Muere el arquitecto mexicano Ricardo Legorreta [1931-2011]

El arquitecto mexicano, Ricardo Legorreta murió hoy por la mañana, según se difundió en la red social Twitter por personas allegadas al artista, quien recientemente fue galardonado con el Premio Imperial 2011. Y que publicamos aquí en este blog.

De acuerdo con un mensaje en su cuenta de Twitter de la periodista Lourdes Mendoza, la información le fue confirmada por la familia del artista hoy por la mañana.

Murió Ricardo Legorreta hoy x la mañana El arquitecto mexicano mas reconocido El Emperador de Japon le dio este año el premio de las artes“, escribió la periodista.

De inmediato, el ex secretario del Trabajo, Javier Lozano, retuiteó la información y al igual que la periodista y cientos de usuarios de la red, expresaron su pésame por la muerte del arquitecto, al tiempo que reconocieron su obra.

Nacido en 1931, el artista recibió en julio pasado, del Gobierno del Distrito Federal, la Medalla y Diploma de la Ciudad de México en reconocimiento a su compromiso para mejorar el espacio público, así como a la innovación, resolución y optimismo que representa.

Ricardo Legorreta Vilchis también fue recientemente galardonado con el Premio Imperial 2011 que otorga la Asociación de Arte de Japón a los personajes más prestigiados en el campo de las artes a nivel internacional, en ese país realizaba una obra.

En esa ceremonia, realizada en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, el arquitecto se mostró agradecido y expresó que es un orgullo que las autoridades de su país y su ciudad le reconozcan.

Incluso, llamó a los ciudadanos a dejar las quejas y críticas de lado y hacer, cada quien desde su posición, un esfuerzo por lograr una mejor ciudad.

En la Ciudad de México, Legorreta Vilchis fue uno de los pioneros en reciclar edificios históricos y convertirlos en museos, en recintos sociales y culturales de la actualidad, como el Palacio de Iturbide, el actual Club de Banqueros y el Antiguo Colegia de San Ildefonso.

En una entrevista realizada por Gabriela Tlaseca en julio pasado, el reconocido arquitecto dijo que no sólo es un deber sino una obligación que los nuevos arquitectos proyecten sus ideas al mundo pues, en particular los mexicanos tienen un prestigio incomparable desde tiempos remotos por su amplio sentido de la estética.

El también galardonado por la UNAM con el Premio Nacional de Arquitectura 2009 por su amplia trayectoria que en mayo pasado le fue entregado, dijo en esa entrevista que la verdadera labor del arquitecto es hacer feliz a la gente, es estar al servicio de la comunidad.

Siempre he pensado que el arquitecto está dedicado a hacer feliz a la gente, a construir espacios en que la gente sea feliz y no hacerse monumentos a sí mismo o a políticos o promotores sino entregar edificios que la gente pida en donde el espacio de sea de todos“, dijo.

En aquella entrevista agregó que el arte está en toda su obra alrededor del mundo en primer lugar porque México es un país de artistas y aunado a la funcionalidad, “creas belleza en lo que construyes, el arte es parte de la vida me gustaría que fuera parte de nuestra vida diaria”.

Legorreta comenzó una carrera brillante con obras como el Hotel Camino Real de Polanco, en colaboración con Luis Barragán, el Tec de Monterrey campus Santa Fe y el Papalote Museo del Niño, por mencionar algunas.

Participó en la restauración de edificios históricos como el Antiguo Colegio de San Ildefonso y en la remodelación de grandes extensiones como el Zoológico de Chapultepec.

Fuente: http://www.radioformula.com.mx/notas.asp?Idn=217089

100×100 Arquitectos del Siglo XX en México

Nuevo libro de de Fernanda Canales y Alejandro Hernández Gálvez, el cual es fruto de una extensa investigación, constituyendo una suerte de diccionario de la arquitectura mexicana del siglo XX. Alejado de todo historicismo, intenta proponer una lectura desde el siglo XXI, trazando líneas temporales y conexiones dinámicas entre las tendencias, los hechos y los protagonistas de la modernidad arquitectónica en México.

