Un extraño enemigo

Por Margarita Garza Cuéllar*

El 8 de noviembre de 2016 el triunfo electoral de Donald Trump nos movió el piso. Al día siguiente la Ciudad de México amaneció lluviosa y un ánimo nublado nos envolvió. Nuestra tímida narrativa sobre el futuro de la economía nacional se fracturaba conforme iban apareciendo los resultados definitivos de la elección. En un paralelismo con los juegos infantiles, el triunfo de Trump “nos quitó la silla”, nos convirtió en “el lobo”, el objeto fóbico del mal de muchos en Estados Unidos. El miedo triunfó en esta elección y hoy es la sensación que describe la experiencia de incertidumbre en el mundo.

La personalidad de Trump impacta por su narcisismo, su ostentación, prepotencia, y grosería. Expresa un ego inflado y reforzado —ahora— por el de todos sus votantes. Su campaña esgrimió valores éticamente cuestionables y políticamente incómodos. Y así ganó. Frente a la igualdad o la multiculturalidad defendió la superioridad de la blancura; frente a la solidaridad, sorprendió con su menosprecio de los discapacitados, las mujeres, los migrantes y las personas con una opción sexual diferente. Prometió devolver la grandeza a Estados Unidos con medidas que excluyan a los que no se ajustan a su identidad de nación blanca, cristiana y “exitosa”. El suyo es un discurso irresponsable que culpa “al otro” —al diferente— de la pérdida de empleos, la violencia, el aumento de la delincuencia y del descenso del bienestar de los estadunidenses. Desatendió las causas reales de estos males y se empeñó en construir un adversario hacia quien desplazar la culpa, el enojo y la frustración. La demonización del enemigo y una visión maniquea de la sociedad y del mundo tienen efectos psicológicos y políticos útiles al autoritarismo. El discurso del candidato y luego presidente electo tiene tintes autoritarios, populistas y es reflejo de una visión de la realidad en “blanco y negro”: la virtud, el progreso, el bienestar, la seguridad e incluso la belleza se achacan al polo “interno” —la identidad nacional— que resulta amenazada por lo “extranjero” —el otro— el agente contaminante, al que hay que echar fuera o eliminar.

Los discursos que, como este, se organizan bajo una lógica bipolar y excluyente tienen una eficacia psicológica y un efecto político: nutren el ego, refuerzan la identidad frente al enemigo y justifican la agresión.1 La campaña del “magnate” y su triunfo electoral han trasmutado —en violencia— la frustración de una parte de la sociedad estadunidense que ha visto mermados sus ingresos y su seguridad.2 La prensa de la Unión Americana ha documentado el aumento de los ataques físicos y verbales contra hispanos, musulmanes, negros y mujeres. Como el su- cedido en una escuela secundaria de Royal Oak, en la que los estudiantes gritaron la consigna “Build that wall, build that wall” (“Construyan el muro, construyan el muro”) frente a sus compañeros de las minorías.3 El auge de la derecha radical en Estados Unidos se explica, en gran medida, por las consecuencias negativas de la globalización agravadas por la crisis de 2009. La angustia experimentada por la inseguridad económica en capas medias, sectores obreros y rurales buscó seguridad en las promesas del candidato republicano. El empleo de la industria manufacturera en la Unión Americana ha sido golpeado por la automatización y robotización de los procesos y por el traslado de las fábricas a países con mano de obra dispuesta a ganar en un día lo que un estadunidense gana por hora. Michael Chossudovsky, en su análisis sobre la Globalización de la pobreza apunta que el “nuevo orden mundial” ha empujado a las capas medias de la sociedad hacia el empobrecimiento, además de acelerar el proceso de polarización de la riqueza y la destrucción del medio ambiente. Considera que enfrentamos la crisis económica más grave de la historia moderna y su efecto “genera el apartheid social, alienta el racismo y las luchas étnicas, socava los derechos de las mujeres y con frecuencia lanza a los países a confrontaciones destructivas entre nacionalidades”.4

Desplazar la culpa y los miedos de los efectos negativos de la globalización hacia el enemigo externo, objetivado en la figura de los mexicanos o de los inmigrantes, ha resultado una estrategia electoral exitosa, pero es injusta, falsa y peligrosa. Ante un candidato caprichoso e impredecible, como Trump, los mexicanos no debemos desestimar las amenazas. Enfrentamos el reto de responder fuerte y con dignidad, sin esperar que el Congreso estadunidense o la movilización ciudadana contengan su ímpetu. Lo seguro es que será difícil encauzar la violencia que su campaña ha desatado.

