Trump, el muro y la posverdad

Por: Ana María Vázquez Rodríguez*

El intercambio comercial debe convertirse,
una vez más, en un medio al servicio de fines más elevados.
Nunca debería haberse trasformado en otra cosa.
Thomas Piketty1

 

Donald Trump anunció su postulación como candidato a la presidencia de Estados Unidos el 16 de junio de 2015. Ocho meses después fue nominado por el Partido Republicano, iniciando así una tensa campaña y un controvertido proceso electoral. Su triunfo, en la elección del 8 de noviembre de 2016, apuntala una era turbulenta y sin precedentes en la historia contemporánea.

El triunfo de Trump impactará prácticamente todos los ámbitos de la vida política, social y cultural de Estados Unidos, la región y el mundo. Abundan los análisis y las discusiones que valoran las condiciones y ofrecen escenarios de acción. Sin embargo, ante el temperamento político de Trump, sus declaraciones voluntariosas, la irracionalidad y absurdez de sus propuestas y sus alianzas perversas, poco puede anticiparse.

Con todo, es indudable que por al menos cuatro años atestiguaremos un modo de hacer política caracterizado por el descaro e impulsado por sensaciones de verdad y afirmaciones sin sustento.2 ¿Pueden, en este escenario, pensarse acciones efectivas para responder y enfrentar los riesgos? ¿Hasta qué punto deben naciones como México, en su vecindad y relación comercial, alarmarse por la llegada de Trump al poder? Este artículo ofrece reflexiones sobre los resultados de la elección presidencial estadunidense de 2016, la agenda propuesta por el presidente electo y sus implicaciones para la relación bilateral. Se argumenta que, ante la incertidumbre, una mirada amplia permitirá generar estrategias de largo alcance activando las capacidades colectivas y los recursos acumulados de los mexicanos y su gobierno.

1. EL CONTEXTO Y RESULTADO DE LA ELECCIÓN

En el proceso electoral del 8 de noviembre de 2016 más de 135 millones de estadunidenses eligieron a su cuadragésimo quinto presidente. También renovaron el Congreso al votar por 100 senadores y 435 representantes. Además, votaron más de 150 propuestas de ley y eligieron gobernador en 12 estados.3

Los resultados trazan un complicado escenario para los siguientes años. Donald Trump, candidato republicano, consiguió 305 votos electorales de los 270 requeridos para ganar, 72 más que su oponente demócrata Hilary Clinton, que obtuvo 232.4 Además, ambas cámaras, la de senadores y representantes, quedaron bajo control del Partido Republicano.5

Luego de su victoria, Trump refrendó el plan presentado en octubre previo para los primeros 100 días de su administración (véase la tabla 5.1). Con él promete enfocarse en tres áreas: la dinámica política en Washington, particularmente el papel del Congreso; los trabajadores estadunidenses, y el restablecimiento del estado de derecho. Además, incluye la revocación de las acciones ejecutivas en torno a salud (en concreto el Patient Protection and Affordable Care Act, mejor conocido como Obamacare), la construcción de un muro fronterizo con México,6 y reformas en política migratoria, entre otras medidas.

Varias de estas medidas tendrán un efecto en México y su relación con Estados Unidos. Las múltiples implicaciones evidencian una compleja relación bilateral que va más allá de lo económico o
comercial y que obedece solo marginalmente al partido en el poder. Si bien históricamente las condiciones para la relación bilateral parecen más favorables cuando el presidente estadunidense es republicano,7 el perfil de este presidente electo es insólito. Nunca antes fue elegido un candidato cuya campaña y proyecto de gobierno estuviera construido mayoritariamente sobre la agresión y el rechazo a los mexicanos, empleando términos racistas y provocando temor por su presencia y la de otros inmigrantes.

Así, el escenario es, a lo menos, complejo; a lo más, peligroso. Tanto bilateral como regionalmente, autoridades, tomadores de decisiones y analistas están obligados a un minucioso análisis de los recursos y herramientas con que cuentan para enfrentar una realidad en la que no tienen injerencia, pero que podría tener efectos de largo plazo. Además, aunque tanto en México como en Estados Unidos conviven las posiciones aislacionistas y las integracionistas, la complejidad de las relaciones bilaterales, sobre todo desde los años noventa del siglo xx, obliga a todos los matices y precauciones posibles. Es decir, en el marco de una honda y larga relación bilateral habrá que resolver y resistir un panorama desconcertante y paradójico haciendo uso de los mecanismos políticos, los recursos económicos y tecnológicos, y el patrimonio cultural y social poseído.

