Sin políticas (públicas) no hay ciudad amable

Fuente: http://transeunte.org/2012/06/28/sin-politicas-publicas-no-hay-ciudad-amable/

Por Mariana Orozco

A pesar de que 77.8% de la población mexicana reside en ciudades (INEGI, 2010), no existe una política pública nacional de desarrollo urbano y movilidad sustentable que reduzca, a través de inversiones eficientes, las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) generadas por el uso excesivo de los automóviles particulares, que aunque solo representan el 18% (Galindo, 2010) de los viajes en nuestras ciudades, en promedio, causan el congestionamiento y contaminación local que muchas de ellas vivien hoy en día, además de la costosa e innecesaria depredación de recursos naturales, gracias a urbanizaciones dispersas, que por su baja densidad amplían la periferia de la ciudades, destruyendo los cinturones de naturaleza de los que dependen cosas como nuestro abastecimiento de agua.

La semana pasada, en la conferencia Río+20, México puso sobre la mesa la urgente necesidad de acordar un plan de acción para lograr un desarrollo sustentable, pero sin reflexionar que una profunda transformación de la actual forma de hacer ciudad ayudaría a concretar el esfuerzo de mitigación y adaptación que nos hemos propuesto ante el cambio climático.

El actual marco legal e institucional en materia metropolitana y de transporte urbano y suburbano, hace imposible que las autoridades de los tres niveles de gobierno y la sociedad civil puedan coordinarse de manera efectiva. Así, se ve afectado el objetivo de implementar mecanismos sustentables para la ordenación y regulación de los asentamientos humanos en el territorio nacional, así como para la movilidad y accesibilidad de su población. Esto tiene como consecuencia que nuestro país se limite a esperar, en escalas sin precedentes, apoyos financieros y tecnológicos por parte de países desarrollados y solo así actuar frente al cambio climático.

En general, la movilidad urbana es un tema prioritario para las ciudades –teniendo además en mente que casi el 78% de los mexicanos viven en ellas, como le mencioné al inicio-, éstas destinan casi el 23% de los recursos provenientes del total de los fondos federales, en inversiones de infraestructura para el sector de transporte urbano. Sin embargo, las inversiones para la movilidad y accesibilidad de la población son sumamente inequitativas, ya que el 76.2% del total de dichos recursos es destinado a  inversiones que promueven el uso del automóvil particular, tales como la ampliación y mantenimiento de vialidades, las cuales se hacen pensando en mover automóviles, promueven el tráfico inducido y generan más congestionamientos, soluciones para nadie, ni siquiera para el transporte publico que pasa por ellas: también queda atascado en el tráfico.

En contraparte, se destina menos del 20% del total de los recursos específicos para la movilidad urbana a inversiones para el transporte público, el mejoramiento del espacio público, la infraestructura ciclista y la seguridad peatonal. Cabe destacar que las inversiones en infraestructura ciclista y para mejorar la seguridad peatonal –ambas determinadas como “movilidad no motorizada”- representan solamente el 3.1% de los recursos (Reporte del Fondo Metropolitano, ITDP, 2012).

Pero existen soluciones para satisfacer las necesidades urbanas, bajo un nuevo modelo integral de Planeación Urbana + Movilidad. Sin embargo, en la actualidad, INFONAVIT, CONAVI, BANOBRAS, las secretarias federales y los gobiernos locales, todos ellos corresponsables en el tema, no concurren en una estrategia de política transversal, lo que ha llevado a la implementación de acciones desarticuladas y bajo diferentes visiones que no propician alternativas de vivienda y transporte sustentables para la población urbana.

Las acciones gubernamentales no tienen el objetivo de evitar viajes y grandes traslados, promover un cambio de modos de transporte ni de mejorar las opciones de movilidad que ya existen, por el contrario, los recursos públicos se destinan a obras que promueven el uso del automóvil particular y, así, a urbanizaciones sin densidad ni variedad de servicios, lo que propicia un mayor número de kilómetros recorridos por vehículo en nuestro país, viajes cada vez más largos y, con ellos, kilogramos de Co2 por cada litro de gasolina utilizada, que además, continua siendo subsidiada, sin considerar los efectos regresivos ni los costos de oportunidad desaprovechados.

