Olvidar a Barragán

Fuente: Arquine por Alejandro Hernández Gálvez | @otrootroblog  http://otrootroblog.blogspot.mx/

En la sección de Decoración Interior del primer número de la revista Arquitectura y Decoración, publicada por la Sociedad de Arquitectos Mexicanos en agosto de 1937, se presentaron “fotografías de algunos detalles de interiores de las casas número 141 y 143 de la avenida México,” en la colonia Hipódromo de la ciudad de México. “Las dos casas —continúa la presentación de la revista— son obra del arquitecto Luis Barragán; construidas, cada una, en el pequeño espacio de cuatro metros de frente por doce metros de fondo.” En el segundo número de la revista, se publicaron de nuevo fotografías de la decoración interior de otra obra de Barragán, “la residencia de don Gustavo Maryssael, calle de Guadiana número 3 de esta capital.” Las tres casas pertenecen al periodo racionalista —por llamarlo así— del famoso arquitecto. A partir de 1936 Barragán deja Guadalajara para instalarse en la ciudad de México donde construyó cerca de veinticinco casas de inspiración “corbusiana” y de “carácter netamente comercial,” según escribió Louise Noelle. Para Juan Palomar el éxodo a la capital de Barragán “significó también, ante las dificultades económicas que en lo personal le representara la pérdida por su familia de buena parte de sus haberes a causa de la reforma agraria, un nuevo horizonte para lograr la solvencia económica. El recuerdo de Rimbaud que emigra a África y se dedica al comercio quizá no sea descabellado: la producción arquitectónica de Barragán en sus primeros años en México testimonia un despiadado afán de hacer dinero. No carecen de interés, sin embargo, sus obras de esa época, que dan cuenta de un esfuerzo sincero por adoptar el triunfante lenguaje del funcionalismo y conciliarlo con sus ya conscientes preferencias y raíces estéticas.”

Las casas de avenida México y de la calle Guadiana, como los departamentos de la Plaza Melchor Ocampo, realizados junto con Max Cetto, puede que sean ejemplo de esa arquitectura a la vez funcional y comercial, pero revelan ya —como apuntó de paso Palomar— ciertas opciones estéticas. Sobre todo al interior, donde Barragán se mueve con gran libertad en esa zona limítrofe entre decoración e interiorismo, ahí donde se tocan el ambiente y el espacio —abstracción cara a los arquitectos del siglo XX. El espacio en Barragán y, sobre todo, la actualidad del mismo en relación a la práctica y al discurso modernos, es un tema tratado de manera marginal. De las múltiples influencias, las interpretaciones prevalecientes ha privilegiado aquellas que se refieren a una revaloración de las tradiciones nacionales y las más pintorescas y románticas entre las externas —los jardines de Ferdinand Bac, la arquitectura marroquí. El mismo Barragán favoreció esa visión sesgada al construir su propio mito, cuando “se confiesa única y fuertemente impactado —escribió Humberto Ricalde— por la mítica Alhambra (tan multimencionada por todos sus ensalzadores a propósito de su obra de madurez) o por el África del Norte, los pueblos islámicos y la arquitectura vernácula europea.”

Para Ricalde, cabe preguntarse si cuando —tras recibirse como ingeniero en la Universidad de Guadalajara— emprende un “viaje de casi dos años por una Europa que era el recipiente del caldo de cultivo de la Modernidad, previamente condimentado por las vanguardias figurativas anteriores a la Primera Guerra Mundial, la fuerza propagandística y publicitaria de un Le Corbusier, de un Gropius a la cabeza de la Bauhaus, de los polemistas Van Doesburg y Oud o del desacralizador Loos con su teoría del Raumplan (engarce espacial interior mediante áreas de estar recabadas en volúmenes a doble altura e interconectadas por escaleras direccionales; presente desde el inicio del siglo XX en la obra de Adolf Loos), no dejaron su primera huella en el culto e informado arquitecto en ciernes.”

