La casa y las cosas [All I Own House]

Fuente: Arquine

Nuestra relación con los objetos que poseemos se produce de una manera especial en el interior de nuestras casas, tomamos posesión de los espacios rodeándonos de nuestras pertenencias y así, la manera en que acumulamos y disponemos nuestros objetos en el espacio, acaba por reflejar nuestra personalidad. Acumulamos objetos por muchas razones, utilitarias o no; adquirimos posesiones porque pensamos que nos representan o porque nos parecen bonitas; nos convertimos en diseñadores emocionales, pues existe una relación entre cómo organizamos nuestro hogar, lo que sucede en él y la huella que estas vivencias nos dejan. Cada una de nuestras posesiones tiene su propia historia privada, un recuerdo asociado y, al igual que nosotros crecemos y cambiamos, nuestros objetos personales van cambiando, nos deshacemos de algunas cosas, nos resistimos a perder muchas otras, podríamos hacer un retrato personal de cada uno de nosotros a través de nuestras posesiones.

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All I Own House / La Casa de Yolanda es un proyecto que materializa el interior de una casa a través de los objetos personales de la(s) persona(s) que la habita(n).

Yolanda se muda a la casa que antes perteneció a su abuela en una pequeña colonia de unifamiliares en el norte de Madrid. La casa, de una planta, es pequeña, pero tiene un enorme jardín en la parte de atrás. Yolanda es, además de muchas otras cosas, ERREPILA [Estudio de Diseño para Valientes y Emprendedores].

ALLIOWN (2)

All I Own House materializa el interior de la casa de Yolanda a través de sus objetos personales. Pero estos objetos, como Yolanda, no se están nunca quietos, se mueven con ella acompañándola a lo largo de su día a día; por la mañana temprano todos sus libros se despiertan y se colocan junto a toda su ropa, la cama desaparece y, mientras Yolanda se toma un café, ropa y libros se aproximan a la cocina para hacer hueco a la ducha. A media mañana Yolanda se ha citado con un cliente; toda la vajilla, ordenadamente, ha ido a colocarse pegadita a la cocina, cerca de la cubertería, ollas y sartenes. Los libros se muestran ahora orgullosos, la gran pizarra se prepara para la reunión.

A través de un cuidadoso diseño, hecho totalmente a medida, y de la combinación del trabajo de carpintería con el uso de un sencillo sistema de guías industriales, se organiza todo el espacio servidor de la casa mediante tres contenedores de madera OSB suspendidos, móviles y transformables. Este espacio servidor puede ser totalmente reorganizado en unos segundos, permitiendo, en sus distintas combinaciones con el espacio servido, adaptar toda la casa según necesidades concretas de uso del espacio en cada momento, posibilitando una casa que son infinitas casas.

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All I Own House / La Casa de Yolanda 
Localización |
 Madrid
Año | 2014

Autor | PKMN architectures [www.pkmn.es] Cliente | Yolanda R. Pila [www.errepila.com] Fotografía | Javier de Paz García [www.estudioballoon.es] Video | PKMN [pacman] + Daniel Meré

Ingeniería de estructuras: Mecanismo SL [www.mecanismo.es] Ingeniería de instalaciones: Alberto Espinosa [www.certenergy.es] Constructora: Rusega SL
Carpintería: Alfredo Merino Caldas. Cantimpalos
Sistemas industriales: Hepco [www.hepco.co.uk] Ceramicas: Mosaics del Sur [www.mosaicdelsur.com]

83 años y tan modernas [EL PAÍS]

Fuente: http://elviajero.elpais.com/elviajero/2013/10/24/actualidad/1382617203_150026.html

Puede una casa resumir el mundo? La historia de dos viviendas levantadas en 1930 a 200 kilómetros de distancia ilustra los cambios que azotaron Europa durante el siglo XX.

A medio camino entre Praga y Bratislava, la ciudad de Brno fue el lugar elegido para, civilizadamente, dividir Checoslovaquia en dos (República Checa y Eslovaquia). Corría el mes de agosto de 1992; la ubicación fue estratégica —entre las capitales de los futuros países—, y el escenario, inolvidable: Václav Klaus y Vladímir Meciar negociaron en el jardín de la mítica Villa Tugendhat, la obra más importante que Mies van der Rohe levantó en Europa (la separación de los países se concretó el 1 de enero de 1993).

