El cierre del sexenio de Enrique Peña Nieto: entre la debilidad y la incertidumbre

Por Jorge Rocha Quintero*

El texto que a continuación se presenta pretende analizar el contexto sociopolítico que enfrentará el presidente Enrique Peña Nieto en el último tercio de su mandato y las posibles implicaciones que tenga de cara al proceso electoral federal de mediados del año 2018, que se anticipa como un escenario social muy complicado y con una fuerte tendencia a la polarización social.

1. CONTEXTO DE SALIDA DE LOS PRESIDENTES EN MÉXICO

Dentro de los ciclos políticos en México, el quinto y el sexto año de las administraciones federales se plantean como momentos de cierre de gestión y para consolidar proyectos que se iniciaron al principio de los gobiernos. En los sexenios recientes el año que es antesala de las elecciones se considera que es el último periodo de poder efectivo real del titular del Poder Ejecutivo, ya que la primera parte del sexto año es la campaña electoral y la segunda parte se dedica a los procesos de entrega–recepción de la administración pública. Dicho de otra forma, aunque hablamos de dos años, en realidad al presidente Peña Nieto le queda un año de gestión en el que tendrá mayor margen de maniobra política.

Dado lo anterior, uno de los asuntos más importantes a observar en este periodo es la capacidad que tenga el primer mandatario de cerrar los procesos más importantes de su administración y propiciar un contexto sociopolítico que facilite la entrega–recepción con el equipo del futuro presidente de México, ya que podemos tener fundamentalmente dos escenarios posibles: el primero es entregar un país con la certidumbre necesaria para que el traspaso del poder sea relativamente sencillo —un ejemplo de un momento con estas características fue el proceso de alternancia que hubo de Ernesto Zedillo a Vicente Fox en el año 2000, en que el país ya se había estabilizado después de la crisis económica de principios de 1995— y el otro escenario es entregarle al presidente entrante una “bomba de tiempo” —como la que Carlos Salinas le dejó al propio Ernesto Zedillo en 1994.

La constante en México en los últimos sexenios ha sido que los presidentes salientes dejan al país “prendido de alfileres” y los gobernantes entrantes se topan con enormes dificultades para el comienzo de su gestión.

2. CRISIS POLÍTICA Y DE CREDIBILIDAD

De acuerdo con las encuestas de aprobación que varios periódicos nacionales han mostrado a lo largo de 2016, el presidente Peña Nieto es el mandatario peor evaluado en las últimas dos décadas e incluso rebasó el nivel de desaprobación que tuvo Ernesto Zedillo luego de la crisis económica de 1995. Alrededor de 75% de la población reprueba el desempeño del titular del Poder Ejecutivo y los recurrentes escándalos en los que se ha visto involucrado el presidente solo han servido para seguir minando la precaria imagen pública que tiene el inquilino de Los Pinos. Solo por recordar están el caso de la Casa Blanca o el plagio de su tesis de licenciatura.

En la última encuesta de 2016 que hizo Grupo Reforma, el nivel de desaprobación del presidente Peña Nieto se ubicó en 73%, en tanto que solo 24% lo aprueba —respecto de la anterior evaluación, la imagen presidencial mejoró en un punto porcentual (véase la figura 4.1, que muestra la evaluación del desempeño del primer mandatario a lo largo de su gestión).

En esta misma encuesta se pondera el desempeño de los secretarios de estado y en todos los casos, salvo José Antonio Meade (Hacienda) y Arely Gómez (Función Pública), los funcionarios tienen calificaciones a la baja. Por cierto, todos son calificados con números reprobatorios, donde el más alto es Vidal Francisco Soberón (Marina), con 5.8, y el más bajo es Luis Miranda (Desarrollo Social), con 2.7. La calificación que otorgan a Peña Nieto es 4.1.