Para el crítico inglés William Curtis “un examen superficial de las obras de Barragán revela varias influencias obvias de los maestros modernos.” Afirma que Barragán siguió el ejemplo de Le Corbusier, especialmente en la Casa para Dos Familias, de 1936, en la ciudad de México, donde empleó una estructura de hormigón, muros blancos, azoteas y amplias ventanas.” Se trata de las casas publicadas en el primer número de Arquitectura y Decoración. Para Curtis —como para Palomar—, el periodo en que Barragán construye esas casas y departamentos funcionalistas, en los últimos años de la década de los 30 y los primeros del 40, es un paréntesis entre sus primeras obras en Guadalajara y su obra de madurez. Israel Katzman precisó: un paréntesis comercial. Un periodo de especulación que, para no llamarla formal —lo que parecería ser peor pecado— se califica de financiera.

“Actualmente —escribió en 1930 Ludwig Wittgenstein—, la diferencia entre un buen arquitecto y uno malo estriba en que éste cede a cualquier tentación, mientras el primero le hace frente.” Barragán, buen arquitecto, salió librado de las tentaciones tras enfrentarlas y, según opina Curtis, vio “más allá de las trampas del movimiento moderno,” percibiendo las “semejanzas entre las tradiciones vernáculas mediterráneas y mexicana,” y esforzándose en “reconciliar las diversas vertientes de sus años de formación.” Barragán parece que sobrevivió, sin contagio, al contacto con la modernidad radical de entreguerras. Pero, ¿qué si esa modernidad abrazada temporalmente por Barragán no era una trampa, no fue un paréntesis, un error, una desviación? En un texto publicado en la revista Vuelta en 1989 y titulado Barragán, el otro, Xavier Guzmán escribió que las obras que construyó Barragán en ese periodo y que, “en apariencia, son de un carácter radicalmente distinto,” son “lo más valioso e importante de su obra. Descreo en absoluto –dice– de aquella visión que quiere reducir lo construido entonces a un impasse de especulador con tierra y arquitectura urbana.” Es claro que hay en esa arquitectura de Barragán influencias directas e indirectas que se revelarán más tarde, en su obra de madurez, como coincidencias o, mejor, sintonías con las arquitecturas de su tiempo, y habríamos entonces de preguntarnos, como Ricalde, “cómo filtra, asimila e integra esa huella —tan marcada en sus obras de la colonia Cuauhtemoc— del movimiento moderno al lenguaje con que nos lo encontraremos expresándose en la segunda mitad de los cuarenta.”

Luis Barragán murió el 22 de noviembre de 1988. Tal vez, a casi 30 años de su muerte, habría que olvidarlo. Olvidar a cierto Barragán para recuperar una figura más compleja. Olvidarlo, claro, con ese olvido que resulta ingrediente básico de pensar críticamente. Olvidar al Barragán de la identidad nacional hecha muro y edificio, al de la hacienda recuperada y el establo trasvestido en residencia. Olvidar las fotos, sobre todo, aunque recordar que son en blanco y negro, para que nos ayuden a olvidar los colores y toda la banalización que los vuelve tema de guía de viajero y cliché que reduce a fórmula una idea: al mexicano le gustan los colores. Olvidar, pues, los colores, y pensar lo que muestran las fotos: luz, para entender que el color es otra forma de la luz y no un carnet de identidad cromática: olvidar el pantone del nacionalismo. Y volver a olvidar las fotos, por que ellas se olvidan también del espacio. Pero olvidemos también, de paso, aquello de que la arquitectura es puro espacio y de que éste jámas sale en la foto. Recordemos mejor la historia del espacio que lo revela como una idea, como un concepto cuya invención tiene lugar en un momento de la arquitectura y cuyas transformaciones aún no cesan. Olvidemos esas fotos pero recordemos, como propuso Keith Eggener, que son parte de una clara e inteligente estrategia para fabricar una imagen, de la arquitectura y del arquitecto. Recordemos que, según Beatriz Colomina, la arquitectura moderna se hace a sí misma en el juego de la publicidad y las publicaciones, y olvidemos al Barragán asumido como antídoto local a lo moderno internacional. Asumamos al Barragán absolutamente moderno. Y deberemos olvidar, para ser consecuentes, el olvido de esa historia y pensar en las convergencias de Barragán, por ejemplo, con Loos y sus espacios que se traban rebasando el lugar que la planta les asigna, mayores quizás que con la hacienda y el color anaranjado. Pensemos que hay una operación que tiene por objetivo al ambiguo espacio concebido por la modernidad arquitectónica y que se detiene en la zona donde el interior se diferencia del exterior.

