Lina y su perspectiva femenina [PORTAVOZ]

Fuente: http://www.portavoz.tv/2015/05/05/lina-su-perspectiva-femenina/

El pasado sábado 25 de abril de 2015 fue presentado el libro Lina Bo Bardi por escrito: Textos escogidos 1943-1991 en el pabellón del Museo Experimental El Eco. Con participantes como Sara Schulz y Mauricio Rocha, el formato fue una tarde de lectura, música y comida típica brasileña; un formato cotidiano para presentar el trabajo de Lina, quien se dedicó a reflexionar la arquitectura desde la vida diaria, lo social y el placer. El libro, originalmente publicado en portugués, fue traducido por la editorial Alias que desde su inicio ha buscado compartir material que no se haya traducido al español o que no haya llegado a México.

Captura de pantalla 2015-05-05 a la(s) 13.53.10

Cuando hace meses me llamaron preguntándome si me interesaba hacer la lectura técnica del libro, no pude más que alegrarme y aceptar. Era mi oportunidad de leer, por primera vez, textos de Lina en español. El primer encuentro que tuve con su trabajo fue hace relativamente poco. Durante mi paso por la universidad ningún profesor o compañero parecía conocerla y en mis excursiones por las bibliotecas nunca me topé con información al respecto. La primera vez que escuché sobre ella quedé intrigada y, al hacer una breve búsqueda, me sorprendí por lo que había encontrado. Me llamó mucho la atención que fuera mujer. Por una parte porque es raro escuchar sobre arquitectas de esa generación (no forzosamente porque no existieran, sino porque en la historiografía no aparecen), pero también porque en su trabajo parecía existir una voz femenina que, en lugar de adoptar las ideas masculinas de la modernidad, las interpretaba críticamente provocando un diálogo entre las dos perspectivas.

Achillina Bo nació en Roma en 1914, ahí se formó como arquitecta. Viajó después a Milán en donde comenzó a trabajar en el mundo editorial con Gio Ponti. Emigró a Brasil en 1946 con su esposo Pietro Maria Bardi quien era periodista, crítico de arte y coleccionista. Ahí Lina tuvo la oportunidad de diseñar edificios, muebles y objetos, pero también de explorar la teoría, la crítica, la enseñanza, el periodismo, la museografía y las artes escénicas. De cierta forma fue una arquitecta libre que encontró su voz en un mundo de hombres y que buscó a través de su trabajo una libertad colectiva. Lina murió en 1992 en Brasil, el país que se volvió su hogar.

La vida de Lina Bo Bardi estuvo definida por la multiplicidad y fue así, desde la mezcla y la contraposición, que exploró lo arquitectónico. Incluyó en su práctica la mezcla de disciplinas, de perspectivas, de culturas, de sensibilidades y de experiencias estéticas. Esta visión de crear un todo a través de elementos distintos, le permitió provocar experiencias complejas y enriquecedoras. Así, el carácter múltiple, ecléctico, inventivo de su producción la separa de la visión rígida y la búsqueda de la perfección de muchos de su generación. Su perspectiva femenina le permitió desarrollar trabajo único y sensual, pero al mismo tiempo lógico, conciso y coherente, en el que cada fragmento está cargado de la esencia del todo. A pesar de ser formalmente diferente, la repetición de componentes e ideas vinculó toda su producción. Creó formas sólidas y austeras, juguetonas e imperfectas que parecen evocar la vida diaria y sus rituales. Para Lina el funcionalismo se relacionaba, no con temas ideológicos, sino con temas de domesticidad y utilidad en un nivel cotidiano.

08_Lindo-Bo-Bardi

Una de las características de la obra de Lina que más ha sido reconocida es su interés por crear un diálogo crítico entre la modernidad y el contexto brasileño. Así unía la tradición, la memoria y la experiencia personal para crear obras del presente. Por esta combinación se le ha vinculado con el regionalismo crítico, aunque con una perspectiva femenina flexible (diría yo). En su Casa de Vidrio (1951), por ejemplo, es posible identificar referencias a la Villa Savoye de Le Corbusier, al igual que a los avances tecnológicos, pero también una fuerte conexión con el contexto y los principios tradicionales de habitabilidad, de imperfección cotidiana. Esto permitió, al contrario que la casa manifiesto del llamado maestro, que Lina viviera en ella durante cuarenta años.

