1er. Simposio de Vivienda Digna, Sustentable y Resiliente

1erEl Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología COECYTJAL, el Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), la Red de vivienda CONACYT y la Red de Vivienda PRODEP en colaboración con la Comisión Nacional de Vivienda (CONAVI),el Instituto Jalisciense de la vivienda (IJALVI), la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (SEMADET), la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ), la Maestría en Procesos y Expresión Gráfica para la Proyectación Arquitectónica Urbana MPEGPAU y el Doctorado en Ciudad, Territorio y Sustentabilidad DCTS convocan al Primer Simposio de Vivienda Digna, Sustentable y Resiliente a desarrollar se en Guadalajara, Jalisco los días 15 y 16 de Octubre del presente año.

El simposio tiene como principal objetivo la difusión de conocimiento en materia de vivienda en México enfatizando aquellos ejes de mayor relevancia para su estudio y conformación actual según loslineamientos

establecidos por el Plan Nacional de Desarrollo Urbano y Vivienda.

Este evento pretende exponer aquellas propuestas y tendencias actuales en torno a la vivienda bajo tres tópicos principales: vivienda digna, vivienda sustentable y vivienda resiliente. Las actividades a desarrollar dentro del simposio de vivienda tienen como finalidad

Exponer el conocimiento recopilado dentro del mismo por distintos medios de difusión a la comunidad científica y sociedad jalisciense a través de una publicación. Los convocados a participar en relación a la vivienda serán el sector gubernamental (estatal y nacional), el sector social y privado, la comunidad académica en sus diferentes niveles y el público en general.

Mayores informes aquí: http://www.udg.mx/es/convocatorias/1er-simposio-de-vivienda-digna-sustentable-y-resiliente

 

 

 

Fechas del 15 y 16 de octubre, de 9:00 a 15:00 horas

Convocatoria para el 2do Congreso Nacional de Vivienda y 2do Congreso Latinoamericano de Estudios Urbanos.

El Congreso se llevará a cabo del 18 al 20 de mayo de 2015 y tiene como objetivo realizar un análisis profundo sobre las condiciones de habitabilidad y las políticas de vivienda en México y Latinoamérica y su relación con el desarrollo urbano, el ordenamiento territorial, la equidad social y la sustentabilidad ambiental.

Conoce las bases para participar en: Convocatoria 2o Congreso 2015 PUEC-UNAM

más informes en: http://foropolis.org/convocatoria-para-el-2do-congreso-nacional-de-vivienda-y-2do-congreso-latinoamericano-de-estudios-urbanos/

La casa y las cosas [All I Own House]

Fuente: Arquine

Nuestra relación con los objetos que poseemos se produce de una manera especial en el interior de nuestras casas, tomamos posesión de los espacios rodeándonos de nuestras pertenencias y así, la manera en que acumulamos y disponemos nuestros objetos en el espacio, acaba por reflejar nuestra personalidad. Acumulamos objetos por muchas razones, utilitarias o no; adquirimos posesiones porque pensamos que nos representan o porque nos parecen bonitas; nos convertimos en diseñadores emocionales, pues existe una relación entre cómo organizamos nuestro hogar, lo que sucede en él y la huella que estas vivencias nos dejan. Cada una de nuestras posesiones tiene su propia historia privada, un recuerdo asociado y, al igual que nosotros crecemos y cambiamos, nuestros objetos personales van cambiando, nos deshacemos de algunas cosas, nos resistimos a perder muchas otras, podríamos hacer un retrato personal de cada uno de nosotros a través de nuestras posesiones.

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All I Own House / La Casa de Yolanda es un proyecto que materializa el interior de una casa a través de los objetos personales de la(s) persona(s) que la habita(n).

Yolanda se muda a la casa que antes perteneció a su abuela en una pequeña colonia de unifamiliares en el norte de Madrid. La casa, de una planta, es pequeña, pero tiene un enorme jardín en la parte de atrás. Yolanda es, además de muchas otras cosas, ERREPILA [Estudio de Diseño para Valientes y Emprendedores].

