Exhibición pública del proyecto ganador y los proyectos participantes del concurso arquitectónico del Museo de Ciencias Ambientales del Centro Cultural Universitario

Sede: MUSEO DE LAS ARTES, SALA DE CURADURÍA, DEL MUSEO DE LAS ARTES, UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA, Ave. Juarez esquina Enrique Díaz de León.

Fecha: viernes, sábado y domingo 10 al 12 de diciembre 2010,

Horario: 10:00 a.m. a 5:00 p.m.

Este fin de semana estará abierta al público en general la exhibición de maquetas y paneles descriptivos de los proyectos arquitectónicos concursantes para el diseño del Museo de Ciencias Ambientales del Centro Cultural Universitario, mismo que estará ubicado frente al Auditorio Telmex. Ese una gran oportunidad para los profesores y alumnos de arquitectura y urbanismo estudien los mas avanzados planteamientos arquitectónicos de cinco de los más innovadores arquitectos a nivel latinoamericano e internacional.

Sobre esta exhibición el Arquitecto Miquel Adriá, director de la revista internacional de arquitectura y diseño “ARQUINE” y asesor del concurso menciona: “Indudablemente el proyecto del museo presenta conceptos innovadores que le plantean retos al diseño arquitectónico. La Universidad de Guadalajara ha invitado a cinco talentosos arquitectos que plantean las más interesantes, originales e innovadoras propuestas estéticas y funcionales del panorama latinoamericano e internacional. El nivel de los arquitectos invitados y la calidad interdisciplinaria y prestigio del jurado y sus asesores, lo ubica como uno de los concursos de mayor relevancia arquitectónica en la historia reciente de la arquitectura mexicana.”

Arquitecto ganador: Snohetta

Arquitectos participantes:  Diller, Scofidio & Renfro, Shigeru Ban, Smiljan Radic y Mauricio Rocha

La ciudad y los días

  • Por Juan Palomar Verea en El Informador

Es indispensable repensar la ciudad; ocupamos volver a entenderla

Espacio. Entenderle a la ciudad. Paciencia. Entre otras cosas. Una ciudad que es comprendida por sus habitantes, a su vez, los comprende; es decir, los abriga, les hace campo, los sustenta. La ciudad es construida a diario por sus moradores, quienes refrendan tácita o expresamente su pacto de vivir y creer en ella. Si, como ha pasado en el último lustro, una vigésima parte de sus habitantes se van a vivir a la periferia, es que algo anda muy mal en el organismo en su conjunto.

Veamos algunas de las creencias (o mitos) sobre los que se basa este desarreglo:

No hay opciones de vivienda en la ciudad central para las clases populares. Depende. No en los términos en que se maneja la vivienda nueva conocida como de interés social. Porque toda la lógica que sostiene a este tipo de vivienda es el bajo costo del suelo. De allí la criminal dispersión urbana ante la que nadie parece hacer nada. Pero hay ejemplos ilustrativos. Un trabajador (entre muchos) en la burocracia municipal obtuvo su casa del Infonavit por el rumbo de Tlajomulco. Al principio, muy contento; y poco le duró el gusto. Hasta que se dio cuenta del altísimo costo de sus desplazamientos cotidianos. En calidad de vida, en horas, en gasolina y en desgaste de su coche. Su mujer trabaja en el Centro, sus hijos no tenían escuela, en su nuevo “barrio” no había prácticamente ningún satisfactor: comercio, recreación, salud, servicios… A los pocos meses se decidió, cerró la nueva casa (anda viendo quien se la renta) y rentó un departamento por la calle 56. Se reporta mucho más contento, menos gastado y con una familia más integrada.