1323699394_casasbrasileiraswordpress_3

Su interpretación realista, social y femenina de la modernidad la llevó también a proyectar el MASP (1957-1968) que no sólo era un gran contenedor para el arte dentro de una caja de cristal suspendida, sino la planta más libre: un foro público. Aún hoy en día es un espacio apropiado por la comunidad tanto de manera recreativa, como política. El SESC Pompeia (1977-1986), un centro de ocio, es otro ejemplo de la dimensión ética, política y social de su trabajo. Después de observar la manera en la que los locales utilizaban una vieja fábrica, Lina redefinió su diseño respondiendo a las necesidades reales de la comunidad. Es por esta preocupación social que sus proyectos pueden considerarse amables con la gente. Dedicó el lugar al goce, la vitalidad y la fluidez.

open-uri20140924-8183-zqc9n2

Lina Bo Bardi tenía una visión particular, enaltecida por la multiplicidad y enriquecida por su mirada femenina. En ésta la gente participaba íntimamente en la arquitectura, lo que impulsó la colaboración, la participación y la mezcla social. Su visión partía del deseo como fuerza activa y subversiva, en lucha con la perspectiva tecnócrata. Es por eso que le parecía importante que en su arquitectura el goce pudiera fluir libremente y la aportación moderna fuera moderada.

El caso de Lina es especial y leer Lina Bo Bardi por escrito es una oportunidad que vale la pena aprovechar. La lectura es agradable, es una narrativa sencilla y accesible que acerca la arquitectura a la realidad común. En los textos encontramos una postura femenina crítica y única que habla del tiempo no absoluto, no jerárquico y no lineal; una postura subversiva que desde lo personal, emocional y humano cuestiona las normas. Adentrarse en el mundo de Lina es darse la oportunidad de pensar la arquitectura, la vida, desde una perspectiva alternativa, poética. Es ver la posibilidad de que lo femenino y lo masculino se complementen y que la combinación enriquezca las posibles experiencias futuras. El contenido es realista y utópico a la vez.

¿Qué ven los arquitectos?

por Alejandro Hernández Gálvez | @otrootroblog

Fuente: http://www.arquine.com/blog/que-ven-los-arquitectos/

a

Ojos que no ven es el título de tres textos de Le Corbusier, uno dedicado a los trasatlánticos, otro a los aviones y el último a los automóviles. Saber ver la arquitectura es el título de un libro de Bruno Zevi. Los arquitectos, al menos eso dicen, ven otras cosas. No sé si más, pero otras cosas. Pero Walter Benjamin —que no era arquitecto pero se fijaba mucho en los edificios y leyó a Sigfried Giedion, que tampoco era arquitecto pero construyó buena parte de la mitología del modernismo a principios del siglo pasado— decía que el cine se percibía como la arquitectura: de manera distraída y en masa. Nadie entra a un edificio, pensaba Benjamin, solo y sólo a ver, atentamente, el edificio. O sí: los turistas. Pero ellos son un caso aparte, aunque numeroso.

¿Y qué ven los arquitectos? Hace unas semanas me encontré una foto, supongo del día en que se inauguró el museo de la Fundación Jumex en ese barrio sin diseño urbano que presumen como nuevo Polanco —no recuerdo dónde vi la foto así que si le pido al autor, primero, disculpe el uso y, después, me envíe su nombre para darle crédito. En la foto están, en primer plano, David Chipperfield, arquitecto del museo, Mauricio Rocha y Michel Rojkind. Los tres miran hacia arriba, cosa que la gente sólo hace, creo, al aire libre, para ver el cielo, las nubes o algún avión o, si bajo techo, para comprobar si tiembla mirando las lámparas. A menos, claro, que se entre en la Capilla Sixtina o algún edificio similar, no hay razón para ver al techo. Pero los tres arquitectos ven hacia arriba. Cada uno a un lado distinto, eso sí. Probablemente Chipperfield describe un detalle general o explica las razones de cierta decisión —que la luz sea uniforme, por ejemplo— y no algo específico —“miren esa mosca allá arriba”. Esa atención concentrada en un punto o en un objeto, en un edificio y sus detalles, no es, si le creemos a Benjamin, la manera habitual de ver los edificios. Ni tampoco de describirlos.

bb

Eso lo sabe el vendedor: ése es su oficio. También hace poco, paseando al perro periódico en mano, leí un anuncio inmobiliario. La imagen que lo ilustraba me recordó otras. No era la mejor foto de un edificio que poco antes había mostrado Lucio Muniain en su página de Facebook. Lucio describe su proyecto a partir de ciertas decisiones que tuvieron, de nuevo, consecuencias formales: no diseñar dejándose guiar por la forma más simple de librar restricciones, abrirse a las vistas o responder a la topografía. Le comentan en Facebook que la planta tiene obvias referencias a las de Alvar Aalto; claro, responde Lucio. El proyecto sigue, pues, razones que responden al reglamento, al sitio y las vistas, a la historia de la arquitectura. ¿Cómo lo describe el vendedor? “Superficie de 173 metros cuadrados, dos y tres recámaras, 2 estacionamientos, salón de eventos, gimnasio equipado, jardín.”