ALLIOWN (2)

All I Own House materializa el interior de la casa de Yolanda a través de sus objetos personales. Pero estos objetos, como Yolanda, no se están nunca quietos, se mueven con ella acompañándola a lo largo de su día a día; por la mañana temprano todos sus libros se despiertan y se colocan junto a toda su ropa, la cama desaparece y, mientras Yolanda se toma un café, ropa y libros se aproximan a la cocina para hacer hueco a la ducha. A media mañana Yolanda se ha citado con un cliente; toda la vajilla, ordenadamente, ha ido a colocarse pegadita a la cocina, cerca de la cubertería, ollas y sartenes. Los libros se muestran ahora orgullosos, la gran pizarra se prepara para la reunión.

A través de un cuidadoso diseño, hecho totalmente a medida, y de la combinación del trabajo de carpintería con el uso de un sencillo sistema de guías industriales, se organiza todo el espacio servidor de la casa mediante tres contenedores de madera OSB suspendidos, móviles y transformables. Este espacio servidor puede ser totalmente reorganizado en unos segundos, permitiendo, en sus distintas combinaciones con el espacio servido, adaptar toda la casa según necesidades concretas de uso del espacio en cada momento, posibilitando una casa que son infinitas casas.

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All I Own House / La Casa de Yolanda 
Localización |
 Madrid
Año | 2014

Autor | PKMN architectures [www.pkmn.es] Cliente | Yolanda R. Pila [www.errepila.com] Fotografía | Javier de Paz García [www.estudioballoon.es] Video | PKMN [pacman] + Daniel Meré

Ingeniería de estructuras: Mecanismo SL [www.mecanismo.es] Ingeniería de instalaciones: Alberto Espinosa [www.certenergy.es] Constructora: Rusega SL
Carpintería: Alfredo Merino Caldas. Cantimpalos
Sistemas industriales: Hepco [www.hepco.co.uk] Ceramicas: Mosaics del Sur [www.mosaicdelsur.com]

ELEMENTAL Monterrey

Fuente: http://www.archdaily.mx/mx/609958/elemental-monterrey

© Ramiro Ramirez
© Ramiro Ramirez
  • Arquitectos: Elemental S.A.
  • Ubicación: Nuevo Leon, Mexico
  • Área: 6591.0 m2
  • Año Proyecto: 2010
  • Fotografías: Ramiro Ramirez, Unknown photographer

  • Densidad: 477 (hab/há)
  • Superficie Casa: 58,75 m² (inicial, 40 m2 + ampliación, 18,75 m2)
  • Superficie Dúplex: 76,60 m² (inicial, 40 m2 + ampliación, 36,60 m2)
  • Mandante: Instituto de la Vivienda de Nuevo León (IVNL)
  • Ingeniería: Área de proyectos e innovación tecnológica, IVNL
  • Urbanización Y Especialidades: Área de proyectos e innovación tecnológica, IVNL
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© Ramiro Ramirez

Descripción de los arquitectos. ELEMENTAL Chile nos ha enviado la información corespondiente a su proyecto de vivienda colectiva en Nuevo León, México. Antes de revisarlo, queremos destacar que este edificio recién concluido ha sido ganador en los Brit Insurance Awards 2010, en la Categoría de Arquitectura, superando a proyectos como el High Line de Corner, Diller Scofidio + Renfro o el TEA, en Tenerife, de Herzog y de Meuron.

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© Ramiro Ramirez

Santa Catarina es una ciudad de 230.000 habitantes, ubicada en el Estado de Nueva León, en el norponiente de México. Este conjunto representa el primer proyecto Elemental fuera de Chile.

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© Ramiro Ramirez

El Gobierno de Nuevo León, México, nos encargó diseñar un conjunto de 70 viviendas en un terreno de 0,6 há en un barrio de clase media de Santa Catarina. La densidad requerida sugería aplicar la tipología diseñada para Iquique, sin embargo, el clima de Santa Catarina es muy distinto al del norte chileno (desértico). Los 600 mm de lluvia anuales exigen adaptar la respuesta a esta nueva pregunta.