Las clases medias-altas no tienen otra alternativa que irse a cotos del Poniente. Falso. Una nueva generación, la de los jóvenes que van de los 20 a 30 años, parece ir entendiendo que vivir en la ciudad debe significar más que un fraccionamiento bardeado, un gendarme en la puerta y un aburrimiento generalizado. Que la ciudad (puesto que algunos han viajado) es posibilidad, conectividad, intercambio, variedad, vida estimulante. Estas generaciones se dan cuenta que hasta los gringos están buscando hacer barrios más o menos parecidos a Santa Teresita o San Felipe de Jesús (o Saint-Germain). Que la suburbia funciona para las Desperate housewives y poco más. De allí el resurgimiento de la colonia Americana (y otras) como lugar para vivir. Todavía no hay la suficiente oferta de vivienda allí: ya se irá abriendo paso. Al igual que unas mejores condiciones de habitabilidad.

El centro metropolitano debe servir únicamente de gran centro comercial y administrativo. Falso. Basta darse la vuelta por las ciudades que sí funcionan. Allí, está altamente valorado vivir en el centro de lo que sucede. Y han hecho lo necesario para que la calidad de vida -la habitabilidad- haga los centros atractivos y deseables. Es indispensable repoblar el Centro de Guadalajara: re-vivir el Centro, como lo dijo hace ya años el arquitecto Gabriel Casillas Moreno cuando impulsó la inclusión de edificios de vivienda en la Plaza Tapatía. Como todo lo que impulsa el Proyecto Alameda -un activo propiedad de la ciudad de Guadalajara- y aún vigente y posible.

Es indispensable repensar la ciudad; ocupamos volver a entenderla.

El proyecto La Ronda

El proyecto comenzó ayer con la colocación de placas distintivas en la finca del arquitecto Erich Coufal, ubicada en Mar negro 1221

El Informador GUADALAJARA, JALISCO (09/DIC/2010).- El proyecto La Ronda, que contempla la identificación de las fincas patrimoniales de la Zona Metropolitana de Guadalajara, comenzó ayer con la colocación de placas distintivas en la finca del arquitecto Erich Coufal, ubicada en Mar negro 1221, y en la escultura La tragedia y la comedia, del artista Olivier Seguín, que está afuera del Teatro Experimental de Jalisco.

El arquitecto Coufal estuvo presente en la colocación de la placa e incluso solicitó que ésta resaltara cinco centímetros por arriba de la jardinera. En su opinión, el proyecto es importante ya que permitirá conocer los edificios de la ciudad con valor patrimonial.

La responsable de La Ronda, Mónica del Arenal, dijo que el objetivo es que las personas realicen recorridos arquitectónicos por la Zona Metropolitana de Guadalajara, a través de 38 rutas interpretativas.

En total se colocarán 700 placas de bronce que incluyen: nombre del edificio, autor, año de construcción y corriente estilística. La arquitecta Mónica del Arenal afirmó que la intención es destacar construcciones importantes que “no necesariamente son una iglesia o inmuebles antiguos”.

Erich Coufal, profesor de la Universidad de Guadalajara desde 1950, resaltó que “la idea es, en una forma discreta, mencionar las fincas que son de interés arquitectónico para la ciudad”.

El inmueble de la calle Mar negro está catalogado en la corriente funcionalista, su construcción comenzó en 1970 y concluyó dos años más tarde. En uno de los muros de la fachada se realiza un homenaje al hombre que llegó a la Luna a través de pequeños relieves, que se asemejan a cráteres del satélite de la Tierra.

La placa colocada en el Teatro Experimental de Jalisco es parte de los festejos del edificio que ayer conmemoró 50 años de su apertura y que es una de las obras más emblemáticas de Coufal.

El dato
Las siguientes paradas de La Ronda son las fincas de las colonias Americana, Francesa y Reforma, ubicadas en la zona Chapultepec,  Minerva y Enrique Díaz de León.

Edificios que congelan en invierno

Por: Jorge López de Obeso

Es común  que en Guadalajara en invierno sintamos más frío dentro de la casa que afuera. El gran secreto en esto es que los arquitectos tropicales no nos hemos tomado en serio el concepto de aislamiento térmico (si es que hay quien lo conozca). Dejamos a nuestros edificios y casas sin abrigo en el frío. El resultado: se sufre más el frío en Guadalajara que en Suiza o Canadá.