Insisto: supongo que el vendedor sabe lo que hace. Explica el proyecto según lo que conoce interesa al posible comprador y tal vez al posible habitante quien casi seguramente no sabe lo que el reglamento exige y prefiere ver una pantalla de 60 pulgadas que lo que su ventana descubra. Muy probablemente ni el vendedor ni el comprador hayan jamás oído hablar de Alvar Aalto —y tal vez no tendrían por qué. Lo curioso, por decirlo así, es que alguno de esos compradores podría ser un lector asiduo —de libros buenos o mediocres, no importa— y reconocer lo que le gusta por sus características: por el tema y estilo del autor, por las influencias que en sus textos reconoce. O podría ser un melómano consumado, amante de Bach o fanático de Radiohead, y tener todos los álbumes, incluso los más difíciles de conseguir. Pero con la arquitectura resulta excepcional ese interés de parte de quien no sea arquitecto —a decir verdad, a veces incluso hay arquitectos que ignoran mucho de eso y piensan en sus proyectos en los mismos términos que el vendedor: metros cuadrados, número de recámaras y lugares para estacionarse, amenities.

¿Es capaz la arquitectura de despertar la pasión del gran público —es decir, de manera masiva y no excepcional o está condenada, como sugería Benjamin, a ser vista sólo de reojo, a ser usada, ocupada, habitada —sí, a veces amorosamente pero nunca con la atención que se observa un cuadro? A veces pienso que ni siquiera esos edificios que muchos legos aplauden mientras los arquitectos detestan son capaces de lograrlo. Ni tampoco los íconos, antiguos o nuevos, que resultan indispensables en el itinerario del turista profesional. Y acaso no sea una falta sino sólo una condición: así es y ya. Pero entonces, cuando prestan atención a una obra ajena o cuando describen una propia, ¿qué ven los arquitectos?

b bbb bbbb

 

Encuentro de Arquitectura ESPAÑA–MÉXICO

Fuente: edgargonzalez.com  http://www.edgargonzalez.com/2013/04/18/encuentro-de-arquitectura-espana-mexico/

El próximo lunes 22 de abril a las 16.30 h el Roca Madrid Gallery (calle José Abascal 57), alberga una cita ineludible para la arquitectura y sus profesionales: la primera jornada Panorama de la arquitectura mexicana. Una visión compartida España-México que reúne por primera vez en nuestro país a los arquitectos mexicanos Francisco Serrano, Javier Sordo, Mauricio Rocha y los hermano Jorge y Arturo Arditti junto a grandes nombres de la arquitectura española contemporánea.

La asistencia al evento es de carácter gratuito, pero las plazas son limitadas y hay que reservar aquí LINK

Francisco Serrano nace el 30 de octubre de 1937, en México DF, estudió en la Universidad Iberoamericana (1955-60)y tiene una mención honorífica en su tesis profesional. Es fundador de Serrano Arquitectos y Asociados S.C. Forma la tercera generación de una familia de Ingenieros y Arquitectos de gran relevancia en la Ciudad. La Universidad Iberoamericana, construcción ganadora de múltiples reconocimientos; la Embajada de México en Alemania o el Palacio de Justicia Federal son algunos de los proyectos más representativos en los que ha participado.

Javier Sordo Madaleno, nace en la ciudad de México en 1956 y realiza sus estudios universitarios en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Iberoamericana de 1974 a 1979. En 1982 se integra al despacho Sordo Madaleno Arquitectos fundado por su padre Juan Sordo Madaleno, del cual hoy en día es Presidente. Ha sido el percusor de los primeros Centros Comerciales en México. Es considerado como uno de los más destacados exponentes de la arquitectura contemporánea en el país. Entre sus proyectos más representativos encontramos los Centros Comerciales Santa Fe, Moliere Dos22, Angelópolis en la Ciudad de Puebla, el moderno Centro Comercial Antara y en Guadalajara, Jalisco el Centro Comercial Andares.

