tres de los diseños de sillas más emblemáticos de Le Corbusier, el B301, B306 y el Comfort LC2 Grand.

Ya que los puntos de vista de Perriand se movieron mas a la izquierda en la década de 1930, ella se involucró en muchas organizaciones izquierdistas, fundando la Unión de Artistas Modernos en 1937. Notada por añadir humanidad al trabajo racional de Le Corbusier, sus diseños empezaron a ser más asequibles, utilizando madera y de caña en vez del costoso cromo. Su objetivo era desarrollar un mobiliario funcional y atractivo para las masas.

En 1940 Perriand fue invitada a viajar a Japón para convertirse en asesora para el Ministerio de Comercio e Industria. Dos años después, la actual guerra la obligó a salir del país. Al regresar a Europa fue detenida por un bloqueo naval y obligada a exiliarse en Vietnam. Allí estudió diseño oriental incluyendo el tejido y carpintería, que tuvo un impacto enorme en su obra posterior.

Jane Drew

Jane Drew fue una de las autoras del modernismo temprano en Inglaterra y también fue responsable de traer la obra de Le Corbusier a la India.

Arquitecta y urbanista, Drew estudió en la AA de Londres y se convirtió en uno de los principales fundadores de MARS – un movimiento modernista Inglés basado en el CIAM de Le Corbusier – el cual se basa en la declaración de la misión “el uso del espacio para la actividad humana en lugar de la manipulación de la convención estilizada “.

Inició una práctica únicamente con participación femenina, durante la guerra en Londres. Drew tomó una serie de grandes proyectos en toda la ciudad, y con el tiempo arma una sociedad con su esposo Maxwell Fry. De acuerdo con el ethos de Drew, una enorme proporción de sus proyectos consistía en viviendas asequibles en Inglaterra, África Occidental e Irán.

Impresionado por su trabajo en África Occidental, el primer ministro indio solicitó a Drew para diseñar Chandigarh, la nueva capital del Punjab. Drew estaba insegura de su capacidad para llevar a cabo el proyecto – en el momento en que ella estaba diseñando la vivienda para el festival de Gran Bretaña, – por lo que convenció a su compañero modernista Le Corbusier para contribuir, creando una estrecha colaboración entre los dos. Drew utilizó la ciudad para experimentar con nuevas estrategias de vivienda con conciencia social, y con el tiempo logró efectuar el diseño de viviendas en toda la India.

Lina Bo Bardi

Completando la gran mayoría de su trabajo en el Brasil de postguerra, la arquitecta italiana Lina Bo Bardi se vio ensombrecida por la obra futurista de compañeros como Oscar Niemeyer. Sin embargo, ella se ha conocido como una arquitecta que siempre dio prioridad a las personas en su trabajo, creando una hermosa arquitectura que es amada por sus habitantes.

Nacida en 1914, Lina Bo Bardi se graduó de la Escuela Superior de Arquitectura de Roma en 1939 y se trasladó a Milán, donde creó su propio estudio en 1942. Poco después, su oficina fue dañada por un bombardeo aéreo. Esto, combinado con la falta de comisiones debido a la guerra, la hizo explorar otras áreas de su trabajo, y en 1943 fue invitada a ser directora de la revista Domus.

Bo Bardi se trasladó a Brasil en 1946, donde se convirtió en ciudadana naturalizada cinco años después. En 1947 Bo Bardi fue invitada a establecer la  Assis Chateubriand Museum of Art of São Paulo (MASP), que se ha convertido en uno de los museos más importantes de América Latina. Su diseño tenía un montón de elementos radicales, incluyendo lo que se consideran las primeras sillas modernas en Brasil.

En 1948 creó Studio d’Arte Palma con otro arquitecto italiano, con la vista puesta en el diseño de muebles de madera contrachapada y otros materiales brasileños. En 1951 terminó la casa de cristal, su residencia privada, que se convirtió en una pieza clave del modernismo en Brasil. En 1958 Bo Bardi recibió una invitación para ir a Salvador para ejecutar el Museo de Arte Moderno de Bahial al regresar a São Paulo, después de un golpe militar en 1964, donde su obra sufrió una simplificación enorme, convirtiéndose en lo que ella misma describe como “arquitectura pobre”.

