Bye Bye Barcelona documental

Turistas paseando por la Rambla, en una imagen de 2012

¿Se ha convertido la ciudad en un parque temático para turistas? Un proyecto explora la difícil relación de los ciudadanos frente a la invasión de visitantes y la degradación de los barrios.

“Barcelona se ha convertido en un parque temático como Praga o Venecia, es un decorado para los turistas”. “Los ciudadanos estamos hartos, quemados en nuestra propia ciudad”. “La Rambla ahora es un sitio ridículo que da vergüenza ajena: bazares, gente vomitando en el suelo, despedidas de soltero…”. “Ya no puedo ir a comprar a la Boquería, no puedes ir a la Rambla a conversar y pasar la mañana, son espacios perdidos de la ciudad”. “¿Tengo que aguantar que la Barceloneta se haya convertido en Lloret de Mar?”. Estas es solo una muestra de la decepción que algunos barceloneses críticos con el modelo de turismo masivo de la ciudad expresan en el documental Bye Bye Barcelona. El proyecto, que lleva poco menos de un mes disponible íntegro en YouTube, está a punto de alcanzar los 30.000 visionados y ha despertado un intenso debate sobre la deriva turística de Barcelona en las redes sociales.

 

http://youtu.be/mSAPqGijeiY

Barrio marginal más alto del mundo: Caracas, Torre de David

Originalmente, la torre iba a ser un símbolo del brillante futuro financiero de Caracas, completo con un helipuerto en la azotea, pero la construcción se detuvo por una crisis bancaria y la muerte del tocayo de la torre, David Brillembourg.

Hoy, mientras el gobierno está luchando con escasez de viviendas en toda la ciudad, la torre es un duro monumento a lo que pudo haber sido en la capital del país, asolada por el delito. La torre está afectada por acusaciones de ser un semillero de crimen, drogas y corrupción. Pero para los ocupantes, muchos de los cuales han pasado ahí su vida entera, es simplemente su hogar.

 

Colonia Americana: civilización o barbarie

Por: Juan palomar

Por estos años, tras décadas de decadencia, la Colonia Americana florece. Pero enfrenta graves amenazas. No es exagerado decir que para Guadalajara es vital que un entorno patrimonial como la Colonia Americana ponga la muestra de cómo salir del abandono y el deterioro. Muchos barrios, también valiosos y descuidados, pueden seguir sus pasos. Quizá el secreto de tal resurgimiento sea la esencial habitabilidad que tiene ese contexto, la que ha venido aumentando conforme más gente ha optado por repoblarlo.

Pero, por lo pronto ha aparecido un escollo importante para esa habitabilidad en la colonia citada: la falta de seguridad. Numerosos asaltos y robos han sido reportados los últimos meses, sin que se haya notado el esfuerzo del Ayuntamiento por evitar tales incidencias. Simplemente, por la calle Libertad, han ocurrido demasiados hechos criminales de este tipo como para pensar que en esa calle, exactamente, se encuentra un puesto de Policía.

Urge, por todos los medios, reforzar las medidas de seguridad en la colonia. De ello depende que siga siendo un ámbito en el que se ha venido ejemplificando un renacimiento urbano que puede se muestra y detonador para muchos otros entornos de la ciudad central.

Porque, para la Colonia Americana las buenas noticias son, por otra parte, considerables. Nuevos contingentes, sobre todo de estudiantes, jóvenes y artistas —o jóvenes artistas— ha hecho suyas las calles de este entorno, aprecia su singular arquitectura, goza su abundante arbolado, atiende cafés y bares, restaurantes y fondas. Se ven cada vez más parejas jóvenes con cochecitos para niños, gente paseando a todas horas a sus perros, asistiendo a librerías o galerías, escritores y lectores atareados en las terrazas. El tráfico, con ser a ratos complicado, es soportable y no es peor que el de Providencia o la zona de Andares. Pero la centralidad de la colonia ofrece una cantidad de oportunidades para vivir una vida urbana civilizada, variada y divertida. De Lafayette a Tolsa, de Juan Manuel a Niños Héroes, más o menos, o hasta Unión, Guadalajara experimenta, con las nuevas generaciones, un agradecible fenómeno que las generaciones anteriores, encandiladas por lejanías y “cotos”, no supieron ver. Y la cantidad de jóvenes y de gente talentosa que quiere vivir allí es cada vez mayor. Y ya se sabe, a mayor cantidad de ideas y creatividad por metro cuadrado, mejor calidad de vida, mayor índice de habitabilidad y civilización.