Mauricio Rocha, nace en 1965 en la Ciudad de México, graduado con mención honorífica de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, Taller Max Cetto. Es el fundador de Taller de Arquitectura – Mauricio Rocha, y se caracteriza por realizar una arquitectura contemporánea sensible al contexto y medio ambiente. A lo largo de 20 años de práctica profesional ha desarrollado proyectos de carácter público y privado de múltiples escalas, alternando su trabajo con la realización de intervenciones de arquitectura efímera en exposiciones de arte, así como de museografía.

Arturo y Jorge Arditti son graduados de la Universidad Anáhuac incorporados por su padre en 1984 y 1990 respectivamente al despacho Arditti + RDT Architects, especializado en edificios corporativos, eficiencia y tecnología. Considerado como uno de los más vanguardistas en México, incorporan tecnología inteligente y aplican soluciones sostenibles en sus diseños. El Museo Memoria y Tolerancia en Ciudad de México, edificio que ha sido galardonado en múltiples ocasiones, es uno de los ejemplos representativos de su trabajo

Que siempre sí al Museo de Cine [DF]

Sí habrá Museo del Cine para otoño de este año

Inicialmente la idea del Museo del Cine recayó en el Instituto Mexicano de Cinematografía quien había designado al fotógrafo Pablo Ortiz Monasterio como director del proyecto; dicha iniciativa finalizó con la exposición “Cine y Revolución”, cuya estancia fue de sólo dos meses en el Antiguo Colegio de San Ildefonso. Ante este primer intento fallido, la Presidenta de CONACULTA explicó “Queríamos encontrar un museo del siglo XXI, que tuviera una vocación de recuperar la memoria pero proyectar hacia  el futuro (…) por lo que necesitaba una directora con el impulso, la vitalidad, el dinamismo y el liderazgo de Paula Astorga”.

El Museo del Cine estará conformado por cuatro salas que mostrarán exposiciones icónicas y documentales, con materiales tanto del acervo de la Cineteca como provenientes de otros museos del mundo. En una superficie de 1,512 m2 presentará tres grandes exposiciones al año y diferentes muestras en sus cuatro pisos; además contará con actividades académicas, ludoteca, sala de lectura, un guardarropa y una enfermería. Con una visión incluyente en el diseño de dichas instalaciones, se contó con el apoyo de la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) para que las personas con alguna discapacidad puedan disfrutar del lugar.

La videoteca digital será el primer punto de consulta  del llamado “Cerebro digital de la imagen” que contará con 25 cabinas de revisión repartidas en tres niveles con películas digitalizadas disponibles para investigadores y público en general, de ésta manera, el  usuario tendrá la oportunidad de acceder al acervo fílmico de la institución. Este Cerebro digital de la imagen estará vinculado con el Centro de Documentación, en el cual se podrán consultar carteles, stills, entre otros materiales.

El diseño del museo y la videoteca digital estuvo a cargo del arquitecto Mauricio Rocha y la construcción tendrá un costo de 96 millones de pesos de los cuales 46 millones se invertirá  en equipamiento y el resto en obra. Su inauguración está contemplada para otoño de este año.

Estos nuevos espacios tienen como objetivo fortalecer la vocación de la Cineteca Nacional de resguardo, estudio, análisis, y difusión del cine, al tiempo ampliar su oferta cultural y en voz de Consuelo Sáizar “Honrar nuestro legado, para diseñar nuestro futuro”.

Por Patricia García Fuente: Corre camara

Los 10 despachos de la década en la arquitectura mexicana

Diez firmas nacionales lograron replantear su filosofía, forma de diseño y uso de tecnología en la arquitectura.

Por Nora Vasconcelos, Vicente Gutiérrez, Verónica Ortiz y Pablo Ramírez

Diez firmas de arquitectos mexicanos han sobrevivido a la necesidad de reinventarse con nuevas tecnologías en medio de la recesión económica y la crisis inmobiliaria.

La revista Obras eligió a 10 despachos de arquitectos considerados los mejores del país y de la década.

Entre las firmas reconocidas se encuentra la de Augusto Quijano Arquitectos. Este taller tuvo en la primera década del siglo XXI la oportunidad para participar y ganar concursos nacionales e internacionales en colaboración con otros despachos de Mérida, Yucatán.