Otro de los aspectos que ha contribuido a la crisis política que prevalece en México es la actuación de los gobernadores, sobre todo los de extracción priista. Han resultado altamente escandalosos los casos de Javier Duarte, en Veracruz; de Tomás Yarrington, en Tamaulipas; de Manuel Velasco, en Chiapas; de los hermanos Moreira, en Coahuila; de Eruviel Ávila, en el Estado de México, y de Roberto Borge, de Quintana Roo. En el caso de Duarte sobresalen dos asuntos: los casos de corrupción que se han dado a conocer y que son la razón por la cual ahora el exgobernador tiene una orden de aprehensión; así como la violación a derechos humanos de periodistas en aquella entidad. Tomás Yarrington también tiene sobre sí una orden de aprehensión por presuntos nexos con el
crimen organizado. Para estos dos casos, la Procuraduría General de la República (pgr) ofreció recompensas de 15 millones de pesos por dar información para encontrarlos y detenerlos. En lo referente a los hermanos Moreira se han dado a conocer denuncias por corrupción, pero sobre todo han generado un enorme descontento social por la gran deuda pública que están dejando en el estado y que ahoga las finanzas públicas. En cuanto al gobernador de Quintana Roo, también se expusieron en la opinión pública señalamientos de corrupción y de la utilización de “prestanombres” por parte de Borge. Finalmente, en los casos de Velasco en Chiapas y de Ávila en el Estado de México lo que persiste es una situación de ingobernabilidad y de altos índices de
violencia en sus entidades.

Lo que deja esta estela de situaciones es una opinión pública generalizada de que los gobiernos estatales del Partido Revolucionario Institucional (pri) están muy lejos de ser buenas administraciones públicas, y más bien prevalece la idea de que los gobernadores tricolores tienen a sus entidades sumidas en fuertes crisis políticas.

Otro de los asuntos que definitivamente marcó al gobierno de Peña Nieto es la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, en el estado de Guerrero. Luego de un comienzo prometedor para el presidente, el caso Ayotzinapa se convirtió en el inicio del ocaso del titular del Poder Ejecutivo federal, que mantiene el caso sin resolverse, donde los culpables son escasos y donde la “verdad histórica” sigue sin convencer a nadie y cada vez tiene más objeciones; además de que puso en evidencia la severa crisis de derechos humanos que vive el país.

Derivado de lo anterior, otro de los factores que han provocado la crisis política del actual gobierno es la relación conflictiva que tiene con los organismos internacionales de derechos humanos. Frente a los distintos señalamientos e informes que muestran que en México hay una profunda crisis de derechos humanos, la reacción de la administración de Peña Nieto ha sido la negación y la desautorización de esos informes. Esto, a su vez, generó que el gobierno de México tenga una imagen muy negativa en el ámbito internacional, además de un claro distanciamiento con organismos internaciones como el Consejo de Derechos Humanos de la onu o la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (oea).

Todos los factores anteriores tienen como resultado que la gestión del actual presidente tenga un fuerte problema de legitimidad política, que incluso ha generado que se ponga en entredicho la continuidad del mandato de Peña Nieto. Es cierto que la oposición política desde hace muchos años demanda la renuncia del presidente en turno, aunque parece que ahora es distinto, ya que las peticiones en esta línea tienen mayor resonancia social que antes.

3. CRISIS ECONÓMICA Y EL EFECTO DONALD TRUMP

En noviembre de 2016 el candidato republicano Donald Trump ganó las elecciones presidenciales en Estados Unidos, en medio de un clima de conmoción en todo el mundo, particularmente en México. Esta situación puso en la opinión pública la discusión en torno al futuro de la economía mexicana, que de acuerdo con las propuestas de campaña del magnate estadunidense podría tener un fuerte impacto en la economía nacional. Si bien es cierto que la plataforma de campaña de Trump tiene implicaciones para nosotros, no se puede dejar de lado que de por sí la economía mexicana ya está instalada en un momento difícil.

Algunos de los indicadores que nos muestran esta realidad son:

