Sobre el edificio A del Campus ITESO

Por: Alejandro Guerrero

Decir que el edificio A del campus del  ITESO es un edificio genérico, puede sonar en principio, como una afirmación con sentido peyorativo. Efectivamente, creo que el edificio A del ITESO es un edificio genérico y creo también que es en ello donde radica su valor. Es genérico en el sentido de que pertenece a un conjunto. Enrique Nafarrate, el arquitecto autor de los edificios A, B y C del ITESO, debió trabajar en dicho edificio pensando en que sus valores pudieran ser repetibles y extrapolables a otros. En que las decisiones tomadas para uno pudieran ser utilizadas para el resto. Entonces se dio a la tarea de producir un tipo edificatorio que pudiera funcionar para resolver diferentes situaciones programáticas. Un edificio modelo que pudiera ser replicable, pero que también pudiera aceptar las modificaciones generadas por la excepción. Por eso los edificios A, B y C son a la vez iguales pero diferentes. Es genérico en tanto que comparte un lenguaje común, producido por su orientación norte-sur, por el hecho de dejar su estructura a la vista, por la implementación de pretiles cerámicos y cierres de cristal, y por la utilización de esas losas en voladizo que a la vez producen pasillos y aleros necesarios al sur.

Si hablamos de que su valor reside en el ánimo de crear un conjunto, necesariamente tendremos que pensar en los intersticios; los espacios abiertos que separan – o que en todo caso unen – a los edificios, son en realidad los espacios que producen la inmejorable atmósfera que el campus tiene, y por la cual es ampliamente conocido. En ellos, se ensayaron por primera vez las arboledas y los jardines que con los años transformarían al ITESO en ese pequeño bosque al que seguimos acudiendo. Su interés no reside, por tanto, en su individualidad, sino más bien en las relaciones espaciales que se producen por su interacción con el conjunto. El valor genérico de edificios como el A, es el mismo valor del cual carecen muchos edificios recientes en la ciudad; que en búsqueda de su propia afirmación, se pierden en una supuesta “artisticidad” vacua, inútil e inculta.

9 de febrero de 2012.

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