Sobre todo, no nos olvidemos de olvidar a los seguidores, a todos los que no han hecho más que copiar y reproducir lo que el maestro inventó en silencio, quizá, pero no de la nada y tampoco sólo de sus recuerdos de la infancia. Olvidemos la leyenda del creador ingenuo. Olvidémonos de los gruesos muros de aplanado rudo, ocres o anaranjados, y de las ventanitas o ventanotas cuadradas. Olvidémonos de las vigas de madera y también de pensar que sustituyéndolas con otras de acero se moderniza el asunto. Olvidémonos del espejo de agua y de los cántaros de barro enmohecidos. Olvidémonos del papel de china, de los muebles que fingen ser rústicos y de las esferas de espejo, aunque sea sólo por un momento para intentar recordar a Barragán, el otro. 

Ganador del Concurso Nacional de Arquitectura Papalote Museo del Niño en Iztapalapa

Fuente: http://www.arquine.com/ganador-del-concurso-nacional-de-arquitectura-papalote-museo-del-nino-en-iztapalapa/

Muchas felicidades a todos y en especial a Laura Sánchez Penichet, Mara Partida y Héctor Mendoza egresados de la escuela de arquitectura del Iteso por este logro y también a  Juan Palomar por este reconocimiento.

El Jurado, integrado por Miquel Adrià, Mauricio Amodio, Dolores Beistegui, Ernesto Betancourt, Fernanda Canales, Víctor Legorreta y Benjamín Romano, se reunió los días 19 y 20 de noviembre de 2015 en la Sala de Juntas de Papalote Museo del Niño, ubicada en Av. Constituyentes nº 268, Col. Daniel Garza, Delegación Miguel Hidalgo, México, D.F. 11830, para conocer las propuestas de anteproyecto arquitectónico, que expusieron los responsables de cada uno de los siete equipos de arquitectos, en orden alfabético: Jorge Ambrosi, Armando Birlain, Alfonso de la Concha, Calíope Hernández, Alberto Kalach, Alan Rahmane y Carlos Rodríguez.

Después de debatir entre sí sobre las siete propuestas, el viernes 20 de noviembre del año en curso, a las 11:50 horas, el Jurado acordó por unanimidad los tres mejores trabajos, ordenándolos del primero al tercero.

Atentamente, el Jurado: Mauricio Amodio (Presidente del Jurado), Miquel Adrià, Dolores Beistegui, Ernesto Betancourt, Fernanda Canales, Víctor Legorreta, Benjamín Romano, Ernesto Alva Martínez (Secretario Técnico del Concurso).


1er. Lugar : Carlos Rodríguez Bernal
Asociados: SPRB arquitectos + MX-SI architectural studio, Laura Sánchez Penichet, Carlos Rodríguez Bernal, Mara Partida Héctor Mendoza, Boris Bezan.
Colaboradores: Ricardo Valdivia, Lidia Nájera, Claudia Bucio, Olga Bombac y Oscar Espinosa Servín.