Para vencer el frío, nuestro cuerpo tiene capacidad de autorregularse, y sabemos ayudarlo al ponernos un suéter o al cubrirnos con una cobija. En realidad,  esto es aislamiento térmico, y aunque acostumbramos proteger nuestros cuerpos, no nuestras casas o edificios, que construimos sin posibilidades de ponerse ni una bufanda. Los materiales que utilizamos tienen un comportamiento térmico ineficiente, todo el calor que se pueda almacenar durante el día se escapa por los cristales de las ventanas, se diseñan fachadas y se decide el emplazamiento pensando muy poco que en el invierno sus ocupantes irremediablemente se congelarán.

Lo triste es que estamos acostumbrados a estar incómodos en nuestras casas y edificios, resignados a que los arquitectos que las diseñaron no tuvieron la capacidad de conseguir que mantuvieran una temperatura adecuada. Ante esto, lo más lógico es que el usuario, en cuanto pueda pagarlo,  recurrirá a acondicionamientos térmicos mecánicos. (Mi compañera de casa, que se hela en su cuarto, escribió en Twitter hoy mismo: “Lo siento, pero haciendo caso al globarwarmer que llevo dentro, compraré un calentador eléctrico”). Y no es que sea mala idea llevar un suéter dentro de la casa o dormir con una cobija,  pero si con esto el usuario continúa sin conseguir calentarse, cuidar su salud será una prioridad.

Calefacciones y aires acondicionados son la principal causa de consumo energético en el planeta, principalmente en los países con climas más extremosos, con inviernos muy fríos y que decidieron desde hace varias décadas que había maneras de dejar de sufrir. Si aquí no lo hemos hecho, es más una razón económica que de decisión de cuidado del medio ambiente, y ahora vemos las tiendas departamentales ofreciendo calentadores eléctricos por menos de $1,000 pesos. Calentadores que son mucho más ineficientes que los que fueron diseñados para estar integrados a las viviendas desde su concepción.

La solución está en el diseño. Lo primero es ser inteligentes y dejar que el sol, la principal fuente de calor con la que contamos (que por cierto, es potentísima en Guadalajara y como en todo el mundo, gratis), actúe calentando cuando lo necesitamos. La solución más obvia es la orientación, al sur y oriente, aunque no la única, ya que desde hace mucho tiempo que se emplean técnicas que van desde muros trombe (muro pintado de negro con un cristal que atrapa el calor, con esclusas para regular el flujo del aire caliente) hasta postigos que regulan la entrada del sol.

Además de esto, contamos con las propiedades de los materiales. Los que utilizamos nosotros (cristal, block, concreto) son excelentes conductores térmicos, con valores R de menos de 1 (La resistencia térmica, comúnmente medida como “valor R” es la combinación de la conductividad más el espesor del material, que resulta en un intercambio de temperatura entre un lado del material y otro). La madera, los concretos celulares y sobretodo los aislantes térmicos tienen un valor R mucho mayor, lo que garantizaría que el calor interior no se escape por los muros, siendo muchas veces inclusive más baratos y ligeros que los que acostumbramos usar.

Las ventanas dobles o duovent, aunque efectivas para evitar que atraviese la temperatura, ciertamente son mucho más caras y la inversión no vale la pena en nuestro clima. Para proteger las ventanas basta con postigos de madera (con una excelente resistencia térmica) y cortinas con telas aislantes (como las que se usan para la ropa “calientita”) que además son fáciles de regular.

En nuestro país la mayoría de la energía proviene de fuentes no renovables y altamente contaminantes (petróleo) y si no gastamos energía en calefacción no es porque no queramos, sino porque no se nos ha ocurrido. Si los arquitectos seguimos diseñando con tan poco cuidado de los ocupantes, llegará el momento en que económicamente los aparatos serán accesibles (que es ahora) y decidirán parar de sufrir, lo que nos hará responsables de un derroche de energía y emisiones de CO2 por no tener la habilidad de que nuestros edificios y casas no congelen a sus usuarios. Es una solución de diseño.