  • Se preveía que el crecimiento del producto interno bruto (pib) para el año 2016 estaría entre 3.7% e incluso hasta 4.9%. Sin embargo, se dieron varios ajustes a la baja. Por ejemplo, a principios de septiembre de 2016 se calculó que el incremento del pib solo sería de 2.5%. Al momento de escribir este texto no se tiene la cifra final del desempeño de la economía mexicana, pero sin duda no se llegó a las metas planteadas. Hay que decir que esta situación ya es recurrente en la administración de Peña Nieto, donde se prevén crecimientos económicos que nunca llegan, de hecho el promedio anual de incremento del pib en lo que va de este gobierno es de 2.02%.
  • La paridad peso–dólar experimentó durante el último trimestre de 2016 sus peores momentos, ya que durante el mes patrio el precio de la divisa estadunidense rebasó la barrera de los 20 pesos y luego del triunfo de Donald Trump ya no ha bajado de este precio. Algunas proyecciones económicas aseguran que la paridad se estabilizará en 22 pesos por cada dólar. Esta situación sin duda puede generar un efecto inflacionario, ya que todos los productos de importación o que impliquen insumos que se compran en dólares es muy probable que experimenten incrementos de precios en 2017.
  • El paquete económico 2017 que propuso la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (shcp) implicó un recorte al gasto público por 239 mil millones de pesos. Además, la deuda total del sector público federal aumentará para este año en 494 mil millones de pesos, lo que representa 2.4% del pib esperado para 2017. Este proceso de recorte presupuestal puede tener serias implicaciones económicas, ya que hay programas y proyectos gubernamentales que se verán afectados con esta situación y que repercutirán en la economía de todos los sectores del país.
  • La venta de petróleo en cien dólares el barril al principio del sexenio fue una de las estrategias más importantes del gobierno federal para mantener cierto dinamismo económico, sobre todo en algunas regiones del sureste de México. La drástica caída del precio de este hidrocarburo tuvo dos impactos muy importantes, el primero es que el gasto del gobierno federal bajó, pues dejó de percibir fuertes sumas de dinero que provenían de las ganancias de la venta de petróleo; el segundo es que las zonas petroleras del país se sumieron en una grave crisis económica; estados como Tabasco y Campeche son un ejemplo de ello. No se avizora que en el corto plazo el precio del llamado “oro negro” aumente sustancialmente, con la consiguiente baja en los ingresos gubernamentales.
  • Otro de los efectos que está teniendo la economía mundial, luego de los resultados en las elecciones en Estados Unidos, es el aumento en las tasas de interés, que tendrán como impacto que los créditos en general serán más caros y, por lo tanto, es posible que aumente la cartera vencida o que las empresas no accedan a créditos, con lo cual sus posibilidades de expansión y creación de empleos serán menores.
  • Una de las fuentes de divisas más importantes para México son las remesas que los connacionales que viven en Estados Unidos mandan a sus familiares, que se ubican anualmente alrededor de los 20 mil millones de dólares. Las promesas de campaña de Donald Trump de deportar a tres millones de personas indocumentadas y de poner impuestos a las remesas puede hacer que este ingreso disminuya y esto impactaría directamente a muchos hogares en el mundo rural. Además, el nuevo presidente estadunidense presionará a empresas de aquel país para no invertir en México. El primer caso del impacto de este tipo de políticas se dio con la empresa Carrier (que fabrica aires acondicionados), que se desistió de su intención de trasladar una de sus plantas de Indiana a Nuevo León.

Todo lo señalado anteriormente muestra que las reformas estructurales de Peña Nieto, sobre todo las de corte económico, no están dando los resultados deseados; es más, parece que el país ya está inmerso en una dinámica económica sistemáticamente negativa. Esta situación por supuesto que también repercute y abona a la crisis política descrita anteriormente.

4. EL DESCONTENTO MANIFIESTO Y LAS OPCIONES “ANTISISTEMA”

En 2016 hubo tres acontecimientos que sorprendieron a la vida política mundial y que parecen tener un común denominador:

  • El Brexit, donde la mayor parte de los británicos optaron por salir de la Unión Europea
  • Las elecciones en Estados Unidos, donde casi nadie se imaginaba que Donald Trump podría ganar la contienda
  • La decisión de muchos colombianos de no apoyar el acuerdo de paz entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (farc) y el gobierno de aquella nación.

Todos estos sucesos tienen al menos dos cosas en común. En primer lugar, que en los tres casos las encuestas se equivocaron de forma importante, ya que en el Brexit anticipaban que Gran Bretaña no saldría de la Unión Europea; en Estados Unidos le daban ventaja a Hillary Clinton, y en Colombia mostraban que ganaría el “Sí” a los acuerdos de paz. En ningún caso atinaron. La segunda es que en los tres acontecimientos se dio un voto contra la continuidad de las políticas y de los actores políticos que detentaban el poder, es decir, se votó en contra del establishment, en contra del status quo. Muchos analistas han nombrado a este fenómeno como un voto “antisistema”. Esto sería incorrecto en términos teóricos, ya que los planteamientos antisistema (tanto estatal como del capitalismo)1 poco tienen que ver con este comportamiento electoral.