Los nuestros vuelven a ser tiempos de división y de miedo. En Euro- pa los efectos de la crisis económica y la llegada masiva de migrantes han polarizado también a la sociedad, en la que se observa el repunte de partidos de derecha. En un estudio, Javier P. Marotte considera que el éxito de la extrema derecha europea se sustenta en el crecimiento ex- ponencial de la inmigración pobre y el acrecentamiento del miedo a aceptar diferencias y cambios por la pérdida de identidad nacional, el terrorismo y la multiculturalidad. Señala que a pesar de los matices que existen entre los partidos europeos de derecha hay un sustrato que les es común: el nacionalismo, un estilo político populista y un proyecto que contempla la exclusión de una parte de la población —la extranjera— y alienta el mito de una “Europa blanca”.5 Así, vemos que el ideal de una Europa uni cada observa fracturas que han dejado huella en un territorio dividido por vallas y murallas.

Pero tal vez la señal más clara del giro a la derecha de Europa ha sido el resultado del refrendo de junio de 2016 que dio el triunfo al Brexit. Un poco más de la mitad de los votantes (52%) decidió la salida del Reino Unido de la Unión Europea y si bien el tema de la inmigración inclinó la balanza de la votación, análisis más profundos, como el de Vicenc Navarro, ayudan a ubicar las causas en el desempleo que aqueja a regiones enteras del Reino Unido por el traslado de sus industrias a países de Europa del Este: “La desregulación del mundo del trabajo, acompañada de la dilución, cuando no destrucción, de la protección social, ha creado una gran inestabilidad y falta de seguridad laboral”.6 En el mismo análisis Navarro señala que el voto de las clases populares no es solo anti UE sino anti establishment.

Por su parte, Maciek Wisniewski piensa que el triunfo de Trump en Estados Unidos y el fortalecimiento de la extrema derecha en Europa deben su éxito a una política fundada en la identidad racial para encauzar la frustración por el empobrecimiento derivado de décadas de políticas neoliberales.7 Su tesis coincide con la de Zigmunt Bauman, quien apoya la idea de que la clave del triunfo ha sido casar la política identitaria con la “ansiedad económica”.8

Llegado a este punto es válido cuestionar por qué el descontento social se ha cobijado en la derecha, “por qué el populismo de derechas está teniendo éxito a la hora de ganarse a los oprimidos y desfavorecidos hacia el falso camino del aislamiento nacional”.9 El reto de la izquierda, según Wisniewsky, será articular un discurso que vincule las ansiedades desde la solidaridad y lo universal; de no lograrlo enfrentaremos un mundo aún más atrincherado y violento.

¿Realmente pueden prescindir las sociedades avanzadas de la contribución de los migrantes? Desde un enfoque interesante sobre migraciones Alejandro I. Canales considera indispensable su papel reproductor de la sociedad global en tres ámbitos: económico, demográfico y en la reproducción de la estructura de clases.10 Ante la amenaza de la consolidación de la extrema derecha en el mundo y la instrumentación de sus medidas antimigratorias ¿cómo resolverán las sociedades envejecidas el déficit poblacional? ¿Estarán dispuestas las mujeres blancas a regresar al hogar a atender las necesidades de cuidado de niños y ancianos? Y en ese caso, ¿cómo suplirán su contribución al ingreso familiar?

La baja en las tasas de fecundidad y la elevación de la expectativa de vida ha impactado en la inversión de la pirámide poblacional en algunos países europeos. Esto representa una amenaza no solo a los sistemas de pensiones sino al remplazo poblacional por lo que, desde esta perspectiva, Europa necesita inmigrantes jóvenes que coticen en la seguridad social.

El vacío poblacional se explica por lo que los demógrafos han llamado “segunda transición demográfica”, que consiste en el cambio en la composición y dinámica de los hogares y familias, el descenso en los niveles de fecundidad y el envejecimiento de la población.11 La Comisión Europea estima que el Viejo Continente necesitará 50 millones de trabajadores en los próximos 30 años para lograr mantener sus sistemas sociales.12 De acuerdo con el estudio de Joseph Chamie,13 el descenso de la natalidad y el envejecimiento de la población son preocupantes en Alemania, Italia, Japón, Polonia, Singapur, Corea del Sur y España. En estos países la fecundidad se acerca a un hijo por mujer, lo que está por debajo del nivel de remplazo poblacional.14

Desde esta óptica, la inmigración podría ser una opción atractiva para proveer la población necesaria y mantener los niveles de repro- ducción demográ ca. En lo económico, los migrantes proporcionan la fuerza de trabajo que se requiere para actividades productivas —como la construcción, la agricultura o actividades industriales— y partici- pan en actividades de reproducción —servicio doméstico, cuidado de enfermos, niños y ancianos, limpieza y mantenimiento—, además constituyen una mano de obra barata que se inserta, muchas veces, en trabajos precarios, exibles, inseguros y sin prestaciones, debido a su condición de indocumentados.

