USF/DF: La vida secreta de la Unidad Santa Fe [Domus]

Unidad Santa Fe, Ciudad de México

Este artículo se publicó en la versión impresa de Domus México 02, Agosto/Septiembre 2012

Estamos acostumbrados a ver fotografías de casas y edificios de departamentos al momento de su inauguración, antes de que lleguen sus usuarios: antes de que los decoren, los ensucien y los limpien, los modifiquen, los “gasten” o los “echen a perder”; en suma, antes de que los conviertan en un lugar propio en el que se manifiestan sus historias personales, sus preocupaciones, intereses y sueños.

El ensayo fotográfico “La vida secreta de la unidad Santa Fe” parte de un esfuerzo por representar la arquitectura como un espacio habitado. Lejos de buscar encuadres que permitan apreciar el diseño del complejo de viviendas según fue concebido por Mario Pani en los años cincuenta, las fotografías presentan sus transformaciones y a los autores de estas transformaciones como protagonistas.

Los habitantes de la unidad Santa Fe han definido en igual o mayor medida que Pani y sus colaboradores la configuración formal del complejo mediante la construcción de nuevos pisos sobre sus casas, la conversión de áreas comunes en jardines privados o estacionamientos, la adaptación de balcones para alojar cuartos cerrados, la adición de elementos decorativos y la reorganización de los espacios interiores. Estos cambios producen un choque entre dos momentos históricos: el confiado modernismo de mediados del siglo pasado y un presente desde el cual podemos evaluar en qué medida las aspiraciones del país en esa época fueron realizadas.

Quizás para algunos las fotografías representen una crítica de la arquitectura moderna en México y su alianza con los intereses de las instituciones del Estado. El modernismo fracasó en la medida que poco queda hoy de su proyecto redentor. En la Unidad Santa Fe reina el caos y no la utopía imaginada por sus primeros constructores. Para otros las imágenes pueden ser evidencia de que las unidades habitacionales para obreros del modernismo fueron una base sólida sobre la cual se construyó una clase media próspera. Otros descubrirán en los objetos que se pueden entrever por las ventanas fragmentos de historias familiares y personales para las cuales los grandes procesos históricos en el país durante los últimos cincuenta años son poco más que música de fondo. Onnis Luque, Pablo Landa

La región más transparente

No es en los grandes bosques ni en los grandes senderos donde la filosofía se elabora sino en las ciudades y en las calles, incluido lo más artificial que haya en ellas.

Gilles Deleuze

por: Juan José Kochen / @kochenjj

“A mediados del siglo 19 la ciudad de México se convierte en personaje” (1). La ciudad ataviada con alguna historia que contar recurrió a momentos clave y retrató a sus personajes en rincones desconocidos para ir conformando una memoria colectiva. La región más transparente se publicó en 1958 cuando Carlos Fuentes (11 de noviembre de 1918 – 14 de mayo de 2012) tenía 29 años. El 7 de abril se cumplieron 54 años de esta obra paradigmática que ha perdurado como la primer gran novela urbana de México y una de las más relevantes de la literatura latinoamericana.

Como cronista urbano y testigo presencial de Los rituales del caos de la ciudad, Carlos Monsiváis (1938-2010) escribió que, en su momento, “(esta novela) fue un mural muy simbólico y al mismo tiempo muy ceñido al detalle de la mezcla de clases. Era una novela muralística con choferes de taxi, prostitutas, figuras de esta sociedad banal y escritores fracasados. Era todo y especialmente la vibración de la ciudad, el ruido de la ciudad… Fue el primer gran retrato de la modernidad urbana, y le dio a los lectores un retrato a tal punto enérgico, sustentado en la gran prosa de Fuentes, que también fue un acontecimiento social”.

Los personajes, calles, lenguajes, usos y costumbres fueron la narrativa de esta obra. La región más transparente –precedente de otras novelas que personificaron la ciudad como Manhattan Transfer de John Dos Passos y Berlin Alexanderplatz de Alfred Döblin– mostró un proceso de secularización y contexto posrevolucionario de la vida en la ciudad a través de una intertextualidad urbanística. El título, extraído de La historia verdadera de la Conquista de la Nueva España de Bernal Díaz de Castillo, no sólo constituyó una representación de la ciudad real, sino sus imaginarios de réplicas y representaciones sobre la presencia de lo que se ha perdido.