2. MÁS ALLÁ DEL TLCAN

Hacer frente a la presidencia de Trump requerirá algo más que habilidad y suerte. Para México empieza una etapa de fuertes lecciones sobre una relación bilateral forzada, fría y oportunista. Tal vez la más dura está en asumir el fracaso de la premisa bajo la cual se construyeron los intercambios en los últimos 25 años. Esto es, el supuesto neoliberal (económico y político) de que una mayor interdependencia comercial genera relaciones económicas, políticas y sociales más sólidas y prosperas.8 En lo general, ello ha resultado más bien complejo, como ilustra el accidentado proceso de integración europea iniciado en 1951, que se tambalea al menos desde la crisis económica de 2008.9 El caso de Norteamérica mostraría ahora que el peso y el poder de una sola nación puede acarrear el enfriamiento y la posible destrucción de las relaciones bilaterales.

Para México, ser el tercer socio comercial de Estados Unidos10 no será suficiente para apaciguar la agresión y el rechazo de Trump hacia el país y sus ciudadanos. Las acciones que promueva el nuevo presidente a partir del 20 de enero serán en su mayoría realizables y consistentes con su discurso. Por ello, ocuparse de manera excesiva de los ámbitos comerciales y económicos podría oscurecer los impactos en lo social, político y cultural, esferas tanto o más preocupantes.

Entre las acciones de impacto inmediato a México está las relativas al endurecimiento de la política inmigratoria, concretamente el anuncio de la inmediata deportación de casi tres millones de personas inmigrantes con antecedentes criminales.11 También es alarmante la posible cancelación del programa de acción diferida para los llegados en la infancia (daca), uno de los mecanismos más efectivos para la protección de inmigrantes indocumentados.12 Por su alto costo político, esta cuestión requerirá de Trump un fuerte y efectivo cabildeo con el Congreso. Sin embargo, la inmigración, que fuera pilar discursivo de su campaña, será también tema prioritario de su gobierno.

Las medidas sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (tlcan) se han debatido ampliamente, especialmente desde el 8 de noviembre de 2016. Entre sus primeras declaraciones luego de su triunfo, Trump confirmó su intención de renegociar o retirarse del acuerdo comercial. Además, ratificó las acciones por las cuales pretende recuperar los empleos perdidos por los estadunidenses luego de la apertura y desregulación al comercio.

A más de 20 años de la entrada en vigor del pacto comercial, es difícil establecer un balance sobre costos y beneficios del tlcan para cada una de las partes. Empero, la interacción trasciende el ámbito comercial. El modelo económico asociado al acuerdo ha llegado a impactar en los hilos de la cadena productiva, los servicios, las finanzas y los patrones de consumo. Los procedimientos requeridos para su revisión o renegociación retrasarán cualquier acción hasta agosto de 2017, generando inestabilidad económica interna y regional y un tenso clima para las negociaciones en este ámbito. Si bien esta medida podría no completarse, activar, tanto en Estados Unidos como en México y Canadá, redes de actores públicos, privados y sociales afectados por la propuesta contribuirá a reconocer otros aliados y proyectos para fortalecer las relaciones regionales.

Otro impacto del proceso electoral del que poco se ha hablado es el de la aprobación de la legalización de la marihuana o cannabis en California, Maine, Massachusetts y Nevada. Esta decisión ejercerá una presión adicional en México respecto de sus políticas de combate al narcotráfico, en concreto la estrategia de seguridad en forma de guerra iniciada en 2006. Aun cuando una reforma en el plano federal podría tomar años en Estados Unidos, la creciente aceptación del consumo de marihuana en diversos estados ejercerá mayor presión a favor de la regulación y la legalización.13

 

3. LA ADMINISTRACIÓN TRUMP, UN PELIGRO LATENTE

La presidencia de Trump será peligrosa por su carácter conservador y excluyente, reflejado en su plan de gobierno.14 Independientemente de cuántas y cuáles propuestas se concreten, lo adverso radica en la intención detrás de su proyecto político. Su gabinete estará integrado por un círculo conservador, expresamente simpatizante de la supremacía blanca, cercano a grupos racistas, que juega con la necesidad tanto de los estadunidenses como de los inmigrantes —especialmente latinos y mexicanos—. Además, promueve una agenda neoliberal extrema que beneficia a los más ricos con exenciones y acceso indiscriminado al poder. Conforme se materializa el perfil del futuro presidente estadunidense se borra la posibilidad del diálogo basado en la comprensión de intereses y necesidades mutuas, y del respeto entre gobiernos y ciudadanos.