LAMINA 1LAMINA 2LAMINA 3LAMINA 4LAMINA 5LAMINA 6LAMINA 7LAMINA 82do. Lugar: Jorge Ambrosi (Ambrosi / Etchegaray)
Asociados: Jorge Ambrosi, Jorge Arvizu, Ignacio del Río, Gabriela Etchegaray, Emmanuel Ramírez, Diego Ricalde.
Colaboradores en Ambrosi Etchegaray, Cantera Estudio, Entorno Taller de Paisaje, MMX studio, Ecostudio, Artec 4, TGC, Saad Acústica: Omar Vergara, Gerardo Reyes, Mariana Ávila, Javier Caro, Ivonne Cervera, Luas Hoops, Alberto Molina, Miguel Coloma, Miguel Vieyra, Rubén Oliveros, Ivo Martins, Andrés Soliz, Ariadna López, David Camarillo, Eréndida Tranquilino, Gonzálo Álvarez, Mariana Braga, Mariel Collard, Olivia Hansberg, María Z. Jareth Barrón, Santiago Cardoso, Carlos Arriaga, Alejandra Ruiz y Rodrigo Manzanos.

ModelModelModelModelModelModelModelModelModel3er. Lugar: Alberto Kalach + Juan Palomar Verea
Hector Módica, Xavier González, Helena Sáenz, Carlos Ledezma, Mariana Manjarrez, Juan Ignacio Ulacia, Iván Ramírez, Roberto Silva, Juan Pablo de la Rosa, Armando Hernández, Toshiyuki Kobayashi,Alexa Mabel Pacheco, Jorge Luis López, Valentina de la Rosa y Marco Kalach.

CROQUIS, los dibujos de Carlos Mijares [ITESO]

croquisComo parte de las actividades de TRAZO, la escuela de arquitectura del ITESO, tiene el honor de invitarlos a la presentación del libro “CROQUIS, los dibujos de Carlos Mijares,” la cual estará a cargo del Arq. Juan Palomar y contaremos con la presencia de los autores;

ALBERTO KALACH
arquitecto
FERNANDO FERNÁNDEZ
escritor
MARTIRENE ALCÁNTARA
fotógrafa

Viernes 4 de diciembre a las 11:00 hrs., en el auditorio del edificio “Q”.

El libro “CROQUIS los dibujos de Carlos Mijares”, reúne los mejores dibujos de uno de los arquitectos mexicanos que más y con mayor profundidad han reflexionado sobre el espacio en nuestro país durante las últimas décadas. Seleccionados por su colega Alberto Kalach de entre las decenas de cuadernos que custodia la Facultad de Arquitectura de la UNAM, y reproducidos cuidadosamente por la fotógrafa Martirene Alcántara, los croquis de Mijares dan cuenta de una vida dedicada a las especulaciones teóricas que han hecho del autor uno de los referentes cruciales de la arquitectura mexicana de nuestro tiempo. El libro se acompaña de una serie de diálogos en los que Mijares mismo conversa sobre arquitectura y temas generales de cultura con un grupo de amigos encabezados por el propio Kalach: los arquitectos Humberto Ricalde y Aurelio Nuño, el escritor Fernando Fernández y la fotógrafa.

Ciudad Creativa Digital, eje del despojo urbano en el centro de Guadalajara

Fuente: Proyecto Diez http://www.proyectodiez.mx/ciudad-creativa-digital-eje-del-despojo-urbano-en-el-centro-de-guadalajara/

Por: Caracol urbano (@caracol_urbano)

17 de noviembre 2015.- Desde que el presidente Calderón anunció con bombo y platillo en enero de 2012 la Ciudad Creativa Digital (CCD) como proyecto detonador de desarrollo económico y urbano en Guadalajara, éste no ha aparecido en medios y presentaciones públicas más que como una ilusión o una broma.

Sus promotores se han referido desde entonces a CCD como una mezcla entre Hollywood y Sillicon Valley, en la que los jóvenes creadores egresados de las universidades locales tendrán un campo laboral muy prometedor y los grandes hitos del urbanismo sustentable y tecnológico se harán realidad. Pero la promesa de que empresas transnacionales de medios audiovisuales y tecnología como Pixar estarían instalándose en el fastuoso Hub Digital, resultó ser más bien una argucia para intentar atraer a esos capitales.

