Donald Trump y el cambio en EU: la voluntad de ser un espectáculo admirado

Por Arturo Michel*

1. ESTADOS UNIDOS, LA SUPERPOTENCIA QUE REQUIERE “GRANDEZA”

Donald Trump, sorpresivamente, fue elegido presidente de Estados Unidos y tomó posesión de su cargo el 20 de enero de 2017. Llega con la voluntad de realizar cambios importantes tanto en las relaciones internacionales como en su país: su promesa es hacer grande a su patria otra vez.

A pesar de que es el país más poderoso de todo el mundo, Trump expone a la Unión Americana como inmersa en un proceso de debilitamiento: todos le están restando su fuerza, sus aliados solo se quieren aprovechar de Estados Unidos y sus enemigos perjudicarle; los acuerdos comerciales internacionales están minando el empleo y los ingresos de sus trabajadores; la idea del calentamiento global “la inventaron los chinos” para quitarles competitividad,1 los japoneses se han enriquecido con la protección militar que se les ha dado y compiten “con esa ventaja” contra la economía estadunidense; los inmigrantes son una carga maligna para la economía, la política, la sociedad y la cultura. Deben protegerse especialmente de los musulmanes terroristas y de los mexicanos inmigrantes porque son “delincuentes y violadores”, etcétera.

Esta visión de un Estados Unidos disminuido y debilitado del que todos quieren aprovecharse no es nueva, Trump lleva más de 20 años pensando lo mismo. Esa visión coincide, además, con el sentido de realidad que adquirió en la adolescencia, desde entonces percibía al mundo en que se encontraba como algo peligroso y hostil que había que enfrentar con dureza, fortaleza y agresividad.2 Esta manera de percibir ha sido constante a lo largo de su vida.

2. EL SENTIDO DE REALIDAD DE DONALD

El hoy presidente de Estados Unidos siempre ha considerado que la gente que lo rodea solo piensa en sus propios intereses y que cada quien está tratando de sacar un provecho del otro. Él mismo, en su manera de tratar a la gente, siempre ha tratado de sacar el máximo provecho con el menor costo. Piensa que cuando va a hacer un trato con alguien conviene acosarlo y llevarlo al extremo del abismo, para que le dé todo lo que quiere.

Su hermano mayor, el piloto Fred, fue su modelo de lo que no hay que ser en la vida. Lo vio como alguien de quien se aprovechó la gente, como alguien que no pudo soportar la presión del ambiente familiar y social, y que sucumbió en el alcoholismo, con un infarto al corazón a la edad de 43 años. El estilo de vida de Fred inclinó la balanza para que fuese Donald quien se hiciese cargo del negocio familiar inmobiliario. Incluso, cuando murió su padre, este dejó a los hijos de su hermano sin participación en su herencia, calculada en unos 300 millones de dólares. La familia de Fred protestó y entabló un pleito legal. Donald, en represalia, canceló un pago de 300 mil dólares que estaba destinado para la atención médica de uno de sus sobrinos enfermos.3 Y es que para Trump la vida es una serie de batallas que va produciendo ganadores y perdedores.

Para él, la victoria en las batallas de la vida tiene que traducirse en su propia superioridad, la cual mide estableciendo quién tiene más dinero, más posiciones de poder y más fama. Trump siempre ha aspirado a decirle a cualquier otro: yo soy más rico, más poderoso y más famoso que tú. Lo más importante es ganar en las competencias de ego. Incluso, en la competencia mundial, piensa que a Estados Unidos le hace falta más ego,4 y cree que él es el adecuado para hacerlo más grande.

3. UN EGO ESPECTACULAR

Una de las características más notables de Donald Trump es precisa- mente su egocentrismo. No solo es el centro de atención de sí mismo, también lucha por ser el centro de la atención de los demás. No hay nada más importante que él mismo y eso tiene que ser reconocido y aceptado por todos.5 Siempre se ha esforzado para aparecer en los medios de comunicación: la prensa, la televisión, la radio. Y lo lograba, ya sea por los edificios notables que construía, los casinos que compraba, las estas que daba o a las que asistía, los desplegados de página completa que pagaba para opinar sobre alguna cuestión política o social que considerara relevante. Posaba cada año con la miss universo en turno, porque el concurso era su negocio junto con la NBC. A partir de 2003 ya no tuvo qué pensar en diferentes espectáculos para llamar la atención, le dieron un programa en la televisión: The Aprenttice. La nbc le ofreció el contrato por la fama que él se había encargado de construir como gran negociador y empresario, sobre todo por “su libro” The art of the deal (escrito por Tony Schwartz, pero publicado con la autoría de Trump en 1987:6 justo cuando iba hacia la bancarrota a pasos acelerados).