Independientemente de cómo concluya la renegociación del tlcan y el abandono del tpp, este tema ya ha impactado la relación bilateral y ha generado incertidumbre. Además, como advirtiera Thomas Friedman justo antes de la elección, la liberalización comercial también produjo una reorientación de la economía regional e impulsó la reorganización de la producción desplazando el trabajo manual por la micro–tecnología.15 Por tanto, las promesas de Trump con respecto a recuperar los empleos son insostenibles, y solo provocarán desencanto y aumentarán la frustración y el enojo de millones de estadunidenses.

Efectivamente, los estados de la Unión Americana que más han sido impactados por la deslocalización de las fábricas fueron decisivos para la victoria de Trump.16 Ahí hay grandes expectativas, especialmente sobre la industria automotriz. Aunque Trump podría utilizar incentivos económicos para retener o recuperar empresas, la consecuencia podría ser aún más desastrosa.17 Un modelo que dependa de subsidios e incentivos fiscales se agotaría, con el riesgo de generar una crisis económica interna aún mayor.

Los efectos para México y la región de la elección de Trump como presidente se inscriben en un contexto convulso. Refieren al desencanto y el desconcierto asociado a otros procesos políticos recientes, como el triunfo de Enrique Peña Nieto en México o el regreso por tercera ocasión de Vladimir Putin a la presidencia rusa, ambos en 2012, o el rechazo al acuerdo de paz en Colombia el 2 de octubre de 2016. Remiten también a la vulnerabilidad y el desequilibro resultado de giros políticos cuando las fronteras entre la empresa y la política se desdibujan, dañando el estado de bienestar.

Asimismo, el triunfo de Trump evidencia la urgencia por una mayor autocrítica de la izquierda, un freno a las reformas regresivas y el cuestionamiento sobre la conducción de las agendas bilaterales. Una perspectiva que interprete los múltiples niveles de la política internacional no basta. Para reflejar críticamente los posibles escenarios desde lo local y comunitario, reconociendo actores clave para construir una nueva relación, se requiere algo más que incorporar distintos ámbitos y dimensiones.18 Ello, además, permitirá operar otros modos de entender y hacer política internacional al reconocer la red de relaciones (consulados, colectivos y organizaciones) para trabajar a favor de los mexicanos y con ellos (trabajadores, inversionistas, estudiantes, etcétera).

México posee recursos clave nunca antes utilizados en toda su potencialidad. Entre ellos está la red de consulados y casas de enlace de estados y municipios, y las relaciones que estos establecen con grupos organizados de mexicanos en Estados Unidos y colectivos que los apoyan y protegen, y con periodistas, artistas, estudiantes y trabajadores. 19 Activar y utilizar efectivamente estas redes demanda comprender interconexiones más allá del comercio y la migración. Los planes de acción que surjan deberán, además, contemplar medidas de cabildeo y presión, difundiendo las aportaciones económicas y culturales, y convocando a actores varios para reunir información clave hacia una agenda de negociación sólida a favor de los ciudadanos y sus familias, independientemente de su lugar de residencia.

 

4. CONCLUSIONES

El futuro inmediato, luego de la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, requiere varias tareas. Primero, evitar asumir que las cosas podrán cambiar. El discurso y las contradicciones del nuevo presidente no van a modificarse radicalmente; su agenda se sostendrá en el discurso que lo llevó a ganar la presidencia, como evidencia la conformación de su equipo de gobierno y su plan de acciones propuesto, y trabajará intensamente para llevarlo a cabo.

Segundo, a pesar de las presiones económicas por los posibles cambios al tlcan y otras medidas que dañarán la relación comercial, el deterioro en el panorama será el resultado de muchos otros factores. A menos que haya ajustes importantes por parte de los organismos financieros internacionales y sus miembros en los ámbitos regional y global, seguirá habiendo impactos al tipo de cambio y presión laboral reflejada en los flujos migratorios, la violencia y el desplazamiento.

Tercero, las preocupaciones por la construcción del muro fronterizo, la renegociación del tlcan o la cancelación del tpp son temas de superficie. Lo que está frente a nosotros es una era de convulsión en casi todos los ámbitos (político, ambiental, de derechos humanos, económico, fiscal, industrial y monetario, migratorio y diplomático). Además, si Trump cumple la deportación masiva e inmediata de mexicanos y centroamericanos, el efecto será no solo económico sino, sobre todo, laboral y social.

