Concurso Premios SEEER

EA Energía y Arquitectura extiende la invitación a participar en la primera edición de los Premios SEEER (Sustentabilidad y eficiencia energética en edificaciones y recursos), cuya convocatoria está abierta a aquellos involucrados en la práctica de la arquitectura.

Este concurso tiene como objetivo incentivar y a la vez otorgar reconocimiento a aquellas obras y proyectos que han conseguido, mediante diseño y estrategias de aplicación de tecnologías y recursos, incrementar el desempeño de la arquitectura consiguiendo mejorar el hábitat para el desarrollo de las actividades humanas, así como el uso responsable de agua, energía y recursos, derivando en un grado superior de confort, eficacia y belleza.

Aquí encontraran las bases del concurso y el cuestionario correspondiente, todos los recursos necesarios para participar pueden encontrarse también en el sitio web: www.eaenergiayarquitectura.com en el apartado de Premios SEEER. La participación en este concurso no tiene costo alguno. Para obtener mayor información e instrucciones de participación, por favor escriba a la dirección contacto@eaenergiayarquitectura.com. La fecha límite de entrega de propuestas es el día viernes 4 de marzo del presente.

Jurado:

Polioptro Martínez Austria

Guillermo Casar Marcos

José Luis Cortés

Francisco Álvarez Partida

Nuestro atraso en construcción con madera.

Por: Jorge López de Obeso

México es uno de los pocos países del mundo que no construye la mayoría de sus edificios con madera. Y aunque ésta pérdida de tecnología es reciente, está tan arraigada que ya ni siquiera está incluida en los reglamentos de construcción. Lo misterioso es que construir con madera es más barato, seguro, cómodo para el usuario, rápido y ambientalmente amigable.

Afortunadamente, en el reciente terremoto de Chile fueron muy pocos los muertos, en buena parte gracias a que las estructuras de madera son más flexibles a los sismos que las rígidas estructuras de concreto, y en el caso de un colapso, un techo de madera pesa una veinteava parte que su contraparte de piedra. En el país andino,  desde hace más de 20 años que la construcción con madera se ha convertido en habitual: la segunda empresa maderera del mundo está en el pequeño Chile, lo que ha provocado que para mantener su materia prima no sólo han llenado su territorio con bosques sino que están invadiendo Argentina, Bolivia, Brasil y con planes de llenar de árboles a México. A la empresa lo que más le conviene es siempre tener bosque, así que son ellos mismos los que se encargan de hacerlo viable.

Sin entrar en sospechosismo de la influencia que hayan tenido las empresas cementeras mexicanas (unas de las más grandes, ricas, poderosas del país),  consideramos que el sistema “tradicional”  es la construcción con pesado y costoso block de cemento y losa de concreto como techo y entrepiso. La influencia es tal, que al pedir un préstamo para construir, la construcción con madera no es una opción. Los materiales basados en cemento, además de tener pésimo desempeño térmico (casas calientes cuando hace calor y heladas cuando hace frío) hacen que los más afectados sean los que menos tienen: una casa de protección social en Chile (País con tradiciones y problemas similares a los nuestros) cuesta una quinta parte que aquí, y mucho menos si es de auto-construcción.

Lo irónico es que los mexicanos, tan americanizados (No parking, no business, LEED, y un largo etcétera) consideremos de baja calidad un sistema que en EEUU es el más arraigado. No nos quejamos de muchas necedades arquitectónicas adoptadas de nuestro influyente vecino (como esas asoleadas y calurosas torres de cristal o ridículas autopistas a media ciudad) pero nos es impensable que los muros de nuestras casas no sean sólidos e indestructibles, destinados a durar varios cientos de años. No nos importa que sean más caras, lentas, ineficientes ,peligrosas y contaminantes. Una tonelada de cemento produce una tonelada de CO2, que a un árbol le toma 30 años absorber.

En las universidades mexicanas, decir que existe una alternativa mejor a una losa de concreto es casi sacrílego: los ingenieros civiles se sienten desamparados de que no les han enseñado otra cosa, y lógicamente defienden el sistema. Sin embargo, se están teniendo avances, y en el ITESO se ofrecerá este semestre cursos “extracurriculares” para profesores y alumnos de construcción con madera.

Roadmap 2050

OMA la oficina de Rem Koolhaas ha creado un audaz diseño para una red de energía europea  tomando en cuenta las distintas regiones y sus diferentes potenciales de energías renovables.  Encargo por  La fundación europea del clima, la propuesta pretende que bajara las emisiones de carbono en Europa un 80% en el 2050.

“Now architects design green cities, such as Dongtan in China, or Foster and Partners’ $22bn Masdar City in Abu Dhabi, which is currently on show at the Sustainable Futures exhibition at the Design Museum. But none have gone as far as the Office of Metropolitan Architecture (OMA), the practice created by Rem Koolhaas. It is proposing to redesign an entire continent – ours, Europe – along energy-saving lines. In fact, they would like to include North Africa as well. As Reinier de Graaf, the partner in charge of the proposal, says: “Megalomania is a standard part of our repertoire.”