Es un voto donde los “ganadores” de siempre fueron derrotados y los que ostentan el poder y el orden político lo pierden. Si comparamos desde esta perspectiva estos acontecimientos con lo que sucedió en las elecciones en México en 2016 encontramos los mismos elementos: las encuestas se equivocaron y los que detentaban el poder lo perdieron.2 Ahora bien, los nuevos ganadores no necesariamente representan opciones auténticamente distintas al establishment, pero en las respectivas campañas sí se presentaron como tales y por lo tanto fueron los depositarios del voto de castigo, del voto de rechazo y del voto del desencanto social. Ahora sí, retomando las desafortunadas declaraciones del presidente Enrique Peña Nieto, son las traducciones del “mal humor” social, que más bien tendríamos que interpretar por un desazón social, por un desánimo generalizado que ve cómo promesas y promesas van y bien, pero los problemas persisten y las soluciones no llegan.

Si esta tendencia se extiende en el tiempo y se prolonga unos años más, se podría trazar una gran línea divisoria que estará entre los actores sociopolíticos que representan el status quo y el establishment mexicano frente a los actores políticos que lo critican y se presentan como una alternativa ante ello.

Un tema muy importante desde esta lógica es cómo se van a ubicar los actores sociopolíticos dentro de esta nueva cartografía política, ya que en este momento, el pri, el Partido de la Revolución Democrática (prd) y el Partido Acción Nacional (pan) serían parte del establishment, mientras que el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) se ubicaría del lado crítico al status quo.

5. REPERCUSIONES ELECTORALES PARA 2018

El diario Reforma publicó a finales de 2016 una encuesta sobre las preferencias electorales a la presidencia de México. En ella se muestra que el único candidato que experimentó un crecimiento en la intención de voto fue Andrés Manuel López Obrador, que se colocó como puntero en la carrera presidencial, en tanto que Morena, como partido, también tuvo un crecimiento importante que lo sitúa a la par de la intención de voto por el pri.3

Por lo pronto, hay tres partidos políticos que por su presencia política en el escenario nacional podrían competir de forma solitaria, o en todo en caso encabezando una alianza electoral. Uno es el pri, donde cada vez más se consolida la candidatura de Miguel Ángel Osorio Chong, pero que tiene el gran problema de “cargar” con los “negativos” de Enrique Peña Nieto, ya que es parte de su gobierno y, a pesar de no tener muchos escándalos sobre su persona, tampoco ha tenido una actuación destacada y sobresaliente como secretario de Gobernación. El segundo es el pan, donde la disputa para obtener la candidatura es cada vez más dura entre Margarita Zavala (quien representa el calderonismo hacia adentro del panismo), Ricardo Anaya (presidente de este instituto
político y que ha construido una base importante de apoyos adentro de su partido) y Rafael Moreno Valle (que es el único gobernador panista que en las elecciones pasadas dejó como relevo a alguien de su partido y quien notoriamente cuenta con fuertes apoyos económicos). Hay que decir del pan que la relación tersa y poco crítica que ha entablado con el presidente Peña Nieto a lo largo de su sexenio puede terminar jugándole en contra en la percepción ciudadana, además de un fuerte conflicto interno que puede dilapidar la fuerza electoral del blanquiazul. El otro partido que sin duda ya tiene candidato es Morena, que postulará a Andrés Manuel López Obrador como su abanderado a la Presidencia de la República y que, por lo que propios y extraños señalan,
se está convirtiendo en uno de los precandidatos electorales más competitivos hacia esa elección.

Se avizora que tanto el prd, el Partido Verde, el Partido Nueva Alianza (Panal) y el Partido Movimiento Ciudadano (pmc), por su poca fuerza electoral en el plano nacional, intentarán conformar una coalición electoral con alguno de los contendientes más competitivos.

Todavía es muy prematuro para definir estas alianzas, pero es posible que tanto el Partido Verde como el Panal construyan una coalición con el pri y adopten a Osorio Chong como su abanderado. Por otro lado, todavía hay discusión en torno a si el prd y pmc van en alianza con el pan o logran construir un acuerdo con Morena. Ambas decisiones tienen ventajas y riesgos políticos que están valorando. Otra posibilidad es impulsar a un candidato ciudadano, sabiendo que sus probabilidades de éxito son muy bajas.