“En 30 años, este despacho ha mostrado constancia en trabajar todos los proyectos como si fueran grandes, aun si son pequeños en extensión”, dijo Quijano en entrevista.

Bernardo Gómez-Pimienta Arquitectura fue otro despacho seleccionado por la revista Obras. Fundado en 2003 BGP experimenta con la arquitectura a diferentes escalas: de la fabricación digital a los nuevos materiales, y del mobiliario a nuevas técnicas de construcción. “La arquitectura no es sólo el edificio, sino los elementos que uno puede tocar”, precisa Gómez-Pimienta.

En 1977 Mario Schjetnan GarduñoJosé Luis Pérez Maldonado fundaron el despacho Grupo de Diseño Urbano, y  desde entonces enfrenta el reto de devolverle vida a zonas urbanas en peligro o devastadas por el hombre; un trabajo que va mucho más allá “de sólo poner arbolitos”. Por ese motivo este despacho se incluye en la lista de los mejores de la década.

En la selección también figura el taller de Javier Sánchez, JSª. Este taller fue el encargado de diseñar, construir y reciclar el modelo de vivienda urbana. Para ello se aprovecharon estructuras y fachadas de edificios abandonados, que luego transformaron en hoteles y gimnasios en la colonia Condesa del Distrito Federal.

La gama de colores, formas y espacios diseñados para la cadena de hoteles Camino Real es una referencia casi ineludible de la arquitectura que desarrolla el despacho Legorreta + Legorreta, cuya fundación fue en 1963 por Ricardo Legorreta bajo el nombre de Legorreta Arquitectos. Por su filosofía de diseño, basada en luz y texturas.

“Respetamos las construcciones históricas y conjuntamos elementos de época con los modernos y los plasmamos en propuestas arquitectónicas más ligadas a la vida de un mundo global”, comenta Juan Pablo Serrano. Él, junto con Rafael Monjaraz fundaron el despacho Serrano Monjaraz Arquitectos.

Otra firma destacada es la de Sordo Madaleno Arquitectos. La aplicación de energía natural para reducir costos de funcionamiento, el uso de materiales locales y la tradición de la arquitectura mexicana fusionada con las últimas tendencias en diseño son los puntos medulares en los proyectos de este grupo.

En los últimos 10 años, el Taller de Arquitectura de Mauricio Rocha, aprendió a evaluar todo tipo de posibilidades y adaptarse a realidades distintas, pues mientras hacía edificios públicos, también proyectaba agencias de autos en Huixquilucan, Estado de México.

Alberto Kalach,desde su Taller de Arquitectura X (TAX), se enfoca en una arquitectura directa y racional, preocupada por elementos como la orientación, la iluminación y la ventilación natural, usando el menor número posible de materiales.

El último despacho en aparecer en la lista, pero no el menos importante, es el de Teodoro González de León Arquitectos, cuya propuesta es la creación artesanal de espacios para el hombre. Ejemplo de su trabajo es el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de la UNAM.

Conoce más sobre cada uno de estos 10 despachos y la metodología de su elección en www.cnnexpansion.com/Obras

Tierra apisonada y edificios de piedra componen la Escuela de Artes Plásticas de Oaxaca

Diseñado por el Taller de Arquitectura (Mauricio Rocha) con la participación del artista Francisco Toledo, el proyecto recibió los materiales de construcción a partir de los subproductos de otras obras de construcción batiendo la tierra que al mismo tiempo se extrajo del lugar al mismo tiempo que la escuela recibió el encargo. Además de la creación de una tierra (suelo cemento)” estética que parece apropiada en su contexto mexicano, se crea este hermoso material de tierra y estructuras de piedra con luz natural y ventilación.

En vez de desperdiciar la tierra que los lugares de las obras de construcción producen, Taller de Arquitectura vio una magnífica oportunidad para inovar dandole una aplicación nueva como material de construcción sostenible en edificios. Alguna de la tierra recuperada se amontono para hacer un gran montículo perimetral, el cual es retenido por los edificios de piedra. Además de ser hermosa a la vista, la Escuela de Artes Plásticas tiene una gran acústica y bajos costos de energía gracias a los bajos costos de los materiales de construcción natural.

Grandes ventanales que dan al norte, también contribuyen a la estética general del edificio y la eficiencia energética, mientras que los jardines exteriores son lo que abunda con plantas de bajo mantenimiento que no requieren riego intensivo y varios árboles Macuil completan el espíritu inspirador y rústico de este proyecto verde.

Fotos: Luis Gordoa