Anne Tyng

Una teórica prominente de la arquitectura del siglo XX, Anne Tyng se convirtió en el centro de los diseños de Louis Kahn, con quien también tuvo una hija.

Anne Tyng nació en China en 1920 a los misioneros episcopales. En 1942 se convirtió en una de las primeras mujeres en ser admitidas en el Harvard Graduate School of Design, donde estudió con Walter Gropius.

Después de graduarse, se fue a trabajar para varias oficinas de Nueva York antes de trasladarse a Filadelfia para unirse a la firma de Louis Kahn, “Stonorov & Kahn”. Cuando la empresa se separó en 1947, Tyne continuó trabajando para Kahn. Nunca diseñó un edificio propio, pero debido a una fascinación compartida con la geometría, se convirtió en un miembro fundamental para el trabajo de Kahn. Algunos la describen como su musa, Buckminster Fuller prefiere llamarla como la “estratega de geometría” de Kahn. Muchos de los diseños de Kahn muestran su influencia, tales como cuartos de baño del Trenton House y la Galería de Arte de Yale, mientras que la Kahn City Tower fue principalmente obra de  la estrategia geométrica de Tyng.

Norma Merrick Sklarek

Una mujer de primicias, Norma Merrick Sklarek fue la primera mujer afroamericana en poseer una licencia en arquitectura, la primera en obtener una licencia en California y la primera mujer afro-americano en ser elegida miembro del Instituto Americano de Arquitectos.

Nacida en Harlem en 1926, a Sklarek le resultó difícil encontrar trabajo con las empresas de Nueva York, a pesar de tener un título de la Universidad de Columbia. Como ella dijo, “Ellos no estaban contratando mujeres o afroamericanos, y yo no sabía cual se aplicaba en mi caso.” Eventualmente, ella consiguió un trabajo en Skidmore Owings & Merrill.

En 1960 se mudó a California para trabajar con Gruen Associates, donde declaró sentirse bajo presión debido a su género y etnia. A pesar de esto, ella se levantó rápidamente a través de las filas y fue nombrada directora de la firma en 1966. A lo largo de su carrera, Sklarek ha ganado una reputación como excelente arquitecto de proyecto, regulando la realización de proyectos grandes, como la Terminal LAX 1 y la Embajada de EE.UU. en Tokio, siempre a tiempo y dentro del presupuesto.

Luego dejó de trabajar en Gruen and Associates en 1980 y poco después fundó Sklarek, Siegel y Diamond, que se convirtió la firma más grande de mujeres en el país.

Denise Scott Browne

Denise Scott Brown, junto con su socio Robert Venturi, ha tenido una enorme influencia en el desarrollo del diseño arquitectónico en el siglo XX. Sus críticas se acreditan con el cambio de la forma en que muchos arquitectos y planificadores vieron el modernismo y el diseño urbano a fines de siglo. Muchos se sorprendieron cuando su esposo fue galardonado con el Premio Pritzker en 1991, y ella no recibió una mención.

Nacida en 1931 en la entonces Rhodesia del Norte, Scott Browne estudió por primera vez en el sur de África y luego en Londres. En 1958 se trasladó a Filadelfia con su primer marido, Robert Scott Browne, quien murió en un accidente de tráfico un año después.

En 1960, Scott Browne completó su maestría en planificación en la Universidad de Filadelfia, donde se convirtió en miembro de la facultad, completando una maestría en Arquitectura. Fue allí donde conoció a su futuro marido y socio Robert Venturi.

Browne viajó extensivamente para aprender, lo que provocó su interés en las ciudades relativamente jóvenes de Los Angeles y Las Vegas. Mientras enseñaba en la Universidad de Yale, desde 1967 hasta 1970, diseñó clases de estudio llamado Aprendiendo de Las Vegas. Scott Brown, junto con Venturi, y el urbanista Steven Izenour, compilaron el trabajo de estas clases en el libro “Aprendiendo de Las Vegas: el simbolismo olvidado de la forma arquitectónica”. La publicación se ha convertido en una obra fundamental del diseño del siglo 20.