The Aprenttice, el reality show en el que participaban de 16 a 18 empresarios, tenía como premio final para el ganador 250 mil dólares y un cargo directivo en una de las empresas de Trump. Donald era el master y los empresarios participantes los aprendices. A los perdedores les tocaba oír la lapidaria frase, pronunciaba por Trump: “Estás despedido”. Fue un programa muy popular, visto por millones de personas. Eso le ayudó mucho para reforzar la idea que tenía de sí mismo como showman, como centro de cualquier espectáculo. Las 14 temporadas de su programa le permitieron, además, ganar muchos millones de dólares.

Desde antes de ser candidato a la presidencia, primero como hombre de negocios y después como showman, ocupaba una parte de su día en ver qué era lo que los medios de comunicación habían dicho de él. Ese era uno de los tantos espejos con los que gusta contemplarse (los espejos han sido para él un elemento decorativo imprescindible en sus edificios; sobre todo porque ayudan a la gente a percibir las cosas más amplias y grandes de lo que son).7

Su egocentrismo lo llevó a cambiar el nombre del negocio familiar que heredó: lo recibió como Elizabeth Trump & Son (su papá, Frederick, había respetado el nombre de su madre, la abuela de Donald, que fundó el negocio en 1923) y lo cambió por Trump Organization. Y por su exhibicionismo y publicidad, la palabra Trump significó Donald Trump, y no Fred Trump, como su papá o su hermano mayor, o Robert, como su otro hermano. Y con esta identificación asegurada, sus grandes edificios y sus negocios siempre llevan el nombre Trump con grandes letras. Los rascacielos Trump en Nueva York, Chicago, Panamá, etc., materializan su anhelo de grandeza y superioridad.

Es tan notable su egocentrismo que incluso en el funeral de su papá no pudo aguantarse, y el discurso de adiós y agradecimiento no se centró en el difunto y sus logros sino en él mismo.8 Habló de lo bueno que fue para él que su papá no ampliara su negocio inmobiliario de Queens a Manhattan, porque así pudo realizarlo él sin competir con su progenitor. Además, ahí mismo anunció que desarrollaría un gran edi cio en Riverside Boulevard. No desaprovechó el momento para hacer publicidad. Justi có el contenido de su discurso diciendo que al papá le habría gustado.9

Es probable que en el funeral no haya centrado su discurso en el papá, porque Donald se ha ocupado siempre de presentar su historia como la de un hombre que se hizo a sí mismo y que para hacer su carrera solo recibió un “pequeño préstamo” de un millón de dólares de su padre. También reconoce que este le enseñó que quien se dedica al negocio de bienes raíces necesita lugares para construir y que para conseguir esos lugares se requiere de los políticos, así que aprendió de Fred a hacer buenas donaciones a las campañas electorales, tanto de republicanos como demócratas.10 Pero siempre ha omitido hablar de todo lo que le ayudaron las conexiones políticas de su papá. También ha omitido decir que para construir en Nueva York se necesitaba haber llegado a acuerdos con la mafia, que era la que controlaba ese sector.

El cambio de nombre del negocio familiar le permitió presentar la empresa como algo fundado por él y no por su abuelo, abuela y papá. Y esa impresión también la dejó en el funeral, al ubicar el negocio de su padre en Brooklyn, Queens y festejar que, por ese motivo, no haya tenido que competir con él en Manhattan, como si la empresa Elizabeth Trump & Son no haya tenido nada que ver con la empresa Trump Organization.

En su historia tampoco menciona la ayuda (millones de dólares) que recibió de su padre en los momentos en que estaba hundiéndose en deudas a nales de los años ochenta y principios de los noventa del siglo xx. También omite hablar de los 300 millones de dólares que fue la herencia de su padre, a su muerte en 1999. Curiosamente, el gran des- pegue empresarial de Trump se produce a partir del año 2000. Elogiar a su papá en el funeral habría implicado golpear la imagen grandiosa y autosu ciente que había construido de sí mismo y en la que, en su relato, su padre había tenido muy poco que ver.