Fuentes tomó la ciudad como texto, decía que “la ciudad es nuestra dignidad” mientras nos transformamos en los espacios que habitamos y construimos los espacios que reflejan lo que somos. La ciudad no tiene una sola temática en su escritura, como las fachadas de sus edificios, como un espacio donde se crean narraciones y donde se imagina el porvenir; la ciudad se desarrolla al ritmo de las formas de apropiación de sus habitantes. A pesar de ser criticado por escribir ‘desde fuera’, el escritor mexicano definió una narrativa urbana como el espacio en el que la ausencia de los otros –no sólo de Ixca Cienfuegos– se volvió presencia en  una ciudad hecha de voces en el tiempo. Fuentes narró la ciudad aristócrata y sus contrastes a nivel de banqueta, sin haber recorrido del todo sus calles, pero sobre la espacialidad, densificación y contaminación visual que se percibe tras la incipiente madurez de la urbe.

Esta novela se volvió un objeto narrativo y dio pauta a múltiples interpretaciones de los espacios, donde la literatura comienza a cobrar fuerza sobre pasajes, escenarios y personajes de la ciudad, al punto de volverla un objeto de abstracción personificado, desértico, transparente. En Megalópolis, Felipe Leal escribió que “la literatura ha contribuido a construir ciudades de papel: Carlos Fuentes nos narró impecablemente en La región más transparente, la transición de nuestra sociedad cosmopolita y diversa; y más tarde, José Emilio Pacheco, en Las batallas en el desierto, nos muestra crudamente la desaparición de los barrios y colonias a causa de la crítica aplicación de las nociones de modernidad”. En 1958, la ciudad se hizo visible y se erigió como un personaje literario y multifacético, años después retomado por escritores y cronistas como Juan Villoro, José Joaquín Blanco, Luis Zapata, Luis Miguel Aguilar, Rafael Pérez Gay, Héctor Manjarrez o David Lida, entre otros.

Tras la muerte de Carlos fuentes y más de cincuenta años después de su primera novela, queda la misma metáfora de la transparencia: “aquí vivimos, en las calles se cruzan nuestro olores, nuestras carnes ociosas y tensas, jamás nuestras miradas. Aquí caímos… Aquí nos tocó. Qué le vamos a hacer. En la región más transparente del aire”.

(1) QUIRARTE, Vicente (2001), Elogio de la calle. Biografía literaria de la Ciudad de México 1850-1992. P. 35.

Foto: CIA Mexicana Aerofoto. 1957. Fundación ICA.

Fuente: Arquine

Los mundos de Bernardo Gómez Pimienta

Bernardo Gómez Pimienta, arquitecto que va de la casa a la taza y del pabellón al sillón, es un malabarista de la escala geométrica. Hoteles, clubes o estaciones de bomberos, librerías, parabuses y bancas urbanas, o bien, vasos, fruteros y manijas, están en el “surtido de trabajo” suyo que recopiló bajo el sello editorial de Arquine y el auspicio del Conaculta.

El libro, que lleva su nombre por título, es el segundo muestrario de su trabajo en arquitectura y en diseño de objetos. “Es una recopilación del trabajo de 2003 para acá que combina proyectos construidos y objetos de diseño industrial, entonces tienes un edificio, una silla, una casa, un vaso y pasas por diferentes escalas, lo que a mí me parece sugerente”.

Recientemente presentado en la Ciudad de México el pasado 14 de marzo con la presencia de Agustín Hernández, Luis Enrique Mendoza, Miquel Adriá y la afamada Zaha Hadid quien “es muy raro que escriba o presente, pero muy amable ella, quiso hacerlo porque fue mi profesora en la maestría (Universidad de Columbia) hace muchos años”, el libro cuenta además con textos de los antes mencionados y de otros grandes nombres del medio como Peter Cook y Eric Owen Moss.

Multiplicidad y austeridad

En su escrito, la angloiraquí Hadid enaltece la duplicidad de Gómez-Pimienta como arquitecto y diseñador de mobiliario y productos. “Su trabajo aquí documentado adapta principios de diseño a varias escalas para lograr una visión arquitectónica única”, dice ella, mientras que el estadounidense Eric Owen Moss arranca por decir: “Lo sencillo no es simple” y entonces divaga por esta idea en la que el precepto es “nada superfluo; nada trivial. Casi nada, como casi todo. Es aquí donde se sitúa la arquitectura”. Y luego de versar hondamente sobre la sencillez lograda en el diseño y el lenguaje de Bernardo Gómez-Pimienta, acota: “No es el mundo como lo vemos, sino una versión cuidadosamente corregida. Una convicción de que debajo de la multiplicidad reposa la austeridad”.