A lo anterior se le suma otra absurdo modelo, que ha sido adoptado por los responsables de aprobar el destino de los recursos federales etiquetados en el FONDEN, el cual atiende los efectos de desastres naturales imprevisibles, sin proponer un nuevo esquema de ciudad que brinde mayores niveles de resiliencia -capacidad de recuperación económica, social y natural ante el cambio climático- para sus habitantes.

Ante la baja capacidad técnica de los gobiernos locales, resulta necesario modificar los actuales procedimientos con los que el gobierno federal evalúa los costos y beneficios reales que conllevan las acciones implementadas en cuanto a transporte urbano,  así como monitorear sus alcances y verificar que se obtenga el resultado esperado, tomando en cuenta tanto el factor cambio climático, como las externalidades y costos negativos a la sociedad en salud, accidentes y daños ambientales que genera el uso excesivo del automóvil.

Lo anterior también invita al gobierno federal a tomar una responsabilidad por  fortalecer y  brindar lineamientos técnicos de calidad que dejen atrás las negociaciones político-presupuestarias, redireccionar la tendencia de inversión de los recursos federales e incentivar a los estados y municipios a impulsar proyectos de urbanismo sustentable, bajo mecanismos que aumenten la capacidad de sinergia con la sociedad civil, la academia y la inversión privada.

La reglamentación pendiente de la recién promulgada Ley de Cambio Climático, el trabajo  realizado para contar con una nueva Ley General de Asentamientos Humanos, la iniciativa de Ley General de Transporte Urbano y Suburbano y el cambio de administración federal, brindan un escenario favorable para que se realicen las reformas al marco jurídico e institucional  que México necesita, y así hacerle frente a la problemática mencionada con una verdadera transformación del actual estilo de vida urbano.

Cuando nuestras acciones estén enfocadas a la construcción de ciudades, será posible contribuir de manera más efectiva a mitigar el cambio climático y adaptarnos a él, sin comprometer el destino de las futuras generaciones.

Arquitectura mexicana y española: un viaje de ida y vuelta en la crisis

Escuela de Bellas Artes en Oaxaca de Mauricio Rocha. / Sandra Pereznieto

Por     Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2013/04/28/actualidad/1367168309_689445.html

Nuestro hormigón es para ellos concreto; nuestros ladrillos, tabique; los estudios de arquitectura son despachos, los promotores, desarrolladores y lo sostenible allí es sustentable. Salvada esa anecdótica barrera lingüística, quedan las diferencias del clima, la cultura, la geografía y la economía que llevan a convivir con patios, pérgolas y celosías, huyen del aire acondicionado y tratan de reinventar los materiales más sencillos (como el petate o bloque de tierra compacta). Sin embargo, por lo que hablaron históricos de la arquitectura mexicana como Pancho Serrano y emergentes como Mauricio Rocha con españoles con experiencia en México, como Carlos Lamela, en un debate organizado por Roca Gallery en Madrid, la arquitectura mexicana podría indicar el camino a la futura arquitectura española. Y al revés, la mexicana que parece estar ahora donde la española estuvo hace dos décadas: iniciando su globalización haría bien en aprovechar la experiencia española. Así, ese diálogo de ida y vuelta podría servir a los edificios de ambos lados del Atlántico.

Aunque la arquitectura mexicana tiene una historia que opone fuerza plástica a la tentación del espectáculo, la experiencia española podría servir a la hora de evitar que con la bonanza económica que atraviesa México la nueva riqueza les haga perder fuerza expresiva. Sería útil también para evitar el mareo ante los grandes nombres que lleva a contratar arquitecturas-franquicia. Ahora que sabemos que muchos proyectistas de renombre lo son por sus mejores proyectos (y no por todos ellos) merecería la pena venir a comprobar todos los Foster, Chipperfield, Nouvel, Rogers o Herzog y de Meuron que se han levantado en España y juzgar, por uno mismo, si se puede estar siempre a la altura. Ese viaje aclararía la diferencia entre monumento y burbuja. Lo explicó con otras palabras Javier Sordo a unos estudiantes mexicanos: “no hay que temer la globalización, sin ella no estarían ustedes aquí”, se debe ser más competente. Mauricio Rocha también lo puso en claro: “Qué bueno que Hugo Sánchez jugó en el Madrid y que Chicharito sea una estrella en el Manchester United”. Es absurdo negarse a la globalización. La clave está en que esta sea una suma que aprenda de todos lados y no imponga una única manera de pensar y ver.