Por lo pronto, en las elecciones estatales de 2017 (Nayarit, Coahuila  y Estado de México) se desarrollarán algunos de los “experimentos” electorales que ya se están fraguando. En el caso del estado norteño se observará si el voto de castigo al pri logra generar el primer gobierno de alternancia en Coahuila, que hasta ahora ha sigo gobernado por el partido tricolor. Por otro lado, en el Estado de México se demostrará la capacidad electoral del presidente de México, que sin duda intentará refrendar el poder para su partido en su tierra natal y que se ha caracterizado por ser uno de los bastiones históricos del pri. En el caso de Nayarit parece que ya está muy definido el rumbo del proceso electoral, donde muy probablemente veremos al senador Manuel Cota, quien
también es dirigente nacional de la Confederación Nacional Campesina (cnc), como el candidato del pri; por el otro lado se está construyendo una alianza entre el pan, prd y pmc para que el empresario Antonio Echavarría sea el contendiente fuerte de la oposición.

6. LA APUESTA ZAPATISTA

Otro de los asuntos que detonaron la agenda pública durante 2016 fue el sorpresivo anuncio del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (ezln) y el Congreso Nacional Indígena (cni) de que para los comicios del año 2018 propondrán una candidatura independiente a la presidencia de México, que sea abanderada por una mujer indígena, y que para avalar este proceso realizarán una consulta a sus bases de apoyo.

Frente a esta noticia los ciudadanos que ven con simpatía la candidatura de López Obrador se mostraron escépticos y críticos ante esta posibilidad, ya que para este sector la candidatura del ezln y cni puede resultar contraproducente al dividir el voto opositor al pri y al pan (al que ven como uno mismo), y con ello favorecer que alguno de estos partidos resulte beneficiado con la dispersión de los sufragios. Para esta postura el mejor escenario para estos institutos políticos es que las opciones del “izquierda” vayan sin alianza electoral y con ello generar una atomización de la oposición.

Los que simpatizan con el ezln tuvieron distintas posiciones luego de este pronunciamiento. Los que prefieren esperar al proceso de consulta para ponderar y valorar los aspectos positivos y negativos de este planteamiento, los que saludan la propuesta y ven esta acción como un elemento que romperá no solo con la dinámica de hacer política de los políticos mexicanos sino con el machismo presente en este ámbito, y los que no están convencidos de esta solución y que reafirman que la estrategia de construir autonomías fuera del sistema político vigente es la mejor forma de trasformar radicalmente el estado de las cosas.

Para otros posibles candidatos independientes, como Jorge Castañeda, parece que esta opción no es la más estratégica, ya que concuerdan en que la presentación de muchas candidaturas de este tipo generará un efecto de dispersión del voto que favorecerá a los partidos políticos tradicionales.

7. BREVES CONCLUSIONES

La debilidad política del presidente Enrique Peña Nieto es provocada por distintos tipos de crisis y, a su vez, es detonante de mayores crisis en diversos ámbitos, por esta razón el cierre de este periodo presidencial será complicado, difícil, lleno de incertidumbres y donde la postura de los ciudadanos tendría que caracterizarse por la atención, la prudencia y una mayor capacidad de influir es los espacios públicos.

 

* Es académico del Departamento de Estudios Sociopolíticos y Jurídicos del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (iteso) y responsable del Campo Estratégico de Acción en Pobreza y Exclusión (ceape) en el iteso. Es licenciado en Sociología por la Universidad de Guadalajara y en Filosofía por la Universidad del Valle de Atemajac. Tiene una maestría en Impactos Territoriales de la Globalización por la Universidad Internacional de Andalucía y es doctor en Estudios Científico–Sociales por el iteso. Colabora semanalmente en Antena 3, Radio Metrópoli y como articulista en el Semanario de Guadalajara y en las revistas El Puente y Christus. Correo electrónico: jerqmex@hotmail.com
1. Los planteamientos antisistémicos los podemos encontrar en autores como John Holloway, Raúl Zibechi y Jorge Alonso, entre otros.
2. Véase al respecto: Rocha Quintero, Jorge. “Elecciones de 2016, respuesta ciudadana a la clase política mexicana”, en Voto de castigo a corrupción e impunidad en México (Análisis Plural,
primer semestre de 2016), iteso, Guadalajara, 2016, pp. 79–93.
3. Becerra, Lorena. “Empata Morena al pri en segundo”, en Encuestas [blog del Grupo Reforma],
4 de diciembre de 2016 [de disponible en: http://gruporeforma-blogs.com/encuestas/?p=6876].

 

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