Ordenando alfabéticamente por autor y compuesto casi exclusivamente por fotos de época, el libro refleja los vaivenes de una arquitectura a caballo entre la tradición y la vanguardia, entre el color y la abstracción, entre la transparencia y la masividad. Se presentan así, una selección de cien arquitectos, entre los cuales se encuentran Manuel Rocha, Luis Barragán, Félix Candela, Guillermo Zárraga, entre muchos otros importantísimos arquitectos de la historia mexicana.

Además de los cien, se pueden contar las sociedades y cuatro urbanistas y planificadores; Carlos Contreras, José Luis Cuevas, Domingo García Ramos y Hannes Meyer.

Desde su diseño mismo, el volumen reconstruye los derroteros de una historia aún en marcha, con un enfoque que ofrece, tanto al especialista como al estudiante o al lector curioso, una panorámica de obras y personalidades, configurando un relato en busca de nuevos significados.

Ricardo Legorreta galardonado con el Praemium Imperiale

Fueron anunciados en Londres los nombres de los galardonados al Praemium Imperiale.

Los 5 beneficiarios en sus respectivos campos son Ricardo Legorreta (Arquitectura, México), Anish Kapoor (Escultura, Reino Unido), Bill Viola (pintura, EE.UU.), Seiji Ozawa (música, Japón), y Judi Dench (Teatro / Cine, Reino Unido) . La subvención de 2011 para Jóvenes Artistas ha sido compartida por el Programa de Jóvenes Escritores Royal Court (Londres) y la Sinfonía Southbank (Londres).

Ricardo Legorreta es uno de los más importantes arquitectos vivos de México . Él combina las tradiciones de la modernidad occidental con la cultura de la construcción de su país natal. Colores vivos, formas geométricas, fuentes, espacios llenos de luz y patios interiores son los rasgos distintivos de su estilo.

En una carrera de casi cincuenta años y con más de 100 proyectos de diseño a su nombre ha creado un cuerpo diverso de trabajo. Va desde los museos y hoteles de edificios de oficinas y fábricas, campus universitarios a los espacios urbanos, así como residencias privadas en México y el extranjero.

Legorreta nació en 1931 en Ciudad de México, donde estudió arquitectura. Después de una sociedad con José Villagrán, fundó su propia práctica.

Él era un amigo cercano de su compatriota, Luis Barragán, que primero combino el modernismo y tradición mexicana en la década de 1940 y 50. Él también fue influenciado por la arquitectura monumental de concreto de Louis Kahn. Las influencias del periodo colonial de México y del mundo islámico los patios también están presentes en su obra.

“La soberbia, enfermedad de los arquitectos”: González Gortázar

El Seminario de Arquitectura Latinoamericana (SAL) con sede en Buenos Aires, decidió otorgar por unanimidad el Premio América de Arquitectura al escultor y arquitecto Fernando González Gortázar (Guadalajara, Jalisco. 1942). Este reconocimiento se concede a quienes se han distinguido en el ejercicio profesional y cuya obra pueda servir de referente para futuras generaciones.

El Premio América de Arquitectura lo han recibido Luis Barragán (México), Marina Waisman (Argentina), Fernando Castillo (Chile), Víctor Pimentel (Perú), Eladio Dieste (Uruguay), Gabriel Guarda (Chile), Lucio Costa (Brasil), Ramón Gutiérrez (Argentina), Rogelio Salmona (Colombia), Mariano Arana (Uruguay) y Silvia Arango (Colombia).