El británico Peter Cook, a su vez, destaca la obra de su colega mexicano como “una arquitectura cool que nunca es tediosa” y párrafos adelante cierra tanto la idea como el texto diciendo: “Esta arquitectura que nunca es tediosa no es una trampa de la luz, si no una brillante trampa con la luz”.

Así, es “el trabajo de los últimos ocho años contado en un libro que pasa de diferentes programas a diferentes escalas” y que muestra cómo la cerámica, el vidrio y otros materiales se han ido sumando al universo creativo de Bernardo Gómez-Pimienta quien tiene perfectamente claro que la arquitectura “se hace en equipo” y el diseño “es una cosa más personal”. Cuenta que los proyectos habitacionales los hace en su despacho, rodeado de los miembros de su equipo, mientras que los objetos “van saliendo en mi cuaderno”.

Inspirándose en “la vida diaria, lo que leo, los viajes, las películas, un poco de todo y claro, los programas, las necesidades de fabricarlo, construirlo, la preexistencia que haya” es como han venido bancas urbanas, fruteros, floreros, vasos, manijas, chapas y demás objetos que constituyen esa parte del contacto físico con la arquitectura.

En tanto, de su despacho no paran de salir proyectos de los más distintos tipos. “La semana pasada inauguré la Biblioteca Castro Leal y ya no llegó a salir en el libro, pero están muchos otros en diferentes lugares”, señala.

La vuelta al mundo

Casas en Guadalajara, Monterrey, Distrito Federal, conjuntos habitacionales y edificios hoteleros en el país y en otros como Israel,  China y Venezuela, los pabellones de México en Francia, Colombia e India sí están en la edición, a lo cual el arquitecto comenta gustoso: “Son muchos proyectos (32), desde cosas muy pequeñas hasta grandes y en lugares muy diversos y también eso es sugerente porque se está representando a México en lugares lejanos”.

Para Gómez-Pimienta uno de los atractivos del libro, además de lo anterior, es que “tiene un ritmo que te va rompiendo todo, tiene cierta densidad y peso que hacen que se sienta muy rico, además de que es un libro en el que el tiempo se nota”.

Para este artífice del espacio y las formas, hacer la edición de su obra reciente fue “mostrar cómo se arman los proyectos en su contexto y su topografía, cómo se articulan los materiales y cómo se juntan las cosas”, evidenciando al final de su lectura y contemplación que la diversidad de escalas y que el ir de la casa a la taza es algo que “a mí me divierte mucho”.

La Ciudadela

Actualmente Bernardo Gómez-Pimienta desarrolla un edificio que albergará todas las instalaciones culturales del gobierno francés en el Distrito Federal. Este contempla auditorio, salones, galerías, hemeroteca, restaurante, “además de dos torres de vivienda, oficinas y una parte comercial rodeando una propiedad que fue la antigua embajada de Francia la cual se restauró”. En su escritorio también está un par de casas que le entusiasman ya que una es para un artista plástico que solicitó entrepisos altos para su obra, y la otra que –sobre la carretera a Toluca- será toda de piedra con interiores de madera.

“Y otra vez, en diferentes escalas”, subraya, porque además está desarrollando el plan maestro para la renovación de La Ciudadela, un edificio del siglo XVIII en la Ciudad de México que fue fábrica de tabaco, cuartel militar, prisión y posteriormente biblioteca. Tuvo una intervención de Abraham Zabludovsky realizada en 1987, y hoy, el gobierno del Distrito Federal hace gestiones para su recuperación integral. Gómez-Pimienta, junto con Alejandro Sánchez, tienen a su cargo tanto el plan maestro como los espacios interiores de todo el complejo que se extiende sobre 30 mil metros cuadrados, y esto incluirá teatro, cafetería, área infantil, librería, junta general, oficinas, hemeroteca y otros. “Vamos a todo vapor con esto porque tiene que estar este año”, advierte este arquitecto quien en palabras de Agustín Hernández “ve ahora un sueño superado, una geometría humanizada y habitada, producto del conocimiento multidisciplinario”.

Ana Guerrerosantos

PERFIL
En primera línea

Bernardo Gómez-Pimienta (Bruselas, 1961), es director de la escuela de Arquitectura de la Universidad Anáhuac del Distrito Federal. En 1998 recibió el primer Premio Mies van der Rohe de América Latina; es miembro Honorario del American Institute of Architects, del Institute Royal des Architectes de Canadá y del Sistema Nacional de Creadores de Conaculta.

fuente: El Informador

Enrique Norten presenta en Davos su proyecto para revitalizar Xochimilco

Desde hace cuatro años, el arquitecto mexicano Enrique Norten lidera un proyecto de revitalización de Xochimilco, un área al sur de la Ciudad de México célebre por sus canales, declarada en 1987 patrimonio de la humanidad.