Estudios sobre la inserción laboral de los inmigrantes en los paí- ses de destino muestran su contribución en actividades económicas orientadas a la reproducción social y cotidiana de la población nativa, sobretodo de sectores medios y altos.15 En estos países existe una alta demanda de trabajadoras que se dediquen a labores del hogar, en virtud de que las mujeres nativas han optado por trabajos menos precarizados que gozan de mayor valoración y prestigio social, y que les representan un ingreso para mantener su estilo de vida. Concluye el autor que para las sociedades centrales “Cerrarse a la inmigración pondría en peligro no sólo la reproducción social de sus clases medias y altas, sino también el propio crecimiento económico […] La reproducción del capital requie- re proveerse de esa mano de obra para mantener así sus hegemonías a nivel local e internacional”.16

Pero los países europeos, Estados Unidos y Canadá buscan trabaja- dores educados y calificados —médicos, enfermeras, ingenieros, analistas informáticos o técnicos especializados—, por lo que parecieran no temer a la inmigración en general sino, sobre todo, a la de los empobrecidos cuya presencia impone un reto mayor para la integración.

Adela Cortina ha propuesto el término “aporofobia” para designar el miedo y rechazo del pobre, del que carece de medios o recursos. Desde su punto de vista, “La verdadera actitud que subyace a muchos comportamientos supuestamente racistas y xenófobos no sería, en realidad, la hostilidad a los extranjeros, o a las personas que pertenecen a una etnia diferente a la mayoritaria, sino la repugnancia y el temor a los pobres”.17 Considera que el miedo al pobre es aprendido; se provoca y difunde a través de discursos que relacionan a las personas de escasos recursos con la delincuencia y con una amenaza al sistema socioeconómico. En su opinión la “aporofobia” es el obstáculo principal para que Europa emprenda políticas de ayuda real a los inmigrantes. “Se les rechaza por ser pobres y se les culpa de su desesperada situación, al tiempo que se manipulan los medios informativos para magnificar la supuesta amenaza que supone su instalación en Europa”.18

El “aporoi” que describe Cortina es el consumidor fallido o el vagabundo en los textos de Bauman. Este autor se vale de la metáfora de “turistas y vagabundos” para ilustrar los polos del espectro de la desigualdad en la sociedad global. Bauman enuncia que turismo y vagancia son las dos caras de la misma moneda. La línea divisoria entre los dos grupos es fácil de cruzar por lo que no hay temor más grande para un turista que convertirse en un desposeído. Refugiados, desplazados, solicitantes de asilo, emigrantes, “sin papeles”, son todos ellos los residuos de la globalización y verlos acampar en las estaciones de trenes europeas hace que de alguna forma las pesadillas se conviertan en realidad. “No hay aporofobia más peligrosa que la que sueña con eliminar a todas las personas a las que los poderosos consideren un estorbo.”19

Los nuestros son tiempos de vagabundos. La aceleración de la desigualdad pudiera ser el producto más acabado de las políticas neoliberales. El último informe de Oxfam sobre pobreza y desigualdad arroja cifras alarmantes. Afirma que la economía mundial está al servicio de apenas 1% de la población. Esta minoría tiene más recursos que el restante 99%. Además, la riqueza de la mitad más pobre de la humanidad se ha reducido en un billón de dólares a lo largo de los últimos cinco años.20

Vivimos en un tiempo de barbarie social y ecológica. Las migraciones pobres son el anverso de la sociedad de consumo y el precio de la economía global. No basta el respeto a los demás, hay que ofrecer una lucha común que elimine las condiciones que generan refugiados y millones de migrantes empobrecidos. Los movimientos emancipatorios de nuestro tiempo y su discurso igualitario, pacifista, antipatriarcal, antiproductivista y cuidadoso de la “casa común” son la alternativa esperanzadora para una sociedad amenazada. No hay camino por la vía de la violencia y la exclusión. Así parecen reconocer los jóvenes que protestan en Estados Unidos bajo la consigna “Not my president” (“No es mi presidente”).

