Arriba el mercado, abajo la arquitectura

Fuente: El Mundo. http://www.elmundo.es/cultura/2015/02/27/54f028bd22601d057b8b456d.html  Exposición curada y dirigida por Edgar González  en Espanna.  Egresado de la Escuela de Arquitectura del ITESO.

Se acaba de inaugurar la exposición Export. Arquitectura española en el extranjero, en el Museo ICO de Madrid, donde se lanza una mirada sobre el fenómeno de la amplia presencia de obras de arquitectos españoles en otros países.

La muestra comprende el periodo temporal que se inicia en 2002, con la finalización de la terminal marítima de Yokohama de Alejandro Zaera-Polo, y se cierra con la reforma del Rijksmuseum de Ámsterdam, del equipo sevillano de Cruz y Ortíz, inaugurada en 2014. Entre ambas fechas, trescientos arquitectos españoles han desplegado su talento en obras repartidas por todo el mundo y reunidas en el Museo ICO, donde permanecerá la exhibición hasta el 15 de mayo.

La novedad que supone la extensa colección de profesionales españoles trabajando en el extranjero merecería un análisis profundo, ya que supone un cambio de tendencia, una inflexión en la historia de la arquitectura española. Con aspectos muy positivos, como el reconocimiento mundial de la calidad de los arquitectos españoles, a la que ha contribuido la globalización del ámbito cultural y profesional, y otras cuestiones tan negativas como el hundimiento del trabajo de los arquitectos en nuestro país por la destrucción del mercado inmobiliario tras una nefasta gestión especulativa.

La exposición esquiva los aspectos profundos del fenómeno y construye un retrato divertido, contextual y muy plástico del juego de nombres, intereses, complicidades y protagonismos que se tejen en torno a la presencia de los profesionales en el mercado de trabajo y en el logro del éxito empresarial. La idea de presentar la actividad de nuestros arquitectos en el campo internacional como un logro de la marca España parece el color de fondo sobre el que se trazan las líneas maestras de esta muestra, muy útil para observar el tipo de mirada que el mercado otorga a la profesión.

Una muestra con “perspectiva muy abierta”

La extensa y rica recopilación de obras de arquitectos españoles en el extranjero ocupa la sala de la planta baja de la exposición, donde pequeñas fotos, algunas situadas a cinco metros de altura forman una constelación de compleja lectura. En la planta alta se propone una “reflexión” desde una “perspectiva muy abierta” donde se identifican diferentes perfiles profesionales, siguiendo la tendencia hick de abusar de anglicismos clasificando a los profesionales como Insiders, Young Achievers, Producers, Scholars, Healers y Outsiders.

Se destaca también la importancia de la presencia de la arquitectura española en el mundo a través de otros agentes, de grandes constructoras, Giants of Construction, marcas deportivas, Hala Madrid, grandes empresas textiles y hoteleras, Retail Empire, aunque resulte paradójico que se califique al Instituto Cervantes, defensor de la lengua común, entre los Soft power y que en la exposición y en el catálogo se mencione en más ocasiones a los Producers dedicados a las redes sociales que a los arquitectos españoles de mayor relevancia en el panorama internacional.

Puede resultar chocante que algunos profesionales que exploran territorios tangentes a la arquitectura tengan foto y cartel propios en el panel de Outsiders, con mayor visualidad que Rafael Moneo, nuestro único premio Pritzker, con una extensa nómina de obras y premios internacionales. Parece más que correcto que se reconozca el valor incuestionable de la revista de arquitectura El Croquis, pero apenas se mencionan los 30 años de Arquitectura Viva, otro de los pilares editoriales en los que se basa la difusión culta en el exterior de la alta calidad de la arquitectura española.

En la exposición no se muestran planos ni maquetas, y en el catálogo sólo encontramos reducciones de algunos paneles expositivos. Extraña la escasa presencia de la arquitectura frente a la generosidad con que se mencionan los estudios en función de números y porcentajes de trabajo, aunque no se haya llegado al extremo de clasificarlos por sus visitas de internet. Y no deja de llamar la atención que se preste más atención a los mediadores del marketing en las redes sociales que a las obras o los autores.

Como recogió Luis Fernández Galiano en el catálogo de otra exposición, trascendente e imprescindible, On-Site: New Architecture in Spain, celebrada en el MoMA de Nueva York en 2006, la base del éxito internacional de nuestra arquitectura fue la calidad de la enseñanza en las universidades españolas y la confianza de los clientes en la capacidad de los profesionales. Cuando los profesores universitarios transmiten pensamiento arquitectónico y herramientas para afrontar los desafíos del proyecto y del oficio, sus alumnos realizan una arquitectura que se muestra útil para la sociedad, para la cultura y para el mercado.

Si el éxito de la arquitectura española en el extranjero ha sido una consecuencia de las buenas semillas docentes, del abono continuo de los estudiantes y del cuidado del producto, hasta lograr arquitectos con sólida formación, es nuestra obligación consolidarlo. En la medida en que se abandone ese proceso y el medio se convierta en el mensaje, se invertirá en fracaso futuro, pasaremos de la fotografía al selfi, de la arquitectura al blog de tendencias y de la crítica al tweet. De momento, la mercadotecnia aprovecha la calidad de las obras levantadas por arquitectos bien formados, pero no conviene que sean los agentes comerciales quienes decidan qué arquitectura se apoya desde las universidades o desde las instituciones.

La exposición se organiza en dos plantas del museo ICO. Arriba el mercado, abajo la arquitectura. La planta superior propone una lectura de la disciplina arquitectónica entendida en el sentido de “la creación de productos que construyen el mundo”, a partir de paneles para aficionados a descifrar jeroglíficos diagramáticos. En la planta baja, un moteado de innumerables fotografías minúsculas alterna construcciones de Rafael Moneo, Campo Baeza, Carme Pinós, Josep Lluis Mateo, Linazasoro, Carlos Rubio Carvajal, Lamela, Herreros, Nieto Sobejano, EMBT, Bofill, Calatrava, con la obra levantada por otros equipos jóvenes como Murado-Elvira-Krahe. El martes, durante la inauguración, muchos autores buscaban con curiosidad sus trabajos en el laberinto de imágenes donde se encuentran condensados los ingredientes para un análisis de mayor calado.

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Autor: Adolfo Peña Iguarán

bloguero, arquitecto, empresario, académico y gestor cultural.