Pero hay que frenar los amagos de barbarie: la inseguridad mencionada, los antros degradantes y ruidosos que deben ponerse en orden, los viene-viene y los valet parking sin correcto funcionamiento, el abuso en la utilización para todo tipo de cosas de Lafayette-Chapultepec, la aglomeración de líneas de camiones sobre las mismas calles, el deficiente alumbrado público, las construcciones fuera de norma, los ataques al patrimonio edificado y a la imagen visual. Esta es la barbarie que hay que combatir por todos los medios. Sólo así podrá seguir adelante esta inapreciable recuperación, en beneficio de toda la ciudad, de uno de los entornos más valiosos y significativos de Guadalajara.

la respuesta no puede ser: porque son buenos.

Alejandro Hernández habla sobre la visita reciende de H&deM a la ciudad de México:

ayer me preguntaron por la reacción que algunos hemos manifestado en redes sociales al anuncio de que los suizos jacques herzog y pierre de meuron diseñarán barrios temáticos en la ciudad de méxico. ¿qué de malo puede tener que un despacho de arquitectos mundialmente reconocidos y respetados por sus pares, alabados por críticos y premiados en muchas ocasiones, estén a cargo de diseñar parte de la ciudad de méxico? planteado así la mejor respuesta sería nada, de malo no tiene nada, aunque, insisto, la pregunta realmente sería por qué, por qué h&dm —y la respuesta no puede ser: porque son buenos, pues otros buenos hay que no fueron invitados.

por supuesto, al intentar responder por qué ellos y cómo lo harán, habría que evitar esa mezcla tan nuestra de xenofobia y chovinismo: no ha faltado quien se pregunte por qué unos suizos si hay mexicanos capaces de hacer lo mismo, tan bien o incluso mejor. por supuesto, insisto, hay que preguntar por qué ellos, pero no por qué unos suizos y no unos chinos o unos mexicanos. hay que evitar ese prejuicio de que nosotros podemos todo solos, ¿será? más allá del localismo que presume a la ciudad de méxico como una de las más bellas del mundo, es innegable que es una ciudad complicada en la que, por siglos, se ha ignorado la planeación, en la que se ha arremetido casi con furia contra el paisaje y en la que no se han logrado —seguramente reflejo de condiciones sociales y políticas que rebasan al urbanismo y a la arquitectura— condiciones más o menos equitativas para todos los habitantes, y no sólo en cuanto a lo privado sino también, y más ofensivamente, en cuanto a lo público: desde el espacio abierto hasta la infraestructura y los servicios. el desastre urbano de la ciudad de méxico se puede deber a que quienes la han gobernado en las últimas décadas han ignorado a los arquitectos y urbanistas locales o, también, a que éstos, en general, realmente no se interesan por esos temas —o a una perversa mezcla de ambas: como el gobierno no entiende los arquitectos y urbanistas se desentienden de la ciudad, salvo honrosas excepciones.