Más información:http://www.guardian.co.uk/artanddesign/gallery/2010/may/07/architecture-rem-koolhaas?picture=362341037#/?picture=362360626&index=4

Recovering Waterscapes

La escuela de arquitectura de la Universidad Iberoamericana y la AA Architectural Association de Londres presentan un ciclo de conferencias y mesas redondas para los primeros días de enero del 2011 en la CIudad de México.

Para más información: http://mexico.aaschool.ac.uk/

Edificios que congelan en invierno

Por: Jorge López de Obeso

Es común  que en Guadalajara en invierno sintamos más frío dentro de la casa que afuera. El gran secreto en esto es que los arquitectos tropicales no nos hemos tomado en serio el concepto de aislamiento térmico (si es que hay quien lo conozca). Dejamos a nuestros edificios y casas sin abrigo en el frío. El resultado: se sufre más el frío en Guadalajara que en Suiza o Canadá.

Para vencer el frío, nuestro cuerpo tiene capacidad de autorregularse, y sabemos ayudarlo al ponernos un suéter o al cubrirnos con una cobija. En realidad,  esto es aislamiento térmico, y aunque acostumbramos proteger nuestros cuerpos, no nuestras casas o edificios, que construimos sin posibilidades de ponerse ni una bufanda. Los materiales que utilizamos tienen un comportamiento térmico ineficiente, todo el calor que se pueda almacenar durante el día se escapa por los cristales de las ventanas, se diseñan fachadas y se decide el emplazamiento pensando muy poco que en el invierno sus ocupantes irremediablemente se congelarán.

Lo triste es que estamos acostumbrados a estar incómodos en nuestras casas y edificios, resignados a que los arquitectos que las diseñaron no tuvieron la capacidad de conseguir que mantuvieran una temperatura adecuada. Ante esto, lo más lógico es que el usuario, en cuanto pueda pagarlo,  recurrirá a acondicionamientos térmicos mecánicos. (Mi compañera de casa, que se hela en su cuarto, escribió en Twitter hoy mismo: “Lo siento, pero haciendo caso al globarwarmer que llevo dentro, compraré un calentador eléctrico”). Y no es que sea mala idea llevar un suéter dentro de la casa o dormir con una cobija,  pero si con esto el usuario continúa sin conseguir calentarse, cuidar su salud será una prioridad.

Calefacciones y aires acondicionados son la principal causa de consumo energético en el planeta, principalmente en los países con climas más extremosos, con inviernos muy fríos y que decidieron desde hace varias décadas que había maneras de dejar de sufrir. Si aquí no lo hemos hecho, es más una razón económica que de decisión de cuidado del medio ambiente, y ahora vemos las tiendas departamentales ofreciendo calentadores eléctricos por menos de $1,000 pesos. Calentadores que son mucho más ineficientes que los que fueron diseñados para estar integrados a las viviendas desde su concepción.

La solución está en el diseño. Lo primero es ser inteligentes y dejar que el sol, la principal fuente de calor con la que contamos (que por cierto, es potentísima en Guadalajara y como en todo el mundo, gratis), actúe calentando cuando lo necesitamos. La solución más obvia es la orientación, al sur y oriente, aunque no la única, ya que desde hace mucho tiempo que se emplean técnicas que van desde muros trombe (muro pintado de negro con un cristal que atrapa el calor, con esclusas para regular el flujo del aire caliente) hasta postigos que regulan la entrada del sol.

Además de esto, contamos con las propiedades de los materiales. Los que utilizamos nosotros (cristal, block, concreto) son excelentes conductores térmicos, con valores R de menos de 1 (La resistencia térmica, comúnmente medida como “valor R” es la combinación de la conductividad más el espesor del material, que resulta en un intercambio de temperatura entre un lado del material y otro). La madera, los concretos celulares y sobretodo los aislantes térmicos tienen un valor R mucho mayor, lo que garantizaría que el calor interior no se escape por los muros, siendo muchas veces inclusive más baratos y ligeros que los que acostumbramos usar.

Las ventanas dobles o duovent, aunque efectivas para evitar que atraviese la temperatura, ciertamente son mucho más caras y la inversión no vale la pena en nuestro clima. Para proteger las ventanas basta con postigos de madera (con una excelente resistencia térmica) y cortinas con telas aislantes (como las que se usan para la ropa “calientita”) que además son fáciles de regular.

En nuestro país la mayoría de la energía proviene de fuentes no renovables y altamente contaminantes (petróleo) y si no gastamos energía en calefacción no es porque no queramos, sino porque no se nos ha ocurrido. Si los arquitectos seguimos diseñando con tan poco cuidado de los ocupantes, llegará el momento en que económicamente los aparatos serán accesibles (que es ahora) y decidirán parar de sufrir, lo que nos hará responsables de un derroche de energía y emisiones de CO2 por no tener la habilidad de que nuestros edificios y casas no congelen a sus usuarios. Es una solución de diseño.