Al carácter discriminatorio de la agenda de Trump se le suma la amenaza a la magra estabilidad de las condiciones de subsistencia de millones de mexicanos que se han visto forzados a adaptar su proyecto de vida, como resultado del impulso de la agenda comercial como prioridad de la política exterior mexicana. Entre los asuntos apremiantes por atender está impulsar una agenda nacional soportada en un diálogo entre sociedad y gobierno.20 El triunfo de Trump no solo muestra la división y la fragmentación de la sociedad estadunidense; deja ver también la falta de capacidad para llegar a acuerdos, generar políticas incluyentes, construir comunidad y establecer proyectos conjuntos entre actores distintos a las institucionales formales.

Una mirada amplia implicará entender que el discurso de división y demonización contra los mexicanos que viven en Estados Unidos es una expresión del carácter arbitrario, voluntarioso y conservador del gobierno que encabezará Trump. También desde México debe reflexionarse sobre el grado en que esas posturas han influido en los propios procesos políticos y sociales, minando la convivencia, debilitando la capacidad de diálogo y comprometiendo el futuro de varias generaciones. Con el arranque de la administración de Donald Trump, el 20 de enero de 2017, se iniciarán al menos cuatro años de trabajo permanente para redefinir la relación bilateral hacia una más equilibrada y provechosa, acorde con las prioridades de México y sus ciudadanos.