4. EL ENOJO COMO SENTIMIENTO DOMINANTE

Esta visión egocéntrica de la realidad lo lleva a considerar a la gente con la que se involucra y convive como competidores u obstáculos que hay que superar y derrotar, para realizar los proyectos que desea. Esa visión también lo lleva a mantener un estado de ánimo de enojo permanente. La convivencia con él se convierte en algo desagradable. Eso lo saben muy bien los hombres y las mujeres que han tenido la oportunidad de tratar con él, tan “grande”, tan “rico” y tan “famoso”.

Las agresiones y los malestares de los agredidos no son un asunto que pertenece solo a su intimidad, es algo que se desparrama en público y por todos los medios de difusión. Es algo que forma parte del espectáculo que ofrece Donald Trump, que alimenta los noticiarios y las primeras planas. Por ejemplo, el 16 de junio de 2015 anunció su aspiración a la presidencia de Estados Unidos con una agresión contra los mexicanos. Ese día dijo: “México no es nuestro amigo. Cuando México nos envía a su gente, no nos está enviando a los mejores. Están enviando a gente que tiene muchos problemas y los están trayendo con ellos. Traen drogas, crimen, son violadores”.11 Para protegerse contra esta desgracia anunció la construcción de un muro en la frontera que pagarían los mexicanos. Este fue el inicio de una larga serie de agresiones durante su campaña electoral.

Para poner en evidencia el estilo de campaña política de Trump, The New York Times publicó dos planas con los insultos y agresiones del candidato y el nombre de los agredidos. En la lista se puede encontrar toda clase de gente, desde compañeros y líderes del Partido Republicano hasta mujeres “gordas y feas” que además suelen sangrar cuando reglan.12

Su táctica de agresión la aplicó a cualquiera que resistiera a sus deseos. Se refirió a su rival, la candidata presidencial por el Partido Demócrata, Hillary Clinton, como “disgusting”, una palabra que se usa para el asco que produce la suciedad. Y la trató como a una delincuente a la que prometió encarcelar cuando llegara a la presidencia.

De haber perdido las elecciones presidenciales el martes 8 de noviembre de 2016, Trump habría quedado demasiado debilitado y expuesto, listo para ser objeto de la venganza de la multitud de agredidos. Con su triunfo, en cambio, se mantiene y se desarrolla el ambiente de agresiones; a la par, el resentimiento de los agredidos se va multiplicando. Como muestra del malestar que genera su presencia, se anunció para el día siguiente a su toma de protesta la concentración de “un millón de mujeres” en Washington, en defensa de su integridad como personas y oponerse a la política del nuevo presidente.13

Con la campaña de Trump por la presidencia Estados Unidos quedó más dividido. La división significa debilitamiento y con ella se incita al uso creciente de la fuerza y de la violencia, lo que a su vez genera pérdida de poder y bienestar. Con esa política difícilmente se hace algo grande.

Con la política de fuerza contra sus enemigos internos y externos, Hitler logró la unificación alemana. Generó mucho daño y resentimiento, pero en su país pudo convencer a la mayoría de sus proyectos. Al derrotar en 1940 a Francia y casi a Inglaterra, la gente creyó que su país sería grande otra vez, pero la ilusión duró poco, porque en mayo de 1945 ese delirio de grandeza se había esfumado en una Alemania llena de escombros y cadáveres, destruida y derrotada.

Pero Estados Unidos no es Alemania y la política de fuerza de Trump, en lo interno y lo externo, no va a convencer, va a crear una mayor oposición de los gobernados a los gobernantes, mucho mayor que la que existe ahora. Y un gobierno al que no respalda la mayoría de sus ciudadanos (activa y pasivamente), es un gobierno muy débil. Las ilusiones son la base fundamental de las desilusiones; las verdades, de las realidades más duraderas.

Estados Unidos no se ha formado y desarrollado hacia dentro con una mentalidad autoritaria, como fue el caso de la Alemania que apoyó a Hitler. Al contrario, la democracia es algo que todavía se aprecia mucho. En ese sistema las ilusiones y las mentiras burdas no pueden durar mucho tiempo. Tampoco un estilo dictatorial de gobernar. En ese sentido “la grandeza” de Trump corre un grave peligro; aparentemente llegó a un callejón sin salida. Aunque ese callejón está en las alturas y se llama presidencia de Estados Unidos.