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© Ramiro Ramirez

El encargo plantea el desarrollo de un barrio de clase media, con un financiamiento de US$20.000 por vivienda (casi el doble del presupuesto para los proyectos de vivienda construidos por Elemental en Chile). Sin embargo, los estándares constructivos y la normativa aumentan los costos de construcción significativamente. En este escenario, es muy pertinente la estrategia de invertir los recursos estatales en construir la “mitad difícil” de la vivienda, especialmente dada la capacidad de autoconstrucción observada en México, lo que asegurará un escenario de ampliación de las viviendas muy promisorio.

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© Ramiro Ramirez

El Proyecto

El proyecto plantea un edificio continuo de tres pisos de altura, en cuya sección se superponen una vivienda (primer nivel) y un departamento dúplex (segundo y tercer nivel). Ambas unidades están diseñadas para facilitar técnica y económicamente el estándar final de clase media, del cual entregaremos la “primera mitad” (40 m2). En ese sentido, las partes difíciles de la casa (baños, cocina, escaleras, y muros medianeros) están diseñados para el escenario ampliado, es decir, para una vivienda de más de 58 m2 aprox. y un dúplex de 76 m2 aprox.

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© Ramiro Ramirez

En segundo lugar, dado que casi el 50% de los m2 del conjunto serán auto-construidos, este edificio es poroso para que los crecimientos ocurran dentro de su estructura. Por una parte queremos enmarcar y ritmar (más que controlar) la construcción espontánea a fin de evitar el deterioro del entorno urbano en el tiempo, y por otra parte hacerle más fácil el proceso de ampliación a cada familia. La cubierta continua propuesta sobre llenos y vacíos protege de la lluvia las zonas de ampliación y asegura el perfil definitivo del edificio frente al espacio público.

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© Ramiro Ramirez

En tercer lugar, la experiencia nos dice que en barrios de clase baja las áreas verdes tienden a ser “de tierra“, debido a la escasa mantención y a la distancia que existe entre área verde y casa, que no permite que los vecinos la cuiden. Lo que hicimos en este caso, fue “rodear” el área verde con el edificio, reduciendo al mínimo la distancia entre el espacio comunitario y las viviendas. Esto nos permite definir un espacio colectivo de accesos resguardados, que da lugar a las redes sociales y genera las condiciones favorables para que la mantención y cuidado suceda por la proximidad de las casas.

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Todos los departamentos tienen acceso directo desde el espacio público y estacionamiento, condición especialmente relevante en un país en el que cualquier familia puede acceder a un automóvil.

El espejismo de la vivienda mínima [NEXOS]

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Por Arturo Ortiz Struck en NEXOS http://www.nexos.com.mx/?p=22315

Vivienda conservadora en un Estado diluido es un diagnóstico fatal para la conformación de ciudades, ciudadanía y democracia. La forma, el tamaño y la distribución arquitectónica de una vivienda son irrelevantes ante las condiciones de localización urbana y de flexibilidad social. Si bien parece impensable y a veces se percibe como “inhumano” que la vivienda mínima sea de 34m2, es mucho más cuestionable que el tamaño el hecho de que haya una reproducción de los modelos de habitación para una familia nuclear y que además esté localizada a gran distancia de los espacios de concentración laboral, en una colonia de casitas iguales sin servicios, condiciones de barrio o variedad en los usos de suelo. Si pensamos por un momento en el tamaño promedio de los departamentos en Manhattan, y vemos que aún los más pequeños cuestan millones de dólares, podemos atribuir su valor a que están localizados en el ombligo del mundo, en donde la vida peatonal y de barrio es posible, dentro o junto a áreas de concentración laboral, con una evidente presencia del Estado que garantiza derechos y servicios. Pero también el pago de impuestos se ve reflejado en la infraestructura. El problema de la vivienda mínima no es de tamaño, sino de ciudad.