* Es profesora investigadora del área de Estudios Internacionales del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (iteso) y miembro del Programa Institucional de Derechos Humanos y Paz de esta universidad. Es candidata a doctora en Bienestar Social (iteso–Boston College, eu). Tiene una maestría en Relaciones Internacionales por la Universidad de Sussex, Reino Unido, y otra en Comunicación de la Ciencia y la Cultura por el iteso. Correo electrónico: avazquez@iteso.mx
1. “Trade must once again become a means in the service of higher ends. It never should have become anything other than that”. Piketty, Thomas. “We must rethink globalization, or Trumpism will prevail”, en The Guardian, 16 de noviembre de 2016 [de disponible en: https://www.theguardian.com/commentisfree/2016/nov/16/globalization-trump-inequality-thomas-piketty?CMP=share_btn_fb].
2. En la era de la posverdad, la discusión versa sobre la relación entre la manipulación de las evidencias, las emociones y la democracia. Véase: Erasmus. “Art of the lie”, en The Economist, 10 de septiembre de 2016 [de disponible en: http://www.economist.com/news/leaders/21706525-politicians-havealways-lied-does-it-matter-if-they-leave-truth-behind-entirely-art].
3. Véase: National Conference of State Legislatures [de disponible en: http://www.ncsl.org/research/elections-and-campaigns/statevote-2016.aspx].
4. Contendieron también Gary Johnson, del Partido Libertario; Jill Stein, del Partido Verde; Evan McMullin, candidato independiente, y Darrell Castle, del Partido de la Constitución. En conjunto obtuvieron 4.85% del voto popular. Véase: “Presidential election results: Donald J. Trump wins”, en The New York Times [de disponible en: http://www.nytimes.com/elections/results/president].
5. El sufragio popular favoreció a Hillary Clinton, con más de 2.6 millones de votos a la fecha en que se redactó este artículo. Los resultados pueden consultarse a detalle en sitios como New York Times [de disponible en: http://www.nytimes.com/elections/results/president] o Politico [de disponible en: http://www.politico.com/2016-election/results/map/president]. Al cierre de este artículo el reporte de resultados oficiales y certificados aún no había sido publicado por la Comisión Electoral Federal [de disponible en: http://www.fec.gov/pubrec/electionresults.shtml].
6. A lo largo de la frontera con California y Arizona existen secciones de muro fronterizo construido en su mayoría durante la administración del presidente Bill Clinton (1993–1991).
7. Véase: Schumacher, María. Mitos en las relaciones México–Estados Unidos, fce, México, 1994, y Pastor, Robert & Castañeda, Jorge. Límites en la amistad México y Estados Unidos, México,
Joaquín Mortiz / Planeta, 1989.
8. Véase: Keohane, Robert & Nye, Joseph. Power and interdependence: World politics in transition (2a Ed), Little, Brown, Boston, 1977, y Gilpin, Robert. The political economy of international relations, Princeton University Press, Princeton, 2016.
9. Ello se profundiza luego del referéndum celebrado en junio de 2016 en el Reino Unido, por el que la mayoría respaldó la salida de la Unión Europea.
10. Los principales socios comerciales de Estados Unidos en bienes manufacturados (no servicios) son: Canadá, China y México; si se toma a la Unión Europea como región, esta se coloca como segundo socio comercial tanto en importaciones como exportaciones [de disponible en: http://stat.wto.org/CountryProfiles/US_e.htm].
11. Wang, Amy. “Donald Trump plans to immediately deport 2 million to 3 million undocumented immigrants”, en The Washington Post, 14 de noviembre de 2016 [de disponible en: https://www.
washingtonpost.com/news/the-fix/wp/2016/11/13/donald-trump-plans-to-immediately-deport-2-to-3-million-undocumented-immigrants/?utm_term=.a3c39f7976bd].
12. A cuatro años de su aprobación el programa ha beneficiado a más de 720 mil personas y sus familias; más de 78% es gente de origen mexicano. Véase: “daca celebra 4 años; se aprobaron más de 728.000 casos”, en Inmigración Hoy, 15 de agosto de 2016 [de disponible en: http://inmigracionhoy.com/2016/08/15/daca-celebra-4-anos-se-aprobaron-mas-de-728-000-casos/].
13. Walsh, John. “El lado positivo de las elecciones en los ee.uu.”, en Washington Office on Latin America, 15 de noviembre de 2016 [de disponible en: https://www.wola.org/es/analisis/el-lado-positivo-delas-elecciones-en-los-ee-uu-votacion-para-legalizar-el-cannabis-nivel-estatal-en-los-ee-uu-impulsaoportunidades-de-reforma-en-las-americas/].
14. Para una síntesis de las propuestas y su cauce, véase: Buchanan, Larry; Parlapiano, Alicia & Yourish,Karen. “How hard (or easy) it will be for Trump to fulfill his 100–Day Plan”, en The New York Times,21 de noviembre de 2016 [de disponible en: http://www.nytimes.com/interactive/2016/11/21/us/politics/what-trump-wants-to-do-in-his-first-100-days-and-how-difficult-each-will-be.html?smid=fb-nytimes&smtyp=cur].
15. Friedman, Thomas. “Donald Trump voters, just hear me out”, en The New York Times, 2 de noviembre de 2016 [de disponible en: http://www.nytimes.com/2016/11/02/opinion/donald-trump-votersjust-hear-me-out.html].
16. Michigan, Pennsylvania y Wisconsin.
17. Véase: Paquette, Danielle. “Trump just scored perhaps the biggest victory of his new tenure. But it comes with a huge asterisk”, en The Washington Post, 30 de noviembre de 2016 [de disponible en: https://www.washingtonpost.com/news/wonk/wp/2016/11/29/trump-just-scored-perhapsthe-biggest-victory-of-his-new-tenure-but-it-comes-with-a-huge-asterisk/?tid=a_inl&utm_term=.ad79a6ac4839]; Lee, Timothy B. “The real problem with Trump’s claim that he saved Ford jobs from going to Mexico”, en Vox, 18 de noviembre de 2016 [de disponible en: http://www.vox.com/new-money/2016/11/18/13678404/trump-ford-jobs-mexico].
18. Joseph Nye, por ejemplo, propone atender el nivel internacional (política exterior), nacional (burocracia) e individual (policy maker). Véase: Nye, Joseph. Understanding international conflicts (9a Ed.), Longman, Nueva York, 2012. Por su parte, Scott Straus argumenta que abordar los niveles macro, meso y micro promete una interpretación más compleja y fiel de los posibles escenarios de impacto. Véase: Straus, Scott. “Retreating from the brink: theorizing mass violence and the dynamics of restraint”, en Perspectives on Politics, vol.10, núm.2, 2012, pp. 343–362.
19. México tiene 48 consulados en Estados Unidos [de disponible en: http://www.ime.gob.mx/CalendarioEventos/docs/circunscripciones05.pdf]. No existe documentación sobre el número
de casas de enlace y otros espacios de relación. Sin embargo, desde finales del siglo xx la creciente participación de actores no estatales en las relaciones internacionales ha derivado en una amplia red de espacios de interacción con los casi 35 millones de mexicanos que actualmente viven en Estados Unidos.
20. El Instituto de Estudios para la Transición Democrática detalla una lista de acciones urgentes que involucran al gobierno federal, sus socios comerciales, el sector empresarial y la sociedad civil. Véase: “México: frente al triunfo de la ira”, ietd, 21 de noviembre de 2016 [de disponible en: http://www.ietd.org.mx/mexico-frente-al-triunfo-de-la-ira/].

 

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