El proyecto de Norten da la vuelta a esta zona regada por canales y cultivos de chinampas (una técnica prehispánica), donde 40% de la población vive bajo niveles de pobreza. Se trata de devolver su esplendor a los canales, donde ya había proyectos de descontaminación, y la creación de un mercado de flores, centros deportivos, áreas arqueológicas o centros de investigación.

“Es una zona muy frágil en estos momentos. Por esto el proyecto es holístico. Hay una parte que afecta al espacio físico, pero trabajamos también con la regeneración de la sustentabilidad económica de la zona para no perder a la gente, manteniendo las vocaciones económicas tradicionales”, explicó Norten, en entrevista con CNNMéxico.

Norten planea también la construcción de un acuario y delfinario, un anfiteatro, un parque acuático, una participación privada en desarrollos, junto con programas de interacción y educación para visitantes y habitantes de la zona.

“Recuperando estas convicciones agrícolas se trata de que no se pierda lo que queda de Xochimilco con el desarrollo inmobiliario desordenado”, dijo.

Arquitecto o urbanista

La mirada curiosa, la barba descuidada y la vitalidad del arquitecto destacaron esta semana entre los jeques árabes, los billonarios suizos y los apresurados ejecutivos que se concentraron en Davos, en la reunión anual del Foro Económico Mundial.

Nacido en la Ciudad de México y residente en Nueva York, presidente del despacho Ten Arquitectos, que fundó en 1996, Norten es autor de edificios como el Centro Nacional de las Artes, concebidos desde la visión del artista o del diseñador.

Pero, ¿cómo un arquitecto se convirtió en urbanista? “No hay diferencia, yo siempre lo he llamado arquitectura de la ciudad, a mí siempre me ha gustado mucho la ciudad. Lo que quiero transmitir acá es que la arquitectura no es solamente hacer edificios ‘bonitos’, sino que tenemos una responsabilidad social importante”, explicó Norten a CNNMéxico.

Muere el arquitecto mexicano Ricardo Legorreta [1931-2011]

El arquitecto mexicano, Ricardo Legorreta murió hoy por la mañana, según se difundió en la red social Twitter por personas allegadas al artista, quien recientemente fue galardonado con el Premio Imperial 2011. Y que publicamos aquí en este blog.

De acuerdo con un mensaje en su cuenta de Twitter de la periodista Lourdes Mendoza, la información le fue confirmada por la familia del artista hoy por la mañana.

Murió Ricardo Legorreta hoy x la mañana El arquitecto mexicano mas reconocido El Emperador de Japon le dio este año el premio de las artes“, escribió la periodista.

De inmediato, el ex secretario del Trabajo, Javier Lozano, retuiteó la información y al igual que la periodista y cientos de usuarios de la red, expresaron su pésame por la muerte del arquitecto, al tiempo que reconocieron su obra.

Nacido en 1931, el artista recibió en julio pasado, del Gobierno del Distrito Federal, la Medalla y Diploma de la Ciudad de México en reconocimiento a su compromiso para mejorar el espacio público, así como a la innovación, resolución y optimismo que representa.

Ricardo Legorreta Vilchis también fue recientemente galardonado con el Premio Imperial 2011 que otorga la Asociación de Arte de Japón a los personajes más prestigiados en el campo de las artes a nivel internacional, en ese país realizaba una obra.

En esa ceremonia, realizada en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, el arquitecto se mostró agradecido y expresó que es un orgullo que las autoridades de su país y su ciudad le reconozcan.

Incluso, llamó a los ciudadanos a dejar las quejas y críticas de lado y hacer, cada quien desde su posición, un esfuerzo por lograr una mejor ciudad.

En la Ciudad de México, Legorreta Vilchis fue uno de los pioneros en reciclar edificios históricos y convertirlos en museos, en recintos sociales y culturales de la actualidad, como el Palacio de Iturbide, el actual Club de Banqueros y el Antiguo Colegia de San Ildefonso.

En una entrevista realizada por Gabriela Tlaseca en julio pasado, el reconocido arquitecto dijo que no sólo es un deber sino una obligación que los nuevos arquitectos proyecten sus ideas al mundo pues, en particular los mexicanos tienen un prestigio incomparable desde tiempos remotos por su amplio sentido de la estética.

El también galardonado por la UNAM con el Premio Nacional de Arquitectura 2009 por su amplia trayectoria que en mayo pasado le fue entregado, dijo en esa entrevista que la verdadera labor del arquitecto es hacer feliz a la gente, es estar al servicio de la comunidad.