Solo para visitar esta casa merece la pena llegar a Brno (la segunda ciudad, con unos 400.000 habitantes, de la República Checa). La ciudad medieval se convierte en un premio, y la Tugendhat es la guinda que corona la magnífica arquitectura funcionalista que se conserva: de la Feria de Muestras al hotel Avión de Bohuslav Fuchs, ambos de 1927. Y, como declaró Philip Johnson, no hay fotografía capaz de describir esa casa. Daniela, una de las hijas del matrimonio Tugendhat, trató de explicarla contando que su padre pensó que “una casa vacía y transparente le permitiría educar bien a sus hijos”.

Siendo novios, Fritz Tugendhat y Greta Löw Beer habían conocido la casa Perls que Van der Rohe construyó en Berlín. Y se habían enamorado de sus ventanas. Por eso, cuando el padre de ella le regaló un terreno en lo alto de la colina de Cerná Pole, a las afueras de Brno, donde él vivía, fueron a buscar al autor de esas ventanas. Mies van der Rohe decidió interponer lo mínimo entre la vida en el interior de la casa y su jardín. La vivienda, todavía hoy rabiosamente moderna, fue también uno de los proyectos más caros de la historia. Solo la enorme pieza de ónix marroquí que separa la biblioteca del salón costó lo que cualquier mansión de lujo de la época, cuenta la guía. Sin embargo, el lujo de la Villa Tugendhat era nuevo: se basaba en la tecnología (capaz de convertir en terraza ese salón apretando un botón para que descienda un paño de vidrio de cinco metros), la amplitud de los espacios y la calidad de los materiales. La arquitectura y la naturaleza son aquí la única decoración: columnas de acero inoxidable, estancias amplias y vistas excepcionales.

El 12 de marzo de 1938, los Tugendhat, de origen judío, y sus tres hijos consiguieron huir a Suiza horas antes de que los nazis tomaran Brno. La madre y la hermana de Fritz correrían peor suerte en los campos de exterminio. Dos años después, el matrimonio se trasladó a Caracas, donde nacería Daniela, la hija que escribió la historia de la casa. Fritz murió en Venezuela. Para cuando Greta pudo regresar en los años sesenta, la casa había quedado destrozada tras el paso de la Gestapo y funcionaba como sanatorio para niños.

En marzo de 2012, tras dos años de exquisita restauración, la villa se reabrió. Hoy cuesta poco imaginarse el sueño del matrimonio Tugendhat. Deslumbra el cuidado que Mies van der Rohe y Lilly Reich pusieron en cada uno de los detalles: desde los tiradores hasta el jardín de invierno junto a la biblioteca. Declarada patrimonio mundial, la vivienda es una inmejorable puerta para acercarse a Brno, una ciudad sembrada de obras góticas y de la vitalidad de los estudiantes.

Villa Müller, de Adolf Loos, en Praga.

 Viviendas opuestas

En Brno, capital de Moravia, nació el arquitecto Adolf Loos, célebre por sus obras en Viena que, sin embargo, tiene su vivienda más excepcional en Praga, a menos de dos horas de su ciudad natal. Loos trabajaba en la Villa Müller al tiempo que Mies se esmeraba en dejar un testamento construido en su casa Tugendhat. Ambas residencias eran burguesas y ambas exponentes de la modernidad. Sin embargo, las viviendas son opuestas. La de Brno, levantada con estructura metálica en apenas 14 meses, es a todas luces un principio; la de Praga podría parecer un final, un colofón que, sin embargo, abrirá otras puertas para fraccionar los espacios domésticos. Donde la casa de Brno se abre al jardín y hace de su interior un inmenso espacio fluido, la villa de los Müller se recoge y divide no solo la planta de sus cuatro pisos, también sus alturas hasta alcanzar nueve niveles diversos. Son famosas las muchas escaleras que permitían llegar a las estancias de varias maneras para hacer compatible el trabajo de los criados con el deseo de intimidad. Así, esta casa podría parecer laberíntica, pero sus habitantes disfrutaban de cada uno de sus rincones. Algunas estancias, como el gran salón de doble altura, contrastan con habitaciones como el gabinete de Milada Müller, oculto para poder escuchar las conversaciones en el salón. Loos celebró en esa casa su 60º cumpleaños. Dos años después, en 1933, murió.