Los arquitectos españoles, por su parte, harían bien en atender a la experiencia mexicana a la hora de trabajar con poco. “Muchas de las cosas que hacemos tienen mucha relación con no tener dinero”, apunta Pancho Serrano, autor de la Universidad Iberoamericana en D.F. Javier Sordo lo secunda: “cuando no hay dinero hay que hacerlo todo con ingenio”, dice. Y sabe de qué habla. Hijo de Juan Sordo Madaleno -el arquitecto del Hotel Villa Magna o del Meliá Castilla de Madrid- Sordo hijo (hay otro arquitecto Sordo nieto), lo hace todo: desde el diseño de proyectos hasta la construcción de edificios, desde el control de obra hasta el interiorismo, desde la promoción de las obras hasta la búsqueda de inversores.

De ese mismo ingenio habla Mauricio Rocha en otros términos. “Capacidad de soportar el lugar”, dice para describir el caos que su arquitectura supo acoger en del Mercado de San Pablo de Ozotopec. O “arquitectura que se entiende en lugar de imponerse”, explica para describir el cuidado con la orientación, con la exploración de los materiales más modestos o con el descubrimiento de todos los sentidos más allá de la vista que halló trabajando en su primer proyecto: una escuela para invidentes en D.F.

Autores de los edificios corporativos para Danone o Coca-Cola en la capital mexicana, Arturo yJorge Arditti hablaron de “maestros de obra que llegan a corregir los planos de los arquitectos”. Esa mano de obra es la clave. ¿Cómo conservarla para no industrializar completamente la construcción? ¿Cómo serán las ruinas industriales? Las de piedra y ladrillo se visitan. Y en ellas se siente la mano de quien las trabajó. Las de los materiales industriales, ¿serán ruinas o serán basura?

Juan O’Gorman contra sí mismo [El País]

Era tan puro como un niño. No pudo madurar”, dijo sobre Juan O’Gorman en 1998 un estudioso de su carrera, el arquitecto mexicano Víctor Jiménez.

Juan O’Gorman fue un genio precoz. Con 24 años hizo la primera casa funcionalista de América Latina. Luego abjuró de esta corriente moderna y racional de la arquitectura y a mediados del siglo XX se montó una casa surrealista dentro de una cueva que adornó por fuera con figuras de dioses aztecas. El 18 de enero de 1982 se suicidó. Apareció colgado de la rama de un árbol y se había dado un balazo. Además había ingerido algún pigmento venenoso que usaba para preparar los colores con los que pintaba.

Este viernes México vuelve sobre la leyenda de este autor con un acto que reaviva y contrapone los dos polos de su trayectoria. La Casa O’Gorman, la joya iniciadora de la arquitectura moderna latinoamericana que construyó entre 1929 y 1931, ha sido rehabilitada después de décadas de abandono y se inaugura como museo; y la exposición de apertura trata sobre esa otra vivienda-exabrupto, ya desaparecida, que hizo en 1949 aprovechando una gruta natural de origen volcánico: la Casa-estudio de San Jerónimo, némesis artística de su obra maestra de juventud, o Juan O’Gorman contra sí mismo.

El arquitecto, pintor y muralista nació en la Ciudad de México en 1905. Los primeros años de su infancia vivió en el Estado de Guanajuato, a donde fue destinado su padre para dirigir una mina. Durante la Revolución mexicana, en 1913, la familia volvió a la capital y se asentó en el barrio de San Ángel, en el sur de la ciudad. En la guerra vivieron con apuros. O’Gorman contó que una noche su padre y una sirvienta llegaron a casa arrastrando una mula que habían dejado muerta en la calle los zapatistas. La desollaron, la ahumaron y tuvieron carne para varios meses. La gente se moría de hambre. A veces en los postes y en los árboles se veían cadáveres colgando. En ese mismo lugar de atraso y de barbarie, quince años más tarde, aparece una vivienda llegada del futuro.