* Es licenciada en Sociología por la Universidad Iberoamericana, maestra en Ciencias Sociales por la Universidad de Guadalajara y en Migraciones Internacionales Contemporáneas por la Universidad de Comillas. Desde 1999 es profesora de asignatura en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (iteso). Realizó trabajo voluntario en fm4 Paso Libre de 2009 a 2013. Correo electró- nico: margag@iteso.mx
1. Zweig, Connie & Abrams, Jeremiah (Eds). Encuentro con la sombra. El poder del lado obscuro de la naturaleza humana, Kairos, Barcelona, 1993.
2. Un análisis de la votación estadunidense, basada en una investigación realizada por el consorcio Edison Research Election Pool, arroja que el per l del votante que apoyó a Trump es de un hombre blanco, conservador, sin título universitario. De entre ellos, 84% apoya la deportación de inmigrantes y 86% la construcción del muro fronterizo. Véase: Villagrán, Mario. “Este es el perfil de las personas que votaron por Donald Trump”, en Quién, 9 de noviembre de 2016 [de disponible en: http://www.quien.com/politica/2016/11/09/estes-es-el-perfil-de-las-personas-que-votaron-por-donald-trump].
3. Dickson, James David. “Royal Oak middle school students chant ‘Build that wall’”, en The Detroit News, 11 de noviembre de 2016 [DE disponible en: http://www.detroitnews.com/story/news/local/ oakland-county/2016/11/10/royal-oak-students-chant-build-wall-cafeteria/93581592/] 4. Chossudovsky, Michel. Globalización de la pobreza y nuevo orden mundial, Siglo XXI, México, 2002, p.7.
5. Marotte, Javier Pablo. “La extrema derecha europea, una tendencia en auge”, en Revista de Ciencia Política, núm.19 [DE disponible en: http://www.revcienciapolitica.com.ar/num19art2.php].
6. Navarro, Vicenc. “Lo que los medios no dicen sobre las causas del Brexit”, en Rebelión, 27 de junio de 2016 [DE disponible en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=213836].
7. Wisniewski, Maciek. “La guerra racial, el capitalismo y la ideología”, en La Jornada, México, 2 de diciembre de 2016 [de disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2016/11/04/opinion/019a2pol].
8. Idem. Véase también: Bauman, Zygmunt. La globalización. Consecuencias humanas, FCE, México, 2006; Bauman, Zygmunt. Vidas desperdiciadas. La modernidad y sus parias, Paidós, Barcelona, 2005.
9. Habermas, Jürgen. “El error es aceptar el terreno de enfrentamiento de nido por el populismo de derechas”, en ctxt, núm.92, 23 de noviembre de 2016 [DE disponible en: http://ctxt.es/es/20161123/ Politica /9664 /jurgen-habermas-populismo-brexit-derecha.htm].
10. Canales, Alejandro. “La migración en la reproducción de la sociedad global”, en Migración y Desarrollo, vol.11, núm.21, 2013 [de disponible en: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext &pid=S1870-75992013000200002].
11. El modelo propuesto por Dir Van de Kaa y Ron Lestahege se ha denominado la “segunda transición demográfica” [DE disponible en: https://apuntesdedemogra a.com/2011/08/26/la-segunda-transicion- demogra ca-en-van-de-kaa-y-lestahege/].
12. Martín Perez, Idafe. “¿Por qué Europa sí necesita de los inmigrantes?”, en El Tiempo, 19 de septiem- bre de 2015 [DE disponible en: http://www.eltiempo.com/mundo/europa/europa-si-necesita-de-los- inmigrantes/16363699].
13. Joseph Chamie es consultor en demografía y exdirector de la División de Población de la Organiza- ción de las Naciones Unidas.
14. La población nipona actual, de 128 millones, se reducirá en un tercio para el año 2060. Dentro de poco, 40% de quienes habitan ahí tendrá más de 65 años. La expectativa media de vida es de 85 años para los hombres y de 87 años para las mujeres. En 2013 el gobierno japonés anunció la inversión de unos 20 millones de dólares al año en subsidios para la investigación en robótica para el cuidado en los hogares de sus personas mayores. Esto podría suplir efectivamente la carestía de trabajadores nacionales para el cuidado de ancianos sin tener que recurrir a la inmigración. Francisco Moreno. “Inmigración xxiv Contraejemplo Japonés”, en IJM Actualidad, 1 de julio de 2015 [DE disponible en: https://www.juandemariana.org/ijm-actualidad/analisis-diario/inmigracion-xxiv-contraejemplo- japones].
15. Vershuur, Christine. “Inmigrantes y nueva división internacional del trabajo y de los cuidados”, 2007, en Canales, Alejandro. Op. cit.
16. Canales, Alejandro. Op. cit.
17. Martínez Navarro, Emilio: “Aporofobia”, en Jesús Conill (Coord), Glosario para una sociedad intercultural, Bancaja, Valencia, 2002, p.1 [DE disponible en: http://www.emiliomartinez.net/pdf/Aporofobia.pdf ].
18. Ibidem, p.6.
19. Ibid, p.4.
20. Oxfam. Una economía al servicio del 1%: acabar con los privilegios y la concentración de poder para frenar la desigualdad extrema, Oxfam International, Oxford, 18 de enero de 2016 [de disponible en: https://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/ les/ le_attachments/bp210-economy-one-percent-tax-havens-180116-es_0.pdf ].
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