Javier Belloso

Los Müller pudieron disfrutar su vivienda 18 años. Luego, cuando el golpe de Estado del comunista Klement Gottwald abolió la propiedad privada, tuvieron que vivir en una sola de sus habitaciones, el dormitorio. Frantisek Müller murió inhalando gases cuando trataba de alimentar la caldera con leña, un trabajo del que se ocupaban sus criados hasta que el régimen prohibió el servicio doméstico. La casa es así, además de una obra maestra de la arquitectura, un resumen de la vida más allá de sus cuatro paredes. Es difícil que la vida pueda resumirse en un espacio, pero estas dos casas encierran en la República Checa la memoria de todo un siglo.

» www.mullerovavila.cz

» www.tugendhat.eu

La guardiana de la casa de Barragán

Barragán escalera

Por: Anatxu Zabalbeascoa  Fuente: http://blogs.elpais.com/del-tirador-a-la-ciudad/2013/08/la-guardiana-de-la-casa-de-barrag%C3%A1n.html

“Su casa no es simplemente una casa, sino la casa misma. Cualquiera podría sentirla suya. Sus materiales son tradicionales y su carácter es eterno” Louis Kahn escribió así sobre la vivienda de su colega mexicano, el arquitecto Luis Barragán.  Crecido en los campos al sur de Jalisco, en la Hacienda Corrales que tenían sus padres, los caballos y la naturaleza de esa infancia están presentes en casi todas sus obras, también el hacer sencillo del Mediterráneo que aprendió de la mano de Ferdinand Bac y su Les Jardins Enchantés. Es eso, una lección de humildad, lo que se esconde detrás de la fachada del número 14 de la calle del General Ramírez en el barrio popular de Tacubaya, al suroeste del centro histórico de México D.F.

Cuando uno visita la casa tropieza con la biografía de un hombre al que le gustaba contemplar a diario, sobre su mesa de trabajo, la escultura que recibió con el Premio Pritzker. En una intimidad, que Barragán legó como documento público,  el visitante descubre la devoción por San Francisco en una austeridad rota solo por decoraciones religiosas. Así, uno ve a Barragán en cada estancia de su casa: recortando imágenes de revistas y colocándolas en el magnífico atril que le diseñó Clara Porset. Aparece el arquitecto en cada uno de los vacíos de la vivienda -dejando pasar la luz, llevando la vista hasta la hiedra del jardín- y surgen también, entre esas paredes ocasionalmente coloreadas, los amigos artistas: Chucho Reyes y Mathias Goeritz. Con ellos llega la sorpresa de los colores, la libertad de elección y los recorridos alternativos en una casa con varias puertas, varias escaleras y, queda claro al entrar, muchos secretos.

Es significativo que, tras participar en las promociones del Pedregal de San Ángel, convertido en su propio cliente al regresar de Europa, a partir de 1940,  Barragán eligiera para vivir las calles tranquilas de un barrio popular. Los caballos no caben en una casa entre medianeras de un vecindario como Tacubaya. Pero están presentes en la casa, en un vestidor al que uno llega a descalzarse sin necesidad de ensuciar más estancias.

Más allá de perseguir la huella de la luz y, además de encontrar en Tacubaya el origen de tantas obras posteriores –si uno cierra las compuertas de la habitación de invitados aparece la fachada interior de la iglesia de la luz de Tadao Ando-, por encima de sugerencias e inspiraciones, la casa encierra un misterio. Justo al salir al jardín, uno se tropieza con una estancia que no se visita. Todavía vive alguien allí. Barragán, soltero y sin hijos, legó a su muerte, en 1988, ese pedazo de su vivienda a la mujer que cuidó de la casa durante décadas. Regalo, cuidado y responsabilidad. A pesar de que una fundación vela por la casa desde 1994 (la Unesco la nombró Patrimonio de la Humanidad en 2004), han sido las manos de esa fiel guardiana -y aunque de un pedacito, única heredera- las que durante años han cuidado de la casa de Tacubaya en la que vivió el complejo Luis Barragán, autor de una arquitectura solemne y, sin embargo, sabiamente humilde.