La Casa O’Gorman es una caja de dos plantas. La estructura es de hormigón y está a la vista. En la planta de arriba hay un estudio cubierto por tres ventanales que crean unas sensación de continuidad entre el interior de la casa y el exterior. En un costado hay una escalera helicoidal que sube al estudio haciendo un giro de caracol. En vez de un muro que cierre el terreno hay una cerca de cactus. La casa está enfrente de una hacienda de estilo colonial. Muchos vecinos se indignaron porque se hubiese puesto aquel cuerpo extraño delante de un edificio noble. O’Gorman dijo en sus memorias que había quien “volteaba la cara” cuando pasaba junto a su casa para no verla. “Le deberían quitar el título para que no siga haciendo casas horribles como esa”, se oía entre los vecinos de San Ángel.

Dos años después de hacerse su propia casa con el poco dinero que tenía, O’Gorman recibió el encargo de Diego Rivera de construirle otras dos similares para él y para su esposa, Frida Kahlo, en un espacio libre que quedaba en ese mismo terreno. O’Gorman era amigo íntimo del matrimonio, en especial de Frida, a quien conocía desde que eran adolescentes. Cuando le enseñó su casa a Rivera este le dijo que había construido una obra de arte funcional con potencial para la transformación social. Rivera, patriarca de la intelectualidad socialista mexicana y principal influencia en la definición ideológica y estética de Juan O’Gorman, entendió que la propuesta de su amigo arquitecto, desarrollada a partir de las recientes teorías de Le Corbusier, tenía dos cualidades revolucionarias: rompía con el gusto tradicional y ofrecía un modelo de vivienda económico para las clases populares.

Primero la Casa O’Gorman estuvo habitada por un hermano del arquitecto. En 1968 la compró un artista ruso y en adelante sufrió una serie de modificaciones que fueron deformando su aspecto original. La casa quedó irreconocible y nunca pudo tener el lugar que le correspondía en la historia de la arquitectura contemporánea. Hasta hoy la referencia de la obra arquitectónica de O’Gorman habían sido las casas de Rivera y Kahlo, rehabilitadas en 1996 por Víctor Jiménez, actual director de la Fundación Juan Rulfo, y encumbradas en 1998 por el japonés Toyo Ito, que desde el pasado domingo es el nuevo premio Pritzker, el Nobel de los arquitectos.

Toyo Ito visitó en aquel tiempo las casas del matrimonio de artistas y se quedó mudo de asombro. Poco después, en colaboración con Jiménez, organizó en Tokio una exposición sobre estas viviendas y escribió un texto en el que colocó a O’Gorman en el altar del Movimiento Moderno. “Desde el fregadero de la cocina hasta las llaves de la regadera todo es sencillo y bello. Se puede decir que en esto igualan estas casas a las primeras de Le Corbusier, pero a mi juicio la sencillez de las que ahora veía aventajaba a las del arquitecto francés”. Ahora le toca el turno de la revisión histórica en retrospectiva a la Casa O’Gorman, comprada por el Instituto Nacional de Bellas Artes mexicano y rehabilitada también por Jiménez, que la define como una “versión extrema de la primera modernidad mexicana y mundial”.

El Juan O’Gorman funcionalista duró hasta mediados de los años treinta, momento en el que se revolvió contra la arquitectura moderna. Al parecer se dio cuenta de que las construcciones funcionalistas, basadas en el principio del máximo de eficiencia por el mínimo de esfuerzo, eran una excelente oportunidad de ahorro para los promotores inmobiliarios, para los capitalistas. Su desengaño de la modernidad se fue ahondando en los años treinta y cuarenta. Empezó a concentrarse en la pintura de caballete y su gusto arquitectónico giró hacia una mezcla de regionalismo, ecologismo y un fondo moderno del que en la práctica nunca se desprendió. Daniel Garza, comisario de la muestra sobre el otro O’Gorman que se inaugura este viernes, titulada Una protesta en contra de la ‘civilización’, define ese híbrido como “arquitectura moderna regional”.