pero la reacción también se explica por una tara ya añeja en nuestros gobiernos: la incapacidad de comunicar lo que hacen —que muchas veces parece revelar que lo que hacen son ocurrencias y no estrategias, planes o proyectos. ¿a quién se le ocurrió, primero, lo de los barrios temáticos? —que parecen ocurrencia incluso desde el nombre, ya cuestionado por gil gamés. ¿por qué con esos temas? ¿por qué en esas zonas? ¿con qué otros proyectos de la ciudad se relacionan: la vivienda, el viejo bando dos, la infraestructura vial, otras formas de movilidad, la necesidad —y posibilidad ya insinuada por el gobierno federal— de contar con un nuevo aeropuerto y un larguísimo etcétera? ¿quiénes hicieron esos estudios y a qué conclusiones llegaron antes de pensar que los ideales para tal proyecto eran h&dm? ¿hubo una lista de consultores, de arquitectos y urbanistas que se estudió antes de dar a conocer a los designados? si, como dijo simón levy, encargado de la paraestatal que llevará el proyecto, eso de las zodes (zonas de desarrollo económico y social) “es un concepto único en el mundo”, ¿qué otros casos se estudiaron, con qué se comparó, cómo se llegó a esa conclusión?

todavía más: ¿hay realmente un proyecto? cuando en menos de un mes el delegado de iztapalapa, jesús valencia, anuncia un gran plan para mejorar la zona con la participación de arquitectos como enrique norten, alberto kalach, miquel adriá, josep llinás y jordi borja (ver aquí y acá), luego el mismo delegado anuncia y apoya los estudios que, coordinados por jose castillo, realiza la universidad de harvard y convenios en puerta con la unam y la uam, y al final h&dm develan su plan para los barrios temáticos de la ciudad de méxico, empezando también por iztapalapa, sólo podemos pensar dos cosas: o hay un megaproyecto —del que nadie sabía nada hasta hace un mes— para transformar esa delegación en la ciudad del futuro, en el que intervendrán arquitectos y urbanistas reconocidos, además de diversas universidades, de mexico y de fuera, o hay un gran desorden, fruto de la improvisación y la falta de coordinación —llámenme pesimista pero tiendo a pensar que lo segundo es más probable.

algo más: qué bien que vengan herzog y de meuron a hacer proyectos en la ciudad de méxico. pero si en vez de ellos se les hubiera ocurrido invitar a calatrava para un barrio temático de la tecnología o a pelli para otro financiero —invitación que, hasta ahora y como de costumbre en este país, parece una designación directa o, dicho en mexicano: puro dedazo— no dudo que muchos de los que ahora aplauden protestarían. las preguntas, pues, siguen sin respuesta: ¿por qué las zodes, por qué esas zodes, por qué en esos lugares y, también, por qué esos arquitectos y no otros?

La valía de los barrios

Por: Juan Palomar Verea

Con el crecimiento y la evolución de la ciudad, fenómeno explosivo durante los últimos decenios, se tiende a nublar la estructura básica que por siglos dio forma al desarrollo de Guadalajara. La mancha urbana originaria se conformó de acuerdo a la costumbre impuesta en las ciudades de fundación. La sede de los poderes materiales y espirituales situada alrededor de una plaza central y los solares para los principales vecinos ocupando las manzanas adyacentes. De allí, a lo largo del tiempo, se suscitó una evolución que gradualmente fue ocupando los territorios circundantes.

Conventos e iglesias fueron dando identificación y límites al tejido urbano originario, y poco a poco se conformaron los barrios que por sí mismos adquirieron identidad y significación no solamente para sus habitantes sino para toda la población tapatía. De entre ellos, hay tres que fueron los núcleos básicos que propiciaron el desarrollo citadino: Analco, al oriente del río de San Juan de Dios; Mexicaltzingo hacia el sur del núcleo central y Mezquitán hacia el norte. Una primera conurbación entre estos tres barrios y la demarcación original conformó por mucho tiempo la estructura sobre la que se desenvolvió la vida de Guadalajara.

Además de la estructura parroquial que proporcionaba identificación a cada barrio, existían en ellos las distintas funciones habitacionales, de educación, comercio y trabajo, que facilitaban una vida integrada para la población. La red de relaciones personales así tejida propiciaba la espontánea aparición de solidaridades y lazos de identidad entre los individuos haciéndolos partícipes de la vida de la comunidad a través de celebraciones y actividades diversas. Cada barrio tenía su propio calendario de fiestas, sus personajes, sus hitos, su personalidad diferenciada.