Siempre he pensado que el arquitecto está dedicado a hacer feliz a la gente, a construir espacios en que la gente sea feliz y no hacerse monumentos a sí mismo o a políticos o promotores sino entregar edificios que la gente pida en donde el espacio de sea de todos“, dijo.

En aquella entrevista agregó que el arte está en toda su obra alrededor del mundo en primer lugar porque México es un país de artistas y aunado a la funcionalidad, “creas belleza en lo que construyes, el arte es parte de la vida me gustaría que fuera parte de nuestra vida diaria”.

Legorreta comenzó una carrera brillante con obras como el Hotel Camino Real de Polanco, en colaboración con Luis Barragán, el Tec de Monterrey campus Santa Fe y el Papalote Museo del Niño, por mencionar algunas.

Participó en la restauración de edificios históricos como el Antiguo Colegio de San Ildefonso y en la remodelación de grandes extensiones como el Zoológico de Chapultepec.

Fuente: http://www.radioformula.com.mx/notas.asp?Idn=217089

El triángulo de Tacubaya [DF]

Por: Marina Muñoz Fuente Arquine

¿No has observado, al pasearte por esta ciudad, que entre los edificios que la componen, algunos son mudos, los otros hablan y otros en fin, los más raros, cantan? La reflexión de Paul Valéry nos trae a la mente infinidad de instantes dentro de nuestra ciudad; instantes que se convierten en un ciclo que gira sobre su propio eje.

Tras incontables sucesos en su haber, la Ciudad de México se muestra como una metamorfosis espacial y formal que rara vez volteamos a ver. Por sus calles encontramos rastros de edificios que, tratando de seguir el acelerado paso de la sociedad, se han reconstituido de mil maneras.

Para entenderla un poco mejor, tal vez para conocerla más; haremos un recorrido por lugares que han marcado historia dentro de la ciudad, que han mutado a través del tiempo y cómo esto ha modificado sus alrededores y finalmente a la ciudad entera y, ¿por qué no?, a nosotros mismos.

Hoy toca el turno al conocido triángulo de Tacubaya. Actualmente ocupado por el Edificio Ermita, gran ejemplo del Art Decó que se llevó a cabo en México en 1929,  el sitio cuenta con una ubicación relevante dentro del desarrollo de la trama urbana de la ciudad, específicamente del barrio de Tacubaya.

1925 Manuel Ramos Fototeca de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos

Diversas circunstancias sociales, culturales y políticas han marcado el desarrollo de Tacubaya. El fin del Virreinato, la desaparición del régimen de propiedad común durante el siglo XIX y las condiciones climáticas  ubicaron a la Villa de Tacubaya como el perfecto suburbio veraniego.

Bajo ésta condición de periferia, la zona contó con su propia versión del Arco del Triunfo para demarcar el acceso a la Villa y a la casa de descanso de la familia Mier y Pesado. Posteriormente, la creciente demografía, además de los cambios en las actividades económicas, el transporte y la gestión urbana lograron transformar la propiedad en el primer edificio de usos mixtos de la etapa moderna en México. A fin de aprovechar la ubicación extraordinaria, el arquitecto Juan Segura fue el encargado de no solo cumplir con los específicos requerimientos programáticos de los dueños, sino de alzar también un ícono que cumpliera la función de la anterior edificación.

Segura logró plasmar los diversos cambios políticos y sociales de la época en un edificio que respondiera a no solo una necesidad, sino a diversas actividades que eran requeridas por un contexto que iba creciendo, no desarrollándose, a una velocidad impresionante. Conjugando viviendas, comercio y un cine, el sitio se convirtió en un punto de referencia para habitantes y visitantes. Por otro lado, pensando en el futuro del transporte, Segura recortó parte de la propiedad original para poder ampliar los carriles de la calle Calvario-hoy Avenida Revolución- y así comenzar la transformación de un barrio. Ahora, el camino que venía desde Chapultepec remataba con éste gran edificio que adelantándose a su época logro potencializar los drásticos cambios que convirtieron a Tacubaya en lo que hoy conocemos.

Archivo Macadam-Palomo

Ahora, víctima del consumismo  y del amor ciego por los anuncios, una gigantesca botella de refresco se cuelga en una de sus fachadas, sumergiendo al edificio en la telaraña de comercios y espectaculares que ahora lo rodean. Curioso, ahora todos lo conocen como el edificio de la “Coca”, mientras su complejidad y belleza son frecuentemente invisibles para los transeúntes.