Es probable que hoy Juan O’Gorman hubiese preferido que solo se hablase de esa cara B de su carrera, la de los cuadros surreales, la de los innovadores mosaicos de piedras de colores –como el mural gigante que recubre la biblioteca de la Universidad Nacional Autónoma de México–, la de su arquitectura fantástica, ejemplificada en la entrañable Casa de San Jerónimo, inspirada en la arquitectura orgánica de Frank Lloyd Wright y en la libertad figurativa de Gaudí. Vivió en esa casa con su segunda esposa, Helen Fowler, pintora abstracta y experta en orquídeas, desde principios de los años cincuenta hasta 1969, cuando, necesitado de dinero, la vendió a una escultora a la que le dio por reducirla a escombros.

Por entonces el talento arquitectónico más peculiar del siglo XX en México ya había entrado en un barranco psicológico de depresiones que, según sus memorias, empezó en 1954 con la muerte de su adorada Frida Kahlo y que pasó por fases estrambóticas como una purga psicosomática para la que hizo un ayuno de 39 días en el que se limitó a beber agua destilada y a leer libros de Tolstoi.

Los últimos años de su vida los pasó en otra casa funcionalista que se había hecho en los años treinta y de la que hablaba con una cómica condescendencia: “Considero que es algo fea, pero cómoda y extremadamente funcional. Podría compararse a las pantuflas viejas, cómodas, feas, pero útiles”. En esa vivienda funcional el complejo artista mexicano Juan O’Gorman se quitó la vida con su triste suicidio en tres actos.

La exposición Una protesta contra la ‘civilización’ se podrá visitar del 22 de marzo al 9 de junio en el Museo Estudio Diego Rivera y en la Casa O’Gorman.

Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2013/03/22/actualidad/1363980562_541976.html

El parque urbano más grande del mundo estará en México

Cortesía de Iñaki Echeverria

El Parque Ecológico Lago de Texcoco (PELT), en la ciudad de México, es un proyecto que ya se encuentra en su primera fase de construcción y una vez terminado se convertirá en el parque urbano más grande del mundo, con más de 143 millones de metros cuadrados de espacios públicos e infraestructura verde.

El autor del proyecto es el arquitecto y urbanista paisajista mexicano Iñaki Echeverria, quien incorporó en este espacio -ubicado en el borde de la zona metropolitana de la Ciudad de México- naturaleza, cultura e infraestructura.

Estas tierras, antiguamente ocupadas por el Lago de Texcoco son un área clave para el balance hidrológico del Valle de México ya que en ellas hay 11 ríos, 14 canales de aguas residuales, 4 plantas de tratamiento y 6 lagos. El cuerpo de agua más grande, el Lago Nabor Carrillo, cuenta con una superficie de 1000ha y es un precedente a la restauración ecológica del sitio.

El objetivo es reclamar el sitio como la pieza de infraestructura verde más importante del valle, la cual será capaz de reconciliar a la ciudad con su geografía, incorporar los ciclos hidrológicos como parte del funcionamiento de la zona metropolitana, eliminar el  peligro de inundaciones para la población humana y coadyuvar al restablecimiento de la biota nativa.
Este proyecto tendrá la capacidad de revitalizar las redes sociales, culturales y educativas del área más abandonada de la ciudad de México. El proyecto busca generar un borde ecológico suave como reacción al crecimiento exponencial del siglo pasado que llevo a la ciudad de tener una población de 3 millones en 1950, a más de 20 millones en el año 2000.

Fuente: Plataforma Urbana

El arte involuntario de las calles mexicanas

Pasear por las abigarradas y caóticas calles mexicanas con su profusión de rótulos, carteles y anuncios en vallas, postes y comercios voceando colores, sabores y sonidos es recorrer una improvisada galería de arte al aire libre que explica como pocas otras cosas la aventura que es vivir en este país. En esa grafía espontánea y diseños imperfectos de autores anónimos se recogen con genial desparpajo el humor, las fantasías, incluso los secretos de las clases populares mexicanas. Desde la etiqueta del jabón “Amansa guapos” hasta el combate de “El Hijo de Aníbal contra la Bestia Maligna” pasando por el prometedor streaptease de Velma Collins, todo ese arte sin querer llega ahora a las pantallas de televisión.