 

Barragán ventana
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Ruina y posible restauración de la casa de Vallarta y Robles Gil

Por Juan Palomar.

Ha recibido mucha atención el reciente derrumbe parcial de la casa que el título de esta columna alude. Qué bueno. Para ser precisos, la casa se debería llamar Casa Camarena Morfín, pues fue esta familia la que por muy largos decenios fue dueña y habitó la residencia. Los señores Castiello Camarena, sobrinos de las subsistentes señoritas propietarias, nunca habitaron la casa, la heredaron de ellas, y la vendieron al poco tiempo. Hace décadas, también. Del o de los sucesivos y actuales dueños nada se sabe. Así es que, para mayor rigor en el tratamiento de estos temas, habría que precisar las denominaciones de los inmuebles patrimoniales. La autoría que se atribuye a “Alberto Pani” (1878-1955) también es dudosa si se analiza la carrera y la cronología del destacado ingeniero y político aguascalentense. Pero en fin.

El caso es que la Casa Camarena, ubicada en la esquina norponiente de la avenida Vallarta y la calle Robles Gil llevaba años amenazando ruina, a pesar de las advertencias de que ésta y otras más de 700 fincas de los perímetros A y B del centro se encuentran en parecidas condiciones. Gracias a la visibilidad de la casa en cuestión, y también a su agradable presencia que atrae un gusto generalizado por ella, el caso puede servir como un eficaz, aunque un poco tardío, detonante para realmente ponernos a pensar qué hacer. Y hacerlo.

Como aportación académica y propuesta de solución específica, se adjunta un ejercicio de Taller de Composición Arquitectónica de la Escuela de Arquitectura del Iteso, realizado hace meses por el alumno José Luis De Jesús Adín, mediante el cual se plantea la reutilización de la Casa Camarena y la de su vecina de enfrente, la Casa Keller. La propuesta, ciertamente arriesgada y posiblemente polémica, parte del principio de densificar las actuales edificaciones para convertirlas en un número de departamentos capaz de soportar el elevado costo económico de las propiedades y hacerlas rentables. Al mismo tiempo, se intenta preservar los principales valores de las fincas y su presencia fisonómica. La vocación es viable: al otro lado, enfrente y a la otra cuadra de la Casa Camarena hay actualmente departamentos adecuadamente habitados. Es imposible e ilógico pensar que toda edificación patrimonial de este tipo se convierta en “galería de arte con café”. Las edificaciones patrimoniales, hay que repetirlo, se deben “ganar la vida”.

El esquema incorpora la voluntad de los propietarios, el acuerdo de las autoridades patrimoniales y el apoyo decidido del Ayuntamiento en impuestos prediales, permisos de construcción, etc. Y la vigilancia y el respaldo de la sociedad civil que, en este caso, se ha manifestado activamente en busca de una alternativa que preserve su patrimonio. Las soluciones deben ser sensatas y al mismo tiempo audaces. Hay que arriesgar si se quiere ganar. Es inviable, y aún más, perjudicial, el pretender que el patrimonio se preserve bajo un capelo mágico que no hay quien pague ni pueda generar. Basta ver lo que se ha hecho en muchas partes para darnos cuenta de lo anacrónico de las posturas pretendidamente “puristas”. Nuestro patrimonio, si de veras queremos que subsista, necesita de alternativas reales y concretas.

Tadao Ando casa en Monterrey

Tadao Ando muestra que su estética japonesa moderna puede encontrar nuevos significados en un contexto mexicano contemporáneo.

Aquí el texto en inglés:

Tadao Ando’s first house in Mexico is a perfect blend of cool, Japanese elegance and sultry, sun-drenched space. Located within the Cumbres de Monterrey National Park, the home consists of two volumes. While a square ring containing the private zone is embedded in the hillside, a Z-shaped component for guests forms the top of the three-story building.