“Hay varias cosas que me gustan del Premio América de Arquitectura. Una de ellas es su discreción, es un reconocimiento poco conocido en México, mucho más divulgado en Sudamérica, enteramente ajeno a la publicidad, a la propaganda mediática: adquiere valor por quienes lo otorgan y por quienes lo han recibido. Es un premio que se da entre pares y no un jurado que tiene que lidiar con codazos y confabulaciones que traen consigo los galardones de renombre. Me conmueve profundamente que mi nombre aparezca junto a quienes lo han obtenido”, comenta González Gortázar.

Una característica de su obra es la convivencia armónica con la naturaleza. ¿Cómo fue desarrollando esta faceta?

De mi padre heredé ese amor por la naturaleza. Creo que los seres humanos, al igual que los gatos, nunca nos hemos domesticado del todo, seguimos tirando al monte, como dice el refrán. Cada que podemos salimos de las ciudades, regresamos a la naturaleza y ahí encontramos un lugar que las deformaciones de la cultura se han empeñado en destruir. Gran parte de la penuria en la vida urbana se deriva de esa distancia falsa y malévola que hemos creado con la naturaleza. Eso también tiene componentes muy altos de ignorancia política. Me acuerdo que en tiempos de Luis Echeverría, en Campeche había un gobernador también de apellido Echeverría, al que le preguntaron qué opinaba de la destrucción de la selva, de los ecosistemas que enriquecían su estado, y dijo: “El progreso no puede detenerse”. Aún existe la idea de que el progreso consiste en la destrucción de la naturaleza, sin saber que en realidad es un camino hacia un callejón sin salida.

¿Qué se requiere para lograr ese equilibrio arquitectónico?

Cierta dosis de humildad y de autocontención. La soberbia es una enfermedad gremial de los arquitectos. Hay muchos que tienen esta posición que no conduce a nada bueno, porque no solamente pierden la posibilidad de hermanarse con la naturaleza sino de hermanarse con el resto de la ciudad. Cada arquitecto quiere gritar más alto con sus edificios, se les olvida que el tiempo y el azar también son coautores de la ciudad. Los arquitectos no podemos convertir cada obra en un pedestal de nuestra propia estatua.

¿Es un mal de muchos arquitectos?

De demasiados, y las consecuencias están en cada una de nuestras ciudades. Desde el punto de vista de la armonía urbana, podría uno decir que la mayor virtud de un edificio es la del anonimato; el que pase desapercibido de ninguna manera implica falta de calidad.

¿Quiénes son sus presencias tutelares?

Tengo una lista amplia de mis maestros que abarcan personas de todas geografías y de todas épocas, y conservo también una lista de una jerarquía mayor —la de mis segundos padres—, personas que me dieron a luz y sin los cuales yo sería otro. Entre ellas hay genios como Luis Barragán, Matías Goeritz, el maestro Ignacio Díaz Morales, pintores como Kandinsky, escultores como Chillida y Brancusi, que son de veras personas que han hecho de mí lo que soy, que son coautores de todo lo que yo he hecho aunque hayan muerto hace un siglo o más. Hay en mi obra influencias muy claras de la arquitectura art decó, que hasta ahora no ha habido ningún sólo comentarista o crítico que lo haya mencionado, como tampoco han señalado la influencia de Kandinsky. Sin embargo, poseo influencias mucho más encriptadas como la de la música popular mexicana, que me he pasado la vida oyendo, admirándola, gozándola, estudiándola. De qué manera se manifiesta en mi trabajo, es un misterio, pero es imposible que no se manifieste.

Satisfacciones

– Las obras que más satisfacción le han producido son el Centro Universitario de los Altos (aún en construcción, en Jalisco), la casa que tuvo en Guadalajara (un ecosistema confortable) y la Fuente de las Escaleras (Fuenlabrada, Madrid).

– Desde el 2 de noviembre pasado, Radio UNAM transmite de lunes a viernes el programa de música popular mexicana Cancioncitas (de 20:00 a 21:00 horas), realizado por Fernando González Gortázar.

Fuente: Milenio