Esta estructura se fue reproduciendo a lo largo y ancho de la ciudad hasta bien entrado el siglo XX. Las nuevas colonias residenciales que a partir de 1900 se suscitaron al poniente de la mancha urbana introdujeron una nueva tipología que, sin embargo, no supuso un rompimiento radical de los modos de tejer la urbe hasta entonces conocidos. Ya con la segunda parte del siglo XX aparecen los acelerados crecimientos periféricos y la disgregación de la estructura original derivada de las distancias y de la precariedad de infraestructuras y servicios.

Sin embargo, la estructura barrial y los modos de relación de ella derivados han mostrado una acentuada vitalidad y, con distintas características, tienden a reproducirse con el paso del tiempo y la estabilización de los entornos. Es, por así decirlo, una especie de instrucción genética que la ciudad guarda y a la que recurre para darse forma y estructura. La aparición de los llamados cotos, por un lado, y la precariedad de muchos contextos por el otro han diluido en ciertas zonas esta posibilidad. No obstante, con la evolución natural de los tejidos citadinos la vigencia de la organización barrial seguirá sin duda ayudando a conformar una ciudad compartible y apegada a la escala humana.

Rescatar El Santuario

Por: Juan Palomar

Es conocido ya desde hace años el hecho de que uno de los barrios más característicos de Guadalajara, el de El Santuario, atraviesa por una complicada problemática. La práctica de vender medicinas de origen irregular en sus inmediaciones se ha extendido de manera acentuada. Esto, junto con otros factores, conlleva el general deterioro de las condiciones de la demarcación y la erosión del tejido social.

Varios elementos concurren para propiciar esta situación. La evidente centralidad del barrio y su cercanía a los centros hospitalarios; la disponibilidad de espacios de almacenaje e intercambio gracias a la subocupación de muchas de sus construcciones; el marcado despoblamiento del contexto debido a la emigración de habitantes que con frecuencia pertenecían a familias cuya identificación con El Santuario databa de varias generaciones.

Los vacíos de actividad producidos en la ciudad pueden generar la emergencia de fenómenos y procesos indeseables, como es el caso. La regeneración de El Santuario y su reintegración a una sana vida urbana debe ir a contracorriente del fenómeno general del abandono de los contextos centrales a favor de ubicaciones habitacionales periféricas. Así, las fincas tradicionales, de espacios generosos, se convierten en cargas económicas difíciles de sobrellevar. Por otra parte, el deterioro de las condiciones de habitabilidad derivadas del tránsito inmoderado, la contaminación, la inseguridad, la crónica falta de espacios para estacionamiento vehicular y la deficiencia de los servicios públicos contribuyen a la expulsión de población estable.

Es necesario conectar la impostergable regeneración de barrios centrales, como el de El Santuario, con los grandes esfuerzos de la ciudad por asegurarse un mejor futuro. Es el caso de la proyectada implantación de la Ciudad Creativa Digital cuyo núcleo principal se ubicará alrededor del Parque Morelos, a unas cuantas cuadras del propio Santuario. Esperablemente, dentro de esta gran promoción urbana, se podrán contemplar medidas que revitalicen y refuncionalicen esta área. Mediante los mecanismos adecuados puede encararse la reconversión de una gran cantidad de inmuebles para propiciar —dentro de muchas grandes construcciones de origen doméstico— una adecuada subdivisión, respetuosa del patrimonio, para albergar viviendas accesibles. De la misma manera es factible incrementar radicalmente la habitabilidad del barrio resolviendo metódicamente cada uno de los aspectos mencionados antes: tráfico, contaminación, seguridad, espacios de estacionamiento, servicios públicos, etcétera.

El Santuario fue durante muchos decenios un lugar ejemplar y característico de la saludable vida urbana tapatía. Las condiciones han variado y enfrentamos distintas circunstancias: la demarcación que fuera fundada por el obispo Alcalde merece, de inmediato, ser objeto de un rescate que la reintegre como una pieza actuante y funcional dentro de la nueva ciudad que las presentes generaciones necesitan.