Para celebrar a Guadalajara…y a Luis Barragán

image001Por Juan Palomar

Ahora que el Ayuntamiento de Guadalajara ha decidido dedicar las festividades por el 472 aniversario de su fundación a Luis Barragán, convendría hacer algunas reflexiones al respecto, y una propuesta concreta al municipio.

La obra del mayor arquitecto mexicano ha sido poco apreciada y respetada en su ciudad natal. En 1980, coincidiendo con la entrega a Barragán del Premio Pritzker (la mayor presea mundial de arquitectura, frecuentemente equiparada al Nobel en este campo) el Ayuntamiento dio la licencia de demolición para destruir una de sus mejores obras: la Casa Aguilar de la calle de López Cotilla 1505. Un decenio antes, de la misma manera, se demolió la casa para Carmen Orozco (en coautoría con Juan Palomar y Arias) en el 1034 de la misma calle. Las dos casas de renta que edificó para el licenciado Robles León en la esquina surponiente de La Paz y Colonias han sido altamente desfiguradas y así permanecen. La casa de Rayón 135 entre Juárez y López Cotilla sufre un marcado abandono con el consiguiente deterioro; el Parque de la Revolución ha experimentado múltiples alteraciones. La casa de Marcos Castellanos 132 ha sido modificada, la casa para el licenciado José Arriola de avenida de las Rosas 543 en Chapalita experimenta su enésima desfiguración; los paseos arbolados de Jardines del Bosque han sido gravemente alterados, lo mismo que la iglesia del Calvario y la fuente y la glorieta completa de Arcos y Niños Héroes; el jardín de la casa de Madero y Robles Gil fue destruido y los arreglos de dicha construcción desfigurados…

Lo anterior es un apretado recuento de los daños infligidos a uno de los más importantes patrimonios culturales de Guadalajara. Salvo tímidas clausuras en algún caso reciente y flagrante –la casa de la avenida de las Rosas, municipio de Zapopan- no ha habido por parte de las autoridades, del Ayuntamiento, del INBA, de la Secretaría de Cultura estatal, ninguna acción decidida y de fondo para proteger este patrimonio. Sería más que tiempo que esas tres instancias se coordinaran para buscar algún instrumento eficaz de salvaguarda y para emprender acciones concretas para la protección y la restauración del irreemplazable acervo barraganiano. Lo anterior sería una eficaz y urgente celebración de la figura y la obra de Luis Barragán…y de Guadalajara.

Y ahora una propuesta muy puntual (que ya ha sido enunciada antes en este espacio): recuperar la capilla abierta de Jardines del Bosque, cuyos restos se encuentran en el Parque de las Estrellas. Este espacio, absolutamente magistral, consistía en apenas cuatro muros que encerraban un ámbito vacío destinado a la meditación, a la contemplación y a la consideración del cielo y las frondas de los gigantes que lo circundaban. Una obra maestra.

Resulta que a la autoridad municipal le pareció apropiado, hacia la década de los setenta, rellenar los cuatro muros retacando entre ellos una oficina del Registro Civil. Está de más abundar en la magnitud y desatino de semejante acción. Estamos a tiempo para buscar YA una ubicación adecuada para la oficina citada, limpiar y restaurar el espacio y los muros y devolverle a la ciudad, por lo menos, una valiosísima pieza del patrimonio perdido. Sería un regalo de aniversario para Guadalajara realmente significativo, y una contribución señalada a la integridad de la obra del más destacado arquitecto tapatío y mexicano, cuya herencia espiritual e influencia se han hecho sentir en todo el mundo.

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Autor: Adolfo Peña Iguarán

bloguero, arquitecto, empresario, académico y gestor cultural.