Presentación del documentel y libro: 50 años del Teatro Experimental de Jalisco

Este miércoles 8 de diciembre, a las 20hrs. en el Teatro Experimental de Jalisco (TEJ)
Se presentarán, El documental “El Palacio de los Locos, 50 años del Teatro Experimental”, de Afra Mejía.
Y el libro “Teatro Experimental de Jalisco, 50 AÑOS”. Coordinado por Lourdes González y Anayanci Fregoso.

Coautora Mónica del Arenal.

La cita es en el TEJ. Calzada Independencia Sur Núcleo Agua Azúl.

Lecciones gigantes

Por: Alfredo Hidalgo en el periódico El Informador

Hacer escuelas, parques, bibliotecas y una serie de buenas y reconocidas obras, no solo implicó dar sentido al, sino implicó también llevar obras de calidad a las zonas más marginadas

En menos de una semana presenciamos dos maneras de transformar una ciudad, una temporal y otra permanente; una como espectáculo, otra como cambio profundo. La primera fueron las marionetas gigantes en Guadalajara, presentación que a través de un trabajo y manufactura impecable, lograron compartir con millones de personas esta idea originaria de Nantes. La estrategia de difusión se basó más en el involucramiento de la gente que en grandes espectaculares o anuncios en periódico, radio o televisión. El rumor corría y tanto el cuento como las experiencias anteriores, iban construyendo una expectativa que logro sacar de casa y compartir la calle, a millones de tapatíos que experimentaron, muchos por primera vez, un espectáculo callejero. El pretexto del “mal celebrado” bicentenario en nuestra ciudad, fue lo de menos, significativo resultó el ejercicio de tomar la ciudad.

El otro gigante que visitó la ciudad en el marco de la FIL (un gran evento también), fue Sergio Fajardo, el ex alcalde de Medellín, quién gobernó esta segunda ciudad colombiana del 2004 al 2007. También Fajardo sacó a las calles a los más de dos millones de “paisas” (gentilicio de Medellín) quienes se habían arrinconado en sus casas, entre otras cosas, por vivir en la ciudad más peligrosa del mundo. Fue el candidato ciudadano de muchos interesados y comprometidos en cambiar el rostro y el corazón de Medellín, juntos se dieron a la tarea de hacer una gran transformación basados en la educación y la cultura. “Del miedo a la esperanza” fue el título bajo el cual Fajardo narró una experiencia que nos dejó tan boquiabiertos como los pequeños que en FIL Niños oían a los cuentacuentos y sus fantásticas historias. A medida que Fajardo compartía su experiencia con la sencillez admirable de quien también fue este año candidato a vicepresidente de Colombia, se entendía mejor porqué sucedió. Con la lógica de un matemático educador, nos fue narrando como entendieron los problemas y sus posibles soluciones. Bajo la consigna de abrir las puertas de las oportunidades para todos, hizo especial énfasis a la atención de los grupos vulnerables. “La calidad es el primer paso para la dignidad”, lo dijo y lo asumió; demostró ser un alcalde que entendió perfectamente la importancia de la calidad espacial de los espacios públicos y de la infraestructura de la ciudad.

Hacer escuelas, parques, bibliotecas y una serie de buenas y reconocidas obras, no solo implicó dar sentido al discurso -invitando para lograrlo a los mejores arquitectos locales-, sino implicó también llevar obras de calidad a las zonas más marginadas.

Vivir una ciudad colapsada y entusiasmada por el espectáculo cultural callejero de las marionetas y presenciar la conferencia magistral de Fajardo, evidencian ausencias. Por un lado, encontrarse en la calle convertida en lugar común, habla de la necesidad natural de acceder a una oferta de espacio público de calidad, los tapatíos sí queremos salir y usar la calle, se demuestra cada domingo. Por otro lado, antes de la conferencia, transformar una ciudad como la nuestra parece imposible, después de la conferencia -mirando alrededor buscando alcaldes que hayan tomado nota- pensamos: “no lo hemos hecho aún”, pero lo haremos.