Beatriz Colomina: “Los que peor escriben son los que más complican las cosas”

La arquitecta y catedrática de Princeton Baatriz Colomina / Ana Nance

Por:  . El País http://elpais.com/elpais/2013/01/23/eps/1358963588_565614.html

Los libros de Beatriz Colomina (Madrid, 1952) investigan las preconcepciones, analizan la relación entre la arquitectura y la publicidad, la sexualidad, la enfermedad o los rayos X. Títulos como La domesticidad en guerra o Privacidad y publicidad: la arquitectura moderna como medio de comunicación de masas se han traducido a más de 20 idiomas antes de poder, finalmente, leerse en castellano. Con 60 años tiene un físico y una alegría juveniles. También la mente abierta como un adolescente despierto. O como un extranjero recién llegado; lleva ya más tiempo viviendo en Nueva York que en España. Colomina es una persona alerta: no ha desconectado el radar que detecta lo extraño, lo que más le interesa.

Es pionera en buscar trabajo fuera. ¿Qué ha ganado y perdido haciéndolo? Siempre se gana saliendo. Ha habido dos momentos cruciales en mi vida: cuando decidí estudiar en Barcelona en lugar de en Valencia, donde vivía, y cuando me fui a Nueva York. Esos cambios me hicieron ver la vida de otra manera. No me puedo entender a mí misma sin pensar en esas dos transformaciones.

¿Se fue buscando trabajo? No. Yo sentía claustrofobia.

¿Se le mezcló el aprendizaje profesional con el personal? En Barcelona se me abrieron los horizontes.Entendí la vida. También lo que pasaba políticamente en el país. Eran los últimos años de Franco. Yo había tenido una vida filtrada por un ambiente conservador.

Su padre era arquitecto. Sí. Fue director de la Escuela de Arquitectura de Valencia. Todo el mundo allí sabía quién era. Y también quién era yo. El anonimato de Barcelona fue liberador.

¿Allí pudo encontrar una identidad propia? Allí empecé a buscar.

n Nueva York aterrizó en el Institute for the Humanities, que dirigía Richard Sennett. Era un lugar extraordinario con gente como el historiador Carl Schorske o Susan Sontag. Escucharlos me abrió los ojos. La enfermedad como metáfora, de Sontag, me enseñó cómo se podía hacer investigación y de qué manera la escritura misma es parte del análisis. Eso no existía en las escuelas de arquitectura, donde la escritura suena bonita, pero no se acaba de entender lo que dice. Los anglosajones son lo contrario: hablan claro.

Hace 32 años que vive en Nueva York. En España se sale poco de la zona de confort para crecer, pero en Estados Unidos es lo habitual. Cuando yo llegué, lo hicieron también otros arquitectos como Enric Miralles, Carme Pinós e Ignasi de Solà-Morales. Los tres regresaron al año. Casi todos lo hacen.

¿Por qué decidió quedarse? Lo entendí enseguida: Nueva York era yo [risas]. En serio. En 32 años todo ha sido estímulo, con lo cual, y aun sabiendo que mucha gente es reacia a salir, pienso que es muy bueno hacerlo. Lo que siempre han hecho los estadounidenses: moverse de Estado en Estado, y los nórdicos y los latinoamericanos; ahora los españoles también lo deben hacer. Se beneficiarán ellos y también España.

Relacionó la publicidad con la arquitectura hace dos décadas. ¿La arquitectura actual es fruto de esa relación? Cuando empecé a escribir era anatema decir que un arquitecto como Le Corbusier tenía algo que ver con la publicidad. Hoy es un hecho aceptado. Siempre me he sentido atraída hacia la posibilidad de quitar velos, de desvelar secretos. Me interesa derrumbar las preconcepciones.