En Los espectros de la globalización1 Saskia Sassen describió el fenómeno de la globalización y su traducción física dentro de las ciudades. Una de las explicaciones que da, y que ha resultado ser profundamente influyente en la geografía contemporánea, está relacionada con la supremacía de las necesidades del capital sobre las determinaciones de los Estados, los cuales paulatinamente han perdido su presencia en las decisiones económicas y han logrado amoldar las necesidades de la agenda neoliberal a los discursos de democracia. El fenómeno que describe es universal pero heterogéneo, si bien sucede en todos los países, en cada uno se da en forma diferente, con intensidades y expresiones diversas. Lo que probablemente Sassen nunca imaginó, es que en medio de la discusión entre la presencia o desvanecimiento del Estado en las decisiones políticas y económicas, en algunas geografías, parece haber desaparecido principalmente de las calles en grandes ámbitos urbanos.

En mi opinión las ciudades tienen dos lecturas: la primera se refiere a su configuración física, es decir, a las calles, edificios, parques, plazas y todo lo construido; la segunda lectura se relaciona con el concepto de ciudadanía, el cual se refiere a la posibilidad de que los individuos dentro de un entorno urbano puedan ejercer sus derechos, exigir los servicios públicos y encontrar una simetría entre sus obligaciones y los beneficios que obtienen a través de ellas, por ejemplo, a la hora de pagar impuestos. En otras palabras, sólo un entorno urbano capaz de ofrecer acceso a los derechos y servicios puede ser definido como una ciudad.

La producción dominante de suelo urbano en México está determinado por dos procesos relacionados con el acceso a la vivienda: los asentamientos irregulares y la vivienda producida a partir de las políticas públicas. Sin entrar en muchos detalles, los dos ámbitos urbanos son, por lo general, incapaces de brindar ciudadanía. Los asentamientos irregulares se producen en forma heterogénea, en muchas ocasiones mediante organizaciones sociales que han tomado el papel de un gobierno paralelo; o bien se producen a través de intercambios conflictivos entre ejidatarios y particulares, o mediante un mercado inmobiliario informal en relación a la tenencia de la tierra. El hecho es que la definición de la propiedad privada queda siempre en entredicho y su expresión física la podemos ver en todo el país representada por grandes extensiones de casas grises de uno o dos pisos, con pocas ventanas, plagadas de antenas de televisión y tinacos, sobre entornos urbanos incipientes, en sus inicios éstos no cuentan con calles, iluminación pública, drenaje o agua. Mientras que la vivienda formal es la expresión arquitectónica por excelencia de una tabla de Excel, donde lo único esencial es la producción de créditos y servicios financieros, el resultado en los últimos dos sexenios son casi 10 millones de casitas en la periferia, lejanas a los espacios de concentración del empleo, y de otras estructuras urbanas, también lejanas a raíces culturales, al grado que hay alrededor de 20% de estas unidades abandonadas. Ambas expresiones urbanas ponen en evidencia un Estado desvanecido de la vida cotidiana.

Pero también para una buena parte de las clases medias y altas del país el Estado desapareció en términos prácticos de la vida urbana. Muchas familias de este sector socioeconómico han decidido vivir en conjuntos habitacionales cerrados, fuera de la esfera pública y de sus ventajas, tal vez la invisibilidad del Estado en las calles, la inseguridad y la incertidumbre sobre los intereses de los funcionarios públicos, ha dado lógica a la creencia de que los derechos parecen estar restringidos a la propiedad privada, incluso cuando se pone en entredicho el de otros, como en el caso de las empleadas domésticas.

En todo caso, la dificultad de acceder a nuestros derechos de manera inmediata y expedita ha construido escenarios de vivienda ajenos al espacio público, a la democracia y a las instituciones públicas en todos los segmentos socioeconómicos de todas las ciudades del país, donde la representación del Estado ha sido superada por la de su ineptitud y corrupción.

Los modelos de vivienda expresan en su configuración una desconfianza generalizada a las estructuras de gobierno, además muestran la ausencia del Estado en  cualquiera de sus versiones o niveles, en ocasiones la única presencia estatal es la de algún cuerpo de policía, ya sea federal o local, pero esta presencia despierta temor antes que confianza.