5. LAS MENTIRAS PATOLÓGICAS

El senador Bernie Sanders, que fue el gran rival de Hillary Clinton en la lucha por ganar la candidatura demócrata a la presidencia, percibió el tipo de discurso de Trump como una mentira patológica. Y ciertamente las mentiras del candidato republicano fueron una característica notable y espectacular de su campaña política.

PolitiFact.com es una publicación creada en 2007 por el periódico Tampa Bay Times, de Florida, para tener una especie de control de la veracidad de las declaraciones de los políticos. Al examinar las declaraciones de Donald Trump llegó a la conclusión de que 7% de ellas eran mayormente verdaderas, 15% medias verdades, 15% mayormente falsas, 42% falsas y 18% “pants on re” (“pantalones en el fuego”, una manera de referirse a las “mentiras incendiarias”, escandalosas). Así que al sumar los tres últimos promedios, que corresponden a las mentiras descaradas, se tiene que en 75% de sus declaraciones Trump no fue honesto. Esto refuerza la percepción de Sanders acerca de las mentiras patológicas. Esa situación ameritaría una revisión de las políticas de difusión de los medios de comunicación social de Estados Unidos: televisión, prensa y radio, principalmente. Porque fueron ellos los que dieron mayor poder a esas mentiras, difundiéndolas a escala masiva y dándoles la mayor importancia. Las acciones y los dichos de Trump eran esperados por un gran público constituido por decenas de millones de personas. Las mentiras venden, son muy llamativas y muy rentables. En honor a la verdad debieron ser notas a pie de página o menciones de quinta categoría, pero las pusieron como centro de atención, justo como el candidato republicano quería.

6. PROTAGONISTA EN LA IMPUGNACIÓN DE LA PRESIDENCIA DE OBAMA

Utilizar la mentira, así como el prejuicio racista, es algo recurrente en Trump. En 2015 los usó contra los mexicanos para anunciar e impulsar su aspiración a la candidatura presidencial del Partido Republicano; pero antes, en 2011, los empleó contra los negros, para impugnar la presidencia de Barack Obama. Lo hizo para extraer fuerza y populari- dad entre los republicanos, porque estaba pensando participar en las elecciones de 2012.

Existía un rumor, propagado por conservadores y racistas, de que Barack Obama no había nacido en Estados Unidos y que, por tanto, no tenía derecho a ocupar la presidencia. La ley se lo impedía. Trump aprovechó el rumor para, con todos sus recursos, propagarlo con más fuerza y convertirse en el líder de los impugnadores (se les identificaba como birthers).

Según Hillary Clinton, “La mentira birther es lo que hizo que Trump pasara de ser una estrella televisiva de reality show a convertirse en una gura política. Ese origen de la historia no puede borrarse”.14

El 25 de abril de 2011 Trump retó al presidente Obama a mostrar al público su certificado de nacimiento completo. La presión de la opinión pública había sido tan fuerte que, dos días después, y de muy mala gana, Obama publicó su acta de nacimiento en la que se confirmaba que había nacido en Hawái, en una isla de Honolulú, el 4 de agosto de 1961. Por tanto, había nacido en Estados Unidos y no en Kenia, como decían algunos.

Después de publicar su acta de nacimiento, en una cena en la que estaban los corresponsales de la Casa Blanca, Obama ridiculizó y humilló a Trump, entre otras cosas, animándolo a investigar otros asuntos importantes, como el invento de la llegada del hombre a la Luna. Todos los invitados reían, menos Trump, que se mantenía muy serio en medio de las carcajadas.

A pesar de la publicación del acta, Trump siguió impugnando a Obama, porque decía que tenía fuentes con ables que aseguraban que el documento era falso. Finalmente, en septiembre de 2016 reconoció que Obama había nacido en Estados Unidos. El asunto ya no le dejaba ningún provecho e incluso lo empezaba a dejar mal parado políticamente. Como siempre, sin dar explicación alguna, pasó de defender ardientemente una “verdad” a sostener otra que la contradecía.

Frecuentemente niega haber dicho lo que dijo, aunque sus palabras estén grabadas y sean del conocimiento público. Eso significa que también tiene que defenderse de lo que dice, porque sus palabras se vuelven contra él y las enfrenta, como siempre, agresivamente, como algo que hay que eliminar: “Yo no dije eso, se malinterpretó”.

Él está convencido de que es más grande que sus palabras, no tiene que someterse a ellas; él es más grande que sus acuerdos, no tiene que someterse a ellos. Él es el que en verdad cuenta, todo lo demás es irrelevante. Él está arriba, solo en su torre, abajo está el mundo de las hormigas.