¿Algún arquitecto es más ruido que nueces? Muchísimos. Siempre los ha habido. Pero tiene poco interés hablar de quienes tienen pocas ideas. Con el tiempo, lo que vale es lo que queda. El mítico historiador Sigfried Gideon llegó a París buscando a Rob Mallet-Stevens porque quería escribir su historia de la arquitectura moderna. Solo por casualidad le hablaron de Le Corbusier porque Mallet-Stevens salía más en la prensa, pero ¿quién se acuerda hoy de Stevens? Le Corbusier tomó ese espacio en los medios de comunicación convirtiéndolo en un lugar de producción de la nueva arquitectura. Los dos arquitectos más famosos del siglo XX, Le Corbusier y Mies van der Rohe, tardaron mucho en conseguir hacer algo que estuviera al nivel de lo que habían publicado como proyectos. Le Corbusier fue el primer arquitecto que realmente entendió los medios de comunicación y, al hacerlo, llevó la arquitectura al siglo XX.

¿Cuáles son los secretos de la arquitectura moderna? Entre los más interesantes está el papel que han desempeñado las mujeres: Charlotte Perriand para Le Corbusier, Lilly Reich para Mies van der Rohe o Margaret McDonald con Charles R. Mackintosh, que durante toda su vidano se cansó de decir que él era normal y la que era un genio era ella. Pero por mucho que ellos lo dijeran, no había manera. El mundo no estaba dispuesto a creerlo. Hay quien cree que Ray Eames fue el hermano de Charles Eames, en lugar de su socia y mujer. Denise Scott-Brown todavía sufre ese tipo de discriminación, a pesar de su obvia brillantez.La primera mujer a la que se reconoció al mismo nivel que a su marido fue Alison Smithson. Y no es casualidad que el nombre de ella fuera delante en la firma. Hoy muchas parejas lo hacen.

¿Por qué el último Premio Pritzker le correspondió solo a Wang Shu y no lo compartió su socia cofundadora del estudio Lu Wenyu? Él dice que ella es importante, pero que él es el creador y que ella se encarga de llevar la oficina.

Pero ella da clase en la Escuela de Arquitectura y fundaron juntos el estudio. Kazuyo Sejima fue más generosa. Insistió en compartir el galardón con su socio Ryue Nishizawa, pero eso también sucedió con Jacques Herzog: tuvo que pedir que se lo dieran también a su socio Pierre de Meuron. La arquitectura es una práctica colaborativa. No tiene sentido fomentar el reconocimiento a individuos. Por eso yo, más allá de reivindicar el papel de las mujeres, trato de reivindicar la autoría colectiva.

¿El mundo duro de la construcción aparta a las mujeres? La gran ingeniera brasileña Carmen Portinho seguía bebiendo cachaza con 90 años. Me contó que aprendió a hacerlo con poco más de 20 años en las visitas de obra para que los obreros le hicieran caso. Y lo hicieron. Pero el verdadero problema está más arriba.

¿Para una mujer puede resultar más fácil investigar la arquitectura que hacerla? Es igual de difícil. Tampoco hay muchas en el mundo de la teoría y la historia de la arquitectura. Puede que sea más difícil hacerse camino en la universidad que en la profesión.

¿Y usted por qué lo eligió? Yo no lo elegí. Me eligió a mí [risas]. Me encontré con eso. Casi toda mi vida ha sido así. Me he ido encontrando con las cosas y me he ido encontrando también a mí misma. He ido llegando a los sitios y disfrutando de cada ocupación. El placer es fundamental en la vida. Tienes que asegurarte de que amas lo que haces porque eso te crece y te hace crecer. Lo contrario es un tormento, imagino. Siempre he estado feliz con todo lo que hacía: feliz enseñando, feliz investigando y, sobre todo, feliz escribiendo.

¿Cuándo descubrió que quería dedicarse a escribir? Eso es lo que Nueva York me aportó: el placer de escribir. En Barcelona yo era muy competente: enseñaba, escribía, hice incluso un pequeño libro. Pero actuaba sin el placer de perderte en las palabras. Eso lo aprendí en Nueva York.