Cuando buena parte de la opinión pública se había convencido de que CCD no era más que especulación, vinieron los dos embates más agresivos que ha sufrido el Centro Histórico de Guadalajara en el presente siglo: la quema y demolición del antiguo Mercado Corona y las obras de la línea 3 del Tren Ligero.

Aspecto del lugar en el que se pretende construir Ciudad Creativa Digital. Foto: Gobierno de Guadalajara/Flickr

El primero dio paso a la construcción de un edificio con la estructura de un centro comercial de cinco plantas y estacionamiento subterráneo, en el que han de ubicarse los locatarios del antiguo mercado con la amenaza de perder en cinco años una concesión que era vitalicia. Después de ese periodo el régimen cambiará a alquileres que serán impagables por los antiguos locatarios y el costo del consumo en la zona se elevará inevitablemente.

Por su parte, las obras de la línea 3 del Tren Ligero están causando daños severos a cientos de fincas del centro, y la convivencia y el comercio en espacios públicos tradicionales como la plaza del Santuario están siendo aniquilados. El resultado es el desplazamiento de vecinos y comerciantes, que está dejando a merced de grandes inversiones un centro que se encuentra ya muy deteriorado y por tanto devaluado. El momento ideal para revivir a la Ciudad Creativa Digital, tal como se le ha ocurrido al nuevo alcalde Alfaro, que la ha incluido como el principal de sus “proyectos estratégicos”.

Los mensajes respecto a la innovación y el desarrollo que promete CCD (enviados a través de eventos recientes como el festival Epicentro y el encuentro de industrias creativas en el Instituto Cultural Cabañas) siempre omiten quienes serán los beneficiarios de tanta maravilla.

Aspecto del lugar en el que se pretende construir Ciudad Creativa Digital. Foto: Gobierno de Guadalajara/Flickr

Las experiencias de estos deslumbrantes proyectos en otras ciudades del mundo dicen claramente que no serán los vecinos. Al contrario, proyectos como CCD requieren del desplazamiento de formas de vida y del borrado de la memoria colectiva, esos recuerdos encarnados que dan sentido de pertenencia a una sociedad. La “limpieza” de comercio ambulante realizada por el ayuntamiento en los últimos días también en el centro de la ciudad responde exactamente a la misma lógica.

*Caracol urbano, investigación audiovisual en la calle, es un colectivo con base en Guadalajara, involucrado en los fenómenos urbanos de nuestra ciudad y la generación de espacios de encuentro para la organización colectiva.

Lo Bello y lo Justo en arquitectura: Convergencias [CCAU]

boletín_AlbertoConferencia de unos de los teóricos y académicos mexicanos más importantes de este tiempi Dr. Alberto Pérez-Gómez presenta “Lo Bello y lo Justo en arquitectura: Convergencias”  este viernes 20 de noviembre a las 20:30 h en el Centro para la cultura arquitectónica y urbana [CCAU]

Entrada libre.

En Lo bello y lo justo en la arquitectura, Alberto Pérez-Gómez nos muestra la profunda relación que ha existido entre el amor y la arquitectura, encontrando los puntos de coincidencia entre poética y estética, es decir, el deseo del arquitecto por construir un mundo bello y el imperativo ético de proveer un mejor lugar para la sociedad.

La forzada polaridad entre forma y función en la arquitectura moderna oscurece la relación intrínseca entre los valores éticos y poéticos en la tradición arquitectónica occidental. La arquitectura, escribe el autor, ha sido y debe continuar siendo construida sobre el amor. La modernidad ha condenado, y con razón, los excesos del pasado arquitectónico, pero las alternativas materialistas y tecnológicas que propone no responden de manera satisfactoria al complejo deseo que define a la humanidad. La verdadera arquitectura no se interesa sólo en las modas ni en las propuestas de hogares económicos ni en desarrollos sustentables, sino en el deseo de crear un lugar elocuente donde habitar, un deseo que, amorosamente, provea de un sentido de orden que corresponda con nuestros anhelos