7. EL TRIUNFO ES UN ENTRETENIMIENTO,
LA FELICIDAD NO ES COMPATIBLE CON EL ÉXITO

A principios de 1990 se publicó una entrevista con el empresario Donald Trump, que hoy resulta muy signficativa, por la manera en que se ve a sí mismo y al mundo. Reproduzco aquí un fragmento de lo que dijo:

Estamos aquí y vivimos sesenta, setenta u ochenta años y después desaparecemos. Sales adelante y triunfas y al final no significa realmente mucho. Pero es algo que tienes que hacer, para entretenerte. ¿Está de acuerdo con esa frase que dice: “Quien tiene más juguetes gana?” Depende de tu definición de ganar. Algunos de mis amigos son hombres de mucho éxito, pero totalmente infelices. Yo pienso, lo digo en serio, que alguien con mucho éxito no es nunca realmente feliz, porque la no satisfacción es lo que lo mueve. Todos los hombres que he conocido y que han triunfado en la vida están neuróticos. ¿No es terrible?… es neurosis controlada” […]

Neurosis controlada significa tener un tremendo nivel de energía, gran cantidad de descontento que en ocasiones no es visible. También significa no dormir de más. Yo nunca duermo más de cuatro horas. Tengo amigos que necesitan dormir doce horas, siempre les digo que se encuentran con una seria desventaja al comenzar el juego15 (las negritas son agregadas).

Este vacío que siente Trump en su descontento es algo que también logra comunicar a los que lo rodean. Vacío es lo que le dejó a Tony Schwartz la convivencia intensa con el magnate durante 18 meses (tiempo que le llevó la investigación para escribir el libro The art of the deal, que apareció en 1987, con la autoría de Trump y fue un best seller). Se sintió tan alienado y tan vacío que sintió un fuerte deseo de vincularse con algo muy real, algo que lo conectara con la esencia de la vida, así que dedicó varios meses a escribir un libro al que tituló: “Lo que realmente importa” (What really matters) que se ocupa del signi cado de la vida.16

La pregunta que nos hacemos ahora es: ¿Qué es lo que le va a dejar a Estados Unidos y al mundo la presidencia de Trump?17

 