¿Cómo se quitó de encima la culpa de disfrutar trabajando? [Risas]. Creo que los católicos disfrutan mucho. Mi madre es una gran vividora. Con casi 90 años no está nunca en casa. Mi padre era más ascético. También más excéntrico, un excéntrico mental introvertido. Eso también tiene mucho que ver con lo que yo soy.Mi familia era conservadora. Pero mi padre tenía la idea de que las mujeres debían ir a la universidad. Pensaba que en el futuro habría muchas arquitectas. Si supiera lo difícil que lo tenemos todavía…

¿Su madre trabajaba? No. Somos cuatro chicas y un chico, el cuarto; tal vez por eso mi padre insistía en el estudio. Pero estaba solo. Todo lo demás nos lo contradecía. En Navidad íbamos a casa de mis tías y nos decían: “Qué cosas más raras se le ocurren a vuestro padre; no hagáis caso o no os casaréis nunca”.

¿Alguna vez su padre le reprochó que se hubiera dedicado a la teoría en lugar de a construir? Siempre pensó que era una cosa pasajera. Yo también.

¿Sus hermanos también se han encontrado a sí mismos en otros lugares? La pequeña es médico y estudió y trabajó en Londres, pero tras unos años regresó. El resto no se movió. La mayor es filóloga y dirige una biblioteca en Valencia. La tercera también es filóloga. Tuvo siete hijos, luego se separó y ahora, finalmente, tiene un negocio. Mi hija dice que antes, cuando llegábamos a Valencia, éramos los más raros –porque ella es hija de un arquitecto italiano–, pero está convencida de que ahora los raros son ellos. Yo no me he querido casar nunca, pero llevo 25 años con la misma persona. Ahora toda la familia se ha complicado de forma más interesante. La fantasía de la familia del catolicismo extremo ha explotado.

¿Su hija vive con usted? No, tiene ya 27 años. Hace tiempo que es independiente. En EE UU, en cuanto se van a la universidad se independizan. Es urbanista y está haciendo el doctorado. Estoy muy orgullosa de ella.

Las dos bienales de arquitectura más significativas, la de Venecia y la iberoamericana, premian arquitecturas casi opuestas: experimentos artísticos y trabajos con pocos medios. ¿Ese mensaje contradictorio despista? Me interesa muchísimo Latinoamérica. Es increíble cómo la hemos dejado de lado. La de Venecia tiene que volver a pensar qué pretende hacer.

¿La historia de la arquitectura es justa? ¿Podría haber algún genio oculto? Seguro que los hay. Pero lo que más me interesa de la historia de la arquitectura son otras maneras de escribir esa misma historia. Será más justa cuando sea más inclusiva, y será más inclusiva cuando reconozca que la arquitectura es una labor colaborativa en la que participan muchas personas. La historia no es solo injusta con personas y con proyectos específicos, lo es con continentes enteros. Se trata de repensar cómo se organiza la historia. En la de la arquitectura debería quedar claro quién merece estar. Hasta hace poco, ni se hablaba de los ingenieros, y muchos han sido protagonistas de la última arquitectura. Una historia de la arquitectura más inclusiva traería muchos más tipos de protagonistas.

¿Por qué se complicó tanto el mensaje escrito de la arquitectura? Por inseguridad. Los que peor escriben son los que más complican las cosas. Pero la escritura también se complica cuando se complica la reflexión. No hay que temer la complejidad. La arquitectura es compleja. Pero la escritura no debe ser más difícil que lo que trata de describir.

¿Ha afectado su capacidad analítica a su manera de relacionarse con los demás? Me parece que no. Dijo Susan Sontag que su trabajo era mejor que ella misma. Había muchas razones: ella trabajaba mucho sobre sus borradores, y como persona era el primer borrador. Yo soy también el primer borrador.

¿Qué le lleva a investigar un tema? Si miras a las cosas mucho tiempo, ves lo extraño en lo que crees conocer. Hay que dejar tiempo para que surja la extrañeza. Escribir es hacer una especie de psicoanálisis. Vas dejando algo tuyo en la mirada con la que trabajas y en lo que vas hallando. La mirada interdisciplinar es la que me interesa porque es más amplia. Empecé a hacer una historia de la arquitectura moderna desde el punto de vista de la enfermedad, inspirada en el trabajo de Sontag.