La cadena pública Canal Once emitirá a partir del jueves 1 de marzo una serie documental de seis capítulos de 30 minutos cada uno en el que se rescata como dice Déborah Holtz, una de las impulsoras del proyecto, “un mundo gráfico en peligro de extinción” ante el avance incontenible de la estandarización del diseño corporativo de las multinacionales.

La serie es fruto de un largo proyecto iniciado a mediados de los años noventa cuando Juan Carlos Mena y Déborah Holtz, directores de Trilce Ediciones, con la colaboración de Óscar Reyes, comenzaron una investigación sobre este fascinante paisaje visual nunca antes reconocido. Varios fotógrafos recorrieron México hasta acumular más de 5.000 imágenes. Se seleccionaron mil que dio como resultado en 2001 el libro Sensacional de diseño mexicano prologado, entre otros, por Steven Heller, director de arte del New York Times Review of Books, y David Byrne, el fundador de los Talking Heads, y que va ya por su quinta edición.

En sus textos, ambos autores dan la clave de la intención de la obra. “En el mar de Starbucks, McDonald’s, Walmarts y Levi´’s y todas las demás marcas internacionales”, escribe Heller, “cualquier cosa que parezca hecha por un ser humano descuella”. Y Byrne arremete contra la autenticidad prefabricada y la “asepsia del mundo globalizado” para defender un diseño que no está al alcance de un click del ratón de ordenador y cuyos autores “nunca en su vida han tenido acceso –o siquiera soñado con tenerlo- a programas como Photoshop, Illustrator, Quark o ProTools”.

El éxito del libro dio lugar a una exposición itinerante que ha visitado en estos años ciudades como Pasadena, Nueva York, Boston, Bogotá, Glasgow, Alejandría y Zaragoza. Pero no ha sido un camino de rosas, explica Holtz: “Pasamos cinco años mendigando el apoyo del Estado y no llegó hasta que la exposición triunfó en EE UU. En México no existe empresa cultural como tal por lo que todos dependemos de los fondos del Estado”.

Ediciones Trilce produce sus propios contenidos después de años de investigación. Así surgieron dos obras pioneras, que convirtieron como dice Holtz, la “escoria en estilo”: una sobre la lucha libre, que dignificaba un espectáculo sagrado para muchos mexicanos con fotografías de Lourdes Grobet , y otro sobre el colectivo de música electrónica de Tijuana Nortec . La editorial prepara el lanzamiento en los próximos meses de otros dos libros: La fábrica de box de Tijuana, una ciudad cuna de muchos boxeadores mexicanos, escrito por el periodista Omar Millán y La Tacopedia, una enciclopedia de la popular comida mexicana.

La serie de televisión, que está dirigida por Alejandro Strauss, se centra en los carteles de lucha y del género burlesque –“Véngase hoy al festival de Quebradita con Las Nachas, exuberantes, excitantes, muy moviditas”-, los anuncios sonideros -la versión mexicana del dj- con los que se convocan en postes y vallas los bailes populares de las bandas musicales, la pequeña industria de cosméticos milagrosos de los chamanes de Sonora con perfumes y jabones con nombres tan sugerentes como “Con nadie más podrás” o “Doblegado a mis pies”, el mundo de la historieta romántica y del cómic mexicano así como los rótulos con el que se anuncian pollerías, marisquerías y toda clase de tiendas en los barrios.

En cada uno de los documentales se saca del anonimato a uno de estos artistas callejeros que con ingenio y sin recursos han logrado crear una cultura visual que plasma las emociones y los sacrificios de la vida cotidiana mexicana.

Fuente: El País

La edificación de vivienda, un reto para la Ciudad Creativa de Guadalajara

Guadalajara logró obtener la sede para la construcción de la Ciudad Creativa Digital, el proyecto tecnológico más grande de Latinoamérica, pero con ello también ganó un reto: edificar miles de viviendas e instalaciones tecnológicas en uno de los barrios más antiguos de la ciudad pero respetando el entorno.