*Es licenciado en Filosofía y Ciencias Sociales por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Fue profesor de tiempo completo en el ITAM, en el Departamento de Ciencias Sociales, editor de la sección internacional del periódico Siglo 21, subdirector de la revista Signos, Cultura y Sociedad y actualmente es profesor de asignatura en el Departamento de Formación Humana del ITESO. Correo electrónico: armichel@iteso.mx
1. Dodgson, Lindsay. “The biggest threat to Earth has been dismissed by Trump as a Chinese hoax”, en Business Insider UK, 11 de noviembre de 2016 [de disponible en: http://uk.businessinsider.com/ donald-trump-climate-change-chinese-hoax-2016-11].
2. McAdams, Dan. “The mind of Donald Trump”, en The Atlantic, junio de 2016 [de disponible en: http://www.theatlantic.com/magazine/archive/2016/06/the-mind-of-donald-trump/480771/].
3. Dews, Fred. “Clinton / Trump: continuity or change in the next administration’s foreign policy?”, en Brookings Institution, Washington, 18 de mayo de 2016 [DE disponible en: http://www.brookings. edu/blogs/brookings-now/posts/2016/05/clinton-trump-continuity-change-foreign-policy].
4. Heilbrunn, Jacob. “The Neocons vs. Donald Trump”, en The New York Times, Nueva York, 10 de marzo de 2016 [DE disponible en: http://www.nytimes.com/2016/03/13/opinion/sunday/the-neo- cons-vs-donald-trump.html?_r=0].
5. Véase: Smith, David. “Trump: the making of a narcissist”, en The Guardian, 16 de julio de 2016 [DE disponible en: https://www.theguardian.com/us-news/2016/jul/16/donald-trump-narcissist-pro le].
6. Mayer, Jane. “Donald Trump’s ghostwriter tells all. The Art of the Deal made America see Trump as a charmer with an unfailing knack for business. Tony Schwartz helped create that myth– and regrets it”, en The New Yorker, 25 de julio de 2016 [DE disponible en: http://www.newyorker.com/ magazine/2016/07/25/donald-trumps-ghostwriter-tells-all].
7. Smith, David. Op. cit.
8. McAdams, Dan. Op. cit.
9. Horowitz, Jason. “Fred Trump taught his son the essentials of showboating self–promotion”, en The New York Times, 12 de agosto de 2016 [de disponible en: https://www.nytimes.com/2016/08/13/us/ politics/fred-donald-trump-father.html?_r=1].
10. Idem.
11. Milenio. “Donald Trump, doceavo aspirante a la Casa Blanca”, en Milenio, 16 de junio de 2015 [de disponible en: http://www.milenio.com/internacional/Donal_Trump-Trump_Presidente- elecciones_EU_0_537546345.html] 12. Lee, Jasmine & Quealy, Kevin. “All the people, places and things Donald Trump has insulted on Twitter since declaring his candidacy for president”, en The New York Times, 24 de octubre de 2016 [DE disponible en: http://money.cnn.com/2016/10/24/media/donald-trump-new-york-times- insult-spread/index.html Una versión actualizada del documento se puede consultar en: https://www.nytimes.com/interactive/2016/01/28/upshot/donald-trump-twitter-insults.html?_r=0].
13. Lofreddo, Nicholas. “Massive march for womens rights planned for Trump’s inauguration”, en Newsweek, 11 de diciembre de 2016 [DE disponible en: http://www.newsweek.com/massive- march-womens-rights-trump-inauguration-520454].
14. BBC. ¿Quién empezó realmente la mentira de que Barack Obama nació en Kenia y no en Estados Unidos?”, en BBC, 16 septiembre 2016 [de disponible en: http://www.bbc.com/mundo/noticias- internacional-37390327].
15. Cuando leí esta entrevista aparecida en la revista Signore era editor de la sección internacional del periódico Siglo 21 y la registré en mis apuntes, porque me pareció reveladora de sentimientos y con- cepciones de un empresario estadunidense. La entrevista original, en inglés, que apareció en 1990, se puede consultar en: http://www.playboy.com/articles/playboy-interview-donald-trump-1990
16. Mayer, Jane. Op. cit.
17. Para la elaboración de este artículo se consultaron diversas fuentes de información. La mayoría de las afirmaciones que aparecen sobre la personalidad de Donald Trump proceden de ellas. Además de las ya referenciadas, quien quiera profundizar en la historia y personalidad del nuevo presidente de Estados Unidos puede recurrir a: Durgin, Celina. “The de nitive roundup of Trump’s scandals and bu- siness failures”, en National Review, 15 de marzo de 2016 [DE disponible en: http://www.nationalreview. com/article/432826/donald-trump-scandals-business-failures-roundup]; Dean, Michelle. “Making the man: to understand Trump, look at his relationship with his dad”, en The Guardian, 26 de marzo de 2016 [DE disponible en: https://www.theguardian.com/us-news/2016/mar/26/donald-trump-fred- trump-father-relationship-business-real-estate-art-of-deal]; Mendick, Robert. “Donald Trump profile: how a ravenous desire for money, power and women was forged even before the president was born”, en The Telegraph, 9 de noviembre de 2016 [DE disponible en: http://www.telegraph.co.uk/ news/2016/11/09/donald-trump-pro le-from-rich-kid-to-narcissist-who-once-cut-of/]; Benedictus, Leo. “Noam Chomsky on Donald Trump almost a death knell for the human species”, en The Guardian, 20 de mayo de 2016 [DE disponible en: https://www.theguardian.com/ lm/2016/may/20/ noam-chomsky-on-donald-trump-almost-a-death-knell-for-the-human-species]; McAdams, Dan. “A psychological trap: making sense of Donald Trumps’s life and personality”, en The Guardian, 5 de agosto de 2016 [DE disponible en: https://www.theguardian.com/us-news/2016/aug/05/donald- trump-psychology-personality-republicans-election]; Caviglia, Dolores. “El emporio de Donald Trump: de las torres de lujo a carnes y vodka con su nombre”, en La Nación, 26 de octubre de 2016 [DE disponible en: http://www.lanacion.com.ar/1950530-emporio-donald-trump-eeuu]; Lomnitz, Claudio. “El charlatán y la política”, en La Jornada, 28 de septiembre de 2016 [DE disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2016/09/28/opinion/019a1pol]; Mars, Amanda. “Michael Bloomberg desmonta el mito empresarial de Donald Trump”, en El País, 28 de julio de 2016 [DE disponible en: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/07/28/estados_unidos/1469671168_773031. html?rel=mas].

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