¿Qué tiene que ver la enfermedad con la arquitectura? La arquitectura moderna no se puede entender sin la tuberculosis. La hemos estudiado desde todos los puntos de vista: el industrial, el estético… Y nos hemos olvidado de lo más obvio: la vida real. Lo que los arquitectos modernos ofrecían era casi como una receta de salud igual a la que proponían los manuales médicos para tratar la tuberculosis: el aire libre, las terrazas, el sol, la blancura, la higiene… La tuberculosis dominó la primera mitad del siglo XX. Es normal que no solo estuviera en la literatura, sino también en la arquitectura. No hablo de la arquitectura sanitaria. Es la arquitectura moderna la que internaliza este trauma inmenso que era la tuberculosis y trata de ayudar. Se vuelve curativa.

¿Por qué cree que a los políticos les importa tan poco la arquitectura? Depende de los políticos. Piense en el caso de Medellín.

 A Esperanza Aguirre se le escapó que a los arquitectos habría que matarlos… Antes la figura del arquitecto se respetaba aquí más que en otros países. Pero hoy, para medir la importancia de los políticos en la arquitectura, y su valoración, hay que mirar a Latinoamérica.

¿Detecta cambios allí? En Latinoamérica hay fuerza e intensidad. Yo me siento con la obligación de estudiarlo atentamente, de analizar la historia de la arquitectura moderna allí. En los años cuarenta, el MOMA organizó exposiciones como Brasil builds y Latinoamerican architecture. Pero lo hizo como parte de la política del país. Toda esa atención obedecía a la intención del Gobierno norteamericano de asegurarse de que Latinoamérica era una aliada. Fue una política de buenos vecinos que luego, cuando los intereses políticos se fueron para otro lado, se terminó y empezaron a preocuparse más de lo que sucedía en la Unión Soviética. Fue así como Latinoamérica dejó de existir culturalmente para el MOMA. Desapareció. Y no solo del MOMA, también de las revistas de arquitectura. Todas, de Domus a Casabella, tenían números especiales sobre Brasil, Venezuela, México… Y de repente ese interés se cortó. Y a mí hay una cosa que dice el arquitecto colombiano Giancarlo Mazzanti que me interesa mucho: que a los pobres hay que darles lo mejor. Está bien que en Medellín el edificio más celebrado quede en el barrio más miserable.

Aun así, sería mejor si fuera un buen edificio. Es cierto que la Biblioteca España está mejor resuelta por fuera que por dentro, pero es muy llamativa. A mí me gusta. Me gusta la reacción de orgullo que ha generado en el barrio. Hay niñas que llegan a las nueve de la mañana, cuando abren, y se quedan hasta que llega la noche, cuando cierran. Poder estar en una biblioteca con ordenadores y libros en lugar de tener que estar en la calle cambia la vida de una generación.

¿El reto de la arquitectura actual es económico? De eso podemos aprender de Latinoamérica, de trabajar con la escasez. Y aprenderemos. Se deben buscar nuevas formas de funcionamiento. Parte del legado moderno es eso: viviendas adecuadas para todos. Esto no debería ser un eslogan vacío. Es una obligación moral.

Pero ese legado se quedó en viviendas burguesas para unos pocos. La intención era más amplia. Hay que volver a esa idea e investigar más sobre ello. Las escuelas deberían dedicar atención a estudiar una arquitectura que se pudiera hacer con medios escasos. Los arquitectos podrían ayudar mucho a la sociedad.

¿Vota en EE UU? No. Me resisto a abandonar el pasaporte español. Pero si votara, ya puede imaginar mi elección.

¿Por qué genera confianza Obama? Tiene aura.

¿Solo eso? No ha hecho mucha política, que, se supone, es lo que debe dar credibilidad a un político… Ha sido decepcionante que gobernara más al centro de lo que se esperaba, pero Obama ganó porque no hay opción. Ha sido una persona sumamente cuidadosa. Es demasiado educado. Ha tratado de negociar con los republicanos, pero con esa gente no se puede negociar. Si aquí quieren matar a los arquitectos, allí quieren matarlos a todos: a inmigrantes, pobres, mujeres… Eso es lo que da miedo de verdad.