Por otro lado, los modelos de vivienda dominantes en México son profundamente conservadores, si bien la configuración demográfica ha puesto de manifiesto en el siglo XXI a una sociedad mucho más diversa e impredecible que la del siglo anterior, donde la familia nuclear ha perdido posiciones en la formación de los hogares, se han creado nuevas configuraciones familiares: un padre o madre soltera con hijos y/o hijas, familias con más de una pareja sexual en el mismo domicilio, individuos que comparten una casa o departamento sin tener una relación de parentesco, parejas sin hijos y millones de personas que viven solas. Con todos estos cambios en la sociedad mexicana, la vivienda sigue siendo familiar, como si el programa arquitectónico de una casa habitación garantizara las moralidades perdidas, donde el único espacio sacralizado formalmente para la sexualidad se le denomina: recámara principal o conyugal. Casas pensadas desde una mirada heteronormativa que siempre implica tener hijos y por lo tanto dos recámaras, una para niñas y otra para niños; en donde la reproducción de una extraña versión del american way of life se pone en evidencia a través de la sala-comedor, y cuando es posible permite incluso reproducir la inequidad social tan invisible como constante a través de los cuartos de servicio.

El hecho es que la vivienda mínima en México ha limitado sus posibilidades a las dos condiciones que he narrado, por un lado al Estado diluido que impide una relación óptima entre lo público y lo privado, y por otro lado un conservadurismo arquitectónico e inmobiliario que ha sido incuestionable, incluso en los espacios dominantes de reflexión arquitectónica.

Además, los productores de vivienda formal deben cubrir las necesidades de producción de los servicios financieros, por lo que su oferta está vinculada a la capacidad de pago de los consumidores, por ello no recurren a los mejores terrenos ni a muchos planes de redensificación en centros urbanos, sino que optan por la tierra más barata, con la cual la localización siempre será cuestionable. La dispersión urbana es de baja densidad y por lo tanto hay pocas actividades, cuando lo ideal sería aumentar la densidad y concentrar actividades.

Son posibles nuevos modelos de vivienda sobre las estructuras urbanas preexistentes, que busquen equilibrios distintos. Es posible imaginar, por ejemplo, una vivienda sin mínimo de metros cuadrados, pero con alta densidad, localizada dentro de las concentraciones laborales urbanas, en un esquema de renta, en donde el desarrollador de vivienda sea el propietario y transfiera la carga financiera que hoy tienen que asumir las familias por décadas a los arrendatarios que probablemente habitarán algunos años esos espacios, con una dinámica activa en la ocupación/desocupación de cada vivienda. Pero además es una posibilidad para atender a una sociedad diversa en su configuración familiar, a jóvenes con la necesidad de independencia. También es posible aprovechar este tipo de proyectos para mejorar el acceso a servicios y derechos, mediante plantas bajas públicas, incorporando módulos que faciliten el acceso a instituciones y programas sociales. También es posible la redensificación en pequeñas propiedades, facilitando el incremento de densidad en áreas habitacionales de dos pisos, en donde cada propietario pueda pensar en un piso más o en dividir una casa en dos o tres departamentos, que permitan no sólo una atención a la diversidad, pero que también pueda representar una opción para propietarios de la tercera edad, que tienen casas muy grandes y costosas para sus necesidades, se pueden incorporar servicios financieros que permitan préstamos para las modificaciones sobre la propiedad garantizados con las futuras rentas, esquemas como el reverse mortgage que consisten en préstamos a personas de la tercera edad sobre sus propiedades, las cuales pueden garantizar no sólo una pensión vitalicia, sino un activo con dos o tres unidades habitacionales fáciles de comercializar en comparación con una casa vieja.

Opciones existen, la pregunta consiste en saber si el Estado está lo suficientemente diluido, como para no poder imaginar, plantear y poner en marcha nuevas políticas públicas en relación con la vivienda, o si todavía tiene las monedas de cambio suficientes para reaparecer y dar destino a las ciudades del país.

 

Arturo Ortiz Struck
Arquitecto. Realizó una maestría en investigación urbano arquitectónica en la UNAM.


1 Sassen, S. (1998), Los espectros de la globalización, Fondo de Cultura Económica de Argentina, 2003, (pp. 61).