Commissioned as a primary residence by a couple with three children, the 16,350-square-foot house is only a 10-minute drive from the city. But it seems much farther, thanks to the site’s lush greenery and spectacular view of the Sierra Las Mitras Mountains. Integrating terraces and outdoor spaces, Ando’s scheme maximizes this scenery while preserving his clients’ privacy.

The house starts with an enclosed car park. An independent structure, it is tied to the main building by a service drive and an angled walkway leading to the primary entrance on the third floor. On entering, visitors take a set of stairs down to a gallery, which leads to a guest dining room slicing across the square ring at a 45-degree angle. From there, more stairs take them down to a library. Flanked by triangular courtyards, this book-lined retreat is the center of the family quarters, which also include a kitchen, dining room, wine cellar, gym, and children’s bedrooms, plus a master suite that opens onto an expansive terrace featuring a dramatic “infinity pool.” Measuring 157 by 20 feet, the pool reads as a rimless sheet of water that extends out seamlessly from the building’s edge.

Undoubtedly, Ando’s exquisite detailing and exposed concrete—the main material both inside and out—were not easy to replicate in Mexico. But that didn’t stop the client. “He gathered skilled hands and created his own construction company,” explains Ando. And as a result, he has a home that evokes Japan but is deeply wedded to its Mexican site. 

El extraño caso de la casa modelo

Por: Juan Palomar

La colonia Reforma se debió haber empezado a desarrollar alrededor de 1905, sobre terrenos pertenecientes a don Sabino Orozco. Se trataba de una larga tira, dividida por la avenida Vallarta, que fue ocupada por dos manzanas de ancho –de norte a sur- por unas ocho o nueve de oriente a poniente. Don Pantaleón –padre de Sabino- edificó su casa en la esquina nororiente de Vallarta y Colonias. Verdadera casa de propietario, ahora ocupada por un restaurante, ha sido afortunadamente bien conservada.

Esquina con esquina de la casa anterior (en la norponiente) se edificó la casa que, según decían los viejos, fue la casa modelo para la colonia. Más modesta, no carece por ningún motivo de interés al ser una mixtura de casa tradicional con patio con la nueva tipología con jardines exteriores. Perteneció muchos años a la familia Villaseñor Camarena.

Pues he aquí que hace ya varios meses los actuales propietarios levantaron un vallado de malla ciclón forrada de plástico, de manera que la casa no pudiera verse. Esto sucedió sobre la avenida más visible de la ciudad, en el último tramo que le queda con su imagen tradicional. Lo normal, esperable y debido, hubiera sido que las autoridades responsables se acercaran prontamente para ver qué estaba pasando: la Secretaría de Cultura, Obras públicas municipales, Coplaur, el Patronato del Centro Histórico.

Pero, a lo que nos enteramos, nadie hizo nada ni verificó qué estaban haciendo y si tenían permiso de la ventanilla del centro histórico, que reúne a las autoridades mencionadas. Por el periódico averiguamos que, aparentemente, se ha realizado una “remodelación” que ya destripó la casa para instalar, según parece, una farmacia. De los permisos no se sabe nada. Ni de los responsables, entre los que debería figurar un arquitecto calificado para intervenir este tipo de patrimonio.

Si bien es cierto que los perímetros A y B del centro histórico comprenden demasiadas hectáreas, esto no es ninguna excusa para ni siquiera vigilar lo que sucede por Vallarta. En cambio, seguido pasa que las mismas autoridades provoquen, a fuerza de burocratismo y rigideces absurdas, que no se pueda hacer mayor cosa en buen número de casos de propuestas para reutilizar las fincas patrimoniales.

En el centro, según reportes, hay más de 800 fincas abandonadas, muchas de ellas amenazando ruina. Estamos esperando que haya algún planteamiento oficial serio, realista y audaz para propiciar que este desastre patrimonial se revierta o al menos se detenga. Pero la gangrena sigue avanzando. Está el caso de la finca que compraron los notarios en la esquina de Bosque-Zuno y General San Martín y que comenzaron a demoler sin decir ni agua va. Fueron detenidos en su intento ya que los daños estaban hechos. Meses después, ahí sigue la ruina, perjudicando al vecindario y costándole a los notarios. ¿Qué salida proponen las autoridades para este caso? No podemos esperar que el patrimonio subsista con actitudes apáticas y medrosas.