 

Alberto Pérez-Gómez nació en la Ciudad de México en 1949 y se convirtió en un ciudadano canadiense y un residente de Quebec en 1987. Obtuvo su licenciatura en arquitectura e ingeniería en la Ciudad de México, realizó estudios de posgrado en la Universidad de Cornell, y fue galardonado con un Master of Arts y un doctorado por la Universidad de Essex en Inglaterra. Ha sido profesor en las universidades de la ciudad de México, Houston, Syracuse, y Toronto, en la Architectural Association de Londres, y fue Director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Carleton, de 1983 a 1986. Ha dado numerosas conferencias en todo el mundo.

Sus numerosos artículos han sido publicados en la Revista de la formación de arquitectos , AA Archivos , Arquitecturas Bis , Sección A , VIA , Diseño Arquitectónico , ARQ , SKALA , A + T , Perspecta , y muchas otras publicaciones periódicas. Su primer libro en Inglés, Arquitectura y la crisis de la ciencia moderna (MIT Press, 1983) ganó el premio Hitchcock Davis Alicia en el 1984, un premio otorgado cada dos años por el trabajo más significativo de becas en el campo.

En enero de 1987 Pérez-Gómez fue nombrado Saidye Rosner Bronfman Profesor de Historia de la Arquitectura en la Universidad de McGill, donde dirige la opción de Historia y Teoría. Desde marzo 1990 hasta junio 1993, fue también el Director Fundador del Institut de recherche en histoire de l’arquitectura, un instituto de investigación que él instigó, co-patrocinado por el Centro Canadiense de Arquitectura, de la Universidad de Montreal y la Universidad McGill. Los estudiantes del Dr. Pérez-Gómez ahora enseñan la mayoría de programas de arquitectura canadienses, y en muchas universidades norteamericanas y europeas.

Dr. Pérez-Gómez es el autor de Polyphilo o El Bosque Oscuro Revisited (MIT Press, 1992), un relato erótico / teoría de la arquitectura que vuelve a contar la historia de amor de la famosa novela del siglo XV / tratado Sueño de Polífilo en términos de finales del siglo XX , un texto que se ha convertido en la fuente de numerosos proyectos y exposiciones. También es co-editor de una serie ahora bien establecida de libros titulada CHORA: Intervalos en la Filosofía de la Arquitectura (McGill-Queen University Press), que recoge ensayos que exploran cuestiones fundamentales relativas a la práctica de la arquitectura a través de su historia y de las teorías. Un co-autor principal libro reciente con Louise Pelletier, Representación de Arquitectura y la Perspectiva de la bisagra (MIT Press, 1997), traza la historia y la teoría de la representación arquitectónica europea moderna, con especial referencia al papel de la proyección en el diseño arquitectónico. En su libro construido en el amor: Anhelo arquitectónico después de Ética y Estética (MIT Press, 2006), Pérez-Gómez examina los puntos de convergencia entre la ética y la poética de la historia de la arquitectura y la filosofía, y saca conclusiones importantes para la práctica contemporánea

Hoy 110 años del natalicio del arquitecto tapatío Ignacio Díaz Morales

Hoy se conmemoran 110 años del natalicio del arquitecto tapatío Ignacio Díaz Morales, fundador de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Guadalajara en 1948. Te invitamos a escuchar la conferencia que dictó durante la muestra de Arquitectura de Jalisco el 5 de abril de 1963 titulada “Arquitectura Contemporánea de Jalisco”, en la Sala Nacional del Palacio de Bellas Artes, en la que expone, entre otros temas, el factor social de la arquitectura, el equilibrio económico social y el aspecto profesional.

  • Escucha: Conferencia del arquitecto Díaz Morales
  • Identificador: FN10010195182_01
  • Colección: INBA

Escucha conferencia: http://www.fonotecanacional.gob.mx/index.php/escucha/audio-del-dia/113-audio-del-dia/1027-arq-ignacio-diaz-morales