El proyecto de 10,000 millones de dólares de inversión busca atraer empresas del ramo tecnológico y de entretenimiento. La sede fue sometida a concurso a nivel nacional, resultando ganadora la capital de Jalisco, dijeron fuentes oficiales a CNNMéxico. La Secretaría de Economía no ha dado a conocer al ganador oficial y ha informado que la capital de Jalisco es una de las sedes a considerar.

El siguiente reto para el gobierno estatal y del Ayuntamiento de la ciudad es contar con el aval para la construcción de 50,000 viviendas en una de las zonas más tradicionales la Guadalajara, y con el espacio que albergará a una población laboral de 10,000 personas.

Los empresarios del ramo electrónico de Jalisco y el ayuntamiento de Guadalajara, buscan el aval y la certificación del Gobierno federal para garantizar que la construcción de vivienda dentro de lo que será la Ciudad Creativa Digital, respetará el entorno social, económico, urbano y ecológico de uno de los barrios más antiguos de la ciudad, confirmó a CNNMéxico, la Sociedad Hipotecaria Federal, organismo dependiente de la presidencia de México, dedicado a la promoción de vivienda.

El municipio tapatío puso a disposición del proyecto, los terrenos aledaños al parque Morelos en el centro de la ciudad, que tienen una extensión cercana a las 200 hectáreas, que es lo que requiere el desarrollo Ciudad Creativa.

“Es el proyecto más importante de renovación urbana que hay en el país en el sentido de replantear un centro histórico: tener todos los servicios en el mismo entorno, que los habitantes de Ciudad Creativa puedan vivir, aprender, divertirse y trabajar en un mismo sitio”, dijo a CNNMéxico una fuente del ayuntamiento de Guadalajara.

El parque Morelos, está ubicado en el primer cuadro de la ciudad, cercano a la Catedral Metropolitana y a los edificios que concentran los poderes del estado: la gubernatura, el Congreso y el Tribunal de Justicia.

En la época del porfiriato (1876-1911) se le conocía como el Jardín de La Alameda y fue uno de los principales centros de reunión de los tapatíos, narró a CNNMéxico, el cronista, Juan Gil Flores.

Actualmente, el parque es conocido por la venta de nieves con almíbares de frutas naturales y albergar cada mes de noviembre la tradicional feria del cartón como parte de la tradicional fiesta de día de muertos.

CNNMéxico consultó a la dirección de Patrimonio de la Secretaría de Cultura para conocer el valor patrimonial y arquitectónico de la zona, pero no respondieron de forma inmediata.

Ciudad Creativa Digital contempla la edificación del primer cluster de empresas de tecnología en el país dedicadas al desarrollo entre otros productos de videojuegos, películas, multimedia y aplicaciones para dispositivos móviles, que generarían unos 10,000 millones de dólares de inversión, según establecen algunos informes a los que CNNMéxico, tuvo acceso.

Además del corredor industrial, el complejo contará con espacios para la construcción de estudios cinematográficos, oficinas, espacios públicos y edificios de departamentos, con capacidad global para unos 50,000 habitantes. Se estima que 10,000 profesionales de la industria de medios y tecnologías de información laborarían en el lugar.

El proyecto es evaluado por cinco secretarías federales y siete instituciones del Sector Público relacionadas con la Vivienda y el Desarrollo Urbano, que integran el Grupo de Promoción y Evaluación de Desarrollos Urbanos Integrales Sustentables (GPEDUIS).

Entre las secretarías se encuentran Hacienda, Desarrollo Social, Recursos Naturales, Energía y Economía, e instituciones como Infonavit, Fovissste, Banobras y ProMéxico.

El grupo de Promoción y Evaluación ha certificado hasta el momento ocho proyectos de vivienda, que en total suman 312,000 casas para un millón 250,000 habitantes en 9,242 hectáreas, según información proporcionada a CNNMéxico por Sociedad Hipotecaria Federal.

Una de las ventajas de desarrollar este proyecto es que podrán utilizar el equipamiento e infraestructura ya existentes, agregó el funcionario del ayuntamiento.

Se espera que en los próximos días el presidente de México, Felipe Calderón, anuncie el inicio de Ciudad Creativa Digital.

Fuente: CNNMéxico